Era el 8 de enero de 2016 cuando Joaquín “El Chapo” Gúzman fue detenido en Los Mochis, Sinaloa por tercera (y definitiva) vez después de haberse fugado en julio de 2015 a través de un túnel con una distancia de 1.5 kilómetros, que llevaba desde el penal de máxima seguridad del Altiplano hasta un predio en construcción ubicado en la localidad de Santa Juanita, en el municipio de Almoloya de Juárez, Estado de México.
Fue gracias a dos valientes policías federales, quienes se encontraron inesperadamente con el narcotraficante mexicano y el máximo líder del Cártel de Sinaloa, así como con su jefe de seguridad, Orso Iván Gastélum, que acababan de escapar por el sistema de drenaje tras el operativo “Cisne Negro”.
Ambos oficiales contuvieron a los criminales y los resguardaron temporalmente en el Hotel & Suites Doux hasta la llegada de refuerzos federales, a pesar de múltiples chantajes y amenazas. Tras completar la hazaña de manera exitosa, se han mantenido sus identidades en el anonimato por motivos de seguridad.
Es así que, Chava Cartas presenta La Captura, protagonizada por Alfonso Herrera, Noé Hernández y Héctor Kotsifakis y que con apenas tres días afuera se ha vuelto una de las producciones más vistas del momento, liderando la lista del Top 10 en Netflix México.
El cineasta se reunió con The Hollywood Reporter en Español para conversar sobre la responsabilidad de crear productos audiovisuales en los que triunfe el bien, sus motivaciones personales para crear la cinta y el cómo se refleja en la sociedad mexicana actual.
La Captura está inspirada en la captura de Joaquín “El Chapo” Guzmán en 2016 y, aunque no busqué retratar los hechos de manera exacta, pues no es un documental, sino una película de ficción. ¿Qué tan cerca trabajaste de la crónica de Héctor de Mauleón para hacerla?
Efectivamente, sí, el catalizador fue la crónica de Héctor porque es muy amigo de Francisco González Compeán, el productor, con quien tengo ya varias películas juntos y somos socios en esta aventura. No solo de esta película, sino de la cruzada que traemos de hacer héroes de nuestro país. Más que hacer, de mostrárselos al público. Entonces, aparte de la crónica de Héctor, hay muchísima documentación del caso, del momento. ¿Por qué? Porque se hizo muy mediático. Hay inclusive un video muy exacto de esta primera intervención que hacen en la Marina, donde se escapa por primera vez, sin saber ellos que además va el Chapo, sino que ellos iban tras el Cholo, solamente su gatillero.
Me pareció una historia muy interesante, no por la parte del crimen, sino por los dos policías. Eso fue lo que a mí y a Francisco, y primero a Francisco, nos enamoró de decir: “Okay, en esta cruzada que traemos, qué mejor manera de mostrarle a nuestro México que existen los héroes reales y que no todo es corrupción y que no todo es una zona oscura. También hay luz y realidad”. Nuestra responsabilidad de poner esta película en pantalla era no echarnos para atrás. Y repito, no quisimos hacer una apología a nada, sino simple y sencillamente contar la historia de dos héroes mexicanos, de policías haciendo su trabajo y, gracias a su trabajo, pues gana el bien.
Sí, porque aparte estuvieron varias veces tentados a cambiar de opinión.
Por supuesto, claro. Y que además esa es la realidad, no nomás de nuestro país, del mundo. No es blanco y negro. Ni los policías son perfectamente blancos, son seres humanos; igual los malos, el crimen organizado también tiene sus blancos, negros y grises. Me dediqué y puse atención, y creo que lo logramos, en contar la historia de los buenos, de los policías. Toda la primera parte de la película es eso: que tú te enamores, que entiendas quiénes son, de qué sufren, para que tú ya te involucres con ellos. Y después lo otro es un gran pretexto, porque no nada más sucedió en la ficción. En la vida real, estos dos policías hicieron eso que ves en la película.
Me parece muy interesante la trama que hay detrás del personaje de Carmona: este enfrentamiento que tuvo con un criminal y lo va acompañando por el resto de toda ella. ¿Por qué mostrar eso? ¿Qué es lo que buscabas o qué conexión querías lograr?
Es un embajador de lo que vivimos en nuestro país de violencia. Yo lo utilicé como representando a toda la policía, a lo que se enfrenta, de una u otra manera. Más que la policía, a los seres humanos que hacen este tipo de trabajo. Quería representarlos para decir que la violencia en nuestro país no está bien. Y no está bien tampoco regularizarla o hacer como si no pasara nada. Cada vez nos sorprendemos menos cuando escuchamos las noticias y cuando vemos videos. Porque además, dentro de toda esta investigación que hicimos para la película, como tiene tanta documentación real, lamentablemente hay miles de enfrentamientos de ese tipo y no podemos acostumbrarnos a eso, de ninguna manera. Entonces, era un recordatorio a eso, a los chavos. Esos granitos de arena que voy poniendo como cineasta, creo que es una responsabilidad que tenemos que tener todos los realizadores. Decir: “Okay, esto va para los chavos. No está fácil. No es así nada más que meterte a la mafia y meterte a las organizaciones criminales y salir adelante”, porque no es cierto. Al final, el camino vas a acabar mal, vas a acabar muerto. Y no nada más eso, vas a llevarte entre los pies a seres humanos inocentes. En este caso, representando a chavitos de afuera de una escuela, que ha habido, no uno, lamentablemente, muchísimos enfrentamientos de ese tipo.

Hay una escena que me pareció excelente, de cuando está hablando por teléfono con su esposa y se escucha el disparo, e inmediatamente uno como espectador se tensa.
Y ese drama, esa situación que vives, que además las consecuencias de tus actos en ese momento, por lo menos de estos dos policías, van a ser fuertes. Porque si ellos deciden hacer lo que hicieron, pues efectivamente están poniendo en riesgo a su familia. Eso es un hecho. Porque así es como se maneja todo ese mundo. Entonces, tomar esas decisiones no es fácil y eso también es ponerle a la audiencia sobre la mesa la imagen de que es muy fácil sentarse y criticar y decir que como son policías, deben actuar bien. Y sí, efectivamente, tienen que hacer su trabajo; eso no cabe la menor duda. Pero no es blanco y negro. Esa es la parte importante de La captura, esta aventura de estos dos policías.
Siempre digo que cada vez que yo levanté la cámara y cada vez que leía el guión desde la primera vez, yo me hacía una pregunta, que fue la que mantuvo el tono de esta historia, que es: “¿Yo qué haría?”. Por eso son tan efectivas las películas del que se atoró con su manita en una piedra y dura una hora y media la película. Porque dices “Yo le quitaba el brazo”. Y ya, teniendo esa pregunta en la cabeza, te vas. Y creo que esta película lo hace tan bien y fue desarrollándose tan bien esta respuesta, que después yo les preguntaría a los espectadores: “¿Tú qué hubieras hecho?”
Y ya para finalizar, en tu portafolio cuentas con películas muy conocidas como Mirreyes contra Godínez, Sobreviviendo a mis XV y también otras de índole similar a La Captura, como lo es Rosario Tijeras. ¿Cómo fue para ti explorar este género en un largometraje y cómo fue llevar un tema tan polémico y mediático como fue la captura del Chapo? ¿Cómo lo trabajaste?
Fíjate que hace ya muchos años tenemos esta cruzada de hacer películas o historias, o contar historias de buenos, de héroes. En el caso de Rosario Tijeras, como bien decías, ella es una justiciera y venía de una historia que ya habían hecho los colombianos y era totalmente ajena a nuestro país, por ejemplo. Te lo pongo como ejemplo porque de ahí nace un poco esta cruzada de decir: “Okay, yo dirijo Rosario Tijeras siempre y cuando me dejen hacer este personaje mucho más mexicano y que no sea una sicaria, que sea una justiciera”, y a partir de ahí se mueva todo el tiempo. Y fue un éxito, gracias a eso. Y ahí te das cuenta de que el público quiere eso, quiere ver personas buenas, quiere ver héroes.
El decidirme a hacer La Captura no era una decisión de decir: “Voy a contar esta historia tan polémica”. No, lo único que me movió a hacerlo es que era muy didáctico el poder poner esta historia para enseñar que sí hay héroes en nuestro país, reales. Y la forma más didáctica era esta historia, porque ¿quién mejor que dos policías agarrando a uno de los personajes más antagónicos de la historia de nuestro país? Y que ya lo habían agarrado varias veces y ellos fueron los que lograron mantenerse dentro de sus ideologías y firmes a su trabajo. Esta fue la mejor historia, la mejor que pudimos haber encontrado para esta cruzada y para llevar la historia a la pantalla.