Aún es de noche en Caracas no es una película que mire el pasado con distancia. Parte de la novela La hija de la española de Karina Sainz Borgo, pero su energía es urgente, casi inmediata. La historia de Adelaida, una mujer que lo pierde todo en medio del colapso de una ciudad (interpretada por la actriz colombiana Natalia Reyes), se convierte en un thriller íntimo donde cada decisión implica sobrevivir o desaparecer.
Dirigida y escrita por Mariana Rondón y Marité Ugás (Postales de Leningrado, Pelo malo, Zafari) y producida por Édgar Ramírez, la película fue filmada en México con un amplio elenco venezolano en el exilio. Conversamos con las directoras y con los actores Édgar Ramírez, Moisés Angola y Samantha Castillo sobre la adaptación, la memoria, la representación y el peso emocional de contar una historia que todavía duele.

Mariana, Marité, la película parte de una novela muy íntima y política. ¿Cómo fue el proceso de adaptación y qué sintieron que no podía perderse en el paso al cine?
Mariana Rondón: Cuando la novela llegó a nuestras manos en 2019, casi recién publicada, la leímos de inmediato. Nos pareció fundamental que se estuviera contando esa historia en ese momento. No había una novela venezolana que hablara con tanta claridad de lo que estaba ocurriendo.

Marité Ugás: Poco después, Édgar nos llamó para invitarnos a adaptarla y no lo dudamos. La novela se detiene mucho en la memoria y la intimidad. En el cine decidimos abrazar el thriller, la sensación de vértigo que vive Adelaida cuando pierde absolutamente todo y tiene que reinventarse para sobrevivir.
Mariana Rondón: Había tres cosas que no podíamos perder: la pérdida —de la madre, del país, del amor, de la identidad—; la espiral que va atrapando a los personajes; y la pregunta al espectador: ¿qué haría yo en su lugar?

Édgar, además de actuar participas como productor. ¿Qué te impulsó a involucrarse tan de cerca?
Édgar Ramírez: La novela me impactó porque ofrecía una herramienta narrativa muy poderosa para hablar de una realidad devastadora desde lo íntimo. Es la historia de una mujer que, en medio de una ciudad en llamas, se ve obligada a tomar decisiones que jamás habría imaginado para poder sobrevivir.
Si le quitas la palabra Caracas o Venezuela, podría haber ocurrido en Alemania en los años 30, en Bosnia en los 90 o en Ucrania hoy. Esa universalidad fue lo que me empujó. Era importante contar algo que trabajara nuestra herida como venezolanos, pero que también levantara un espejo para cualquiera que haya sido empujado al límite.
Samantha, tu personaje, la Mariscala, representa la represión. ¿Cuál fue el mayor reto al interpretarla?
Samantha Castillo: No juzgarla. Es un personaje que ejerce poder y represión, pero también es un ser humano con una herida. Cree en lo que defiende. Para mí lo más importante fue mostrar su identidad sin convertirla en caricatura. Entender que es victimaria, pero también está atrapada en un contexto que la atraviesa.
Moisés, tu personaje vive la violencia desde el cuerpo. ¿Cómo fue tu preparación?
Moisés Angola: Interpreto a un joven que ha sido torturado por protestar por una vida digna. Traté de honrar a quienes han pasado por eso y a quienes no pudieron contarlo. Fue un proceso intenso. Conté con el acompañamiento del equipo y eso fue fundamental.
Durante el rodaje participaron venezolanos que habían vivido esas protestas. ¿Cómo impactó eso la filmación?
Marité Ugás: Muchos extras eran jóvenes que habían salido de Venezuela por esas mismas razones. En las escenas de manifestación estaban representándose a sí mismos. Eso le dio a la película una verdad muy fuerte.
Édgar Ramírez: Había momentos en que la línea entre ficción y realidad era muy delgada. Por eso tuvimos apoyo psicológico para acompañar al elenco. Esta es una película hecha desde el exilio y sobre el exilio.
La película no pudo filmarse ni exhibirse en Venezuela. ¿Qué significa eso para ustedes?
Édgar Ramírez: Es doloroso, pero también revelador. Mientras haya presos políticos y no exista libertad plena, seguirá siendo de noche en Caracas. Esta película no es solo memoria; también es una advertencia.