En las últimas semanas, varios influencers españoles se han enfrentado a una ola de odio masivo que incluso se ha apodado como su “fin”. A pesar de que las polémicas en redes sociales son comunes y recurrentes, usualmente tienden a ser pasajeras, sin embargo, lo que se ha visto en los últimos días parece algo más allá. ¿Será que el hartazgo del espectador hacia figuras públicas se ha convertido en un sentimiento perpetuo?
En La Velada de Ibai Llanos, la influencer Marta Díaz participó como contendiente y, durante su presentación, salió acompañada de una misteriosa encapuchada que resultó ser su hermana, Laura Díaz. La creadora de contenido aprovechó ese momento para “presentar” a su hermana ante el ojo público, quien ahora cuenta con medio millón de seguidores en Instagram.
Laura es la tercera integrante de la familia en convertirse en figura pública y, aunque parece que los espectadores están cansados de la dinastía de influencers —algo que se puede inferir por los amables comentarios que dejan en sus publicaciones—, aún existe una buena parte de seguidores atentos a sus movimientos.
La crítica también gira en torno al hecho de que, tan solo cumplió 18 años, Laura fue presentada ante el público, como si se estuviera marcando el inicio de su transformación en un producto de consumo. “A seguir promocionando a su hermana como si fuese un objeto” y “La broma del unboxing es graciosa. Pero ¿qué haríais vosotros/as si pudieseis liberar económicamente a vuestra hermana con simplemente exponerla públicamente? Yo haría lo mismo. Hay que ser realistas.” son algunos de los comentarios divididos que los usuarios han dejado en sus publicaciones.
Otra influencer que también participó en La Velada, Roro, se ha enfrentado recientemente a críticas en redes sociales, luego de ser señalada por un comentario despectivo hacia las personas de Perú. La creadora de contenido ofreció disculpas públicas a través de una story en Instagram, en la que explicó que el comentario fue producto de la ignorancia y aseguró que está lejos de ser la persona que era cuando lo hizo.
🚨 Roro pide disculpas por su polémico comentario sobre Peru.
— Terreno Viral (@terrenoviral) August 3, 2026
“Holi! Me había quitado las redes porque estaba de vacaciones así que no había visto nada.”
“El comentario que habéis visto lo hice con 17 años. Era una niña ignorante y me hacia gracia el meme que había en España… pic.twitter.com/GSSMDvpmPr
Lucía Sánchez (La isla de las tentaciones), por otro lado, se echó encima a todo España después de publicar un video hablando sobre una experiencia personal en la que generalizó a los españoles como “flojos”, como personas que “no quieren trabajar”. La crítica en este caso, se dirigió hacia su propio trabajo, señalándole por quejarse de las personas “flojas”, cuando ella “vive de hacer realities”.
Estas son solo algunas de las polémicas que han encendido las redes sociales en los últimos meses. En un contexto de recesión y ante una audiencia cada vez más crítica, se puede argumentar que el público comienza a abrir los ojos y a cuestionar la tendencia de poner en un pedestal a las personas con presencia pública: los influencers ya no están influyendo como antes. O, quizá, simplemente se trata de un consumidor cada vez más exigente e intolerante, que demanda perfección de creadores de contenido que, al final del día, no dejan de ser humanos con seguidores. Cualquiera que sea la postura frente al fenómeno, hay algo que resulta difícil de ignorar: el espectador está cansado.