Crítica: La misteriosa mirada del flamenco

Una parábola sensible y visualmente magnética sobre el estigma, la maternidad trans y la urgencia de ser vistos.

Por ANDRÉ DIDYME-DÔME |

octubre 14, 2025

8:21 am

Quijote Films y Le Valseurs

Director: Diego Céspedes

Tamara Cortés, Matías Catalán, Paula Dinamarca, Pedro Muñoz, Francisco Díaz, Luis Dubó

Con su primer largometraje, La misteriosa mirada del flamenco, el realizador chileno Diego Céspedes, con tan solo 29 años, firma una de las óperas primas más inusuales y sensibles del 2025. Ambientada en un pueblo minero del norte de Chile a inicios de los años 80, la película combina los códigos del western de frontera con una sensibilidad queer profundamente contemporánea. Lo que comienza como una historia íntima entre una niña y su madre trans se convierte progresivamente en una alegoría política sobre el miedo colectivo, el estigma y el deseo como amenaza.

El mundo que habitan Flamenco (Matías Catalán) y su hija Lidia (Tamara Cortés) está marcado por la marginalidad y el afecto. Viven en una especie de comuna informal junto a otras mujeres trans, todas ellas unidas por vínculos de solidaridad más allá de la sangre. Son personajes que, pese a su exclusión social, han creado una familia elegida donde la ternura, el humor y la resistencia son prácticas diarias. Pero la llegada de una enfermedad aún desconocida cuya transmisión, según se dice, ocurre con una simple mirada entre hombres, desata el miedo y reaviva los mecanismos clásicos del chivo expiatorio. En ese contexto, los cuerpos queer, y especialmente los trans, se convierten en blanco del odio.

Céspedes plantea este delirio colectivo con una claridad narrativa que no sacrifica complejidad. A diferencia de muchos relatos con temática LGBTQ+ que optan por el tono testimonial o la denuncia directa, aquí el abordaje es más poético e inquietante. El miedo se vuelve atmósfera. El deseo, un campo minado. Y la mirada, ese gesto simple, se convierte en acto político.

La película recuerda en espíritu a títulos como Tangerine o The Adventures of Priscilla, Queen of the Desert, pero no tanto por su estética, sino por su interés en representar comunidades trans desde dentro, con afecto y dignidad. Al igual que aquellas, La misteriosa mirada del flamenco celebra la capacidad de crear vínculos fuera de la norma, pero lo hace con un tono más sereno, enraizado en lo simbólico, cercano por momentos al realismo mágico.

El trabajo del elenco, liderado por Matías Catalán y Paula Dinamarca (como Boa, la figura maternal del grupo), es preciso, contenido y sincero. Tamara Cortés, en su debut, logra sostener el peso emocional de la historia con una mezcla de dureza y fragilidad que no cae nunca en el cliché infantil. Y Pedro Muñoz, como Yovani, el minero que se enamora de Flamenco y la traiciona, aporta una ambigüedad que funciona como reflejo del conflicto central. El deseo masculino que, al no poder asumirse, se vuelve violencia.

El diseño visual es otro de los grandes aciertos del filme. El director de fotografía Angello Faccini evita la estética sucia o realista de otros dramas sociales. Prefiere la composición limpia, los planos fijos, los colores tierra con acentos pastel, y una mirada distante que amplifica el aislamiento de los personajes. La música de Florencia Di Concilio, por su parte, acompaña sin subrayar, envolviendo las escenas con una melancolía sutil.

Hay decisiones arriesgadas que no siempre funcionan. Algunos momentos de simbolismo excesivo, o escenas que alargan su punto más allá de lo necesario. Pero en conjunto, la película mantiene una coherencia admirable. No necesita gritar para ser política. No necesita explicar para generar empatía. Y sobre todo, no cae en la trampa de convertir a sus personajes en víctimas pasivas: los muestra como sujetos plenos, con contradicciones, con humor, con rabia.

La misteriosa mirada del flamenco es una película sobre el derecho a existir. Sobre lo que implica ser visto cuando tu mera presencia incomoda. Sobre cómo mirar y permitir ser mirado puede ser un acto revolucionario. Céspedes debuta con una obra que no solo revela una sensibilidad autoral, sino también una voluntad de intervenir el imaginario colectivo desde el cine.

Tráiler:

ANDRÉ DIDYME-DÔME

Editor de Cine y TV

Psicólogo y comunicador, se desempeña como editor de cine y TV para The Hollywood Reporter en Español y Rolling Stone en Español. Ha realizado las críticas de más de 2000 películas y series para las dos revistas, escrito diversos artículos de análisis y opinión y ha entrevistado a más de 200 figuras del cine y la TV.

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