50 grandes películas mexicanas

Desde sus primeras imágenes en blanco y negro hasta las producciones que hoy conquistan festivales internacionales, el cine mexicano ha dado vida a innumerables historias que enaltecen y dan forma a nuestra identidad.

Por THE HOLLYWOOD REPORTER EN ESPAÑOL |

septiembre 14, 2026

2:50 pm

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Desde sus primeras imágenes en blanco y negro hasta las producciones que hoy conquistan festivales internacionales, el cine mexicano ha dado vida a innumerables historias que enaltecen y dan forma a nuestra identidad. A lo largo de su historia, cada época ha traído consigo nuevas búsquedas estéticas y narrativas que han transformado la cinematografía.

En agosto de 1896, se realizó en México la primera exhibición pública del cinematógrafo de los hermanos Lumière. Ese mismo año, Gabriel Veyre y Claude Von Bernard filmaron El presidente de la república paseando a caballo en el bosque de Chapultepec, considerado uno de los primeros registros cinematográficos realizados en el país. Posteriormente, recorrieron distintos estados para plasmar costumbres, tradiciones y escenas de la vida cotidiana en cortometrajes documentales.

Diez años más tarde, comenzaron a inaugurarse las primeras salas de cine y, con ello, evolucionó la realización cinematográfica, que pasó de la toma corta y espontánea a narrativas más estructuradas, sobre todo, aquellas destinadas a retratar los acontecimientos sociopolíticos de la época y, posteriormente, de la Revolución Mexicana. Entre los nombres destacados de este periodo se encontraban Mimí Derba y el fotógrafo Enrique Rosas. En 1931, culminó el rodaje de Santa, una obra fundamental en la transición hacia el cine sonoro.

A partir de ese momento, las producciones aumentaron y dieron origen a los melodramas, comedias, relatos de horror y películas rancheras. Figuras como Juan Bustillo Oro, Emilio “El Indio” Fernández, Gabriel Figueroa y Fernando de Fuentes comenzaron a consolidarse dentro de la industria. La cinematografía nacional entró en una etapa de expansión que, hacia la década de los cuarenta, dio paso a la llamada Época de Oro del cine mexicano. El periodo estuvo acompañado por políticas de impulso a la producción y la consolidación de sindicatos, además, surgieron talentos como Pedro Infante, Jorge Negrete, María Félix, Dolores del Río, Pedro Armendáriz, Ninón Sevilla, Cantinflas, Fernando Soler, Sara García y Germán Valdés.

A finales de la década de los cincuenta, y durante los sesenta, la industria comenzó a enfrentar una crisis derivada, entre otros factores, de los cambios sociales y culturales del país. Las nuevas generaciones de realizadores se alejaron de los géneros tradicionales y el cine de autor adquirió un mayor peso. En 1960, Macario, de Roberto Gavaldón, se convirtió en el primer largometraje mexicano nominado al Óscar a Mejor Película Internacional.

En ese tiempo, la mejor expresión fílmica de la revuelta cultural y moral se plasmó en los documentales y ficciones del cine independiente y estudiantil. En la década de los setenta, comenzó un plan de reestructuración de la industria cinematográfica, que impulsó una mayor libertad temática y dio lugar a una etapa conocida como el Nuevo Cine Mexicano. A ella se sumaron realizadores como Arturo Ripstein, Felipe Cazals, Humberto Hermosillo, Jorge Fons y Marcela Fernández Violante.

Junto a importantes logros fílmicos, también se desarrolló un cine convencional de bajo costo y de corte popular al que se le denominó cine de “ficheras”.

En la década de los ochenta, las nuevas tecnologías transformaron los procesos de producción, pero el sistema de exhibición enfrentó una crisis por la irrupción del video. En ese contexto, comenzaron a destacar figuras que, más tarde, tendrían un papel fundamental en la renovación del cine mexicano, entre ellas, Alfonso Cuarón, Guillermo del Toro, Emmanuel Lubezki, Fernando Eimbcke y Carlos Carrera. También se consolidaron realizadores como Alfonso Arau y Luis Estrada, mientras que Salma Hayek comenzó su trayectoria en la actuación antes de proyectarse internacionalmente.

El renacimiento del cine mexicano llegó en la década de los noventa. Danzón, dirigida por María Novaro, se convirtió en una cinta fundamental de esta etapa y en un referente del cine mexicano dirigido por mujeres. Cronos, Como agua para chocolate y, posteriormente, Amores Perros marcaron una nueva etapa de proyección internacional y contribuyeron a consolidar una generación de realizadores que transformó el arte de contar historias en México.

En 2010, el cine mexicano experimentó una mayor diversificación de propuestas y una apuesta más contundente por el cine de autor. Cineastas como Tatiana Huezo, Lila Avilés, Elisa Miller, Alejandra Márquez Abella, Amat Escalante y Alonso Ruizpalacios comenzaron a destacar, dentro y fuera del país, con obras que exploraron distintas realidades sociales y políticas.

En 2014, Alfonso Cuarón conquistó el Óscar a Mejor Dirección por Gravedad. Después, Alejandro González Iñárritu consiguió la estatuilla de manera consecutiva por Birdman (o la inesperada virtud de la ignorancia) y El renacido. En 2018, Guillermo del Toro obtuvo el mismo reconocimiento por La forma del agua y, un año más tarde, Cuarón repitió el hito con Roma.

Hoy, el cine mexicano se encuentra en una etapa marcada por la diversidad de miradas, la producción independiente y una mayor presencia de directoras de distintas regiones del país. Si bien, continúa enfrentando problemas estructurales, mantiene una fuerte presencia en festivales y es impulsado por una nueva generación de realizadores como David Pablos, Fernanda Tovar, Pierre Saint-Martin y Karla Badillo.

Esta lista celebra 50 obras esenciales que han forjado el pasado, el presente y el futuro del cine mexicano.

50. El hombre que vio demasiado (2015)

Directora: Trisha Ziff

Una mujer llora desconsolada junto al cuerpo de su pareja; otra abraza el pequeño féretro de su hijo. Las imágenes, captadas por Enrique Metinides, son un espejo del México que atraviesa múltiples tragedias como parte de su cotidianidad. Aquella mirada, tan íntima como desgarradora, se devela en El hombre que vio demasiado, uno de los mejores documentales de Trisha Ziff.

Con tan solo 9 años, Metinides inició su carrera como fotoperiodista de nota roja, debido, en parte, a su afición por el cine y a los momentos trágicos que se cruzaron en su camino. Con el tiempo, aprendió a capturar imágenes espectacularmente perturbadoras. Si algo caracteriza a México es su profundo vínculo con la muerte.

Ziff, cineasta británica, ahonda en el legado del hombre detrás de las impactantes imágenes de las tragedias de esta gran urbe. Metinides trascendió los periódicos: se trasladó de la calle a los museos y de México a la escena internacional. El documental retrata a un hombre que aprendió, a través de su obsesión por la fotografía, que el destino de otros era su manera de conectarse con la vida.

49. Los insólitos peces gato (2013)

Directora: Claudia Sainte-Luce

Claudia es una joven solitaria que, después de ser hospitalizada, conoce a Martha y a sus cuatro hijos. Poco a poco, Claudia se acerca a ellos y comienza a formar parte de su familia, encontrando el cariño y la compañía que nunca había tenido. Sin embargo, Martha está enferma de VIH y su salud empeora cada vez más. Antes de morir, logra pasar unas últimas vacaciones con su familia.

La cinta presenta de manera hermosa y honesta el concepto de la familia elegida, así como los vínculos que te acompañan durante procesos difíciles como lo son la pérdida de alguien querido. Además aborda de forma natural la vida cotidiana de una persona que padece una enfermedad terminal; así como lo fundamentales que son las personas que cuidan de ellos.

48. El bolero de Raquel (1957)

Director: Miguel M. Delgado

La escena en que Cantinflas termina bailando el Bolero de Maurice Ravel en el escenario de un club nocturno es todo un monumento. Fácilmente puede reconocerse como un momento cumbre para el humor y la picaresca del cine hecho en nuestro idioma.

En esta cinta su entrañable personaje hace hasta lo imposible por mantener a su ahijado tras la muerte del compadre Sebastián.

El bolero de Raquel fue la segunda película en color de Cantinflas, y le encuentra en un momento de consagración muy importante, con un personaje muy bien consolidado, y una audiencia cada vez más grande.

47. La vida inmoral de la pareja ideal (2016)

Director: Manolo Caro

No todo el cine mexicano tiene que retratar lo mal que está nuestra sociedad. A veces también es necesario contar historias que toquen el corazón y justamente eso es esta cinta escrita y dirigida por Manolo Caro.

La trama sigue a Lucio y Martina, encarnados por Manuel García-Rulfo y Cecilia Suárez en su versión adulta y Sebastián Aguirre y Ximena Romo en su versión más joven. Cuando eran adolescentes, entre ellos surge una conexión única e inmediata, y ambos se prometen mutuamente comerse el mundo y convertirse en todo lo que siempre soñaron ser. Sin embargo, la vida resulta más complicada de lo que su ingenuidad juvenil les había hecho creer, y una serie de conflictos termina separándolos.

Veinticinco años después, el destino los vuelve a reunir de manera inesperada, ahora convertidos en adultos con familias y vidas propias, obligándolos a confrontar tanto la nostalgia de aquel amor adolescente como las consecuencias de fingir una felicidad que no necesariamente sienten en su presente.

46. Los caifanes (1967)

Director:  Juan Ibáñez

Una pareja joven, de clase alta, se escapa de una fiesta con la intención de tener un encuentro amoroso en un coche abandonado. Sin embargo, la llegada del Capitán Gato y de sus “caifanes” cambia sus planes. Juntos, ricos y pobres, se embarcan en un pintoresco viaje nocturno por los monumentos, cabarets, gasolineras, parques, funerarias y fondas de la Ciudad de México.

Ibañez escribió el guion junto a Carlos Fuentes. La fotografía estuvo a cargo de Fernando Álvarez Garcés, mientras que la música fue de Mariano Ballesté y Fernando Vilches.

45. Los tres García (1947)

Director: Ismael Rodríguez

La comedia consolidó a Pedro Infante como uno de los grandes ídolos populares del cine mexicano y definió buena parte de la imagen de charro que marcaría su trayectoria. Abel Salazar, Víctor Manuel Mendoza e Infante interpretaron a José Luis, Luis Manuel y Luis Antonio, tres primos que, pese a la rivalidad que existe entre ellos, viven en una armonía mediada a bastonazos por su abuela, doña Luisa, interpretada por la gran Sara García.

Un día, aparece Lupita (Marga López), una prima lejana de la que se enamoran. La situación se complica aún más cuando los hermanos López, responsables de la muerte de los padres de los García, irrumpen en la trama. Ismael Rodríguez construyó uno de los grandes filmes de la época, al que seguiría ¡Vuelven los García!, estrenada pocos meses después con éxito.

La película también se convirtió en la antesala de Los tres huastecos, la primera película en la que actuó María Eugenia Llamas, también conocida como Tucita.

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44. Por la libre (2000)

Director: Juan Carlos de Llaca

Esta comedia, protagonizada por Osvaldo Benavides, Rodrigo Cachero y Ana de la Reguera, cuenta la historia de Rocco y Rodrigo, dos primos con personalidades muy distintas que tienen una pésima relación. Lo único que tienen en común es el gran cariño que sienten por su abuelo. Por lo que, cuando este muere repentinamente, ambos deciden reunirse para viajar por carretera para cumplir su último deseo: arrojar sus cenizas al mar de Acapulco.

La que suponía ser una pequeña aventura, se convierte en un trayecto lleno de descubrimientos personales, revelaciones y treguas. Además de ser el debut de su director, la cinta fue de las primeras comedias mexicanas que tenían como centro la incertidumbre y miedos que enfrentaban las juventudes mexicanas contemporáneas.

43. No se aceptan devoluciones (2013)

Director: Eugenio Derbez

Una bella comedia dramática sobre un mujeriego que de la noche a la mañana se entera que es padre de una tierna niña, después de que Julie, una de sus exnovias extranjeras, apareciera de la nada y le entregará a una bebé de pocos meses, asegurando que es su hija. Desconcertado, el hombre decide viajar para encontrar a la mujer, pero al no encontrarla, no le queda otra opción más que criar a su “hija”. Para protegerla del dolor que puede traer no tener mamá, Valentín crea toda una fantasía de una “súper madre” para que Maggie no se sienta mal. Sin embargo, todo cambia para ellos cuando años después regresa Julie buscando tener de regreso la custodia de su hija.

Es así que el padre se enfrenta a nuevas verdades, dolorosas circunstancias y viejos aprendizajes que lo llevarán a experimentar la paternidad de una forma completamente distinta. Su bella historia (y talento que la respalda) la convirtió en una de las cintas más recordadas y queridas de su década.

42. Sujo (2024)

Directoras: Astrid Rondero y Fernanda Valadez

“¿Quién te contó esas historias?”, le pregunta Sujo (Juan Jesús Varela) a Nemesia (Yadira Pérez), en medio de una oscuridad envuelta por pavesas que titilan al viento e intentan iluminar una casita que subsiste en Tierra Caliente, Michoacán. “Nadie, ahí estuvieron siempre”, le responde. En pocos días, este lugar, arropado por la maleza y un cielo estrellado, se convirtió en el refugio de un nuevo huérfano por la violencia, condenado a repetir el destino de su padre, un sicario. 

En Sujo, Astrid Rondero y Fernanda Valadez retoman la dolorosa crisis de violencia que abordaron en Sin señas particulares —y que también atraviesa Los días más oscuros de nosotras—, y se unen para construir una historia que nos hace preguntarnos constantemente: ¿Es posible sobrevivir a un entorno impuesto por el crimen organizado? ¿Se puede alterar un destino que parece escrito? ¿Qué papel jugamos quienes observamos desde la periferia? Las respuestas de las cineastas mexicanas se desarrollan a través de la vida de Sujo, un niño que crece, juega, anhela, experimenta y se transforma como un acto de resistencia.

41. La camarista (2018)

Directora: Lila Avilés

Ganadora del Premio Ariel a la Mejor Ópera Prima, La camarista ofrece una mirada íntima a la vida de Evelia (Gabriela Carroll), madre soltera y camarera de un elegante hotel de la Ciudad de México. Pese a su intensa y extenuante labor, se empeña en seguir sus ambiciones para tener una vida mejor. Esta aspiración la lleva a soñar a través de las pertenencias que los huéspedes olvidan en sus habitaciones, incluso, a transformar su soledad en compañía.

Avilés escribió el guion junto a Juan Carlos Marquéz. Protagonizada por Gabriela Cartol, Teresa Sánchez, Clementina Guadarrama, Federico Tello y Agustina Quinci, la cinta se proyectó en diversos festivales, entre ellos, Toronto, San Sebastián, Busan y Morelia, donde obtuvo el Ojo a Largometraje Mexicano.

40. El lugar sin límites (1978)

Director: Arturo Ripstein

Otra obra controversial del cine mexicano, para la cual su audiencia no estaba preparada para digerir al momento de su estreno. En ella podemos ver la historia de La Manuela (interpretada por Roberto Cobo), una mujer trans que trabaja en un burdel manejado por su hija. Pero, para su mala fortuna, Pancho, un agresivo camionero con quien alguna vez tuvo un violento altercado, va a regresar a su pueblo. Lo que los demás no saben es que Pancho se siente atraído por La Manuela, pero su homofobia internalizada le impide aceptar ese amor; exponiendo la doble moral, el machismo, la represión sexual, la marginalidad y la crueldad de hacia las sexualidades LGBTIQ+ de la época.

En su momento fue bastante escandalosa por mostrar de forma explícita los estragos y consecuencias más viscerales de la homofobia, siendo rechazada por muchas personas tras ser considerada “inmoral” debido a su temática. Actualmente es considerada un clásico de la cinematografía queer mexicana.

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39. Matando cabos (2004)

Director: Alejandro Lozano

Una comedia negra mexicana dirigida por Alejandro Lozano que convirtió una noche desastrosa en una sucesión de accidentes, violencia y humor absurdo. La historia sigue a Jaque y Mudo, interpretados por Tony Dalton y Kristoff Raczynski, quienes deben encontrar la forma de regresar a casa a Óscar Cabos, su jefe millonario, después de que una serie de circunstancias lo deja inconsciente y encerrado en la cajuela de un auto. Mientras intentan solucionar el problema, sus caminos se cruzan con dos delincuentes que planeaban secuestrar al empresario, provocando una confusión cada vez mayor. Con un elenco que incluye a Pedro Armendáriz Jr., Ana Claudia Talancón, Raúl Méndez y Joaquín Cosío como el inolvidable Mascarita, la película mezcló crimen, acción y comedia con una irreverencia poco habitual en el cine mexicano de la época.

38. El Santo contra las Momias de Guanajuato (1972)

Director: Federico Curiel

¿Qué sería del cine mexicano sin el cine de luchadores? ¿Y qué sería del cine de luchadores sin El Santo?

El enmascarado de plata protagonizó una gran cantidad de largometrajes a lo largo de los años, pero tal vez ninguna es tan conocida como su enfrentamiento contra las momias de Guanajuato. La historia arranca con un grupo de turistas recorriendo el museo donde se encuentran las momias, donde un guía cuenta la leyenda de Satán, un luchador del pasado derrotado hace cien años por un ancestro de El Santo, quien juró regresar algún día para vengarse. De repente, una de las momias despierta de su letargo y recuerda su antigua derrota. A partir de ahí, las momias cobran vida y desatan el caos.

La cinta también cuenta con la participación de otras dos leyendas del pancracio nacional: Blue Demon y Mil Máscaras, quienes son secuestrados por las momias. Ante esta amenaza, entra en escena El Santo, quien se une a sus compañeros para enfrentar a las momias en una batalla llena de acción.

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37. Chicuarotes (2019)

Director: Gael García Bernal

Gael García Bernal no solo es calidad frente a la cámara, sino también detrás. El cineasta trabajó con un guion de Augusto Mendoza y con su gran amigo Diego Luna como productor. La historia sigue a Cagalera y Moloteco, interpretados por Benny Emmanuel y Gabriel Carbajal respectivamente. Son dos adolescentes de San Gregorio Atlapulco, en la alcaldía de Xochimilco, Ciudad de México, quienes viven desesperados por escapar de la pobreza y las circunstancias opresivas que los rodean.

Poco a poco, los dos jóvenes se adentran cada vez más en el mundo criminal de la ciudad, cometiendo pequeños robos y asaltos hasta llegar a perpetrar un secuestro, todo con tal de conseguir el dinero necesario para dejar atrás el abandono y la marginación en la que viven.

A través de la historia de Cagalera y Moloteco, la película explora las raíces de la violencia juvenil en México, mostrando cómo la falta de oportunidades, el estado de impunidad y la ausencia de redes de apoyo familiar empujan a los jóvenes hacia el delito.

36. Nosotros los nobles (2013)

Director: Gary Alazraki

Gary Alazraki irrumpió en el panorama cinematográfico con esta sátira política que sigue a la familia Noble: el patriarca Germán (Gonzalo Vega) y sus tres hijos, Javier (Luis Gerardo Méndez), Bárbara (Karla Souza) y Carlos (Juan Pablo Gil), quienes llevan una vida despreocupada, derrochadora y completamente desconectada del esfuerzo, gastando el dinero de su padre sin ninguna noción de trabajo o responsabilidad. Cansado de esta situación, Germán decide darles una lección al fingir que su empresa ha quebrado y que la familia lo ha perdido todo, obligando a sus hijos a valerse por sí mismos por primera vez en su vida.

La trama combina situaciones cómicas y dramáticas mientras los tres hermanos intentan adaptarse a su nueva vida y, en el proceso, aprenden lecciones sobre el esfuerzo, la honestidad y el valor real de la familia. Fue un éxito rotundo al llevar a más de siete millones de mexicano a las salas de cine. Además, se llevó el premio a Mejor Película en los Premios Canacine de 2013.

35. Canoa (1976)

Director: Felipe Cazals

Canoa, junto con otros títulos como Los albañiles y Llovizna, se sumó a varias consignas del cine de la época, entre ellas, la denuncia sociopolítica. Basada en un hecho real, el largometraje reconstruye los hechos del 14 de septiembre de 1968, cuando cinco empleados de la Universidad Autónoma de Puebla fueron linchados por más de dos mil habitantes del pueblo de San Miguel Canoa.

La excursión tenía como objetivo dirigirse hacia el volcán de “La Malinche”, pero en el camino fueron atacados por habitantes armados con machetes y palos. Habían sido confundidos con estudiantes y se decía que pretendían colocar una bandera rojinegra en la iglesia del lugar. Cuatro de ellos murieron y otro fue gravemente herido. En aquella población, la autoridad era ejercida por el cura, quien mantenía bajo control doctrinario a gran parte de los habitantes.

En 1968, ante el auge del movimiento estudiantil en la capital del país y en otros puntos de la república, incluido el estado de Puebla, el discurso mediático los señalaba como contrapatriotas, ateos, comunistas y agentes del caos y el desorden. Las muertes de las víctimas de ese discurso incendiario quedaron impunes.

34. El infierno (2010)

Director: Luis Estrada

Escrita, producida y dirigida por Luis Estrada, este crudo largometraje nos cuenta la historia de “El Benny”, encarnado por Damián Alcázar, un hombre que fue deportado y regresó a su pueblo natal después de 20 años en Estados Unidos. En búsqueda de dinero y una vida con pocas preocupaciones, decide adentrarse en el narcotráfico a raíz de una invitación de parte de su amigo de la infancia, a quien ahora conocen como “El Cochiloco”, interpretado por Joaquín Cosío. Desafortunadamente, el negocio de la droga es altamente peligroso y ambos se enfrentarán a las consecuencias de sus decisiones.

La cinta se convierte en un fuerte retrato sobre la vida de los forajidos modernos y concluye una trilogía no planeada en la Estrada plasmó los problemas más profundos de México. Debido a esto, la película se consolidó como una de las radiografías cinematográficas más citadas sobre la narcocultura y la violencia en el México contemporáneo.

33. Huesera (2022)

Directora: Michelle Garza

En los últimos años, el body horror u horror corporal se ha convertido en un género muy poderoso en manos de talentosas directoras. The Substance de Coralie Fargeat o The Ugly Stepsister de la noruega Emilie Blichfeldt son ejemplos clarísimos de ese movimiento, que se conecta con el #MeToo y diversas fuerzas feministas que vienen ganando espacios muy merecidos y necesarios.

En el guión de Huesera, Michelle Garza y Abia Castillo apelan a las profundas transformaciones que trae el embarazo al cuerpo femenino para conectarlas con miedos profundos, presiones sociales y amenazas sobrenaturales.

Esta cinta puede hacernos pensar (guardadas las debidas proporciones) en lo que sería El bebé de Rosemary para América Latina en el siglo XXI, y la actuación de Natalia Solián es supremamente poderosa.

32. Güeros (2014)

Director: Alonso Ruizpalacios

Ganadora del premio a Mejor Ópera Prima en la Berlinale, Güeros es considerada uno de los debuts más sobresalientes del cine mexicano contemporáneo. La cinta, en blanco y negro, ofrece una mirada singular a la huelga estudiantil de 1999 en México.

La llegada de Tomás les da nueva energía a su hermano Sombra y a su amigo Santos, cuyas vidas se pausan tras el paro escolar. Juntos, deciden emprender un viaje para encontrar al legendario músico que escuchaban de niños y cuya locación es desconocida desde hace mucho tiempo. El reparto está integrado por Sebastián Aguirre, Ilse Salas, Leonardo Ortizgris, Raúl Briones, Adrián Ladrón, Camila Lora, Laura Almela y Alicia Laguna.

31. Sexo, pudor y lágrimas (1999)

Director: Antonio Serrano

Son muchos los motivos por los cuales esta cinta se ha ganado un lugar entre las más memorables del cine comercial mexicano. Para gran parte del público, representó una especie de un hito sociocultural porque contribuyó significativamente a modernizar el lenguaje del séptimo arte en México, abordando con desenfado la sexualidad, el machismo y las relaciones de pareja en el cambio de milenio.

Su banda sonora estuvo encabezada por un éxito enorme de Aleks Syntek que se convirtió en todo un clásico, logrando un poderoso (taquillero y lucrativo) encuentro de cine y música.

En Sexo, pudor y lágrimas, ópera prima de Antonio Serrano, seis personas terminan enredadas en una maraña de inseguridad, infidelidad, miedo al compromiso, y lo que alguno podría describir como una “batalla de los sexos”.

30. La delgada línea amarilla (2015)

Director: Celso García

La ópera prima de Celso García narra la historia de cinco hombres contratados para pintar la línea divisoria de una carretera que conecta dos pueblos de México. A bordo de una vieja camioneta, deben cubrir más de doscientos kilómetros de asfalto pintando la línea amarilla, un trabajo que enfrenta a los personajes con los fantasmas de su pasado y la incertidumbre de su futuro.

Dentro de su elenco, figuran nombres como Damián Alcázar, Joaquín Cosío y Silverio Palacios, cuyas actuaciones ayudaron a terminar de construir este crudo pero emotivo drama social que pone el reflector sobre el trabajador común y corriente. Además, la cinta contó con el apoyo de Guillermo del Toro, quien fungió como productor.

29. El crimen del padre Amaro (2002)

Director: Carlos Carrera

El éxito en taquilla de esta cinta, basada en la novela de José Maria Eça de Queirós, fue una cachetada para quienes intentaron censurarla e impedir su exhibición. En esta historia, Gael García Bernal interpreta a un joven sacerdote que —con el apoyo de un  obispo— llega a un pequeño pueblo para foguearse en su camino al Vaticano.

Allí se encuentra con una chica que le perturbará profundamente, con un cura veterano que no practica el celibato, una iglesia que ayuda a lavar dinero del narco, y con el padre Natalio (Damián Alcázar), que mantiene relación con los guerrilleros de la zona y cree en la teoría de la liberación.

Entre la ambición de poder y el descenso a sus propios infiernos, el joven cura va dando tumbos en un mundo de doble moral para mostrarnos un lado muy oscuro de la fe y la obediencia.

28. Pepe El Toro (1953)

Director: Ismael Rodríguez

Para la tercera parte de la trilogía iniciada con Nosotros los pobres, Pepe ya no necesita presentación. Ha perdido, sufrido y sobrevivido. Ahora las dificultades económicas lo llevan al boxeo, y el cuerpo que antes trabajaba la madera se convierte en su nueva herramienta para mantener a la familia. Pedro Infante vuelve a interpretar a Pepe, acompañado por Evita Muñoz “Chachita”, Fernando Soto “Mantequilla”, Amanda del Llano e Irma Dorantes. La ausencia de Blanca Estela Pavón, fallecida en 1949, pesa sobre la película: La Chorreada pertenece ya al recuerdo de Pepe y también al del público.

El paso al boxeo es perfecto para el personaje. Ismael Rodríguez encuentra una forma física para expresar lo que la trilogía lleva diciendo desde el principio: vivir significa recibir golpes y levantarse. El problema es que aquí esa idea deja de ser metáfora. Pepe pelea por dinero, por responsabilidad y por una identidad masculina construida alrededor de la obligación de resistir.

Infante ya era inseparable del personaje. Su capacidad para hacer convivir fuerza, sentimentalismo, humor y vulnerabilidad explica por qué Pepe el Toro sobrevivió a las películas que lo contienen. El actor consigue que un personaje diseñado para soportar cantidades casi inverosímiles de sufrimiento conserve humanidad.

Pepe el Toro también permite mirar con cierta distancia la mitología creada por la trilogía. La pobreza se convierte repetidamente en una prueba de nobleza y el sufrimiento confirma la calidad moral del héroe. Es una visión discutible, pero enormemente poderosa. Con esta película se completa uno de los grandes relatos populares de la Época de Oro y queda definitivamente fundida la imagen de Pedro Infante con la del mexicano que puede perder casi todo excepto la capacidad de volver a ponerse de pie.

IMCINE

27. Tempestad (2016)

Directora: Tatiana Huezo

Una mujer es recluida en una cárcel controlada por el crimen organizado, mientras que otra busca a su hija desaparecida. A través de imágenes que nos sumergen en un viaje del norte al sur de México, los dos testimonios se entrelazan y conducen al centro de una tormenta: un país en donde la violencia ha tomado el control frente a la impotencia de sus habitantes y la indiferencia o complicidad del Estado.

Este documental, segundo largometraje de Tatiana Huezo, muestra la claridad de dos mujeres, que en un pequeño y revelador acto de resistencia, se niegan a conformarse con la realidad circundante.

26. Perfume de violetas (2001)

Directora: Marisa Sistach

Después de leer una nota roja en un periodico de México de 1985 sobre dos adolescentes de secundaria que se pelearon por un frasco de perfume, en el que una de las jóvenes mató por accidente a su compañera; Sistach decidió realizar un largometraje que terminaría por marcar la historia del cine mexicano. Yessica (interpretada por Ximena Ayala) y Miriam (Nancy Gutiérrez), son dos adolescentes que se conocen mientras toman clases en una secundaria pública de la colonia Pedregal de Santo Domingo.

A pesar de ser muy diferentes entre sí, las dos chicas forman un vínculo muy cercano; compartiendo gustos, secretos, maquillaje y un frasco de perfume de violetas.  Al mismo tiempo, Yessica se enfrenta a un ambiente familiar excesivamente violento, en el que es abusada sexualmente con la complicidad de Jorge, su propio hermanastro. Por eso mismo se obsesiona con el perfume, pues en su mente adolescente la fragancia es la “pócima” que utiliza de forma desesperada en un intento por “borrar” el olor de su agresor y limpiar su cuerpo; orillándola a cometer un crimen con tal de conservarlo.

25. Sueño en otro idioma (2017)

Director: Ernesto Contreras

Una lengua milenaria está a punto de desaparecer. Sus dos últimos habitantes, Evaristo (Eligio Meléndez) e Isauro (Manuel Poncelis), se enfrentaron hace cincuenta años y, desde entonces, no se dirigen la palabra. Martín (Fernando Álvarez Rebeil), un joven lingüista, asume el reto de reunirlos para convencerlos de hablar una vez más y obtener un registro. Sin embargo, oculto en el pasado, en las entrañas de la jungla, yace un secreto que hace difícil creer que el corazón del zikril volverá a latir.

La cinta, que recibió seis galardones en los Premios Ariel, acerca al espectador a la memoria colectiva de las comunidades indígenas, la extinción de sus lenguas y, con ello, el abandono de sus cosmogonías. Escrita por Carlos Contreras, Sueño en otro idioma también toma la selva veracruzana como protagonista, mientras esboza la compleja realidad lingüística en México.

24. En el camino (2025)

Director: David Pablos

Después de su exitoso paso por el Festival Internacional de Cine de Venecia en 2025, En el camino no ha dejado de hacer historia. Mediante una road movie, el largometraje explora el mundo de los camioneros desde un lente completamente nuevo. Veneno (interpretado por Víctor Prieto) es un joven que sobrevive prostituyéndose con camioneros en paraderos, moteles y restaurantes de carretera del norte de México.

Sin embargo, su rutina fugaz y violenta cambia cuando conoce a Muñeco (Osvaldo Sánchez), un camionero de mediana edad al que le pide un rait que obliga a ambos a emprender recorrido por las carreteras de México, en el que se ven enfrentados a la tensión que hay entre ambos, plagada por sus propios deseos, pasiones y contradicciones. Es así que, con una fotografía espectacular, Pablos convierte lo físico en un personaje principal y, al mismo tiempo, en un acompañante de la narrativa sobre las masculinidades contemporáneas.

23. Tótem (2023)

Directora: Lila Avilés

El segundo largometraje de Lila Avilés tuvo su estreno mundial en el Festival Internacional de Cine de Berlín, donde compitió por el Oso de Oro y obtuvo el Premio del Jurado Ecuménico.

Tótem sigue a Sol, una niña que pasa el día en casa de su abuelo, mientras su familia prepara una fiesta sorpresa para su padre. Conforme avanza el día, la dinámica familiar se transforma y las tensiones de los adultos comienzan a traspasar la realidad inocente de los niños. Narrada desde la mirada de Sol, la película explora la pérdida, el desapego y la complejidad de la vida familiar.

22. Rudo y Cursi (2008)

Director: Carlos Cuarón

Protagonizada por Gael García Bernal y Diego Luna, esta puede ser una de las grandes películas en la historia del balompié, sin lugar a dudas. Refleja con muchísimo humor los entresijos de la fama que deben recorrer quienes buscan destacarse en el mundo del deporte y el entretenimiento.

El argentino Guillermo Francella encarna a ‘Batuta’ Vidali, un cazatalentos futbolero que descubre a un joven portero llamado Beto (Luna), el ‘Rudo’, y  su hermano Tato (García Bernal), el ‘Cursi’, quien además sueña con ser un cantante famoso. Acá se le da una nueva vida al clásico ‘I Want You to Want Me’ de Cheap Trick.

Esta es una divertida reflexión sobre la suerte, la competencia (en el sentido más torpe de la palabra), el destino, la ambición y la hermandad, que tuvo entre sus productores a Alfonso Cuarón, Alejandro González Iñárritu y Guillermo del Toro.

Rudo y Cursi se estrenó en el Festival de Sundance, y alcanzó cifras muy importantes en las taquillas.

21. Ahí está el detalle (1940)

Director: Juan Bustillo Oro

Un perro llamado Bobby desencadena el desastre. Cantinflas entra en una casa para matarlo y termina atrapado en una confusión porque Bobby es también el nombre de un delincuente. A partir de ahí, una mentira necesita otra, las identidades se mezclan y el enredo acaba en un juicio donde nadie parece capaz de explicar qué ocurrió. Mario Moreno “Cantinflas” está acompañado por Joaquín Pardavé, Sara García, Sofía Álvarez y Dolores Camarillo.

La trama importa, pero lo verdaderamente decisivo ocurre en el lenguaje. Cantinflas habla para no contestar y razona para desarmar cualquier razonamiento. Sus frases parecen avanzar mientras regresan continuamente al punto de partida. Frente a él, Pardavé representa al burgués que cree controlar su casa, sus palabras y su posición social, hasta que Cantinflas introduce el caos en las tres.

En Ahí está el detalle se consolida uno de los personajes fundamentales de la cultura popular mexicana: el “pelado” que ocupa el último escalón social pero puede derrotar verbalmente a quienes están encima. El famoso cantinfleo no es simplemente hablar mucho sin decir nada. Su comicidad nace de invertir momentáneamente las relaciones de poder: jueces, policías y señores respetables quieren imponer orden y terminan presos de las palabras de quien supuestamente no sabe hablar. El resultado no es sólo una de las grandes comedias mexicanas. Es el momento en que una manera de hablar se convierte en personaje, arma cómica y fenómeno cultural.

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20. Arráncame la vida (2008)

Director: Roberto Sneider

Pocas películas cuentan con un diseño de producción tan cautivador como esta. Basada en la novela homónima de Ángeles Mastretta, la cinta cuenta la historia de Catalina Guzmán, interpretada por Ana Claudia Talancón, una joven mexicana de los años 30 que despierta el interés amoroso de Andrés Ascencio, encarnado por Daniel Giménez Cacho, un general y político mucho mayor que ella. Se casan y Catalina se convierte en testigo de la corrupción, el autoritarismo y la violencia política que su esposo ejerce en su ascenso al poder como gobernador.

Conforme avanza, la protagonista va desarrollando su propia voz y cuestiona el mundo de privilegios en el que vive mientras busca su propia identidad. La novela y la película funcionan como una mirada íntima a la historia política de México vista desde la perspectiva femenina, algo poco común en el relato tradicional de esa época.

19. Las niñas bien (2018)

Directora: Alejandra Márquez Abella

Después de filmar Semana Santa, Alejandra Márquez Abella dirigió Las niñas bien, película que indaga en el derrumbe económico y moral de las mujeres adineradas del México de los años ochenta. Basada en la compilación de historias de Guadalupe Loaeza, la cinta retrata la idiosincrasia, las contradicciones y la visión del mundo de una parte de la sociedad mexicana.

La historia se centra en Sofía, líder de su grupo de amigas del club de tenis, quien intenta mantener las apariencias mientras su elegante, encantador y aparentemente perfecto mundo se derrumba a causa de la crisis económica que atraviesa México en 1982. Pronto, descubrirá qué es lo que realmente se pierde cuando el dinero se esfuma.

18. Santa (1932)

Director: Antonio Moreno

Santa marcó un parteaguas en el cine mexicano al incorporar sonido óptico sincronizado directamente con la imagen, además, revolucionó el desarrollo de la industria fílmica del país. Basada en la novela homónima de Federico Gamboa, la película sigue a Santa, una mujer humilde y de una belleza inusual que vive en Chimalistac, un poblado a las afueras de la Ciudad de México. Un día, es seducida por Marcelino, un soldado que la engaña y después la abandona. Rechazada por su familia, encuentra refugio en un burdel, donde se enfrenta a los prejuicios y señalamientos de la época.

La película reunió gran talento técnico y actoral. Agustín Lara se encargó de la música, Carlos Noriega Hope del guion y Alex Phillips de la fotografía. Por su parte, Lupita Tovar, Carlos Orellana, Juan José Martínez Casado, Donald Reed, Antonio Frausto, Rosita Arriaga y Mimí Derba integraron el reparto.

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17. Museo (2018)

Director: Alonso Ruizpalacios

Esta cinta toma los hechos ocurridos en el robo al Museo Nacional de Antropología de la Ciudad de México ocurrido en Navidad de 1985, en el que dos jóvenes estudiantes saquearon 140 piezas arqueológicas invaluables de la exposición permanente. De esta forma, Gael García Bernal y Leonardo Otrizgris dan vida al recorrido que hicieron los dos jóvenes ambiciosos, que  al salir victoriosos de forma extremadamente sencilla, intentan vender los tesoros en un mercado negro.

Lo que no esperaban era que, en realidad, las piezas que robaron son invaluables e imposibles de vender sin llamar la atención, desatandóles una crisis que los invita a reflexionar sobre el valor de los símbolos mexicanos.

16. Nosotros los pobres (1948)

Director: Ismael Rodríguez

Pepe el Toro es carpintero, pobre, enamorado de Celia, “La Chorreada”, y figura paterna de Chachita. A su alrededor, el barrio funciona como familia extendida y como escenario de una acumulación casi despiadada de desgracias. Pedro Infante interpreta a Pepe; Blanca Estela Pavón a La Chorreada; Evita Muñoz “Chachita” a la niña que crece entre secretos familiares, y Carmen Montejo a Yolanda, “La Tísica”. Ismael Rodríguez toma esos personajes y los somete a todos los recursos del melodrama: pobreza, cárcel, enfermedad, injusticia, sacrificio y muerte.

Sería fácil despachar la película por excesiva. Lo es. Pero su exceso es precisamente su lenguaje. Rodríguez entendió que el melodrama podía transformar las condiciones materiales de una clase social en emociones compartidas por millones de espectadores. La vecindad es dura y precaria, pero también aparece como un espacio de solidaridad frente a un mundo donde las instituciones casi nunca protegen al pobre.

En el centro está Infante. Pepe el Toro es fuerte pero vulnerable, masculino sin renunciar al llanto, capaz de pasar de la canción a la tragedia sin que el personaje se rompa. Esa combinación sería esencial para construir su dimensión de ídolo popular. Nosotros los pobres también fijó una imagen de la pobreza mexicana que merece ser discutida. Se dignifica a sus personajes, pero a veces convierte la privación en virtud y el sufrimiento en prueba moral. Esa contradicción la vuelve más interesante, no menos. Pocas películas mexicanas participaron con tanta fuerza en la creación de una idea popular sobre quiénes eran “los pobres” y cómo debían ser vistos.

15. Veneno para las hadas (1986)

Director: Carlos Enrique Taboada

La cinta cuenta la historia de Verónica, una niña de diez años que vive con la fantasía de convertirse en bruja. Su vida cambia el día que conoce a Flavia, una niña solitaria que es parte de la aristocracia. Mientras inician una amistad, Verónica busca la forma de demostrar que tiene los poderes y la sabiduría de una auténtica hechicera, por lo que persuade a Flavia para que se convierta en su asistente.

Ambas comienzan una serie de juegos, en un principio bastante ingenuos, que poco a poco van adquiriendo un tono más sádico, trágico y macabro. Taboada, maestro para crear atmósferas siniestras, desarrolló en su último filme un valioso ejercicio de terror, que le otorgó cinco Premios Ariel.

14. La ley de Herodes (1999)

Director: Luis Estrada

La historia sigue a Juan Vargas, encarnado por Damián Alcázar. Se trata de un empleado burocrático leal al partido en el poder que es enviado como presidente municipal al pobre pueblo de San Pedro de los Saguaros luego de que el alcalde anterior es asesinado misteriosamente. Vargas llega con la intención genuina de gobernar honestamente y hacer que el pueblo progrese, pero poco a poco va descubriendo la corrupción arraigada en el sistema político local y, en lugar de combatirla, termina adoptando y perfeccionando esas mismas prácticas: sobornos, abuso de poder, violencia y manipulación.

En el fondo, el largometraje es una fábula sobre cómo el poder es capaz de corromper incluso a aquellos con buenas intenciones. Junto a otros títulos de la época, es considerada una de las producciones responsables de la revitalización del cine mexicano, aunque destacó por su enfoque combativo y altamente político.

13. Viridiana (1961)

Director: Luis Buñuel

Buñuel empleó el personaje de una inocente novicia, encarnada por Silvia Pinal, para esquivar (al menos parcialmente) la censura y cuestionar con tono satírico las tradiciones religiosas, la burguesía y el espíritu conservador de la España franquista.

La joven Viridiana busca poner en práctica la caridad católica al acoger en la finca de su familia a un grupo de mendigos, y todo se sale de control. En su historia vemos cómo se subvierten y ponen en duda los dogmas religiosos en un retrato magistral, mordaz e imperecedero de la condición humana y sus dobleces.

Tras el exilio causado por la Guerra Civil, Buñuel pudo regresar a España, donde filmó la cinta, y esto le trajo serios señalamientos por parte de algunos partidarios del bando republicano.

Viridiana, que entre otras cosas parodia la imagen de la Última Cena, fue condenada por el Vaticano y perseguida por las autoridades españolas después de haber recibido la Palma de Oro en el Festival de Cannes.

Action Gitanes

12. Ya no estoy aquí (2019)

Director: Fernando Frías

La representante de México en los Premios Óscar de 2021 retrató la realidad de las personas migrantes a través de Ulises (Juan Daniel García Treviño), un joven de 17 años que lidera la pandilla “Los terkos” en Monterrey, Nuevo León.

A pesar de no haber llegado al corte final para la competencia por el premio a Mejor Película Internacional (Top 15), Ya no estoy aquí, de Fernando Frías, marcó un antes y un después en la visibilidad de la cultura de la cumbia rebajada en México, poniendo en alto la danza y la identidad chola. La historia de Ulises, muestra cómo la violencia y el desplazamiento implican un cambio, no sólo del espacio físico, sino de la dimensión identitaria de una persona. 

A su reconocimiento, tanto nacional como internacional, se suma su éxito en el Festival Internacional de Cine de Morelia y en el Festival Internacional de Cine de El Cairo, donde obtuvo los máximos galardones de ambas competencias. Además, representó a México en los Premios Goya y recibió una nominación por el Directors Guild of America.

11. Como agua para chocolate (1992)

Director: Alfonso Arau

Mucho antes de la exitosa serie protagonizada por Azul Guaita, Irene Azuela, Ana Valeria Becerril y Andrea Chaparro, la novela homónima de Laura Esquivel llegó a la pantalla grande de la mano de Alfonso Arau, en una adaptación que se convirtió en uno de sus mayores éxitos cinematográficos.

Marco Leonardi, Lumi Cavazos y Regina Torné nos adentraron en Piedras Negras, Coahuila, cerca de la frontera con Texas. Tita, la menor de las tres hijas de Elena de la Garza, tiene un talento sin igual para la cocina. El don lo desarrolló desde muy pequeña, cuando decidió acercarse al fogón de su nana.

Cuando crece, Pedro Muzquiz le declara su amor, pero al pedir su mano, mamá Elena se niega a permitir que estén juntos, pues, ante sus ojos, Tita debe permanecer soltera para cuidarla durante su vejez. Poco después, le ofrece a Pedro la mano de Rosaura, su hija mayor, propuesta que él acepta con tal de permanecer cerca de Tita, quien plasma sus emociones y sentimientos en cada platillo que prepara.

10. Cronos (1993)

Director: Guillermo del Toro

La cinematografía mexicana no podría entenderse sin la visión de Guillermo del Toro. En Cronos, una antigua reliquia creada por un alquimista del siglo XVI para conseguir la vida eterna llega, 600 años después, a manos de Jesús Gris, un vendedor de antigüedades que descubre el extraño artefacto oculto dentro de una de sus estatuas. En su interior, la reliquia guarda un misterioso insecto.

Por curiosidad y sin querer, Jesús Gris es picado por el insecto, lo que provoca que recupere la vitalidad, pero también que desarrolle una desmedida sed de sangre. Paralelamente, el artilugio es buscado por Dieter de la Guardia, un hombre enfermo que conserva varios escritos de su creador y persigue fervientemente el invento, convencido de que con él podrá librarse de sus males.

9. Macario (1960)

Director: Roberto Gavaldón

Un leñador indígena consumido por el hambre, tiene un deseo elemental: comerse él solo un guajolote. Su esposa consigue uno y, cuando finalmente va a satisfacer ese pequeño lujo, se le presentan Dios, el Diablo y la Muerte. Decide compartir la comida con esta última, que en recompensa le entrega un agua capaz de curar a los enfermos. El don parece ofrecerle una salida de la miseria, pero también le permite descubrir algo que ningún hombre debería controlar: quién va a vivir y quién va a morir.

Ignacio López Tarso hace de Macario un hombre pobre sin reducirlo a una estampa de la pobreza. Su hambre es física, pero también es el cansancio de quien nunca ha podido poseer nada para sí. Pina Pellicer, como su esposa, hace visible el costo doméstico de esa miseria, mientras Enrique Lucero compone una Muerte tranquila, seca y sorprendentemente cercana. La fotografía de Gabriel Figueroa lleva el relato de lo cotidiano a lo fantástico sin romper nunca la unidad de ese mundo.

Gavaldón, a partir del relato de B. Traven, utiliza una fábula aterradora para hablar de cuestiones muy concretas: hambre, desigualdad, religión, poder y miedo a morir. Y ahí está buena parte de la singularidad de Macario. La muerte no aparece como una abstracción solemne. Se sienta junto a un campesino y comparte su comida. La película encontró imágenes de una relación profundamente mexicana con la muerte sin convertirla en decoración folclórica. Fue la primera película mexicana nominada al Óscar a mejor película en lengua extranjera, pero su lugar en el cine nacional se explica mejor por otra cosa. Seguimos reconociendo el mundo que inventó.

Clasa Films Mundiales

8. Roma (2018)

Director: Alfonso Cuarón

Estrenada en 2018, Roma es una de las películas más personales y reconocidas de Alfonso Cuarón. Ambientada en la colonia Roma de Ciudad de México durante la década de los setenta, sigue a Cleo, una trabajadora del hogar que forma parte fundamental de una familia de clase media mientras atraviesa una crisis propia. A través de su mirada, la película aborda la maternidad, los vínculos afectivos, las diferencias de clase y las tensiones sociales de una época marcada por profundos cambios en México.

Filmada en blanco y negro y protagonizada por Yalitza Aparicio, Roma convirtió una historia íntima y cotidiana en una obra de alcance universal. Su impacto fue inmediato: ganó el León de Oro en el Festival de Venecia y recibió más de 200 reconocimientos alrededor del mundo. En 2019 obtuvo tres premios Óscar, incluidos Mejor Director, Mejor Película Extranjera y Mejor Fotografía, además de triunfar en los BAFTA, Globos de Oro, Goya y Premios Ariel. Su éxito consolidó a Roma como una de las películas mexicanas más influyentes del siglo XXI.

7. Amarte duele (2002)

Director: Fernando Sariñana

La quinta película de Fernando Sariñana, escrita por Carolina Rivera, se construyó como una versión moderna de Romeo y Julieta; sin embargo, el romance entre dos adolescentes que pertenecen a dos mundos completamente distintos no fue el único eje de su narrativa, sino también su retrato de la discriminación y el clasismo que, hasta hoy, permea en México.

Luis Fernando Peña y Martha Higareda, quienes interpretan a Ulises y Renata, encarnan realidades sociales opuestas. A partir de su encuentro, la cinta desarrolla una relación que desafía las expectativas de quienes los rodean y pone a prueba los límites impuestos por su entorno.

Amarte duele también consolidó la carrera actoral de Ximena Sariñana, Alfonso Herrera, Armando Hernández y José María de Tavira. Su banda sonora, integrada por canciones de artistas como Natalia Lafourcade, Kinky, Zoé, Elefante, Volován, Mario Domm y Sariñana, se convirtió en otro de los elementos que contribuyeron a definir la identidad de la película y su vínculo con una generación. Incluso, el cineasta optó por una propuesta visual cercana al videoclip.

6. Rojo Amanecer (1990)

Director: Jorge Fons

Una de las películas más importantes en la historia de México. Fue lanzada en 1989 y se desarrolla únicamente en un complejo departamental ubicado frente a la Plaza de las Tres Culturas. La cinta retrata los eventos de la Masacre estudiantil ocurrida en Tlatelolco el 2 de octubre de 1968 en la Ciudad de México, mientras cuenta los últimos momentos de una familia que vivía en el emblemático edificio Chihuahua, después de que sus hijos regresen a su casa buscando resguardo de los lamentables hechos ocurridos en las manifestaciones.

Sin embargo, al ser encontrados por los miembros del Batallón Olimpia, a quienes les ordenaron acabar con la vida de todos los estudiantes que encontrarán, su vida se convierte en una tragedia llena de terror, pérdida y violencia. Su realización se hizo de forma completamente clandestina, por lo que también fue financiada de manera independiente por el actor y productor Valentín Trujillo.

Al ser un tema prohibido para el gobierno, el gabinete del presidente Carlos Salinas de Gortari intentó frenar su estreno, exigiendo la eliminación de varias escenas y referencias directas al Ejército antes de autorizar su exhibición. Fue hasta 1990 que se logró estrenar y se convirtió en la primera producción de ficción en abordar de manera directa y abierta el episodios más violento en la historia del país. De acuerdo a las declaraciones de su actriz principal María Rojo, en las escenas eliminadas se encuentra el cambio del final; que en el cierre actual presenta al hijo menor de la familia, y único sobreviviente, caminar por el edificio entre los cuerpos de su familia). En el final alternativo se mostraba a un soldado fumando mientras colocaba su bota sobre los cadáveres de los estudiantes en la plaza, pero la producción decidió cambiarlo por la crudeza política de la escena.

Protagonizan Rojo, Héctor Bonilla y los hermanos Bruno y Demían Bichir.

5. María Candelaria (1943)

Director: Emilio Fernández

Emilio “El Indio” Fernández marcó un parteaguas para la Época de Oro del cine mexicano. Tras debutar con La isla de la pasión, reunió a Gabriel Figueroa, Mauricio Magdaleno, Howard E. Randall, Jorge Fernández y Francisco Domínguez para filmar la emblemática María Candelaria, ganadora del premio a Mejor Fotografía en el Festival de Cannes.

En 1909, María Candelaria y Lorenzo Rafael, indígenas de Xochimilco, desean casarse a pesar de que las circunstancias les son totalmente adversas. La gente del pueblo maltrata a María Candelaria por ser hija de una prostituta y la pareja debe enfrentar la avaricia del tendero, quien desea a la joven con vehemencia. Cuando María Candelaria cae enferma de paludismo, Lorenzo Rafael roba quinina y un vestido en la tienda de Don Damián, evento que desencadena la tragedia para la pareja de enamorados.

Prime Video

4. Y tu mamá también (2001)

Director: Alfonso Cuarón

Hace 25 años, Alfonso Cuarón dirigió una de las películas más celebradas de su filmografía. La combinación de coming-of-age y road movie, sumada a una fuerte carga erótica y una significativa crítica sociopolítica de un México que no solo transitó el cambio de siglo, sino también la alternancia en el poder, convirtió a Y tu mamá también en una de las cintas clave del llamado ‘Nuevo Cine Mexicano’.

Si algo definió el éxito del filme fue la complicidad de sus protagonistas: Diego Luna, Gael García Bernal y Maribel Verdú. La actriz española, ganadora de dos Premios Goya, interpretó a Luisa, una técnica dental que, bajo el pretexto de huir de una infidelidad y sobreponerse a un diagnóstico médico, emprende un viaje a la costa de Oaxaca junto a Tenoch Iturbide (Luna) y Julio Zapata (García Bernal), dos preparatorianos que viven entre la indiferencia, la banalidad, el humor y el salvajismo. 

3. Temporada de patos (2004)

Director: Fernando Eimbcke

Temporada de patos encontró belleza en los matices infinitos del blanco y negro, así como en un tono contenido y observacional. Con el respaldo de Alfonso Cuarón, su ópera prima convirtió un apartamento ordinario en un espacio de sorpresas y epifanías, donde se desarrolla un entrañable relato de rebelión adolescente que se regocija en el placer de no hacer nada.

Durante un fin de semana tranquilo, Flama y Moko, dos mejores amigos de catorce años, se entretienen con refrescos, revistas para adultos y videojuegos. Sin embargo, su rutina habitual da un giro inesperado cuando una adolescente traviesa y un repartidor de pizza aparecen en su puerta.

2. Los olvidados (1950)

Director: Luis Buñuel

En Los olvidados, Luis Buñuel plasmó un retrato crudo y realista de un grupo de jóvenes y niños que habitan un barrio marginado de la Ciudad de México. La historia sigue a “El Jaibo”, un adolescente que escapa de la correccional para reunirse con sus amigos. Días después, mata, en presencia de Pedro, al muchacho que responsabiliza de su encarcelamiento. A partir de ese momento, sus destinos quedan trágicamente unidos.

El tercer largometraje de Buñuel, inscrito en el registro Memoria del Mundo de la UNESCO, ofrece una mirada sin concesiones a la desesperación, el desencanto y la miseria, sin abandonar los elementos surrealistas de sus primeras obras. La cinta le valió el premio a Mejor Dirección en el Festival de Cannes.

Ultramar Films

1. Amores Perros (2000)

Director: Alejandro González Iñárritu

Un accidente automovilístico hace colisionar tres historias que parecían no tener nada en común. En ellas, el amor se confunde con posesión, deseo, culpa y violencia. Octavio (Gael García Bernal) quiere huir con Susana (Vanessa Bauche), la esposa de su hermano; Valeria (Goya Toledo), modelo en la cima de su carrera, descubre la fragilidad de la vida que creía controlar; y El Chivo (Emilio Echevarría), antiguo guerrillero convertido en sicario, intenta recuperar algo de la humanidad que abandonó.

La Ciudad de México no funciona como escenario sino como la fuerza que junta y separa estas vidas: una ciudad atravesada por diferencias de clase, dinero, violencia y deseo. El montaje fragmentado, la cámara inquieta y granulada de Rodrigo Prieto y la estructura escrita por Guillermo Arriaga convierten esas fracturas en lenguaje cinematográfico. Gael García Bernal hace de Octavio un joven impulsivo cuya desesperación puede confundirse con amor; Vanessa Bauche le da a Susana una dureza nacida de vivir sin buenas opciones, y Emilio Echevarría encuentra en El Chivo al personaje más complejo de los tres relatos: un hombre que observa en los demás las consecuencias de decisiones que él mismo tomó años atrás.

Amores perros es Pulp Fiction con mensaje social. Fue también una ruptura dentro del cine mexicano de su momento. Recuperó la potencia popular del melodrama, pero la llevó a una ciudad contemporánea salvaje y sin consuelos, donde las clases sociales pueden cruzarse en un choque y seguir viviendo en mundos distintos. Su éxito internacional abrió una etapa decisiva para Iñárritu, García Bernal y Prieto, pero su importancia no depende de las carreras que produjo. Veintiséis años después, conserva algo más difícil: energía, violencia y una extraordinaria capacidad para hacer que tres historias particulares compongan el retrato de una sociedad.

Menciones Honoríficas

Danzón (1991)

Directora: María Novaro

Julia es un personaje icónico y vigente del cine mexicano. Una mujer libre que no se rige por las cadenas del matrimonio o el qué dirán. Pasa sus días trabajando como operadora telefónica, siendo madre soltera y yendo a bailar al Salón Colonia, con Carmelo, en la Ciudad de México. Todo cambia por completo cuando su compañero de baile de danzón no se presenta a su cita de baile. Y, al notar que se ha marchado al puerto de Veracruz, Julia decide dejarlo todo y viajar para buscarlo.

Esta cinta redefinió por completo la femineidad dentro de la mitología cinematográfica mexicana; pues el viaje de Julia se convierte en una travesía hacia el interior de sí misma. En su mundo, los hombres no son un centro, sino personajes que van de paso. Haciéndola dueña de su propio mundo y piloto de sus decisiones.

IMCINE

Vete más lejos, Alicia  (2010)

Directora: Elisa Miller

La ópera prima de Elisa Miller, la primera mujer mexicana en ganar una Palma de Oro en Cannes, surgió como un impulso creativo de liberación y experimentación. La cineasta se inspiró en La campana de cristal, la aclamada novela de Sylvia Plath, para retratar la odisea de una joven que viaja hasta el fin del mundo para conocerse a sí misma y reflexionar sobre su lugar en el mundo.

Otro de los puntos de partida, tanto de la producción como de la trama, fue la confianza en los procesos. “La vida está ahí para agarrarla, mirarla y descubrir que está llena de pequeños regalos”, señaló Miller tras su estreno. Vete más lejos, Alicia también aborda la condición humana de la impermanencia y las despedidas constantes. Descrita como una “película hecha a mano”, contó con la fotografía de María Secco y las actuaciones de Sofía Espinosa, Gloria Charrasco, Adriana Ferrer y Sofía Palomino.

Fe, esperanza y caridad (1972)

Directores: Luis Alcoriza, Alberto Bojórquez, Jorge Fons

Una trilogía de cortometrajes, cada uno de un director diferente. Fe narra la historia de una mujer que viaja a un pueblo lejano en busca de un milagro que cure a su marido de una enfermedad. En Esperanza, la segunda historia, un hombre participa en un espectáculo insólito, ya que permite que lo claven a una cruz para ayudar a su madre. Finalmente, en Caridad, una mujer humilde le arroja unas monedas a un grupo de niños pobres. Los niños, y luego sus padres, empiezan a pelear por el dinero.

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La civil (2021)

Directora: Teodora Ana Mihai

Filmada en Durango, la película retrata la crudeza de un país sumergido en la violencia. Laura, la hija de Cielo, es secuestrada, lo que lleva a su madre a emprender una búsqueda desesperada para encontrarla. En el camino, se involucra con el Ejército Mexicano para intentar dar con los responsables de su desaparición.

Mihai trabajó en la historia por más de siete años, a partir de su interés por la lucha contra el narcotráfico en México y las vivencias de Miriam Rodríguez, una madre que buscó de manera implacable a los secuestradores y asesinos de su hija. La complejidad del caso hizo que la directora optara por transformar su idea inicial de un documental en una ficción, por lo que se reunió para escribir el guion junto a Habacuc Antonio de Rosario.

Arcelia Ramírez, Álvaro Guerrero, Juan Daniel García Treviño, Mónica del Carmen, Mercedes Hernández, Denisse Azpilcueta y Ayelén Muzo integran el reparto.

Bellas de noche (2016)

Directora: María José Cuevas

La piel envejece, el alma no. Este premiado documental retrata la gloria, el ocaso y el resurgimiento de cinco de las principales vedettes que triunfaron en México en los años 70 y 80. Ellas fueron las reinas de la noche y sus nombres iluminaron las marquesinas de los grandes centros nocturnos, cabarets y teatros capitalinos, pero el tiempo pasó y las reemplazaron por nuevos tipos de entretenimiento.

A más de treinta años de su esplendor, Bellas de noche explora las vidas de Olga Breeskin, Lyn May, Rossy Mendoza, Wanda Seux y la Princesa Yamal. Entre risas y lágrimas, la cinta refleja el paso de los años, las emociones y los retos personales por la vida de cada una de estas mujeres.

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