El pasado 22 de julio se anunció el fallecimiento del “Príncipe de las Tinieblas”, Ozzy Osbourne. Hasta entonces las razones exactas de su muerte no habían sido reveladas ya que la familia había pedido privacidad. Pero el pasado martes el periodico The New York Times pudo obtener el certificado de defunción de la leyenda del rock, el cual fue presentado por su hija Aimée Osbourne en Londres.
De acuerdo al documento, Ozzy habría fallecido debido a un paro cardíaco extrahospitalario, infarto agudo de miocardio, enfermedad de las arterias coronarias y enfermedad de Parkinson con disfunción autonómica. Tras el suceso, un portavoz del servicio de Ambulancias Aéreas de Thames Valley declaró en un correo electrónico que su equipo había sido “enviado para brindar cuidados intensivos avanzados en un incidente cerca de Chalfront St. Giles el 22 de julio”. Más tarde una ambulancia aérea acudió a la casa del cantante para volar al Hospital Harefield en Uxbridge y permaneció ahí con los motores encendidos por una hora.
Previamente sus fanáticos ya estaban al tanto del estado de salud de Osbourne, pues en 2019 había sufrido una caída en su casa de Los Ángeles que requirió una cirugía de cuello y en 2020 hizo público su diagnóstico de Parkinson. También en 2023 canceló varios conciertos en Reino Unido y Europa debido a problemas físicos e informó que había pasado por tres cirugías, tratamientos con células madre, fisioterapia y terapia Cybernics (HAL). Eso lo llevó a cancelar su participación en el festival Power Trip (octubre 2023), y tampoco pudo asistir a su ceremonia de inducción en el Salón de la Fama del Rock and Roll.
En julio de 2025 Osbourne ofreció su último show en Birmingham durante el evento Back to the Beginning, haciendo honor a la ciudad que vio nacer el heavy metal. Dicho día fue catártico para sus fanáticos y familiares pues desde el inicio del show el cantante actuó sentado en un trono en forma de murciélago, debido a su avanzada enfermedad de Parkinson y problemas de movilidad. Incluso hubo una ocasión dónde intentó levantarse en medio de toda la emoción y al no lograrlo, miró al público con agradecimiento. Back to the Beginning tendrá un documental que estrenará a comienzos del 2026.
También fue la primera vez en 20 años que los cuatro miembros originales de Black Sabbath (Ozzy, Tony Iommi, Geezer Butler y Bill Ward) se reunieron para tocar en vivo. Dicho homenaje épico logró recaudar 190 millones de dólares, convirtiéndose oficialmente en el concierto benéfico con mayor recaudación de la historia. Las ganancias fueron divididas entre Cure Parkinson’s (en honor al diagnóstico de Ozzy), el Birmingham Children’s Hospital y el Acorn Children’s Hospice.
El 30 de julio, Birmingham despidió a uno de sus íconos más queridos con una procesión fúnebre que reunió a miles de fans. La carroza avanzó entre flores lanzadas por el público, mientras el ataúd, cubierto con arreglos morados que formaban su nombre. La familia Osbourne (Sharon, Kelly, Jack, Aimée y Louis) acompañó el recorrido y visitó el memorial improvisado por los fanáticos, haciendo una parada simbólica en el Puente Black Sabbath. Con ese gesto, la ciudad rindió tributo y despedida al legado de una de las mayores leyendas del rock.