Marko estrena 1992, su primera serie de ficción (Exclusiva)

“Es un acertijo constante que busca atrapar al público y hacer que la conversación continúe fuera de la pantalla.”, señaló Marko sobre el proyecto con el que incursiona en el suspenso

Por DAMARIS ARELLANO |

agosto 3, 2026

9:49 am

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Tras su debut como productor en 2018 con El poder de un post, el comediante, actor y creador de contenido Marko, ha emprendido una carrera desde un ángulo diferente en el entretenimiento. 

Con números que sobrepasan los 40 millones de seguidores, Marko ha recibido distintos reconocimientos que lo han posicionado como una de las figuras digitales más relevantes de Venezuela; Influencer del Año en los Heat Latin Music Awards, Artista Digital del Año en los Premios Pepsi Music, 3 premios Suncoast Emmy, y el más relevante, el cariño de su público. 

En exclusiva con The Hollywood Reporter en Español, Marko revela los detalles de un proyecto completamente nuevo, esta vez en el terreno de la ficción con 1992. Una nueva serie de capítulos cortos que se estrenará en YouTube el próximo 20 de septiembre. 

Primero que nada, muchísimas felicidades por este nuevo proyecto. Eres comediante y creador de contenido, y ahora das el salto a la ficción. ¿Qué te llevó a explorar esta faceta en este momento de tu carrera?

Mira, hay una especie de ley actoral: los comediantes solemos funcionar muy bien en el drama. Siempre ves a comediantes haciendo papeles dramáticos y les quedan muy bien. En mi caso también ha sido una bendición.

Aunque la gente me conoce por la comedia, quería mostrar esa otra faceta como actor. Pero, más allá de eso, también quería demostrar el nivel al que hemos llevado nuestras producciones.

Con 1992 logramos hacer cuatro episodios con una calidad y un equipo comparables a los de plataformas como Netflix o Amazon, y ofrecerlos completamente gratis. Es una apuesta muy grande porque casi nadie invierte en una producción de este nivel para hacerla de acceso libre.

Así que el objetivo no era solo mostrarme haciendo ficción o suspenso, sino enseñar de lo que somos capaces como productores. Si únicamente quisiera demostrar que puedo actuar fuera de la comedia, seguiría haciendo sketches cortos, que además funcionan muy bien. Esto va mucho más allá: queríamos presentar todo el alcance de lo que hoy podemos producir y compartirlo gratuitamente con la gente.

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También me parece muy interesante la decisión de estrenar la serie en YouTube. Al ser una plataforma gratuita, hace que el proyecto sea mucho más accesible para el público. ¿Qué significa para ti que 1992 pueda llegar a cualquier persona sin esa barrera de acceso?

Fue una decisión que debatimos durante mucho tiempo. El año pasado hicimos un proyecto para Amazon Prime y, con 1992, también teníamos la posibilidad de vender la serie a una plataforma y recuperar la inversión.

Con el elenco que tenemos —Alejandro Nones, Luis José Santander y un equipo de ese nivel— era una opción totalmente viable. Pero entendimos algo: el secreto de mi carrera y de mi equipo siempre ha sido estar al alcance de la gente.

Toda nuestra comedia ha sido de acceso libre. Nunca hemos querido ponerle barreras al público. Entonces dijimos: “Vamos a sacrificar una producción”. Sabemos que en YouTube probablemente no recuperaremos la inversión directamente, pero sí podemos ganar algo mucho más grande: alcance, posicionamiento y nuevas oportunidades. Al final pensamos, con un material tan bueno, lo peor que puede pasar es que mucha gente lo vea. Y eso ya es una victoria.

Además, creo que aquí puede haber un cambio importante. Lo platicaba con gente de YouTube, y es que hoy casi nadie está dispuesto a invertir en una serie de esta calidad para ofrecerla gratis. Si esto funciona, puede abrir la puerta para que otros productores también apuesten por estrenar contenidos de alto nivel en plataformas gratuitas.

No solo queremos que la serie llegue a todo el mundo; también queremos demostrar que este modelo puede funcionar y marcar un antes y un después.

Creo que lo interesante es que estás subvirtiendo ese modelo. Muchos creadores empezaron en YouTube para llamar la atención de los estudios y dar el salto al cine; tú, en cambio, estás buscando llevar producciones de nivel cinematográfico a YouTube. ¿Cómo crees que eso cambia la forma en que se decide qué historias llegan al público?

Lo que sucede es algo maravilloso: plataformas como YouTube no mienten. Ahí podemos medir el éxito de un proyecto con números reales, y eso es algo que ni los ejecutivos ni las plataformas pueden ignorar.

Cada vez tiene más sentido invertir en historias que ya demostraron conectar con el público. Por eso nosotros no queremos llegar con una promesa, sino con un producto terminado y con resultados. No te digo que la segunda temporada, que ya la tenemos prevista, no pueda terminar en una plataforma de streaming, pero primero queremos demostrar de qué somos capaces.

1992 tiene un elenco muy grande y una historia que me encanta. Sigue a tres personas que descubren que sus familias fueron asesinadas la misma noche, en la misma ciudad y por la misma persona. Son completos desconocidos, pero esa tragedia los une y comienzan a investigar juntos.

Lo interesante es que la serie está construida como un juego. Cada episodio está diseñado para hacerte creer que ya descubriste quién es el asesino, pero diez minutos después cambias completamente de sospechoso. Es un acertijo constante que busca atrapar al público y hacer que la conversación continúe fuera de la pantalla. Eso también forma parte de nuestra estrategia. Queremos que la gente haga teorías, las comparta en redes sociales y que la serie se convierta en una conversación orgánica, primero entre el público latino y después en otros mercados.

Además, estrenar en YouTube me da algo muy importante como dueño del proyecto, el control sobre la distribución. Podemos adaptar la serie al inglés y al portugués y decidir cómo llegar a esos mercados. Mucha gente piensa que subir una serie a YouTube significa que ahí termina su recorrido, pero yo creo que ahí apenas empieza.

Nosotros conocemos muy bien la distribución digital. Sabemos cómo hacer que la gente descubra un proyecto, pero también sabemos que cada paso extra hace que se pierdan espectadores. Si alguien tiene que descargar una aplicación nueva, crear una cuenta o cambiar de plataforma, ya existe una barrera. En cambio, si basta con abrir un enlace y empezar a verla, las posibilidades de conectar con el público son mucho mayores.

Puede que todavía no sea el momento para que muchos productores hagan una inversión así, pero estoy convencido de que ese futuro va a llegar. Cada vez veremos más contenidos de gran calidad estrenándose directamente en plataformas abiertas.

Al final, lo que quiero es que cualquier persona pueda ver 1992. Que un día llegues a una reunión familiar y tu tía te diga: “Me quedé atrapada con esa serie”. Para mí, eso significará que cumplimos el objetivo.

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La dimensión interactiva de la serie dialoga directamente con la manera en que hoy consumimos historias y participamos en ellas. En ese sentido, ¿cómo nació 1992? ¿Hubo alguna experiencia o idea que detonara la historia?

1992 nació de una obsesión que siempre hemos tenido, crear historias que despierten una necesidad en la gente. Esa curiosidad de decir: “No puedo dejar de verla hasta saber qué pasa”. Eso es algo que hemos intentado hacer siempre, desde nuestros sketches hasta cualquier contenido que publicamos en redes.

El reto fue llevar esa lógica a una serie. Yo ya había participado como actor en proyectos para plataformas, pero nunca había desarrollado una serie como productor ejecutivo desde cero. Ahí fue donde empezó el verdadero desafío.

Y te va a parecer raro, pero nosotros no empezamos por la historia. Empezamos por los personajes. Lo primero que construimos fue su psicología. Antes de saber qué les iba a pasar, necesitábamos entender quiénes eran y por qué el público iba a conectar con ellos.

Por ejemplo, Bruno, que interpreto yo, nació desde esa idea. Nunca había llevado este look ni había construido un personaje así. Queríamos a alguien con una personalidad fuerte, un hombre que pareciera frío, que viviera de noche, que manejara motocicleta, que proyectara peligro y que, precisamente por esos defectos, resultara magnéticamente atractivo.

Después construimos el personaje femenino desde la misma lógica: una mujer con rasgos igual de provocadores para el público masculino. Y el tercer vértice fue el personaje de Alejandro Nones.

Buscamos tres protagonistas completamente distintos, pero con perfiles psicológicos capaces de generar una conexión inmediata con el espectador. No porque fueran moralmente ejemplares, sino porque fueran profundamente humanos y estuvieran llenos de contradicciones. Una vez que entendimos quiénes eran, nos preguntamos: ¿qué tendría que ocurrir para obligarlos a trabajar juntos? Ahí apareció la tragedia que une sus historias y, con ella, nació 1992.

Creo que fue un proceso poco común. Normalmente primero se escribe la historia y después se crean los personajes. Nosotros hicimos exactamente lo contrario: primero encontramos a las personas de las que el público no quisiera despegarse y luego construimos la historia alrededor de ellas. No sé si fue al revés, pero a nosotros nos funcionó muy bien.

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Claro, tiene sentido. Y hablando del elenco, tienes a Alejandro Nones y a Luis José Santander. ¿Qué buscabas en cada uno de ellos y por qué eran las personas indicadas para construir el universo de 1992?

Alejandro Nones fue una experiencia maravillosa. No solo interpreta a uno de los protagonistas, también fue el director de actores. Él estuvo detrás de cada actuación, trabajando con el elenco y afinando cada escena. Mucho de lo que se ve en pantalla pasó por su mirada.

Luis José Santander fue un reto distinto. Estamos hablando de una figura que triunfó durante años en la televisión mexicana. Convencerlo de sumarse a un proyecto encabezado por un creador de contenido no era sencillo. La confianza se fue construyendo poco a poco, hasta que conoció al equipo y entendió la calidad del proyecto. A partir de ahí se entregó por completo.

También tenemos a Nanette Orellana, una actriz argentina que normalmente trabaja en producciones estadounidenses; a la puertorriqueña Valeria Meléndez; y a Víctor Cámara, una figura con una trayectoria enorme en la televisión latinoamericana. Reunimos un elenco con muchísima experiencia.

Pero, más allá de los nombres, había una decisión muy clara, este es el primer proyecto en el que decidí no incluir creadores de contenido solo por su popularidad. Quise rodearme de actores.

En trabajos anteriores me di cuenta de que lo más difícil era conseguir que cada escena se sintiera verdadera. Y esa verdad la aportan los actores. Por muy famoso que sea un creador de contenido, si no tiene la preparación necesaria, el espectador lo nota.

Por eso preferí apostar por intérpretes con experiencia. Sé que incluso hubo amigos creadores de contenido que se molestaron porque no los llamé para 1992, pero como productor ejecutivo tenía la responsabilidad de pensar primero en la historia. No podía arriesgar una escena solo por hacer un cameo. Quería que cada personaje estuviera interpretado por alguien que realmente pudiera sostenerlo.

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Sí, totalmente. La formación y las herramientas son distintas. ¿Qué tan diferente fue producir una serie de ficción frente al ritmo y la inmediatez con los que normalmente trabajas en redes sociales?

Muy diferente. Yo ya había producido películas con presupuestos importantes, pero siempre dentro de la comedia. En la comedia es relativamente fácil saber cuándo una escena funciona. Si el timing está bien, el acting funciona y la escena provoca la reacción que buscas, sabes que quedó. Todos en el set lo sienten.

En 1992 fue completamente distinto. Aquí cada escena tenía que transmitir verdad. Ya no se trataba de encontrar el chiste o el remate, sino de construir emociones reales.

Además, era la primera vez que interpretaba a un personaje como Bruno, que prácticamente nunca sonríe. Yo vengo de dirigir comedia y ahí sé perfectamente dónde está el ritmo, dónde termina una escena, dónde debe ir la cámara y cómo construir un momento. En el drama tuve que aprender otra manera de trabajar.

Lo más difícil fue entender que, aunque era mi producción, había personas con mucha más experiencia que yo en ese terreno. Me tocó dar un paso atrás, escucharlas y aprender de ellas. Creo que ese fue el mayor reto de todo el proceso.

Nannette Orellana y Marko en 1992. Cortesía

Claro. Y justamente hablando de ese cambio de la comedia al suspenso, ¿hay algo que te emocione o incluso te preocupe sobre cómo va a reaccionar tu audiencia a este proyecto?

No sé si mi audiencia esté preparada para este proyecto. Quiero ser muy honesto. La gente que me sigue está acostumbrada a que la haga reír todos los días. Nunca me ha visto más de un minuto sin un chiste. Incluso cuando hago contenido sobre temas serios, como la depresión o el maltrato infantil, son videos muy cortos y con una intención completamente distinta.

Aquí estamos hablando de episodios de 25 o 30 minutos en los que no hay una sola risa. Mi personaje ni siquiera sonríe. Entonces entiendo perfectamente que parte de mi público pueda sentir que el ritmo es más lento o que simplemente no era lo que esperaba.

Pero también sé que el suspenso tiene su propia audiencia, y es a ese público al que queremos llegar. No voy a decir que todos mis seguidores van a enamorarse de la serie desde el primer episodio, porque sería mentira. Puede pasar, o puede que a algunos les cueste trabajo aceptar ese cambio. Y está bien.

Lo veo igual que una cartelera de cine, hay gente que va a ver una comedia y otra que prefiere una película de terror. Poco a poco iremos encontrando a ese público que disfruta este tipo de historias. Y eso también forma parte del proceso.

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Creo que, independientemente de cómo reaccione cada persona a la serie, hay algo muy valioso en tu carrera que es el vínculo que has construido con tu audiencia. Eso seguramente también influirá en la manera en que reciban este proyecto.

El apoyo va a estar porque, con los años, se crea un vínculo que va mucho más allá de tener seguidores o fans. Se vuelve una relación muy cercana, casi familiar. Yo siempre digo que, cuando una señora me reconoce en la calle, no ve a un artista. Me ve como si fuera un hijo, un sobrino o alguien de su familia. Y cuando me encuentro con personas de mi edad, me saludan como a un primo o a un amigo. Nunca vivo esas escenas de histeria o de que la gente me persiga. Lo que recibo son abrazos y conversaciones.

Hay personas que incluso recuerdan cosas de mi vida y me preguntan: “Oye, el otro día estabas enfermo, ¿ya estás mejor?”. Ese tipo de conexión no se puede comprar.

Por eso creo que, aunque a alguien la serie no le haga reír o no sea el tipo de historia que suele consumir, puede valorar el esfuerzo y acompañarme en esta nueva etapa. Y eso significa muchísimo para mí.

Es una relación que trasciende el éxito del momento. No depende de si un proyecto funciona mejor que otro. Es un vínculo que hemos construido durante años y que espero siga creciendo.

Y pensando en el futuro, ya hablas de una posible segunda temporada. ¿Cómo imaginas esta nueva etapa de tu carrera? ¿Te gustaría seguir desarrollando proyectos de ficción o incluso explorar otros géneros?

Cuando haces una apuesta como esta, tienes que pensar en el éxito. Nosotros trabajamos 1992 convencidos de que podía tener una segunda temporada, así que desde el principio dejamos sembradas pistas para continuar la historia.

Incluso ya pensamos en el actor internacional que nos gustaría tener como protagonista de esa segunda temporada. Puede sonar muy adelantado, pero así me gusta trabajar, visualizando el siguiente paso desde el inicio.

Ahora, también soy muy aterrizado. Siempre digo que, si subiste a tu público a un barco de comedia, no puedes llevarlo a la mitad del océano y decirle: “Ahora solo hago terror”. Creo que eso es lo que les pasa a muchos creadores cuando cambian de rumbo por completo. No porque el nuevo proyecto sea malo, sino porque dejan de darle a su audiencia aquello por lo que conectó con ellos.

Por eso, aunque hoy estoy haciendo drama, sigo haciendo comedia en mis redes. Nunca he dejado de hacerlo. Para mí es una forma de respetar a la gente que me ha acompañado todos estos años. Después de 1992, si todo sale como esperamos y podemos avanzar con la segunda temporada, el siguiente proyecto que ya estamos escribiendo será una comedia. La idea es hacer una especie de ¿Qué pasó ayer? versión latina, ambientada en Miami.

Es mi forma de decirle al público: “Gracias por acompañarme en esta aventura, pero no se preocupen, seguimos haciendo comedia”. Quiero explorar otros géneros, sí, pero sin perder aquello que nos conectó desde el principio.

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Para cerrar, cuéntanos cuándo se estrena 1992 y qué te gustaría que el público supiera antes de verla.

(Ríe) Tengo muy mala memoria, así que déjame confirmar la fecha… Sí, estrenamos el 20 de septiembre, completamente gratis en YouTube para todo el mundo.

También tomamos una decisión con la promoción. Entendimos que no tenía sentido empezar una campaña dos meses antes y llegar agotados al estreno. Ya nos había pasado: cuando finalmente llegaba el momento importante, sentíamos que ya habíamos dicho todo.

Hoy la gente consume información de manera muy inmediata. Si le hablas de algo que va a salir dentro de dos meses, probablemente se le olvide. Por eso decidimos concentrar toda la promoción en las dos semanas previas al estreno.

El 20 de septiembre sale el primer episodio y, a partir de ahí, iremos estrenando uno por semana hasta completar los cuatro. Además, en la tercera semana de estreno iniciaremos una gira de promoción por varios países. Ya están confirmados México, Argentina, Colombia, España y Perú, y todavía estamos cerrando algunos destinos más.

Marko como Bruno en 1992. Cortesía

Totalmente. Qué padre que también lo complementen con una gira.

Sí. Además, la serie tendrá un soundtrack con 10 canciones originales que forman parte de un álbum titulado 1992, el cual ya está en producción. El disco se lanzará de la mano de un sello muy importante y todas las canciones que aparecen en la serie estarán disponibles en las plataformas digitales.

¿Hay algún nombre que ya nos puedas adelantar sobre las colaboraciones del disco?

Todavía no puedo decirlo, pero sí estamos hablando con un artista muy importante. Ha sido un proceso interesante porque, aunque he logrado muchas cosas en mi carrera, en este proyecto sigo sintiéndome como un soñador. Cuando se trata de comedia, los artistas ya conocen nuestro trabajo y es mucho más fácil que confíen en nosotros. Pero esto es distinto.

El álbum de 1992 ya está en producción. Incluso el videoclip del sencillo principal, ‘Murió un inocente’, ya está grabado y se estrenará un día después del lanzamiento de la serie.

Con este artista decidimos esperar un poco más antes de hacer el anuncio. Queremos que primero vea cómo empieza a moverse el proyecto: que vea el tráiler, las entrevistas, la conversación que genere la serie. Cuando eso ocurra, volveremos a sentarnos con él y le diremos: “Esto ya se está convirtiendo en un movimiento. ¿Te sumas con nosotros?”. Estamos justo en ese proceso.

Súper bien. Qué padre que el proyecto también tenga una dimensión transmedia: la serie, el álbum, las redes sociales… Se nota que es un universo muy completo. Muchísimas felicidades a ti y a todo tu equipo.

Gracias. ¿Sabes qué pasó? Hace poco hice un reality show y quise probar un formato completamente distinto. Nos fue increíble, superamos los 32 millones de visualizaciones en apenas 25 días.

En ese momento yo no conocía bien cómo funcionaba el negocio de la música. Necesitábamos canciones sin copyright y un productor me dijo: “Yo te hago la música para el reality”. Yo, desde mi desconocimiento, acepté.

Después una de esas canciones se volvió un éxito en TikTok y me dio muchísimo gusto por él, pero también entendí que el verdadero valor del proyecto había quedado en manos de otra persona.

Esa experiencia me enseñó una lección muy importante. Por eso, en 1992, toda la música forma parte de nuestra propia productora. Queríamos que el universo completo de la serie —incluido el álbum— también fuera nuestro.

DAMARIS ARELLANO

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