Director: J.M. Cravioto
Elenco: Alejandro Speitzer, Emiliano Zurita, Juan Pablo de Santiago, Enrique Arrizon
En 1971, el Festival de Avándaro, el “Woodstock mexicano”, se convirtió en un hito para la historia cultural del país. Lo que comenzó como una propuesta modesta de “rock y ruedas” en Valle de Bravo, terminó en un tumulto de casi 250,000 jóvenes, desbordando todas las expectativas y marcando el inicio de la represión del rock en México. En este contexto, Autos, mota y rocanrol ofrece una mirada cómica sobre el evento, abordando el exceso y el caos que se desató. La película juega con la realidad y la ficción, presentándose como un falso documental que permite al director J.M. Cravioto (Olimpia) mezclar imágenes de archivo con escenas nuevas, creando una atmósfera llena de nostalgia, desmadre y desenfreno.
Cravioto se aparta de la visión solemne y crítica que suele acompañar a las películas sobre la contracultura, para abrazar una perspectiva desenfadada que, aunque a veces demasiado frenética, logra capturar el espíritu del momento. El tratamiento de los excesos (como las drogas, el sexo, y la música) no se limita a una representación simple de rebelión juvenil, sino que se convierte en una cinta que nos habla sobre cómo los eventos trascendentales usualmente son el resultado de la contradicción entre lo que se planea y lo que realmente ocurre. La mirada de los organizadores, Justino (un publicista) y el Negro (un amante de las carreras de autos), a quienes dan vida Alejandro Speitzer y Emiliano Zurita nos introduce en el trasfondo del evento, mientras se enfrentan a un caos que sobrepasa todas sus expectativas.
A través de la narrativa del falso documental, la película se permite una especie de abordaje a dos “empresarios” ingenuos, entusiastas y algo patéticos (al mejor estilo de los protagonistas de The Office) que se juegan el todo por el todo. Speitzer y Zurita ofrecen unas interpretaciones enérgicas y carismáticas encarnando a estos jóvenes (tan ganadores como perdedores), que van pasando de ser simples organizadores a víctimas de su propia creación. La química entre ellos crea momentos cómicos y absurdos, pero profundamente humanos. En este sentido, Autos, mota y rocanrol refleja un estilo de vida juvenil que, aunque efímero y fugaz, dejó una huella imborrable.
La película bien se puede comparar con Taking Woodstock de Ang Lee, aunque con un tono más desenfadado, menos nostálgico y más rebelde. Mientras que la cinta de Lee aborda la llegada del Woodstock a través de un lente de inclusión y aceptación, Autos, mota y rocanrol presenta el caos de un evento en el que los organizadores fueron rápidamente superados por las dimensiones del festival. Ambos filmes utilizan la ironía y el absurdo para representar momentos claves de la contracultura, pero mientras el de Lee se centra en la integración social, este enfoque mexicano apunta a una crítica más feroz sobre la brecha generacional y la necesidad de libertad de la juventud.
La recreación de la época en Autos, mota y rocanrol es también destacable. La estética de 1971 (uno de los años más pesados y desenfrenados de toda la década) se captura de manera impecable, no solo a través del vestuario y la ambientación, sino también en la música que acompaña la narración. Es un viaje sensorial que transporta al espectador a una era de rebeldía, osadía y desafío al orden establecido.
No se equivoquen. This Is Spinal Tap continúa siendo el documental falso definitivo sobre la música rock. Sin embargo, en estos tiempos represivos, Autos, mota y rocanrol se siente como un high cannábico: un respiro de libertad y descaro que nos transporta a una época de efervescencia juvenil y rebeldía, donde la risa y la irreverencia reinaban sobre la seriedad, el pesimismo y el deber ser. Esta es una invitación a sumergirse en el caos controlado de un festival que, más allá de la música y el desorden, caló en la consciencia colectiva. Un recordatorio de que el espíritu de la contracultura siempre encontrará la forma de renacer, incluso en los momentos más oscuros.
Tráiler:
Ficha Técnica:
Distribución: Cinépolis Distribución
Productoras: Pirexia Films
Director: José Manuel Cravioto
Guionistas: José Manuel Cravioto, Christian Cueva, Ricardo Farías
Director de fotografía: Diego Tenorio
Música: Francisco Cravioto
Edición: Martha Poly Vil
Diseño de arte (producción): Connie Martínez y Christian Galindo
Reparto principal: Alejandro Speitzer, Emiliano Zurita, Juan Pablo de Santiago, Ianis Guerrero, Enrique Arrizon, Ruy Senderos
Duración: 1 hora 35 minutos
Clasificación: B‑15