Coachella: una oferta gastronómica curada desde el amor

Los festivales son más que música y Adrian Garcia, director culinario de Goldenvoice Festivals, nos cuenta por qué

Por HARETH PERAZA |

abril 7, 2026

3:55 pm

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Coachella es uno de los escenarios más importantes del panorama musical. Año con año, su lineup está protagonizado por grandes artistas y esta edición no es la excepción teniendo, como actos estelares a Sabrina Carpenter, Justin Bieber y Karol G. Sin embargo, la música no es lo único que brilla en un evento de esta magnitud. Hay muchos otros factores que componen a un festival y uno de ellos es su oferta gastronómica, la cual no solo tiene como objetivo ser sabrosa, sino cumplir con las necesidades de distintos tipos de audiencia y al mismo tiempo encapsular la cultura del lugar donde se celebra esa gran fiesta, que en este caso es California. 

Durante dos fines de semana —el primero del 10 al 12 de abril y el segundo del 17 al 19 de abril— Coachella presentará una oferta culinaria de primer nivel. Al centro de este mapa culinario se encuentra Indio Central Market. La meca de la comida en el festival está de regreso. Dentro de su amplia lista de opciones, destacan Softies Burger, Dave’s Hot Chicken, Villas Tacos y mucho más. Aunque no todo es clásico. La innovación ha caracterizado a Coachella desde su inicio y este año debutan la expansión de Street Food Alley, donde encontrarás algunos de los establecimientos clásicos del sur de California, como Spicy Pie y Gabino’s Creperie.

Desde el principio, la intención ha sido que haya opciones para todos, convirtiendo al festival en un espacio donde la comida callejera convive con restaurantes de lujo. La unión de culturas no solo sucede a través de las melodías, sino también de los sabores. Puedes encontrar zonas premium como 12 Peaks VIP, encabezada por Tacos 1986 o los restaurantes de Civico, hasta espacios para dejar que tu paladar se deleite en grande, como Terrace, donde se encontrarán los sabores únicos de Churrería El Moro.

Por primera vez en su historia, Coachella presentará su propio cóctel, el cual celebrará las raíces del Valle en la agricultura y será presentado en un vaso coleccionable que podrás obtener en establecimientos selectos dentro del festival. Esto va de la mano con una vasta oferta de mixología, encabezada por conceptos como Mixteca y Block Party.  

El encargado de curar esta oferta gastronómica es Adrian Garcia, quien por más de 15 años ha sido director culinario de Goldenvoice Festivals. Con la próxima edición de Coachella a la vuelta de la esquina, Garcia se sentó a conversar con THE HOLLYWOOD REPORTER en Español sobre cómo la comida es una pieza clave del festival, qué toma en cuenta para seleccionar a los vendedores de cada edición, su relación con la gastronomía y mucho más. 

Primero que nada, ¿qué será diferente este año en términos de oferta gastronómica comparado con otras ediciones de Coachella?

Siento que hay varios objetivos que siempre son los mismos cada año: quieres hacer algo nuevo, diferente, valiente, que valga la pena. ¿De qué está hablando la gente? ¿Qué es nuevo en la zona? Si yo no fuera de Los Ángeles, ¿qué me gustaría ver? ¿Qué me gustaría tener la oportunidad de probar? Algo a lo que quizá no tuve acceso por no estar lo suficientemente cerca de LA, como Churrería El Moro o algo así. 

Siento que siempre estamos buscando lo nuevo, pero también queremos darle a la gente lo que ya conoce y ama. Hay cosas como Spicy Pie que son un clásico de festival. La gente piensa en eso todo el año porque no es algo que puedas comer todo el tiempo, solo en festivales grandes como Coachella. Pase lo que pase, tenemos que traer de vuelta esas marcas que la gente espera, porque se decepcionarían si no están. Un buen ejemplo es Gerard’s Paella. No mucha gente la conoce fuera de aquí, pero en Coachella se ha vuelto un clásico. Y cuando no está, créeme, los asistentes me lo hacen saber.

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Mencionaste algo muy importante y es que en un festival no se abraza solo a la música, sino también a la cultura de la ciudad donde se realiza. ¿Cómo crees que eso sucede en Coachella?

Totalmente. Especialmente del lado de la comida, siempre trato —en todos nuestros eventos, pero especialmente en Coachella por el impacto que tiene— de celebrar a lo local. Muchos restaurantes locales, ya sea un pop-up, un food truck o lo que sea. Y lo principal que siempre les digo es: no quiero quitarles lo que ya tienen en su día a día. Quiero que puedan seguir operando su local físico y que la gente siga yendo. No solo para las personas locales, también para quienes visitan la ciudad. Nunca quiero que lo regular, lo normal, el pan de cada día, se vea afectado. Lo cual, ya sabes, cuando estás haciendo algo tan grande por dos semanas, sí impacta lo que haces de manera regular. 

Y sí, como dices, nuestro objetivo es celebrar lo local. Siempre. Somos California, estamos cerca de Los Ángeles, así que también queremos celebrar todo lo de LA. Y cuando digo local, me refiero a que tenemos restaurantes literalmente a la vuelta de la esquina, como Gabino’s Creperie, Papa Headz o Everbloom Coffee. Todos en el Valle saben quiénes son.

Para mí, cuando empecé a venir al desierto hace 17 o 18 años, TKB era parada obligatoria. Nunca era “¿vamos?”, sino “¿hoy será el día?” o “¿ya fuimos demasiadas veces?”. Y eso queremos celebrarlo, porque la cultura lo es todo. Lo que aportamos como personas y la comida que creamos celebra quiénes somos. Y me encanta mostrar lo que tenemos aquí, permitir que la gente encuentre lo que ya ama, pero también cosas nuevas. Quizá algo que nunca habrían probado. Tal vez la fila es muy larga para una hamburguesa, y terminan probando al de al lado, que también hace comida increíble y ahora tiene su oportunidad de brillar. Y quizá gana un cliente de por vida.

Pero al mismo tiempo, imagino que hay algún tipo de reto en ver a Coachella crecer cada año más y más y traer gente, no solo artistas, sino también asistentes de muchas partes del mundo. Entonces, ¿cómo logras también representar otras culturas y comunidades y mantener la esencia de California al mismo tiempo?

Nací y crecí en Los Ángeles, y siento que somos muy afortunados porque vemos de todo en la escena gastronómica todos los días. Y eso trato de replicarlo aquí. Veo las distintas áreas de comida y cada zona está curada a su manera. Así evitamos saturar con lo mismo. Es como un Tetris complejo donde queremos que si llegas con 10 amigos, todos encuentren algo que quieran y todos estén felices. Siempre reviso datos históricos, pero manteniendo la esencia de California en el festival y los combino con las ventas de boletos: de dónde vienen —México, Brasil, Japón, China—. Y con eso pienso, “Si yo fuera ellos, ¿qué querría ver? ¿Qué buscaría en LA?”. Entonces, armamos algo que les dé esa experiencia. Pero es complicado porque hay riesgo involucrado. Tienes que confiar en restaurantes que nunca han estado en un festival así. Y no es fácil para nadie, ni siquiera para los asistentes. No es fácil estar aquí y estar de fiesta tres días seguidos. Aún más difícil estar aquí por un par de semanas seguidas.

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¿Cuáles dirías que son los mayores retos para un vendedor que viene por primera vez a Coachella?

Creo que los mayores retos son aceptar completamente que no sabes en qué te estás metiendo. Y no importa cuántas veces puedas hablar con la gente. Yo preferiría tener cien llamadas con alguien y seguir repasando las mismas cosas una y otra vez y seguir hablando de los pequeños detalles e intentar empujarlos en la dirección correcta. Hay personas que simplemente dicen, “No, ya lo tenemos. Hemos hecho esto antes”, y eso siempre me estresa en verdad. No entienden lo que implica. Ir por algo al coche puede tomarte hora y media. Puedes perder a alguien del staff, no por distancia, sino porque se perdió en la fiesta, literalmente estás caminando a través de una fiesta con más de cien mil personas. Es fácil olvidar para qué estás ahí para representar tu marca, para producir un producto increíble, rápido y constante. Tienes que poder confiar en tu equipo.

Es caro venir aquí y hacer esto. Ya seas un restaurante con un stand de 10 o 20 pies o un patrocinador, es difícil, es caro. Hay muchas cosas involucradas: transporte, viajes, horas de personal, hospedaje. En un año como este, donde anunciamos antes que nunca y se vendió más rápido que nunca, todo se disparó inmediatamente. Los hoteles, cuando se agotan, suben de precio. Y cuando algo se vende tan rápido, mi teléfono explota con mensajes de amigos nuevos y viejos en la comunidad gastronómica que quieren ser parte, que quieren saber cómo entrar, qué pueden hacer diferente, u “Oye, ¿probaste este nuevo platillo?”. Eso también es parte de lo divertido. Pero retos hay muchísimos, especialmente cuando es tu primera vez. Se vuelve más fácil cuando lo haces más veces y empiezas a entender qué necesitas y qué no. Por ejemplo, dónde puedes recortar personal dependiendo del flujo, etc. Pero también es diferente cada año. La programación cambia, la comunidad cambia, las edades cambian, y eso impacta todo. Así que no importa qué hagas, todo sigue siendo estimaciones. Todos esperamos tomar las decisiones correctas para que todos estén felices, ya sea que vendas comida o la comas.

Y creo que eso se relaciona con el papel importante que tiene la comida en festivales como Coachella, y tal vez no es algo que mucha gente fuera de la industria realmente entienda. Entonces, ¿cómo describirías el papel que tienen la comida y las bebidas en festivales como Coachella?

Yo, obviamente, estoy en este equipo. Entiendo qué tan importante es cada rol, ya sea que estés llevando gente en carritos de golf a donde necesitan ir, estés recogiendo basura y operaciones de recursos, o simplemente estés revisando identificaciones. Todas estas cosas juegan un papel muy grande en el flujo y la experiencia. Y un mal integrante, es igual a una mala experiencia que puede arruinarte el día.

La comida y las bebidas, para mí, son lo que mantiene la fiesta andando. Eso es lo que mantiene a la gente divirtiéndose. Mantiene a la gente hidratada, nos aseguramos de que la gente no se esté desmayando. La cantidad de agua que regalamos es una locura. Y eso es algo en lo que la gente ni siquiera piensa. Podría regalar, no sé, tal vez 40 pallets de agua porque hace calor y queremos asegurarnos de que la gente tenga acceso fácil al agua. Es una de las razones por las que también hemos mantenido los precios del agua tan bajos desde el primer día de Coachella. Estamos en medio del desierto, el agua nunca debería ser un lujo. Nunca deberías tener que lidiar con una botella de agua de seis a diez dólares. Simplemente no tiene sentido cuando el agua es clave para la vida, especialmente cuando estás en el desierto.

Pero sí, la cantidad de espacio que tenemos en todo este festival es una locura una vez que se da un paso atrás y se piensa desde una vista aérea. Te das cuenta en verdad de cuánta gente está involucrada, ya sean bartenders o personas que están haciendo ventas y poniéndote tacos en la mano. Hay muchísimas personas involucradas, y sin F&B [Food & Beverages / Comida y Bebida], cambiaría toda la estructura del evento. Es lo que mantiene la fiesta andando. Es lo que mantiene a la gente feliz. Es lo que hace que la gente esté pasando el mejor momento de su vida. Y tiene que ser bueno. No puede ser solo, ya sabes, banderillas y dedos de pollo. ¿Tenemos  banderillas y dedos de pollo increíbles? Absolutamente, pero no tenemos sólo eso. Tienes que darle a la gente lo que quiere, pero también tienes que hacerlo de la manera correcta.

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Sí, tienes que darle a la gente lo que quiere, pero también lo que necesita, ¿cierto? Porque creo que hay diferentes necesidades para un asistente en un festival como Coachella. Hay gente que entra tal vez al inicio del festival. Alguien entra quizá a medio día. Algunas personas incluso entran al final cuando van a ver a los headliners.

Si, hay personas que solo vienen por los headliners, sí.

Entonces, ¿cómo logras cubrir todas las diferentes necesidades que pueden tener los asistentes sin perder nada en términos de esencia, cultura o sabor? ¿Cómo logras cubrir cada necesidad que un asistente puede tener en Coachella?

Es muy similar a la hospitalidad en hoteles, donde siempre tienes que estar listo para cualquier cosa. Cuando miro mi teléfono, siempre me pregunto: ¿qué va a ser esta vez? Porque puede ser cualquier cosa, y lo mismo aplica para lo que la gente quiere en el sitio. ¿Cuándo van a llegar? ¿Realmente están aquí? ¿Solo vienen por Bieber? ¿Llegan 30 minutos antes de que Bieber empiece y quieren un café increíble y un snack rápido y luego se quedan en la barricada toda la noche? Es una persona diferente. Es un rango de edad diferente. Quieren algo distinto. No van a querer pizza. No van a querer algo pesado. Van a querer algo ligero, fresco y rápido.

Es complicado porque también tienes que pensar en el bolsillo de la gente. Queremos que los precios sean accesibles, pero es caro hacer esto. Entonces, vamos a tener opciones más baratas en ciertos lugares. También opciones más caras dependiendo de dónde estés. Lo mismo aplica para VIP. Vas a tener un nivel más alto de oferta y también precios más altos. Siempre me gusta hacerlo un poco más loco porque quiero que tengan cosas que no están en GA [Admisión General]. Y pueden ser más caras. Como Civico, donde la comida es increíble. Eso no lo tengo en GA. Siento que es algo más elevado, más pesado dependiendo de lo que pidas. También tienen pastas a base de plantas increíbles, que fue una de las razones por las que fui al restaurante por primera vez. Y luego cuando me senté dije, “¿También tienen comida que no es vegana? Increíble”. No puedo esperar para probar todo. 

Y luego, en el otro lado, tienes a la gente que está aquí desde que abren puertas hasta que se apaga el último escenario, los que si aguantan. Ellos tal vez solo comen algo ligero una vez y se la pasan tomando todo el día, igual ahí necesitamos muchas opciones. Buenas opciones. No puedes tener todo en cada bar, pero hay mucha curaduría divertida, desde bebidas sin alcohol hasta cócteles especiales muy buenos. Tenemos speakeasies y bares curados con ofertas exclusivas que sólo puedes conseguir ahí. Ya sea un cóctel divertido en un tiki bar o una bebida interesante en Indio Central Market en Block Party.

Y luego hay otro nivel del que ni hablamos: programas tipo bottle service. Eso es otro mundo. Para mí, no me gusta hablar mucho de eso porque tengo tantos GA y VIP que quiero que estén bien atendidos, pero hay todo otro universo ahí: bottle service, veranda, experiencias como ir a Kazunori o Nobu a cenar sentado, o incluso sentarte tres horas en Outstanding in the Field, tener una cena increíble y hacer 20 amigos antes de irte porque estás en una mesa larga hermosa junto al Mojave. Y en ese momento, la música pasa a segundo plano. Estás enfocado en la comida, en la gente, en los drinks, entonces hay muchísimos tipos de personas para los que tenemos que estar listos.

Y eso sin contar a las bandas, es posible que alguna te llame —como hace unos años Swedish House Mafia— que literalmente cerraron Tacos 1986 porque querían 200 tacos. Y eso pasa, y quieres eso. Cuando una banda me llama y quiere Kogi o Herbs, digo, “¡Claro que sí!”. Tenemos un lineup de excelencia, entonces claro, “¿Qué quieres? Te lo llevamos. ¿Quieres que alguien vaya a cocinar ahí mismo o solo quieres un drop rápido de hamburguesas?”. 

Eso también es divertido y te lleva a otra cosa: ¿por qué hacer Coachella? No es solo estar aquí apoyando el programa de comida. Es enorme para tu marca. Puede ponerte en el mapa. De repente recibes una llamada de que Tyler, The Creator pasó por tu puesto, probó tu hamburguesa y el video se volvió viral. Ese tipo de cosas pasan en Coachella. Ni siquiera lo intentamos. Es la cultura que se ha creado y me encanta, me ha encantado ver cómo este programa ha evolucionado con los años.

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En otras entrevistas mencionaste algo que me parece muy interesante, que no solo miden el éxito de un vendedor en términos de dinero o cuánto están ganando. Es más sobre cómo se están involucrando en la conversación y la cultura de Coachella como festival. Y quiero saber, ¿por qué estar involucrado en este tipo de acciones es igual de importante o incluso más importante que hacer dinero?

Obviamente quiero que todos terminen en números positivos, quiero que todos terminen en un buen lugar y no tengan pérdidas. Cada año es un poco diferente dependiendo del público. Y lo mismo cuando se trata de cómo la gente consume en el lugar, y el fin de semana uno es diferente al fin de semana dos. Pero sí, tengo algunas marcas que llegan con paquetes de patrocinio gigantes porque entienden el poder de estar aquí y estar asociados con la marca. Incluso si sólo están vendiendo un refresco o tal vez haciendo una pequeña degustación tratando de posicionar su salsa picante, lo que sea. Esos momentos pueden hacer que la gente de repente diga, “Oh, no sabía que me gustaba esto, ahora quiero comer esto con todo”, o, “No sabía que esto existía, solo había escuchado de ello y ahora entiendo lo que es”, y ahora también está asociado con Coachella.

Y este año estamos haciendo algunas colaboraciones interesantes con Buldak en el sitio, donde vamos a tener algunos restaurantes haciendo platillos exclusivos que solo están disponibles aquí en el festival. Esa es una forma interesante de ver esa mezcla entre patrocinio y comida, y ahora también integrando a los restaurantes. Para mí eso es aún mejor, porque son las cosas que quiero unir para darles ese apoyo extra, ese cariño extra y realmente destacarlos de una forma especial.

Y hablando de la relación entre el cariño y la comida, siempre he visto a la comida como una muestra de amor. Y estoy seguro de que tú piensas igual. Con eso en mente, quiero cerrar preguntándote: ¿cuándo fue ese momento en el que te diste cuenta de que la comida no es solo algo que te da energía, sino que significa mucho más?

Definitivamente. Siento que desde el día uno, ya sea nuestros padres o nuestros abuelos, siempre nos están dando comida y es desde el amor. Recuerdo literalmente cuando era niño, mi abuelo, cuando estaba en su casa, yo era el primero en despertarme en la mañana y mi abuelo decía, “¿Listo para el desayuno?”, y yo decía: “¡Claro que sí!”. Me sentaba ahí como una hora y media, y luego llegaba alguien más y yo decía, “Quiero otra ronda”, ya sabes, la comida es amor. Y la comida correcta, hecha con amor de la manera correcta, es aún mejor. Y puedes notar la diferencia, realmente entiendes la diferencia entre cuando alguien ama lo que está haciendo versus alguien que solo está sacando comida.

Cuando haces algo con amor y conectas lo que has aprendido, ya sea de tu familia o de experiencias que has tenido en la comunidad gastronómica, la comida es amor. Siento que desde el día uno, la comida es una parte enorme de nuestras vidas. Después me di cuenta, en el lado de producción de esta industria, qué tan grande era el papel de la comida, creo que ahí fue cuando empecé a moverme hacia este mundo. Porque me di cuenta no solo de lo increíble que era, sino también de cuánto apoyo y amor podíamos devolver a la comunidad y a todas las marcas que amamos y que consumimos regularmente.

Siento que muchas veces quiero sacarlas allá afuera, quiero que más gente las conozca, quiero que la gente entienda lo que estas personas están creando. Pero sí, tienes razón. La comida realmente es amor. Y cuando lo haces bien, puedes sentirlo.

Hermoso. Adrian, muchas gracias por esta entrevista. Fue un gusto hablar contigo.

Absolutamente.

HARETH PERAZA

Redactor / Community Manager

Redactor y community manager para The Hollywood Reporter en Español. Con una mirada objetiva hacia el entretenimiento, busca desentrañar los procesos creativos y el impacto de cada obra que retrata en sus textos.

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