Carla Simón sobre convertir los silencios familiares en el corazón de Romería

La cineasta española comparte el proceso detrás de su película más íntima y la libertad de reimaginar sus propios recuerdos

Por JULIETA CHÁVEZ |

junio 18, 2026

11:18 am

Getty Images

La cineasta Carla Simón ha convertido su propia historia familiar en el corazón de algunas de las películas más celebradas del cine español reciente. Tras explorar su infancia marcada por la pérdida de sus padres en Verano 1993 y las dinámicas familiares en Alcarràs, la directora cierra esta etapa íntima con Romería, su tercer largometraje, que tuvo su estreno mundial en la Competición Oficial del Festival de Cannes.

La película sigue a Marina, una joven de 18 años que fue adoptada cuando era pequeña y que viaja a Vigo para conocer por primera vez a la familia de su padre biológico. A través del diario de su madre y de los recuerdos fragmentados de un pasado que apenas conoce, Marina emprende un viaje de descubrimiento que la enfrenta con los silencios familiares, la memoria y la posibilidad de reconstruir aquello que nunca pudo vivir.

En entrevista con The Hollywood Reporter en Español, Simón habla sobre el éxito inesperado de Romería, la manera en que transformó su propia experiencia en ficción, su fascinación por las relaciones familiares y cómo esta película también representó un cierre personal antes de comenzar una nueva etapa en su vida y su carrera.

¿Cómo te sientes viendo todo el éxito que tuvo esta película? ¿Te lo imaginabas?

No. La verdad es que yo, cuando pienso en las películas, no pienso mucho en el después, y más cuando son cosas tan personales que tenemos una necesidad muy interna de hacerlas. Cuando nos llamaron porque estaría en la sección oficial de Cannes, fue una grata sorpresa entender que algo tan íntimo podía llegar a conectar con gente de todo el mundo.

Cuando entrevistas a actrices, me han llegado a platicar que les es difícil a veces no juzgar a sus personajes. Entonces quería saber, ¿cómo fue el proceso de escribir un personaje sobre tu vida? ¿Cómo es construir un personaje basado en tu vida?

Yo me distancio un poco, evidentemente. Para mí es importante intentar plasmar las emociones que yo sentí en ese viaje que hace Marina, pero luego, en realidad, los hechos concretos son muy ficcionados, porque también estaba explorando una rama de la familia que yo conozco poco, que es la de mi padre biológico. Hay mucha ficción en la película y muchas de las situaciones que se encuentra Marina, bueno, casi todas básicamente, no han sido exactamente como yo las viví.

Me di la libertad de que Marina descubriera cosas que no tienen nada que ver con lo que yo fui descubriendo, pero los elementos concretos nos ayudaban a poder contar lo que quería. El viaje que hace Marina da a entender que, al final, la memoria es algo muy subjetivo y muy selectivo, y que se va transformando a nivel emocional según cada persona que la vive, de llegar un poco a la conclusión de que lo que no tienes te lo puedes inventar.

Para mí ha sido un poco el mismo ejercicio con la película. Llegar a la conclusión de que, con todo aquello que no sé y no voy a saber nunca, puedo usar el cine para rellenar esos huecos y crear las imágenes que me faltan, poder resucitar incluso a mis padres. Digamos que esa liberación que veo en Marina yo la he vivido con la película de una manera muy paralela, y eso ha sido muy bonito. Pero sí que es verdad que cuando haces la película tienes cierta distancia e intento ser exigente con el personaje también, en el sentido de poder verla como personaje más allá de lo emocional, de si yo era así o hice esto o no.

Claro, también me llama mucho la atención ahorita esto que mencionas sobre construir las historias. ¿Dirías que este término del desarrollo de la historia, de las cosas que tú ya conocías, vienen construidos desde algo ideal? Por ejemplo, lo que mencionabas de tus papás. ¿O eres más realista al momento de construir lo que va a pasar? 

No sé si es una cosa u otra, porque en realidad pienso más a nivel de qué necesita esa historia para poder transmitir lo que yo quiero que transmita. Si no fue así, me da igual. No tengo ningún compromiso con lo que fue de verdad.

Muchas veces, lo que me gustaría que hubiera sido no funciona a lo mejor a nivel dramático. Me ciño mucho a que eso funcione desde que conectemos con ese personaje, lo entendamos y sigamos su viaje. Y sí que es verdad que la parte imaginada de Romería sí tiene algo de cómo a mí me hubiera gustado imaginar a mis padres, poder contar su juventud, su libertad, su amor, intentar que esté presente todo el tema de las drogas, porque era una realidad, pero que tampoco sea exactamente lo que los define o lo único que los define.

Ahí a lo mejor hay una parte más lúdica, de “vamos a imaginar cómo a mí me hubiera gustado que esta historia fuera”. La película me ha llevado ahí, pero el resto sí creo que tiene más que ver con transmitir, porque al final hacer una película es un acto de comunicación, intentar contar ese viaje de Marina y sus emociones.

Qué interesante. ¿Cómo llegaste a este punto de decidir qué querías hablar sobre tu vida, que querías contar estas tres historias? 

Yo vengo de unas familias muy grandes, entre la adoptiva y la biológica, llenas de historias. Me fui a estudiar a Londres, estaba lejos de mi casa, entonces de repente empecé a darme cuenta de qué era lo que a mí me definía, que tenía que ver con mi familia, mi lugar de procedencia.

También tiene que ver con el hecho de que, al haber sido adoptada, yo tampoco tuve una estructura familiar normal, digamos. Siempre me la he pasado analizando las relaciones familiares por el hecho de que a mí no me fueron dadas de manera orgánica, sino que tuve que construirlas.

Todo eso me ha llevado un poco a esa necesidad de explorar mis orígenes, mi familia, entenderla, poder retratarla. Y hasta ahora, que ya me siento un poco liberada después de haber hablado de todos ellos, los voy a dejar un poco con paz.

Piano

Algo que se refleja mucho en el cine que haces viene de que eres una persona muy observadora. Entonces, ¿qué dinámicas familiares has notado de otras personas que destacas y cómo se ven reflejadas en el cine que realizas?

Es un trabajo constante. A veces no me doy cuenta y hago mis notas mentales sobre cosas que veo. Pero bueno, para mí hay algo muy bonito con las familias, que es que con muy poco te cuentan mucho. Es como cuando vas en el metro y de repente ves a dos personas o tres, y te das cuenta de qué relación tienen entre ellos. Muchas veces no hace falta ni que se digan papá, mamá o lo que sea, que tú ya te das cuenta de que son un padre y una hija, dos hermanos incluso, una pareja o un abuelo y una nieta.

Hay algo que me parece que tiene cierto placer, en observar también familias que no conozco de nada y poder, con muy poco, entender sus dinámicas. Eso me parece muy rico porque las relaciones familiares están siempre cargadas de tanta historia. A veces un pequeño gesto está muy connotado. Yo siempre pienso en un ejemplo muy tonto. Cuando estás en una comida familiar y alguien se saca una cosa de su plato porque no le gusta y la pone en el plato del que sabe que le gusta. Para mí, ese tipo de cosas y de gestos solo ocurren en las familias y me parecen muy mágicos, porque tienen que ver con su historia.

Piano

Y ahora, durante Romería, estuviste embarazada cuando presentaste la película en Cannes. ¿Crees que ha cambiado, de alguna manera, tu relación con la película a partir de este embarazo? 

No lo sé, porque yo luego tardo mucho en volver a ver mis películas o no las he vuelto a ver, en realidad. Cuando hice Romería ya tenía a mi primer hijo y siento que eso me dio la oportunidad de poder observar a mis padres como personas, no solo como padres. Porque muchas veces nuestros padres son nuestros padres y nos cuesta pensar incluso que tuvieron una vida pasada, donde fueron jóvenes, felices. El hecho de haber tenido un hijo mientras hacía Romería me lo tenía muy presente. Yo tenía una vida antes de tener un hijo, igual que mis padres tuvieron su vida antes de tenerme a mí. Y eso fue bonito.

Luego me quedé embarazada justo después de rodar. El embarazo duró toda la posproducción y hasta el estreno en Cannes. Y sí que yo sentí que de repente era como que estaba en Cannes a punto de parir. ¿Por qué me ha tocado vivir todo esto? Pensé que había algo mágico también en esa sensación de cerrar todas esas películas que justamente había contado desde la nueva generación de mi familia y, de repente, tener a mi hija al mismo tiempo que se estrenaba Romería y poder empezar casi una etapa nueva, cerrar todo lo pasado y con mi propia familia poder mirar más hacia el futuro.

Imagínate qué mágico decir que estuviste en Cannes en la panza de tu mamá cuando estaba presentando su película. Ya para finalizar, ¿es muy pronto para preguntar si hay planes de un próximo largometraje o hay algunas historias que te gustaría explorar por ahí, que ya hayas pensado?

Pues sí, no es pronto porque ya hace tiempo del estreno. Ahora estoy preparando un musical flamenco, que no tiene nada que ver con mi vida.

¡Wow!

Un giro de volante, sí. Pero bueno, la familia está por ahí.

JULIETA CHÁVEZ

Redactora

Redactora editorial en The Hollywood Reporter en Español. Ha entrevistado a directores, actores y líderes de opinión, con un foco especial en mujeres, arte contemporáneo y temáticas de género.

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