El 1 de enero de 1994, Chiapas captó la atención del mundo con el levantamiento armado del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN). Ese mismo día, se difundió la Primera Declaración de la Selva Lacandona, que demandó trabajo, tierra, alimentación, salud, educación, independencia, libertad, democracia, justicia y paz para los pueblos indígenas, los campesinos y la mano de obra nacional. Todo esto, mientras entraba en vigor el TLCAN.
Pero, ¿quién fue la persona que impulsó este movimiento? La respuesta, sin titubeos, fue el Subcomandante Marcos. Una figura que, desde entonces, encumbra su anonimato con la ayuda de un pasamontañas, no solo como una forma de resistencia, sino también como símbolo de una lucha persistente. Ahora, bajo la mirada de Diego Enrique Osorno, su historia y la del movimiento regresa a la pantalla.

“Su personalidad, verdaderamente magnética, ya tenía la atención del mundo. […] Marcos no existe, es un pasamontañas; un sueño o una pesadilla, según a quién le toca”, se recalca en el avance de Marcos: Otro mundo es posible, un documental que, a partir de testimonios y material inédito, recorre la historia del EZLN y de su personaje más emblemático.
La producción, a cargo de Detective, busca iniciar una nueva conversación sobre la huella que ha dejado en la memoria del país un movimiento que aún persiste en Chiapas. El documental, enfatizan, es una historia humana sobre la esperanza y lo que las personas pueden lograr cuando creen en algo y actúan en colectivo.
Marcos: Otro mundo es posible es el tercer trabajo documental de Osorno sobre el zapatismo, quien también es autor de libros como El cártel de Sinaloa, La guerra de los Zetas y Slim; y ha dirigido El alcalde, La Montaña y 1994.

“Llegué a las comunidades zapatistas en 2003, justo cuando declararon su autonomía y dejaron atrás una etapa de interlocución con el gobierno y los grandes medios. Más allá de la simpatía que me genera su lucha, el zapatismo ha sido para mí una forma de interrogar el mundo. Me interesa que no sea un movimiento dogmático, que constantemente genera preguntas. Como reportero, cronista y documentalista, esas es también mi manera de acercarme a la realidad”, expone el realizador en un comunicado.
Filmado en 16mm, el documental tomó como escenario principal la selva, pero también diversas locaciones en Madrid, Viena, Bolonia, Génova, Roma, Barcelona y Los Ángeles. María Secco y Axel Pedraza se encargaron de la fotografía, Israel Cárdenas de la edición, Aída Bautista del archivo, Julio González de la investigación, Miguel A. Bolaños de la postproducción, Esteban Azuela de la dirección creativa, Esteban Aldrete de la composición musical y Toy Selectah y Martha Fritz de la supervisión musical.

El soundtrack de Marcos: Otro mundo es posible incluye temas de Mano Negra, Manu Chao, Santa Fe Klan, Hospital de México y Rage Against the Machine. Entre los testimonios, se encuentran Joaquín Fuentes, Ruperta Bautista, Blanche Petrich, Federico Mariani, Amparo Sánchez y Laura Castellanos.
El filme sumó más de 5 mil horas de archivo y 147 entrevistas de investigación. Casi el 85% del material fue restaurado. “No es una película esperanzadora, pero sí es una invitación a no resignarse: a salir con la convicción de que todavía se puede luchar y construir otro mundo”, añade Osorno.
Marcos: Otro mundo es posible estará disponible en Netflix el 2 de diciembre.