Ana Brenda Contreras es una de las figuras más reconocibles de la televisión mexicana contemporánea. Nacida en McAllen, Texas, y criada entre Estados Unidos y Tamaulipas, inició su carrera en el entretenimiento como cantante tras ganar en Popstars y luego migró a la actuación, donde se consolidó con telenovelas de alto impacto popular como Sortilegio, Teresa, La que no podía amar y Corazón indomable. Con el tiempo amplió su radar hacia series y producciones internacionales: participó en Dynasty y encabezó proyectos recientes como Toda la sangre, además de sostener una presencia constante como figura pública y empresaria.
Tiago Correa, por su parte, lleva una trayectoria larga y nómada. Actor chileno, formado en una línea teatral asociada a la escuela de Jacques Lecoq, trabajó durante más de dos décadas en cine, teatro y televisión en Chile, Perú, Colombia, México, Estados Unidos y España. En años recientes ha sido parte de títulos de fuerte circulación internacional como Sky Rojo y La Reina del Sur, y desde 2016 está radicado en Ciudad de México, donde ha expandido su trabajo en producciones mexicanas y coproducciones.
Ambos coinciden en Polen, una serie de drama, misterio y traición donde la autopsia de una mujer llamada Beatriz revela que fue envenenada. La investigación apunta a Jacobo, pero pronto aparece evidencia que también compromete a Sandra, la detective que conduce el caso. El resultado es un “whodunit” de manual con sus múltiples sospechosos, motivos cruzados, relaciones rotas y una familia que se devora a sí misma mientras intenta sostener las apariencias.
A continuación, la conversación con ambos actores sobre la ambigüedad moral de la serie, la construcción de sus personajes y la idea de “verdad” cuando cada uno tiene su versión.
Polen es una serie tipo “quién es el culpable”, donde hay un crimen y muchos sospechosos. ¿Cómo trabajaron esa ambigüedad moral para que el espectador nunca esté seguro de quién dice la verdad, quién es culpable y quién es inocente?
TIAGO CORREA: Lo primero es que ninguno de los actores sabíamos quién era el asesino. Esa fue la primera decisión desde la dirección. Nunca nos dijeron “tú eres” o “él es”. No lo supimos. Y eso nos permitió un juego actoral bien interesante.
Otra cosa que comentábamos mucho en el set es que había que actuar siendo inocente y culpable al mismo tiempo. Eso era riquísimo y muy desafiante. Te daba un abanico de posibilidades: desde dónde decir los textos, cómo comportarte con los otros personajes. Para mí fue eso: un juego serio, porque actuar es jugar, es ponerte en el lugar de otro, estar en dinámica. Pero aquí el juego era: “parece una cosa… y también la otra”.
ANA BRENDA CONTRERAS: Sí, tal cual. Dependiendo de las escenas y las situaciones, todos teníamos esa conciencia como actores —no como personajes— de que posiblemente había sido tu personaje. Y todos estábamos ahí haciendo apuestas, diciendo: “No, ya fui yo. Dime, ¿fui yo?”. Y también, en lo personal, este género me encanta.
Lo que siento que hace particular a Polen es que habla de esa ambigüedad que tenemos los seres humanos: todos podemos tener motivos para algo terrible, todos podemos tener razones, pensamientos… pero de eso a que lo hayan hecho hay un trecho enorme. En esta serie, absolutamente todos tenían motivos para quitarla de en medio. Y quién haya sido, lo van a ver conforme avance.
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Ana, cuéntanos: ¿quién es Sandra y cómo entra en este crimen?
ANA BRENDA CONTRERAS: Sandra Fitzgerald es una mujer policía, una detective. Digo “mujer policía” porque ella se define mucho por su trabajo. Su identidad está muy arraigada a eso, porque le da un sentido de justicia y verdad… en un mundo donde, en su vida personal, todo está descolocado, oscuro y roto. Para mí fue muy interesante hacer un personaje con cosas como adicciones y lugares no tan luminosos. Y lo bonito es cómo se relaciona con todo el universo de la casa de Polen y el asesinato de Beatriz.

Hay situaciones que no puedo contar por aquello de los spoilers, pero por ellas Sandra se involucra directamente en resolver esto y llega a un punto casi obsesivo. Tiene que ver con su personalidad: es intensa. Y desde esa intensidad se encuentra con Jacobo, porque se conectan desde lo roto, desde la pérdida, desde el trauma… incluso desde el luto.
Eso pasa mucho en la vida: no por eso es más o menos verdadero. A veces se vuelve más intenso e interesante de contar. Como actriz es un regalo hacer algo así, y como espectadora también, porque todo el tiempo está pasando algo y todo está al límite.
Tiago, ¿quién es Jacobo?
TIAGO CORREA: Jacobo está buscando un lugar. Está buscando pertenecer de verdad. Tiene una carencia profunda: no saber de dónde viene, vivir con la pérdida, con el abandono. Es alguien que por mucho tiempo buscó valorización en otros, cariño en otros. Está tratando de quererse a sí mismo, pero también demuestra mucha fuerza hacia afuera, mientras por dentro está destrozado. La pérdida de su madre adoptiva lo termina de sacudir y él empieza a rebelarse contra valores con los que no está de acuerdo.
Yo siempre pensé a Jacobo como un volcán a punto de estallar. Y cuando arranca la serie, le cae el peor golpe posible… bueno, dos golpes que se combinan en ese instante, y lo empujan a decir: “Aquí empiezo yo. Voy a limpiar lo que me rodea”.
Y ahí encuentra a Sandra: alguien con códigos similares, fuerte, atrevida, valiente. La justicia en ella pasa por la ley; en él, por exponer intereses ocultos de una familia con valores trastocados.
A mí me desafió mucho porque en cada escena yo buscaba estar desequilibrado por dentro y equilibrado por fuera. Tener este look controlado, pero con emociones desordenadas por dentro, para que se viera un personaje que no sabe bien qué está haciendo… pero lo está haciendo.
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Siento que Polen habla de muerte como consecuencia de secretos, resentimientos y traiciones, pero también habla sobre la verdad. ¿La verdad es un hecho objetivo o algo que cada personaje defiende?
ANA BRENDA CONTRERAS: Yo creo que cada personaje tiene su verdad. Y en mi caso, mi personaje, con tal de no verse a sí misma, está viendo a todos con lupa. Se obsesiona con resolverlo y creo que a todos les pasa: todos están rotos, a todos les pasa algo.
Y también es bien interesante ver a los compañeros trabajando, porque las historias de todos son fuertes. Al final, para mí es una serie sobre una familia disfuncional, sobre relaciones humanas y sobre personas rotas. Si no te miras a ti mismo, terminas dirigiendo tus frustraciones y culpas hacia afuera… y eso termina en algo fatal.
TIAGO CORREA: Y hay algo muy bonito del guion que tiene que ver con las ambiciones. Cada uno tiene sus ambiciones personales, de dinero, de poder, de venganza. Todos tienen obsesiones que los están volviendo locos. Y algo que me pasó cuando ví la serie completa es que pensé: esto tiene algo de Chéjov, aunque suene raro. Es como leer La gaviota: cada uno quiere lo que tiene el otro, pero no quiere lo que tiene él o ella. Están todo el tiempo mirando al otro, lo que creen que no tienen.

Sin spoilers: ¿el asesinato en Polen es un acto individual o es el resultado de una red de responsabilidades compartidas?
ANA BRENDA CONTRERAS: Me encanta que lo pongas así. Yo sí creo que hay asesinatos de los que todos somos culpables: el “asesinato de personaje”. Aquí todos se acaban entre todos: sean familia, pareja, “el amor de su vida” … todos se destruyen.
A veces pensamos solo en la muerte física, pero también existe la muerte simbólica. Y en estas familias donde la imagen lo es todo, ver cómo se les cae el imperio es muy potente. Eso sí es colectivo, incluso como sociedad.
TIAGO CORREA: Sí, es ambas cosas. Cada uno tiene razones para terminar con ella, pero también es una familia que se viene destruyendo desde hace mucho. Son depredadores. Y eso hace que no sepamos quién fue, porque todos quieren devorarse entre sí y a la familia.
Hablé con Mar Sordo, que también participa en Polen y me gusta ver que en Latinoamérica estemos trabajando este género. Soy amante de las novelas de Agatha Christie y Arthur Conan Doyle. ¿Se ha pensado una segunda temporada?
ANA BRENDA CONTRERAS: Pensado está. Veremos. Por ahora, los 10 capítulos.
TIAGO CORREA: Lo que dices es importante: tiene que ver con el avance de nuestra producción latinoamericana. Hay que empujar géneros que durante mucho tiempo parecían “de ellos”: ciencia ficción, acción, misterio. En Latinoamérica tenemos directores, productores, elencos… y aquí se ve.
Este género no es fácil: el guion tiene que estar impecable, las actuaciones, la dirección. Y creo que Polen lo logra. La ves y quieres seguir viendo. Es una prueba bonita de que estamos listos para hacer de todo.
ANA BRENDA CONTRERAS: La factura de Polen es impecable. No tiene nada que envidiarles a otras producciones.