Ana Ts’uyeb sobre Li Cham y la importancia de narrar desde el corazón

La cineasta origen maya tsotsil habló sobre la importancia de abrir diálogo con públicos que no han tenido contacto con comunidades indígenas y cómo su propia historia, identidad y formación atravesaron la creación de su ópera prima

Por JULIETA CHÁVEZ |

mayo 20, 2026

2:18 pm

Cortesía

Durante la proyección de Li Cham (Morí) en la Cineteca Nacional, después de una emotiva sesión de preguntas y respuestas, tuvimos la oportunidad de conversar con Ana Ts’uyeb —comunicóloga intercultural, cineasta y traductora mexicana de origen maya tsotsil— sobre su ópera prima, un documental que se adentra en la vida de tres mujeres tsotsiles que buscan abrirse paso frente a distintas estructuras patriarcales, mientras reconstruyen su relación con el duelo, la tierra y la autonomía. 

Uno de los momentos más entrañables de la tarde ocurrió justamente durante la charla con el público, cuando un niño de siete años preguntó, desde la honestidad y curiosidad propias de la infancia, qué idioma estaban hablando en la película, si era coreano, chino, japonés, azteca o maya. Ana recibió la pregunta con muchísimo cariño, agradeciéndole profundamente por haber asistido y celebrando la presencia de un niño en la sala. Con gran calidez y sentido del humor, respondió que no era la primera vez que le hacían esa pregunta y que precisamente eso le daba mucho gusto, porque le permitía acercar a las infancias a otras realidades y compartir un poco más sobre la lengua maya tsotsil.

En entrevista con The Hollywood Reporter en Español, Ts’uyeb compartió un poco más sobre la tierna interacción, así como lo que significa narrar desde el corazón, la paciencia y sensibilidad, las cuales son habilidades necesarias para dialogar con públicos que quizá nunca han tenido contacto con comunidades indígenas o con un documental de esta naturaleza. Además, profundizó en el vínculo personal que tiene con las protagonistas, en el largo proceso de confianza que construyó junto a ellas y en cómo su propia historia, identidad y formación atravesaron la creación de Li Cham (Morí).

Se me hizo muy linda la interacción que tuviste ahorita con el niño de 7 años y me puso a pensar mucho en cómo haces para explicar tu historia con tanta calma. Porque muchas veces podemos hablar desde el desconocimiento, y entiendo que a veces uno puede sentir esa torpeza por parte de los demás tal vez como un ataque. Entonces, me gustaría explorar, ¿cómo es que manejas estos encuentros externos que tienes durante conversaciones con otras personas sobre tu trabajo?

Ha sido un aprendizaje también aprender, pero sobre todo compartir desde el corazón. A mí siempre me ha gustado, cuando me pongo enfrente del público, tener el corazón en la mano, porque eso me lleva a hablar desde el corazón abordando temas desde esa sensibilidad, desde la humildad también. Y muy consciente de que Licham es una historia compleja en un territorio tsotsil, en el que muchas veces va a haber un público que nunca ha estado en un campo. Va a haber un público niñez que nunca ha visto un documental así o que muchas veces llegan a confundirlo. “¿Es ficción o documental?” Y creo que es eso, la paciencia, la sencillez, pero sobre todo contar desde el corazón, porque es lo que terminó siendo Li Cham. Comparte una historia muy íntima, muy dolorosa, pero lo comparte desde muy profundo en su corazón. Eso es también lo que he seguido mucho con el público, de llevar estas tres historias donde realmente las protagonistas abrieron el corazón y yo también tengo esta responsabilidad de cuidar estos corazones, de cuidar estas historias y hacer lo mismo, contar desde el corazón.

Claro, qué importante. Después de todo este proceso que viviste de grabar el documental con personas de tu familia, que como mencionabas, hizo que fuera un poco más sencilla la interacción delante de las cámaras, ¿cómo fue tanto para ti como para ellas el tener inmortalizada esa parte de su historia?

Sí fue un proceso donde incluso la cercanía, la confianza, fue creciendo con el tiempo. Luego también llegar a la vida de ellas, sentarme frente a mi mamá o sentarme frente a mi tía, no quería que me vieran como directora, ni como sobrina, ni como hija, sino como mujer que está dispuesta a escuchar todas estas historias que no han compartido. A entender estas historias, apoyarlas también, abrazarlas también, porque fue abrir heridas en el pasado. Fue cavar un pasado donde también a mí me atravesó. Por ejemplo, la muerte de los bebés de mi mamá, no sabía cómo fue. Y es algo que a cada una nos atraviesa. Sí se hizo con mucho respeto, a pesar de tener ese privilegio de conocer el contexto, pero también me fui acercando poco a poco hacia el corazón de ellas o hacia la intimidad de ellas donde sí llega un punto donde abren la puerta y consienten que le van a abrir al público. Así fue un proceso poco a poco, tanto de escuchar las historias, pero también grabar los momentos de ellas.

Still de ‘Li Cham’

¿Cómo fue la conversación que tuvieron para que ellas accedieran?

Esta historia justo nace desde 2018, en una de mis prácticas de periodismo con enfoque de género, que era para un reportaje nada más. Yo quería hablar de los roles de género en el trabajo del café y fue ahí el comienzo de trabajar con ellas. Pensé en mi mamá, pero también en mi tía, porque desde pequeña la admiraba, que es una mujer jefa de familia de puras mujeres. Y ver a Faustina, que ya iba conociendo su situación, pero a pesar de eso, vemos una sonrisa de ella, una actitud tan positiva de ella, que admiraba muchísimo y fue así como llegué a estas tres protagonistas. Yo les dije que estaba haciendo mi tarea. Primero empecé con una beca de PECDA. Que “oye, mira, ya estoy haciendo video, quiero aprender a hacer cine y quiero contar la historia de ustedes. Lo mismo del reportaje”. Porque cuando yo ya tenía el reportaje ahí en la mano, redactado, listo, sentí que esas historias merecían ser contadas desde la imagen, el sonido y que realmente suene la voz de ellas. Entonces ya les expliqué eso, que ya me interesaba grabarlas. Y dijeron “sí, está bien”. Porque mi tía ya había sido entrevistada en el trabajo del café, entonces ya tenía esa experiencia, mi mamá siempre ha practicado. Quien sí tenía miedo era la esposa de mi primo. “Sí, pero es que me da miedo, qué tal si lo hecho perder”. Entonces [le decíamos que] no, “porque todo lo que me cuentas va a pasar por un proceso de selección, edición. Es más, te voy a mostrar el audio, la imagen, si te sientes cómoda. Y ya luego va a quedar lo que tú quieres que quede”. Empecé a grabar por separado. Nunca platiqué en sí “es que tienes que hablarme de este tema y tienes que contarme eso”. Más bien fue sentarnos a platicar, ir conversando. Creo que siempre ha sido mi estrategia. Como ya había trabajado mucho con historias de vida, ya sabía en qué momento o cuáles eran las estrategias para que ellas se sintieran cómodas. Porque hablar desde lo íntimo a veces incomoda o abrir una herida cuesta, y fue así el proceso, que poco a poco se fue abriendo. Todo lo que yo iba haciendo fue consultarlo con ellas. Incluso cuando yo ya tenía casi un corte fino, les llevé cada tramo de ellas. Les pregunté si estaban cómodas con lo que iba a quedar, con lo que dijeron y con lo que yo grabé. Ellas, hasta que se hizo una función colectiva, se vieron y escucharon la historia en pantalla.

Qué bonito. No recuerdo exactamente si fue tu mamá o si fue tu tía, que mencionaba la importancia de tener esta independencia económica. Supongo que fue la filosofía, una manera de ver la vida, un tipo de feminismo, incluso así se le puede llamar así, con el que tú creciste. Este documental es parte de la historia de tu familia, pero también habla mucho de ti, de tu persona y de tu contexto, así que me gustaría saber ¿cómo integras esos aprendizajes en tu día a día y cómo impactan en tu arte todas esas filosofías y esas mentalidades de las mujeres con las que creciste te inculcaron?

La ventaja es que justo, aunque de niña yo crecí en el contexto del movimiento zapatista, donde sí ya hablaban de mis derechos, hablaban de mi vida, una vida libre de violencia, me hablaban también de mi identidad, me hablaban del racismo, clasismo y del capitalismo, ya desde pequeña, adolescente, me platicaban de este tema. Pero yo vi a mi madre defender sus derechos y yo acompañaba todo el tiempo, mientras duró tres años, el proceso de la defensa del territorio. Crecí, empecé a entender algunas cosas, pero hasta salir de la comunidad empecé a ver mi comunidad, las prácticas culturales, los usos y costumbres desde otro ángulo. Entonces claro, sí yo me involucro desde este movimiento feminista, quizás occidental o mestizo, pero también iba comparando e iba complementando desde el contexto en que yo crecí. Ya crecí de una mamá que defendió sus derechos, rompió estereotipos, está lidiando con esos usos y costumbres dentro de su contexto. Y de alguna forma sentí que hacía falta mucho yo aportar hacia la comunidad con las herramientas que yo iba obteniendo desde mi formación académica, pero también en el contexto que yo transito. Sin embargo, al salir de mi comunidad, yo salí con esta mentalidad de no olvidarme de mi identidad, de mi territorio, de mi lengua, sino que fui sumando mi identidad, mi territorio, mi lengua en mi formación profesional. Por eso justo terminé en el cine, juntando toda esta parte.

Still de ‘Li Cham’

Ay, qué admirable. Me encanta. ¿Cuánto tiempo te tomó aprender a hacer cine?

Cuando empecé a tomar la cámara tenía 17 años, ahorita acabo de cumplir 29. Ya han pasado 12 años desde que empecé a tomar esta herramienta. Desde un principio quería estudiar cine, sin embargo en Chiapas no hay una escuela pública de cine y tampoco tenía la posibilidad económica. Tampoco sentía que tenía esa condición social para llegar a un espacio como CCC. Fue muy difícil encontrar espacios de talleres o diplomados en cine porque también el cine mexicano está centralizado. En Chiapas no hay esta diversidad de talleres de formación en el mundo cinematográfico, por eso fui a estudiar comunicación, pero me perfilé en medios audiovisuales y empecé a trabajar con ONGs, tanto locales como nacionales e internacionales, produciendo materiales audiovisuales y colaborando en Televisión Canal 10, un programa local ahí en Chiapas. Fue ahí donde fui comenzando, pero ya hasta que tuve la oportunidad de tomar un diplomado en la Escuela Diversa, que está en Chile, aunque justo en pandemia me tocó llevarlo en línea. Justo esas herramientas me llevaron a desarrollar más este largometraje. Y luego tener la posibilidad de buscar un fondo de CAM, que es un fondo para pueblos originarios y afrodescendientes. Este fondo también está acompañado con formación y asesoría durante el proceso. La formación muy directa o intensa en el cine empezó en 2021 hasta ahorita.

¿Y en dónde estudiaste la universidad?

En una escuela que se llama Universidad Intercultural de Chiapas.

JULIETA CHÁVEZ

Redactora

Redactora editorial en The Hollywood Reporter en Español. Ha entrevistado a directores, actores y líderes de opinión, con un foco especial en mujeres, arte contemporáneo y temáticas de género.

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