Crítica: F1

La película del director de Top Gun: Maverick, que cuenta con la producción de Lewis Hamilton y las actuaciones de Javier Bardem y Kerry Condon, habla sobre el regreso, en la etapa final de su carrera, de un piloto de Fórmula 1 que alguna vez fue una promesa.

Por LOVIA GYARKYE |

junio 19, 2025

10:32 am

Cortesía Warner Bros Pictures

Hace algunos años, un intenso y bien estructurado reality show llamado Drive to Survive, sumergió a espectadores inexpertos, como esta crítica, en el altamente competitivo y sorprendentemente dramático mundo de la Fórmula 1. 

El programa, que se estrenó en Netflix en el 2019, pero que ganó un gran reconocimiento durante los primeros años de la pandemia por COVID-19, ayudó a popularizar el automovilismo en Estados Unidos. Ferrari, Mercedes y Red Bull dejaron de ser simplemente marcas de autos de lujo o bebidas energéticas, para convertirse en escuderías que compiten ferozmente por los títulos de la Fórmula 1 en todo el mundo. Mónaco, Silverstone, Bakú y Singapur dejaron de ser únicamente ciudades, y se convirtieron en la forma de medir el progreso de una temporada de 24 carreras entre marzo y diciembre. Y Lewis Hamilton, Max Verstappen, George Russell y Charles Leclerc, pasaron de ser simples personas a pilotos, cuyos nombres, cobraron un significado especial a medida que discutían sobre sus vidas dentro y fuera de la pista.

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Parte de lo que hacía a Drive to Survive (ahora en su séptima temporada) tan adictiva, era la forma en la que sumergía profundamente al espectador en este mundo desconocido, y mostraba el conflicto entre las aspiraciones individuales de gloria y el éxito del equipo. Solo bastan unos cuantos episodios para entender que los pilotos no solo compiten con los de otras escuderías, sino también contra sus propios compañeros, por ventajas tan pequeñas como una décima de segundo.

Joseph Kosinski comprende la emoción que produce esta tensión, y eso es lo que hace a F1 tan emocionante. La película, que se estrena en cines el 27 de junio, antes de su lanzamiento en Apple TV+, es una incorporación ágil y sólida a una larga tradición de películas sobre automovilismo, desde Rush: pasión y gloria y Gran Turismo: De Jugador A Corredor, hasta Contra lo imposible y, recientemente, Ferrari.

Pero lo que distingue a F1 de esas producciones, es la forma tan impresionante en la que Kosinski integra las realidades de la Fórmula 1 en una narrativa ficticia. Con la colaboración, nuevamente, del guionista de Top Gun: Maverick, Ethan Kruger, y el director de fotografía, Claudio Miranda, el director construye una aventura llena de adrenalina sobre el regreso, en la etapa final de su carrera, de un piloto que alguna vez fue una gran promesa del automovilismo. El impresionante elenco —encabezado por un sólido Brad Pitt y un cautivador Damson Idris— y el equipo de producción filmaron durante 18 meses en más de una docena de Grandes Premios reales. Los protagonistas condujeron auténticos autos de F1 y, como en Top Gun, Miranda y Kosinski experimentaron al máximo con la cámara para capturar con precisión la energía adictiva de vivir al límite. Hay escenas en F1 que colocan al espectador dentro del vehículo, para transmitir la sensación de estar peligrosamente cerca, incluso, de la muerte.

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Sonny Hayes, interpretado con una actitud despreocupada por Pitt, vive para correr. Cuando conocemos al expiloto profesional, está compitiendo en las 24 Horas de Daytona, una carrera de resistencia en Florida. Tras ayudar a su equipo a obtener la victoria, Sonny, quien no está en la gloria o el glamour, toma su cheque y parte rumbo a Ensenada, donde una compañía busca conductores.

Sin embargo, sus planes por mantener un perfil bajo se ven interrumpidos cuando se encuentra con un viejo amigo y excompañero de equipo, quien ahora es dueño de una escudería de Fórmula 1 en crisis. Reuben (interpretado por un carismático Javier Bardem) le ruega a Sonny que se convierta en el segundo piloto para apoyar a su novato, Joshua Pearce (un excelente Damson Idris), y con ello, que APXGP logre ganar, al menos, una carrera. Si no lo logran, advierte un desesperado Reuben, la junta lo despedirá y disolverá al equipo.

Por supuesto, Sonny no está seguro de todo esto. Aún lidia con las secuelas de un accidente casi mortal que, en efecto, terminó con su carrera hace 30 años. Los recuerdos de esa fatídica carrera en España lo acechan y son evocados, de forma vívida, por el ágil montaje de Stephen Mirrone. Reuben recuerda ese momento, pero lo motiva asegurándole que aún tiene lo necesario. A diferencia de Joshua, que representa a una generación más joven de pilotos, Sonny aporta madurez y una disciplina que podría resultarles útil. Después de un poco de persuasión y algunas bromas provocadoras, Sonny acepta ayudar a Reuben.

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F1 sigue el intento de Sonny por recuperar su lugar en un deporte que ha cambiado mucho desde sus días de gloria. Más allá de las espectaculares carreras dirigidas por Kosinski, algunos de los aspectos más interesantes de la película exploran las diferencias generacionales entre Sonny y Joshua, así como la evolución del deporte. La Fórmula 1 siempre ha girado en torno al dinero (los equipos pueden llegar a pagar medio millón de dólares para que sus pilotos compitan), pero como en muchos deportes, los atletas también deben brillar fuera de la pista para mantener su relevancia. Sonny no está interesado en nada de eso, pero Josh, uno de los dos pilotos negros en esta versión ficticia de la liga, no puede darse ese lujo.

Hamilton, el primer y único piloto negro en la historia real de la Fórmula 1, participó como productor de la película y aparece brevemente interpretándose a sí mismo. Cerca del final, hay un momento conmovedor en el que su personaje cruza miradas con Joshua antes de una carrera, aludiendo, de forma sutil, a un tema clave: la falta de diversidad en este deporte. También sugiere un futuro más inclusivo, en el que el acceso a la Fórmula 1 no esté restringido por barreras económicas.

El guion de Kruger aborda estos temas, pero me habría gustado que esas líneas argumentales tuvieran más fuerza, considerando lo monumental que sería en la vida real que hubiera no solo uno, sino dos pilotos negros en el deporte, como sucede en la película. Una exploración más detallada habría aportado mayor complejidad a la relación entre Joshua y Sonny, que por momentos cae en arquetipos convencionales para avanzar la trama. ¿Qué significa que esta dupla intergeneracional de marginados —el británico negro y el estadounidense, ambos ajenos a un deporte mayoritariamente europeo— funcione como equipo?

Aún así, Joshua está bien desarrollado como personaje y hay escenas memorables con su madre, Bernadette (una destacada Sarah Niles). Ella protege ferozmente a su hijo, pero también reconoce que su ego lo lleva a momentos de evidente edadismo. Por momentos, recuerda a Deloris Jordan, el personaje interpretado por Viola Davis en Air. En una escena cómica, Bernadette obliga a Joshua a disculparse con Sonny por haberle faltado al respeto durante una conferencia de prensa.

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Sonny y Joshua chocan desde el principio porque, en el fondo, se parecen más de lo que pueden admitir. Joshua posee una confianza que a veces roza la arrogancia. Ha trabajado duro para llegar hasta ahí, y parte de su actitud desafiante es, en realidad, una forma de protección. Idris (Snowfall, Swarm) capta estas sutilezas con una interpretación que se apoya en el lenguaje corporal y expresiones faciales contenidas. Aunque lanza comentarios sarcásticos, sus ojos revelan miedo. Sonny lo percibe y, a medida que ambos se conocen, aprende a leerlo.

Por su parte, Pitt interpreta al protagonista como un vaquero rudo en el viejo oeste de este deporte de lujo. Mientras Joshua luce atuendos pulcros y de telas combinadas, como si acabara de bajar de una pasarela, Sonny opta por distintas combinaciones de mezclilla (vestuario a cargo de Julian Day). 

Gran parte de F1 narra cómo Sonny y Joshua transforman su antagonismo inicial en una competencia sana. Su relación se desarrolla, en paralelo, con sus logros profesionales. Kosinski utiliza cada Gran Premio para avanzar en esta amistad improbable, mientras le permite al público descubrir distintos aspectos de la Fórmula 1. Las primeras carreras se enfocan en los autos, la velocidad y el dinero. Sonny se familiariza con su vehículo y con la ingeniera principal que lo diseñó, Kate McKenna (Kerry Condon). Es la primera y única mujer en su puesto, y mucho está en juego con el éxito o fracaso de APXGP, pues quiere demostrar su valía frente a los que dudaron de ella. También conoce a Kaspar (Kim Bodnia), el director del equipo, y a Peter Banning, un miembro entusiasta, pero poco confiable, interpretado por Tobias Menzies.

Las últimas carreras se enfocan más en lo emocional que en lo mecánico, y muestran cómo cada miembro del equipo —desde los pilotos, hasta los mecánicos del pit— debe autorregularse y colaborar al máximo para ganar valiosas décimas de segundo. En palabras de uno de los personajes: “Lento es suave, suave es rápido”. 

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Las escenas más impactantes de F1, que tiene una duración de dos horas y media, ocurren durante los fines de semana de carrera, cuando Kosinski mezcla a su equipo ficticio con escuderías reales. Los fanáticos del deporte reconocerán cameos de Verstappen, Leclerc, Carlos Sainz, Lando Norris y muchos más pilotos. La banda sonora de Hans Zimmer eleva aún más la tensión, sumando dramatismo a maniobras peligrosas en la curva de una pista resbalosa o un cambio de neumáticos a contrarreloj. 

El impresionante nivel técnico de estas secuencias también se refleja en cómo Kosinski explora diversas tecnologías, como los simuladores de pista, que ayudan a los pilotos a ganar cualquier ventaja posible. Por supuesto, hay elementos poco realistas que podrían incomodar a los más puristas, pero F1 no se siente menos intensa o dramática que en la vida real. 

Distribuidora: Warner Bros.
Productoras: Apple Original Films, Warner Bros., Monolith Pictures, Jerry Bruckheimer Films, Plan B Entertainment, Dawn Apollo Films
Elenco: Brad Pitt, Damson Idris, Kerry Condon, Tobias Menzies, Kim Bodnia, Javier Bardem
Director: Joseph Kosinski
Guionista: Ehre Kruger
Productores: Jerry Bruckheimer, Joseph Kosinki, Lewis Hamilton, Brad Pitt, Dede Gardner, Jeremy Kleiner, Chad Oman
Productores Ejecutivos: Daniel Lupi, Toby Hefferman, Toto Wolff, Stefano Domenicali, Ian Holmes, Tim Bampton
Director de fotografía: Claudio Miranda
Diseñadores de producción: Mark Tildesley, Ben Munro
Diseñadora de vestuario: Julian Day
Editor: Stephen Mirrione
Compositor: Hans Zimmer
Directora de casting: Lucy Bevan
Supervisor VFX: Ryan Tudhope

LOVIA GYARKYE

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