Ali G es más viejo, pero no más sabio, en su última aparición en la pantalla grande, la primera desde Ali G Indahouse de 2002. Y considerando la cantidad de polémica que ya ha generado, el personaje icónico de Sacha Baron Cohen —un británico blanco de clase media que se apropia del hip-hop y de los gestos jamaiquinos— sigue teniendo la capacidad de irritar a la gente.
Ali G: Who Iz I?, que marca el debut de Cohen como director de largometrajes, se diferencia de su predecesora por su formato de mockumentary, similar al de las películas de Borat. Desafortunadamente, es una película con altibajos; hay muchas risas, sin duda, pero también muchos momentos aburridos. Aunque esta semana se estrenará en cines de forma limitada, la película alcanzará a un público más amplio cuando comience a transmitirse en Prime Video.
Ali G: Who Iz I?
Conclusión: Una experiencia con altibajos
Fecha de estreno: Viernes 23 de octubre
Reparto: Sacha Baron Cohen, Morgana Robinson
Director: Sacha Baron Cohen
Guionistas: Sacha Baron Cohen, Anthony Hines, Peter Baynham, Dan Swimer, Dan Mazer, Colton Dunn, Vernon Chatman
Duración: 1 hora 29 minutos
Clasificación: B15
Al igual que en Da Ali G Show de HBO (un programa que el personaje ahora intenta, en vano revivir, basándose en una oferta que recibió del canal de cable hace décadas), Ali G interactúa con personas reales con mayor o menor efecto cómico. Desde el principio, la película se esfuerza por dejar claro que las interacciones no han sido actuadas; después de identificar a los pocos personajes ficticios, entre ellos Julie, la novia de Ali que está muy embarazada (Morgana Robinson admirablemente intrépida, quien retoma el papel que interpretó Kellie Bright en la película anterior), un texto en pantalla nos asegura: “Todos los demás en la película son reales”. También hay un breve resumen de Ali G para poner al día a los espectadores, que incluye fragmentos de interacciones pasadas con figuras como Buzz Aldrin y Donald Trump.
Hay algunas escenas con guión en las que participan Ali y Julie, con tramas tan absurdas como que Ali llegue a creer que es el hijo biológico de A$AP Rocky (el rapero y actor, junto con Rihanna, aparece hacia el final de la película para dejarnos saber que está al tanto de la broma). Pero la mayor parte de la película gira en torno a las interacciones (supuestamente) improvisadas con personas reales, algunas de ellas famosas, en las que participan no solo Ali, sino también otros dos personajes interpretados por Cohen: el Dr. Nira Cain-N’Degeocello, un profesor universitario demente de extrema izquierda, y Erran Morad, un exagente del Mossad israelí con un físico impresionante (ambos personajes son retomados de su serie de Showtime Who Is America?).
Algunas de las escenas no habrían pasado la prueba en “Candid Camera”, como cuando Ali se presenta torpemente a una entrevista de trabajo en un zoológico y enoja al cuidador al ofrecerles a los animales “hierba” del tipo cannabis. O cuando intenta vender una urna en una casa de empeños, solo para derramar accidentalmente las cenizas que había dentro sobre el piso. O cuando deja desconcertado a un ginecólogo al insistir en que Julie, cuya panza es de proporciones gigantes, en realidad no está embarazada. Y un segmento extenso en el que Ali acumula una cuenta de 12.000 dólares en un restaurante de lujo con su “equipo” del mundo del espectáculo, solo para enterarse de que HBO no la pagará, resulta un completo fracaso.
Más exitosos son los fragmentos en los que el profesor interviene en una reunión del Departamento de Educación de California para proponer un “Año obligatorio de transición de género”; Ali devorando pastillas para la erección en una tienda de licores frente a un vendedor desconcertado, con resultados muy evidentes; y una conferencia impartida a diversas figuras religiosas, en la que muestra un video que incluye testimonios de personajes como Nelson Mandela, Tupac Shakur y The Notorious B.I.G. (“No es IA”, les asegura).
En un momento dado, a Ali se le ofrece la oportunidad de presentar un nuevo programa, “The Free Speech Show with Ali G”, lo que le permite contar con invitados de la vida real como Jacob Chansley, el chamán de QAnon, y George Santos. Pero el segmento se desvanece, porque hacer que alguien como Santos quede como un tonto parece reduntante. Y lograr que el público haga el saludo nazi no es algo muy descabellado hoy en día.
Hablando de que no es muy descabellado: la secuencia más elaborada es aquella en la que el agente del Mossad recluta a un grupo de patanes blancos de Texas para que participen en un plan para secuestrar al bebé de Julie (no preguntes por qué, es complicado), y para que se pongan un “arma” en la parte inferior de sus cuerpos en la que bombean un falo para cargarla y el proyectil sale disparado de sus traseros. El plan se lleva a cabo con proporciones horribles, pero los protagonistas son tan absolutamente estúpidos que el chiste deja de ser gracioso.
Cohen tiene un talento natural para hacer reír y una gran rapidez para improvisar, por lo que no faltan las risas a lo largo de la película. Y aunque gran parte del contenido es ofensivo, ese es precisamente el objetivo. Sin embargo, el humor empieza a volverse aburrido a medida que avanza la película. Al parecer, Ali G se disfruta más en pequeñas dosis.