El Festival Internacional de Cine en Guadalajara arrancó su edición 41 con una apertura marcada por homenajes a figuras clave de la industria. Entre ellas estuvo la actriz mexicana Luisa Huertas, quien recibió el Mayahuel de Plata a la trayectoria, un reconocimiento que llega después de más de cinco décadas de trabajo constante en cine, teatro y docencia.
Con una carrera que supera las 50 películas y cortometrajes, más de 70 obras teatrales y más de 40 años formando nuevas generaciones de actores, Huertas se ha consolidado como una de las figuras más sólidas del cine mexicano. Su trabajo también ha sido reconocido con premios Ariel, incluido el más reciente por su participación en No nos moverán.
Días antes de su participación en el festival, THE HOLLYWOOD REPORTER en Español conversó con ella sobre el momento actual del cine mexicano, justo en un punto clave de su trayectoria. En la entrevista, la actriz reflexiona sobre los desafíos que siguen marcando a la industria, comparte una mirada crítica sobre la distribución y exhibición del cine nacional, y recuerda cómo ha cambiado la forma de hacer cine con el paso del tiempo. También habla del valor de preservar la historia cinematográfica del país y de las referencias que han influido en su camino como actriz.
Tomando en cuenta que vas a recibir este galardón, tú con todo este tiempo de trayectoria que llevas, ¿cuáles son los mayores desafíos que enfrenta la industria cinematográfica mexicana hoy?
Hace relativamente poco tuvimos una buena noticia en cuanto a que se va a apoyar, que va a haber más opciones. El reto fundamental, aunque parece que se contempló el asunto, sigue siendo la cuestión de la distribución y la inequidad en el tiempo en pantalla. La dificultad para tener muchas copias y poder estar en muchos lugares, porque todo eso significa presupuesto. Sigo insistiendo en que, a pesar de que hay cinetecas, quisiera retomar un proyecto de hace muchos años, cuando Andrés Manuel López Obrador era jefe de gobierno en la Ciudad de México, en el entonces DF. Le solicitamos que, de los tres cines que habían quedado dañados por el terremoto del 85, nos diera uno de ellos. No eran muy grandes, eran el París, el Paseo y el Bella Época. Queríamos que uno fuera dedicado exclusivamente al cine mexicano todo el tiempo, cine de todas las épocas. Que se hicieran estrenos, pero que también nos fuéramos a la época de oro, que se viera el cine de ficheras, que se viera todo el cine mexicano. No se nos concedió. Fue una lucha que hicimos, y sigo pensando que sería importante tener un cine, por lo menos en la capital del país, y si no, ahí les paso el tip Festival Guadalajara, un cine pequeño, modesto, pero que se dedique solo a cine mexicano. Saqué esa idea de un viaje a Buenos Aires, en donde vi que en esa calle tan famosa de Corrientes, donde están todos los teatros, había un cine dedicado exclusivamente a cine argentino. Y supe que en Nueva York hay otro cine dedicado al cine argentino de todas las épocas. ¿Por qué en México no lo tenemos?
Sí, sería súper importante y necesario.
¿Te imaginas? Las nuevas generaciones podrían conocer las películas de todas las épocas, joyas que mucha gente no conoce.

Sería un paraíso para quienes nos gusta el cine mexicano. No se me había ocurrido, pero me encanta la idea. Qué triste que no se pudo hacer. Tomando en cuenta que debutaste en 1969, ¿cómo ha impactado la tecnología en la forma de trabajar, por ejemplo con las plataformas de streaming y el estado actual del cine mexicano en comparación con los inicios?
Se ha facilitado mucho el trabajo, entre comillas, para los directores. Cuando yo comencé en cine, el director y el fotógrafo tenían que esperarse hasta el final del día para ver cómo estaba el material. Tenían que pensar si podían hacer otra toma, porque el material era carísimo, y me supongo que lo sigue siendo, aunque ahora ya se filma de otra manera. Pero no tenían el video assist, por ejemplo. Era el director viendo la escena, el cuadro, poniéndose junto al fotógrafo. Eran otras condiciones y digo, ¡qué valientes eran! Imagino al Indio Fernández y a Gabriel Figueroa haciendo esas tomas maravillosas, ahora sí que a ojo de buen cubero. Pensemos en Fellini, o en aquellos grandes directores de las primeras épocas. Era conocimiento, intuición, seguridad en lo que querían para poder pedirlo y para poderlo cristalizar en la pantalla. Se requería, de veras pienso, de un gran valor. Ahora, los directores, los fotógrafos, todo el mundo tiene que estar siempre observando, los continuistas, los detalles, las tomas, los ángulos, las lentes. Todo esto se ha facilitado al poder hacer en otro formato, poder borrar y no gastar material. En ese sentido, el avance ha sido enorme, y qué bueno. Lo único que ojalá no suceda, no para la gente que trabaja profesionalmente y con amor a lo que hace, es que se banalice el trabajo y que no se cuide suficientemente el producto.
Para finalizar, en estos últimos 20 segundos, ¿hay algún libro, película o figura que haya influido profundamente en ti como actriz?
Son muchos libros. Balún Canán en cuanto a México, Las uvas de la ira de John Steinbeck, todo lo de Faulkner, por supuesto García Márquez. La película El ladrón de bicicletas, Dos mujeres, todo el neorrealismo italiano que amo. Muerte en Venecia también.
¿Tienes alguna favorita?
Son muchas. La que he visto más en la vida, desde que tenía 13 años y cada vez que puedo la vuelvo a ver, por varias razones, es West Side Story. La música es genial, las coreografías, no todas las actuaciones, pero Rita Moreno, Natalie Wood y algunos papeles secundarios. Adoré esa película cuando era adolescente y la he visto, no sé, creo que ya como 28 veces.
¿Pudiste ver la que hicieron recientemente?No, no he podido verla. Me gustaría mucho verla, pero tú escoges con cuál te quedas. Siempre hay que estar abierto, pero por ejemplo, todo el mundo me dijo que Abre los ojos, que a mí me encantó esa película española, no la viera en su versión hollywoodense. Me dijeron que no pierda tiempo ni dinero, y les creí.
