Crítica: Terapia familiar: Una tragicomedia en la que una madre intenta vender la casa donde habitan los silencios 

Dominika Paleta sostiene una comedia cálida sobre maternidad, culpa y segundas oportunidades

Por ANDRÉ DIDYME-DÔME |

agosto 4, 2026

2:12 pm

Cortesía de Flat D

Victoria (Dominika Paleta) dirige un centro holístico en Bali y se dedica profesionalmente a orientar a otras personas hacia el bienestar. Sin embargo, su propia vida se encuentra lejos de cualquier armonía. El negocio está al borde de la quiebra, la relación con sus hijos adultos está hecha de silencios y la única solución financiera que encuentra consiste en vender la casa familiar en Ciudad de México.

La premisa de Terapia familiar se apoya en una ironía fértil. Victoria domina el lenguaje de la transformación personal, pero es incapaz de mantener una conversación honesta con Ana (Macarena Miguel), Emilio (Claudio Roca) y Fernanda (Karla Coronado). Puede hablar de plenitud y nuevos comienzos ante desconocidos, aunque no sabe explicarles a sus hijos por qué pretende desprenderse del lugar donde ellos todavía depositan buena parte de su historia.

La casa funciona como el verdadero consultorio de la película. Sus habitaciones guardan recuerdos, reproches y relatos contradictorios sobre el pasado. Para Victoria representa una salida económica; para sus hijos es la prueba material de una pertenencia que sienten amenazada. Mariana González comprende que las disputas por una propiedad rara vez se limitan al precio. Y es que cuando un hogar entra al mercado, también se negocian las versiones de quienes lo habitaron.

La llegada de David (Rubén Zamora), expareja y socio de Victoria, intensifica las sospechas. Él encarna la vida que ella construyó lejos de México, una existencia en la que puede ser empresaria, amante y migrante antes que madre. Su presencia despierta el temor de que la venta no sea únicamente una decisión financiera, sino la confirmación de que Victoria eligió otro mundo y otra identidad.

González, quien además escribe y edita la película, utiliza la comedia para revelar los mecanismos defensivos de sus personajes. Cada intento de conversación termina desviado por una broma, una interrupción o una vieja acusación. La risa no reduce la gravedad del conflicto; muestra la habilidad con la que estas personas han aprendido a evitarlo. Entre parientes, el humor puede ser un refugio, pero también una manera particularmente eficaz de aplazar la verdad.

Dominika Paleta ofrece una interpretación generosa con las contradicciones de Victoria. No la presenta como una madre sacrificada a quien sus hijos se niegan a comprender, pero tampoco como una mujer egoísta que debe recibir un castigo ejemplar. Victoria puede ser cariñosa y manipuladora, decidida frente al mundo y evasiva dentro de su propia casa. Quiere que sus hijos respeten unas decisiones que nunca se tomó el trabajo de comunicarles.

El personaje pertenece, además, a una población poco atendida por el cine comercial mexicano: mujeres mayores de cincuenta años que, después de la crianza, todavía desean iniciar negocios, enamorarse y decidir qué hacer con el tiempo restante. Terapia familiar reconoce su derecho a continuar viviendo fuera de la maternidad, sin afirmar que esa libertad la exima de responder por el daño causado.

Ana, Emilio y Fernanda no reaccionan de la misma manera porque ninguno conoció exactamente a la misma madre. Los tres construyeron explicaciones diferentes sobre sus ausencias y aprendieron a utilizarlas durante cada disputa. Macarena Miguel, Claudio Roca y Karla Coronado consiguen transmitir esa intimidad antigua que permite anticipar las palabras del otro y, cuando llega el momento, encontrar con precisión el lugar donde más puede doler. 

Rubén Zamora evita que David quede reducido al oportunista llegado para quedarse con el patrimonio ajeno. Su personaje puede amar sinceramente a Victoria y beneficiarse, al mismo tiempo, de una decisión perjudicial para sus hijos. Esa ambigüedad favorece una historia que funciona mejor cuando se niega a repartir certificados de inocencia.

La película pierde algo de fuerza cuando el guion ordena con excesiva claridad sus lecciones sobre la culpa, los límites y el abandono. Algunas revelaciones aparecen expresadas con una lucidez poco probable en medio de una discusión, y la resolución confía demasiado en la capacidad reparadora de una conversación. Identificar una herida puede tomar unos minutos; dejar de vivir alrededor de ella suele requerir mucho más.

Sus 84 minutos mantienen ágil la narración, aunque también dejan a varios personajes subordinados al recorrido de Victoria. La fotografía de Gerardo Barroso Alcalá aprovecha la cercanía de los interiores y convierte la casa en un espacio vivo, mientras el montaje de González y Perlis López permite que la comedia desemboque en drama sin anunciar cada cambio de registro.

Terapia familiar no descubre una fórmula milagrosa para sanar décadas de omisiones. Su idea es más sencilla. Antes de reconstruir un vínculo, cada integrante debe abandonar la versión del pasado que ha utilizado para protegerse. Victoria regresa con la intención de vender una casa y termina enfrentada a algo bastante más difícil de tasar: el precio emocional de haber confundido durante años la libertad con el silencio.

Veredicto: Una comedia sensible, breve y bien interpretada que encuentra en la maternidad después de los cincuenta su conflicto más fértil.

Ficha técnica

Título: Terapia familiar

Directora y guionista: Mariana González

Elenco: Dominika Paleta, Claudio Roca, Macarena Miguel, Karla Coronado, Rubén Zamora, Josh Fu, Daniel Martínez y Eduardo Tanus

Producción: Mariana González

Producción ejecutiva: Jorge González Márquez

Coproducción: Aarón Margolis

Dirección de fotografía: Gerardo Barroso Alcalá

Edición: Mariana González y Perlis López

Diseño de producción: Liz Medrano

Música: Bernardo Castro

Tema principal y música adicional: Odilón Chávez

Dirección de casting: Yeraldín Balcázar

Duración: 84 minutos

ANDRÉ DIDYME-DÔME

Editor de Cine y TV

Psicólogo y comunicador, se desempeña como editor de cine y TV para The Hollywood Reporter en Español y Rolling Stone en Español. Ha realizado las críticas de más de 2000 películas y series para las dos revistas, escrito diversos artículos de análisis y opinión y ha entrevistado a más de 200 figuras del cine y la TV.

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