Crítica México 86: una sátira futbolística entretenida, pero no tan original

Crítica México 86: una sátira futbolística entretenida, pero no tan original

Por HARETH PERAZA |

junio 5, 2026

12:56 pm

Cortesía Netflix

Antes que ser un deporte, el fútbol mexicano es un negocio. Esta no es una idea nueva. Diversas producciones han abordado el tema a lo largo de los años, tanto en la ficción como en lo documental. Sin embargo, en México 86, Gabriel Ripstein retoma el concepto y lo centra en cómo el país se convirtió en la sede de la Copa Mundial de la FIFA por segunda ocasión, esto a tan solo días de que comience la tercera edición del certamen que se celebrará en la nación (junto con Estados Unidos y Canadá). 

El cineasta mexicano regresa a la década de 1980 tras el éxito de la serie de Mentiras, pero ahora con un tono mucho más realista. Atrás queda el glamour de la época para centrarnos en un ambiente mucho más político que deportivo. México 86 cuenta la historia de Martín de la Torre, encarnado por Diego Luna —quien también funge como productor ejecutivo—, un simple trabajador de la FEMEXFUT que encuentra una oportunidad dorada para cambiar su vida para siempre y dejar atrás una realidad con la que nunca se ha sentido conforme. 

México 86

Conclusión: Una sátira futbolística entretenida, pero no tan original.

Reparto: Diego Luna, Daniel Giménez Cacho, Karla Souza, Memo Villegas, Álvaro Guerrero, Roberto Martinez, Davor Tomic, Genevieve Fleming

Director: Gabriel Ripstein 

Guionistas: Gabriel Ripstein, Daniel Krauze

Clasificación: TV-MA (C) 

Duración: 1 hora y 35 minutos

Antes de iniciar, la cinta nos advierte algo importante: “Algunas de estas cosas sí pasaron”, se lee antes de que comience la primera escena. Y es que si bien el largometraje está basado en hechos reales, mucho de lo sucedido se exageró con fines dramáticos. Esto no le resta a la película, que aborda cómo México se convirtió en la sede del Mundial de 1986 desde un punto de vista satírico. De hecho, de no haberlo hecho quizá su calidad y su forma de conectar con la audiencia hubiera sido muy distinta. Al final del día se trata de una película que sí busca desentrañar lo que hay detrás del fútbol mexicano, pero que tiene intenciones comerciales y busca llegarle a las masas. 

Para comenzar, México 86 nos regala un pequeño resumen de lo que fue aquella edición de la justa mundialista narrada por el mismísimo Martín de la Torre, quien describe al evento como “el mejor Mundial en la historia de los Mundiales”. Y desde aquí la película hace un gran trabajo introduciéndonos al protagonista. Si bien Martín se adjudica el logro de haber traído el certamen por segunda vez a tierras mexicanas, lo hace siendo consciente de que hoy en día su nombre no es recordado. 

Cortesía Netflix

Lo cierto es que Diego Luna interpreta a un personaje ficticio, aunque basado en una figura de la vida real. Se trata de Rafael del Castillo, quien fuera presidente de la FEMEXFUT de 1980 a 1988. Desde el comienzo, Martín expresa su inconformidad no solo con el puesto que tiene en la organización, sino con su vida en general. La primera vez que aparece en pantalla está siendo entrevistado por José Ramón Fernández, quien es interpretado por su propio hijo. De la nada, irrumpe en escena el presidente de la Federación, quien lo ningunea frente al periodista. Básicamente, Martín comienza siendo un don nadie. 

Martín está desesperado por un boleto dorado para el éxito y lo encuentra después de que Colombia anunciara que no podría albergar el Mundial de 1986. A pesar de que es una gran oportunidad para el país, el presidente de la FEMEXFUT considera que se trata de una tarea imposible, ya que ningún país había sido sede del torneo en más de una ocasión. Sin embargo, dos empresarios muy importantes, “El Tigre” Emilio Azcárraga, interpretado por Daniel Giménez Cacho, y Guillermo Cañedo, encarnado por Álvaro Guerrero, tienen toda la intención de traer el Mundial nuevamente a territorio mexicano. 

Ante la falta de iniciativa de su jefe, Martín se convertirá en el hombre que los empresarios necesitan, incluso si eso implica llevarse a los demás entre las patas. Todo comienza con una nueva entrevista con José Ramón Fernández, donde dice que el presidente de la FEMEXFUT está haciendo mal su trabajo. Posteriormente, Martín es llamado a la oficina del “El Tigre” Azcárraga, quien reconoce su valentía, pero no cree que se trate de la mente brillante que pueda convertir a México en la sede del torneo por segunda ocasión. 

A pesar de lo anterior, Azcárraga decide convertirlo en el nuevo presidente de la FEMEXFUT. ¿Por qué? Al final del día se trata de un tipo simple, que se mueve por el dinero y su sed de éxito y reconocimiento, por ello, Azcárraga lo ve como un títere que hará lo que él le pida. Y es que esa es la magia de la relación que el protagonista de México 86 mantiene con “El Tigre”. A pesar de seguir escalando peldaños, Martín siempre será visto por “El Tigre” desde arriba, como alguien inferior. Al final del día, el papel de Azcárraga es ser esta figura que el personaje de Diego Luna no solo admira, sino que aspira a ser algún día. 

Cortesía Netflix

Desde esta primera interacción entre Martín y Azcárraga también se marca la idea de que lo importante no es el fútbol en sí, sino el billete que se van a llevar. Esto se resalta aún más durante las votaciones para escoger quién asumirá el papel de Colombia, y es que ninguno de los ejecutivos presentes se mueven por pasión, sino por el dinero y una necesidad de aceptación que también posee Martín. Y esto se resalta aún más en la segunda mitad de la película, después del terremoto de 1985. En lugar de preocuparse por las miles de vidas que se perdieron en la catástrofe, a Martín lo que le importa es que México no deje de ser sede del Mundial y, una vez más, logra su cometido. La pasión y la ilusión del mexicano es una mera excusa para que los grandes empresarios llenen sus bolsillos de dinero. Aunque hay que recalcar que esta idea no es nueva y se ha visto en series como Club de Cuervos, que también tuvo a Netflix detrás. 

A pesar de lo anterior, la cinta no deja de ser entretenida, y eso en gran parte se debe a los tres actores que tiene al frente, comenzando por Diego Luna, quien una vez más demuestra que puede asumir papeles muy serios y después clavarse de lleno en la comedia. Por su parte, Daniel Giménez Cacho también hace un gran papel dando vida a “El Tigre” Azcárraga, aunque es imposible no pensar en su papel como Félix en Club de Cuervos cuando se trata de dirigir a una organización deportiva. 

Si bien Luna y Giménez Cacho lo hacen muy bien, quien se roba la película es Karla Souza como Susana Gómez-Mont. Comienza siendo la amante de Martín, pero después se convierte en su esposa. Si “El Tigre” Azcárraga representa el lado más maquiavélico de Martín, Susana es quien intenta centrarlo y hacerlo crecer sin perder su identidad. El compromiso de la actriz fue tal que no tuvo pena en participar en una escena íntima junto a Luna imitando al mismísimo Azcárraga. Con su interpretación, Souza logró representar a una mujer que no se doblegó ante el sistema y la sociedad de la época y que fue capaz de seguir siendo ella misma en un mundo plagado de apariencias, algo que Martín no pudo hacer. 

Pero no todo se debe a los actores, sino también al libreto que el propio Gabriel Ripstein trabajó de la mano con Daniel Krauze. Martín de la Torre es un protagonista entrañable y con el que es fácil identificarse. El tipo representa al trabajador promedio, quien no está contento con su vida, pero que obtuvo su ansiado escape a una vida mejor. Muchos seguro pensarán al ver la película, “Si fuera Martín, haría lo mismo”, aunque al final del día termina igual que como comenzó, siendo un completo don nadie. Esto también deja un mensaje importante: el éxito nunca será más valioso que quién somos y lo que queremos representar, aunque el sistema diga lo contrario. 

También es importante reconocer el gran trabajo de diseño de producción y de vestuario que logra trasladar al espectador al México ochentero. Esto no es algo ajeno para Gabriel Ripstein, quien hizo lo mismo en Mentiras, aunque ahora desde un lugar distinto. Esto también se ve reflejado en la música y en los programas de televisión de la época. Todo se traslada cuatro décadas atrás para mostrarnos un país que ya no existe, pero en el que las cosas se siguen manejando de la misma manera. 

México 86 no hace más que otras producciones desentrañando a la mafia del fútbol mexicano que hasta el día de hoy sigue presente en el balompié nacional. Sin embargo, cumple el objetivo de entretener al espectador de inicio a fin con un humor satírico que recuerda a su prima-hermana Club de Cuervos, solo que un en ambiente ochentero. 

HARETH PERAZA

Redactor / Community Manager

Redactor y community manager para The Hollywood Reporter en Español. Con una mirada objetiva hacia el entretenimiento, busca desentrañar los procesos creativos y el impacto de cada obra que retrata en sus textos.

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