Pamela Almanza está viviendo uno de los momentos más importantes de su carrera. La actriz mexicana debuta como protagonista con Entre padre e hijo, una de las nuevas apuestas de Netflix dentro del formato de series cortas, una propuesta de capítulos de apenas 10 minutos que busca adaptarse a las nuevas formas de consumo de contenido y explorar narrativas más ágiles.
En este thriller, Almanza da vida a Bárbara, una abogada exitosa que se ve envuelta en un complejo triángulo amoroso que desafía los límites de la moralidad y pone en evidencia las contradicciones de sus personajes. La serie, que forma parte de un experimento narrativo impulsado por Netflix, ha logrado conectar con el público y posicionarse entre el Top 10 de los títulos más vistos en la plataforma.
En entrevista con The Hollywood Reporter en Español, la actriz habla sobre el reto de asumir su primer protagónico, el éxito inesperado de la producción y la construcción de un personaje femenino lleno de matices. Además, reflexiona sobre el nacimiento de los formatos cortos y por qué cada vez le interesa más desarrollar proyectos propios detrás de cámaras.
Felicidades por el estreno de esta serie y también porque están en el Top 10 global de Netflix. ¿Qué sentiste la primera vez que te enteraste de esto, aparte con tu primer protagónico?
Se siente bien. No esperábamos este éxito. Netflix desde el principio nos dijo, “Es un experimento. Ustedes van a aprender a hacer este tipo de formato junto con nosotros. Queremos probar”. Y, pues, a la primera fue un éxito. La gente lo está viendo, lo está consumiendo y le está gustando. Entonces, sí, muy emocionada, la verdad.
Ay, qué padre. Muchísimas felicidades. Y aparte, justo es tu primer protagónico. Entonces, ¿cómo fue para ti recibir esta noticia después de los años y del trabajo que ya llevas haciendo esto?
Fue muy especial, fue muy emocionante. Me gustó que fuera algo nuevo que estaba haciendo Netflix y con Netflix, una plataforma enorme. Estaba muy contenta de que alguien confiara en mí. Como dices, después de tantos años de carrera, no era algo que estuviera buscando activamente. No es como que vaya buscando siempre un protagónico por la vida, pero que hayan confiado en mi trabajo y que hayan confiado en mí para hacer este experimento, la verdad me llena de orgullo.
Sí, claro, y te lo mereces porque aparte lo haces increíble. Vi un cachito y es fabuloso. Aparte, tu personaje es una abogada de éxito que está envuelta en un triángulo amoroso bastante polémico incluso dentro de la narrativa de la historia. ¿Qué fue lo que a ti primero te atrajo de la historia? ¿Qué fue lo que más te gustó de la historia o qué fue lo que más disfrutaste de interpretar este personaje dentro del proyecto?
Creo que lo que más me interesó y lo que más disfruté también fue que, justo como dices, es una persona que toma decisiones y que está envuelta en una situación que incluso moralmente está muy extraña. Que te hace cuestionarte un montón de cosas. Y creo que eso nos gustó, que es una mujer que tiene un montón de matices. Sí es la protagonista, pero incluso yo lo hablaba con el director, y por momentos hace cosas muy de villana.
Yo decía, “Sí, claro, es que así somos las personas”. Estamos acostumbrados, sobre todo en el melodrama aquí en México, a ver que las protagonistas son buenas, buenas, buenas, buenas, o malas, malas, malas, malas. Que sea un solo personaje, sobre todo una mujer —porque tampoco se lo permitimos tanto a las mujeres como a los hombres— que tenga estas ambivalencias, se me hizo súper interesante.

Y ahorita que hablas de esto, de que tiene su parte villana tu personaje,¿cómo fue para ti el proceso de entenderla e inclusive no juzgarla?
Justo una de las reglas que tenemos los actores es que uno nunca juzga al personaje, porque si lo juzgas, no puedes hacer una buena chamba. Pero yo no sé qué tan real es esto de no juzgar al personaje, porque claro que de repente uno dice, “Bueno, pero esto, ¿cómo?”. Yo hablaba mucho con el director y le decía, “Necesito entender por qué hace lo que hace”. Y como los episodios son tan cortitos, los guiones también son cortos, no teníamos tanta oportunidad de ver el desarrollo del personaje ni tanta información sobre él.
Lo que hablaba con Fernando Urdapilleta, que adoro, que es nuestro director, era que a veces está bien no pensarlo tanto y concentrarte en la situación. “Concéntrate en la situación, en el momento para construir a Bárbara”. Y yo, intentando no juzgar lo que está haciendo, pensaba, “No lo quiero juzgar, pero tengo que entender”. Fue guiarme por dos líneas que creo que para Bárbara son muy importantes. Una es su curiosidad, y la otra es que se deja llevar mucho por el deseo, por el instinto, por el momento.
Claro, es muy impulsiva.
Muy. Entonces, no pasa tanto las cosas por una cuestión racional, sino que más bien siente el impulso y va y acude a él. Siento que esas fueron las bases para construir a Bárbara en el poco tiempo que teníamos. No solo en el proceso de preproducción, sino también durante los llamados. Todo fue muy rápido, entonces hubo poco tiempo. También una cosa que hablábamos mucho era qué tan necesario es realmente construir al personaje como normalmente se construiría en otra serie.
Sí, porque como dices, es rapidísimo. Tú ya has trabajado en diferentes formatos de proyectos audiovisuales. Ahorita que estás en este nuevo formato de series cortas, que también estás experimentando junto con los mismos productores, ¿cómo visualizas el futuro de estos formatos? ¿Crees que es una oportunidad para crear historias más arriesgadas?
Pues lo sentí muy raro. Siento que todavía es muy nuevo. Incluso yo, viéndolo cuando se estrenó, decía, “¡Ay, qué rápido, qué rápido!”. Descubrí que, una vez que entiendes la convención, ya te dejas llevar. Después de tres capítulos dices, “Ah, ya lo agarré”, y vas con la propuesta. No sé qué tanto llegó para quedarse. Siento que es muy pronto todavía para saberlo. Sí creo que es una nueva forma y una nueva oportunidad de contar historias, y de contarlas para que la gente las vea de principio a fin.
Sí, la verdad, también.
Y contar una historia de principio a fin que la gente quiere escuchar o quiere ver. Quieren que les cuenten cuentos completos, por así decirlo, y no tener que esperar tal vez dos años o un año. Como actriz, lo vivo justo como una oportunidad, como un reto para probarme y para salirme de mi zona de confort, porque de verdad todo fue diferente. Pero no sé todavía qué tanto. Ahorita está siendo un éxito, pero no sé cuánto vaya a durar, si realmente va a ser una nueva forma que llegó para quedarse o nada más es un experimento que habla de un tiempo muy actual, pero que tal vez se modifique en dos años. No lo sé, la verdad.
Todavía le falta evolucionar. Pero justo creo que tienes razón. Luego a mí personalmente me da flojera ver series porque veo que los capítulos duran dos horas y yo digo, “No”.
No, tú y muchísima gente a mi alrededor, incluso actores y actrices compañeros, me dicen, “La verdad es que me siento a ver algo y ya me cuesta mucho trabajo poner atención”. Eso a mí me parece fatal, pero sí está respondiendo un poco a nuestra actualidad con las redes sociales. No estoy apoyando que tengamos cada vez menos atención, pero es algo que está pasando. Entonces tenemos que analizarlo, observarlo, probarlo y estar muy conscientes también. Yo, como actriz y como persona, procuro ser muy consciente de cuándo no estoy poniendo atención y cómo hacer para fortalecer o trabajar mi atención. Es un tema que tiene que seguir en observación y hay que ver cómo se desarrolla.
Cómo va fluyendo, claro. También me interesa explorar contigo. Hiciste un cortometraje, ¿qué nos puedes contar sobre eso?
Hice un cortometraje hace dos años. Tenía muchas ganas de dirigir, de escribir y de producir, y sentía que es difícil realmente colocarte en esas posiciones. Así que dije, “Ya, no voy a esperar a que nadie me lo dé, lo voy a ir a buscar sola”. Bueno, no fue sola porque tuve un equipo de gente increíble que confió en mí, que me apoyó muchísimo y que me llevó de la mano en este proceso. Fue increíble. Tenía muchas ganas de contar algo que realmente resonara conmigo. Y esto no quiere decir que las cosas que hago como actriz no resuenen conmigo, por supuesto que sí, pero muchas veces es lo que me llega y en eso que me llega encuentro la manera de que resuene conmigo. Pero acá quería que fuera una historia que realmente involucrara cada parte de mi ser. Por eso decidí escribirla, dirigirla y actuarla.
¿Por qué no?
Porque ya lo iba a hacer todo al mismo tiempo. Fue un proceso increíble donde descubrí muchísimas cosas de mí que desconocía, donde me di cuenta de que sé más de lo que creo y que soy muy capaz. Insisto, todavía me falta muchísimo por aprender y las personas que me ayudaron a hacerlo realmente me llevaron de la mano. Ahorita estamos viendo cómo distribuirlo, porque un cortometraje es muy difícil de distribuir. No lo puedes vender realmente para que esté en cines o algo así. Tienes que estar en festivales. Y pues es mi primer proyecto. También sé dónde estoy parada, que no puedo estar compitiendo en Cannes.
Ha sido un proceso muy difícil lograr distribuirlo. Ahora vuelvo contigo y, de hecho, me pongo a trabajar en el tema de la distribución. Estoy súper contenta y me di cuenta de que sí es un camino que quiero seguir. Definitivamente creo que lo hice muy bien para alguien que viene fuera del cine. A veces a uno le cuesta trabajo reconocer las cosas que hace bien cuando las hace de manera tan primeriza. También mis compañeros, que son todos cineastas y actores, me dijeron, “Oye, bien. Síguete por ahí porque hay algo”. Obviamente te lo digo con toda la conciencia de que me tengo que seguir preparando y de que es muy difícil hacer esto, pero me encantaría seguir explorando ese trabajo detrás de cámaras.
Oye, ¿y de dónde salió esta espinita por dirigir?
Creo que siempre ha estado. Lo hablaba yo con mis papás y me decían, “Pamela, desde chiquita tú estabas haciendo películas con tus primos y eras la directora, productora, siempre”. Pero ya ahorita, en la vida adulta, creo que tiene que ver con tener un poco más de control de la narrativa y no estar esperando el papel, el casting, que les gustes, que tengas los números, que des el tipo.
Muchas veces es una de las cosas con las que los actores nos enfrentamos en nuestro día a día con los castings. No es que no seas buena, es que no das el perfil o no tienes los números. Eso es muy importante. Entonces, me cansé un poco de esa dinámica, que es parte de mi profesión, y dije, “Ay, ya, me voy a dar a mí el protagónico, me voy a dar a mí el papel que yo quiero”. También creer que tengo algo potente que contar, que posiblemente va a resonar con otras personas. Siempre me ha gustado muchísimo. Yo creo que, si no hubiera sido actriz —aunque nací siendo actriz—, hubiera estudiado dirección. Nada más que no me daba tiempo de hacer las dos cosas. Siento que es una parte mía que ha estado ahí siempre.
¡Qué padre! ¿Qué historias te interesa contar en esta nueva etapa como directora?
Pues mira, mi cortometraje va de una mujer que, ya en una edad adulta, se da cuenta de que no ha cumplido con las expectativas que la gente tenía de ella y que ella tenía de sí misma. Y en una etapa donde normalmente la sociedad te dice que ya no tendrías que cuestionar nada, ella se replantea su vida entera. De eso va mi cortometraje.
Y me interesa contar… híjole, me interesa contar todo tipo de historias. Desde eso que te decía, personajes femeninos con todos los matices posibles, sin filtros, mujeres que tal vez no se ven bien ante la vista pública, por así decirlo, hasta historias de vampiros. Así soy yo.

Eso está padrísimo. ¿Qué aprendizajes profesionales y personales te dejó este primer protagónico? Porque me imagino que debe ser padrísimo recibir esa noticia, más el éxito que está teniendo. Debe ser muy satisfactorio.
Lo es, lo es. A mí me cuesta mucho trabajo recibir las felicitaciones y la atención así, pero estoy muy contenta. El aprendizaje que me llevo es que protagonizar es muy demandante, porque estás todo el tiempo ahí, a todas horas. Normalmente, cuando tienes un personaje secundario o más pequeño, tienes luego ratitos libres. Estás casi vacacionando, delicioso, pero te están pagando. Y aquí no. Exige mucho y también hay muchas expectativas. Porque yo lo veo como que eres un poco la líder dentro de los actores y también te toca llevar el barco. Entonces tienes que echarle el triple de ganas. Digo, siempre se le echan muchas ganas a todo. Luego siento que normalmente vemos solo el éxito cuando a algo le va bien o recibe amor. Pero es muy demandante. Hay que tener mucho compromiso y mucha disciplina.
Claro, claro. Qué importante. Y ya para finalizar, ¿para ti qué significa ser actriz?
Wow. Leve la pregunta. Pues para mí ser actriz es una parte muy importante de quién soy y es una forma de plantarte ante la vida. Es una forma de relacionarte con la vida. Porque yo creo que no soy solo actriz cuando estoy frente a una cámara o cuando estoy en el escenario. Soy actriz cuando voy a tomar un café, cuando charlo con mis amigos, cuando me hago el desayuno. Sí es una manera de tener cierta sensibilidad y de cómo me relaciono con la vida.