El terror como medio de entretenimiento siempre es un terreno complicado. Existe una definición bastante precisa que lo describe como un género que busca provocar miedo, pavor, disgusto y tensión en el espectador. Pero, ¿qué pasa cuando su enfoque es tan forzado que termina convirtiéndose en lo que ya hemos consumido una incontable cantidad de veces?
En esta ocasión Olallo Rubio regresa a la pantalla grande con Tormento, una película inspirada en Morgue de Hugo Cardozo. La película intenta seguir de cerca el espíritu del material original, aunque esa misma cercanía termina limitando lo que podría haber sido un desenlace más nuevo e incluso inesperado. ¿El resultado? Un largometraje que se ajusta casi por completo a su propuesta, lo que termina jugando en su contra aun cuando se siente narrativamente correcto dentro del género de terror. Pero vamos por partes.
La película abre con una frase bíblica que busca atrapar al público desde el inicio, sin embargo, se convierte en un gesto problemático que anticipa otras decisiones igual de predecibles a lo largo del filme. Después de eso conocemos a Brenda, una guardia de seguridad interpretada por la increíble Natalia Solián, cuya torpeza para desempeñar su trabajo está marcada por un cansancio permanente. La falta de sueño provoca que le den la noche libre con la idea de que regrese más descansada al día siguiente. Sin embargo, de camino a casa, la somnolencia le juega en contra y termina arrollando a un civil con su automóvil. Paralizada por el miedo, nuestra protagonista decide huir sin pedir ayuda alguna.
Una vez en casa, invadida por la culpa, intenta aferrarse a su rutina para prepararse para el turno que le espera más tarde, momento en que le avisan del cambio de lugar. La vemos levantarse, bañarse, alistarse y, sin ningún tipo de contexto previo, realizar una exagerada rutina de ejercicio casi militar. Al llegar a donde fue transferida, uno de los guardias le da las típicas instrucciones de “no hacer”, que van desde no usar armas de fuego debido a su nulo conocimiento para controlarlas, hasta estar atenta y proteger el lugar. Como es de esperarse, conforme avanza la narrativa, Brenda parece ignorarlas por completo.
Tras quedarse sola en el edificio, Brenda comienza a matar el tiempo con actividades como estudiar para su carrera de abogada, hablar con su madre y mandar fotos algo subidas de tono con el arma que le habían prohibido usar a quien parece ser su pareja, ya que nunca se especifica el rol de la persona con quien habla. En medio de la actividad, unos ruidos extraños llaman su atención y la obligan a ir a investigar. Algo parecido pasa cuando habla con su madre, con quien mantiene una relación distante, de quien recibe constantes reclamos por lo poco que le llama.
Al salir a ver, se encuentra a un hombre merodeando por las afueras de la morgue. Como parte de su trabajo, le pide que se retire y al este negarse, comienza un altercado entre ambos. Molesta, Brenda amenaza con dispararle, pero el individuo sin mostrar miedo alguno, la reta para concretar la acción. Antes de que ella alcance a responder, él finalmente se marcha. Es aquí donde comienza la pesadilla.
A partir de ese momento, el personaje de Brenda comienza a experimentar una serie de situaciones terroríficas que la terminan llevando a vivir la locura en carne propia. Vive varios “falsos despertares” en los que aparece encerrada en uno de los cuartos donde resguardan los cuerpos sin vida; es perseguida por “la persona” que atropelló, se encuentra a sí misma sin vida recostada en la cama de la morgue y, al borde del colapso, busca el consuelo y ayuda de su madre. Esta parte es importante, ya que anteriormente se había insinuado ser problemática, pero nunca se explicaron las motivaciones concretas. Esto se vuelve contraproducente tomando en cuenta que después de todo el tormento que vivió, la sigue viendo como un lugar seguro.

Otro elemento que tampoco ayuda son los diálogos. Al ser Natalia prácticamente la única protagonista en toda la cinta, se ve obligada a conversar con ciertos personajes conforme avanza la narrativa. Las palabras que enuncia al momento de interactuar con ellos son poco naturales, ocasionando que todo el trabajo actoral y de dirección que hizo en las escenas previas, se pierda.
La frase bíblica del inicio, el estar localizada en un lugar que se vuelve el objetivo ideal para una fuerte presencia de actividad paranormal, tener una protagonista torpe que desobedece las instrucciones que le fueron brindadas desde el primer minuto, que el hombre que confrontó en sus primeras horas de guardia resultó ser un fantasma y que, para variar, ese fantasma resultara ser la persona que atropelló una noche antes, son elementos tan puntuales que parecen sacados de una lista de to-do’s para hacer una película de terror. Todos ellos logrados a su manera y volviéndola el tipo de película que buscas ver en meses como octubre o noviembre, pero desafortunadamente su fórmula la vuelve esperable.
Para defenderla podríamos catalogarla como una pesadilla ilógica. Podría ser un buen argumento para defenderla. A decir verdad tiene momentos de tensión que te hacen saltar del asiento, yo en momentos estaba casi segura que algún actor pagado escondido debajo de mi butaca, jalaría mis pies para complementar mi experiencia. No sucedió, pero de haber sucedido, tampoco me habría sorprendido.
Durante toda la película se explotaron al máximo gran parte de los clichés habidos y por haber en una película así que cuando dan en el clavo, esa misma saturación hace que baje la emoción de forma casi automática. Personalmente soy fiel creyente de que para que una película sea buena, no necesariamente tiene que ser la más innovadora y revolucionaria. Tormento, a pesar de sus clichés y sus fallos, no deja de cumplir su propósito: el de materializar una pesadilla. Sus escenas de tensión cumplen lo que prometen, te llega a desesperar, sin cansar o volverse repetitivo y la actuación de Solián carga con gran parte del efecto en el público. Siendo honestas es buena para pasar el rato y acompañar la época, pero eso no termina de defenderla por completo.
Mira el tráiler aquí.