Jack Reacher, protagonista de los libros de Lee Child y de la serie de Amazon que sigue en emisión, tiene varias características esenciales de su personalidad.
Para los lectores de Child, una de las más importantes es que Jack Reacher es enorme. Si Jack Reacher no mide 1.95 metros y pesa 113 kilos, bien podría ser Tom Cruise en un muscle car, porque definitivamente no sería Jack Reacher.
Lanterns
La conclusión: Incluso en sus momentos irregulares, las estrellas brillan.
Estreno: 21:00 horas, domingo 16 de agosto (HBO)
Reparto: Kyle Chandler, Aaron Pierre, Kelly Macdonald
Creadores: Chris Mundy, Damon Lindelof y Tom King
De menor importancia, aunque más complicada de abordar, es la condición racial blanca de Jack Reacher. Reacher es un gigante que llega caminando a pueblos del sur y del corazón de Estados Unidos. Es un vagabundo que se mete en peleas en lugares públicos, se enfrenta a las autoridades, se acuesta con mujeres al azar y se niega a marcharse hasta resolver conspiraciones de mediana escala. Muchas, si no es que todas, las aventuras de Jack Reacher se desarrollarían de una manera completamente distinta si fuera un hombre de color de 1.95 metros y 113 kilos.
Lanterns de HBO, tiene sus raíces en los cómics de DC y algunos momentos de espectacularidad superheroica impulsada por efectos especiales. Pero, en la adaptación de Chris Mundy, Damon Lindelof y Tom King, lo que parece es una historia de Jack Reacher con Aaron Pierre como un forastero imponente y desenvuelto que llega a un pequeño pueblo de Nebraska, se enfrenta a las autoridades, se acuesta con mujeres al azar y se niega a marcharse hasta desentrañar una conspiración de mediana escala. Sí, está acompañado por un compañero y, sí, lleva un voluminoso anillo que puede utilizar para materializar toda clase de cosas, algunas maravillosas y otras no tanto. Pero, tal como se presenta aquí, el John Stewart de Pierre ofrece un pequeño vistazo de lo que ocurriría si Jack Reacher fuera un hombre negro de imponente estatura. Y si hubiera extraterrestres.
Como Lanterns se estrena justo al mismo tiempo que la nueva temporada de Reacher, resulta fácil reconocer que Lanterns es más inteligente, está mejor actuada y, sencillamente, es mejor que cualquier temporada de Reacher hasta la fecha. Al mismo tiempo, Lanterns carga con un conjunto de expectativas que Reacher nunca tendrá que soportar: la de ser una extensa película de serie B televisiva basada en una serie de novelas de aeropuerto.
Con Lindelof como una pieza clave de su linaje, Lanterns inevitablemente tiene que compararse con Watchmen, la espectacular serie de superhéroes que no fue una adaptación directa y que combinó las emociones convencionales del género con un rico trasfondo de conciencia social, al punto de generar un millón de búsquedas en Google del tipo “¿La masacre de Tulsa fue real?”.
El texto y el subtexto de Lanterns no están entrelazados de manera tan consistente como en Watchmen, y los espectadores que lleguen con especial interés en ver un gran espectáculo de cómics probablemente se sentirán, al menos, un poco decepcionados.
Aún así, a juzgar por los siete episodios enviados a los críticos (de un total de ocho), Lanterns tiene mucho a su favor, particularmente la tensa química entre Pierre y Kyle Chandler, un reparto secundario de primer nivel encabezado por Kelly Macdonald, Poorna Jagannathan y Garret Dillahunt, y suficientes ideas interesantes para compensar el espectáculo que ocasionalmente se queda corto.
La serie comienza en 1996 con un episodio de 60 Minutes que presenta al mundo a Hal Jordan (Chandler), el antiguo héroe enmascarado que protege la Tierra como parte de la organización de policías intergalácticos conocida como el Cuerpo de Linternas Verdes. Jordan fue piloto de pruebas y el primer humano en portar el anillo de los Linternas Verdes, una responsabilidad que recibió en gran medida por responder correctamente a la pregunta: “¿Tienes miedo?”. (“No” es la respuesta correcta).
El joven John Stewart está viendo la entrevista. Su padre (J. Alphonse Nicholson) y su madre (Jasmine Cephas Jones) tienen la esperanza de que algún día forme parte del Cuerpo de Linternas Verdes.
Veinte años después, John (Pierre) trabaja como aprendiz de un Hal mayor y más gruñón. No es una relación particularmente cálida, en parte porque Hal sabe que la única manera de que John se convierta en Linterna Verde es que Hal se retire o muera, y Hal no tiene intención de retirarse. Como resultado, pese a que llevan años trabajando juntos, ha habido muy poco espacio para la mentoría.
A través de una fuente bastante peculiar, John y Hal se enteran de que los necesitan en un pequeño pueblo de Nebraska. Hal vuela hasta el destino usando el poder del anillo, mientras que John tiene que viajar en clase económica.
En Rushville, Hal y John descubren la muerte de lo que parecen ser víctimas de un tiroteo masivo, pero los civiles en realidad son extraterrestres y uno de los testigos también es de origen extraterrestre, con una agenda siniestra.
Aunque John y Hal (o al menos Hal) tienen experiencia en este tipo de asuntos, la sheriff del pueblo (Kerry, interpretada por Macdonald) no está dispuesta a ceder su jurisdicción. Afirma que lo hace porque no quiere alarmar a la población, pero hay una razón por la que los extraterrestres están en Rushville y hay lugares en los que Kerry no quiere que estos intrusos husmeen.
Uno de esos lugares es el enorme rancho propiedad de su suegro (Will Macon, interpretado por Dillahunt), así que resulta un tanto peculiar cuando Macon invita a Hal y John a una parrillada en el rancho. Macon resulta ser un nacionalista de Earth First, con tendencias paramilitares, lo que parecería ponerlo del mismo lado que nuestros protectores del planeta. Pero quizá haya algo más detrás de todo esto.
No estoy seguro de si existe algún libro específico de Jack Reacher en el que Reacher llegue a un pueblo del Medio Oeste y se encuentre con una secta nacionalista con tendencias paramilitares, o si estoy mezclando dos libros en mi cabeza, pero, prácticamente escena por escena, lo que Hal y John encuentran en Rushville encaja con esa vibra: desde las escenas tensas en el café local, hasta las posibles peleas en bares de mala muerte, pasando por las turbas amenazantes en camionetas, y los coqueteos fugaces de John con la misteriosa Zoe (Jagannathan), atraída por el hombre enorme, ya sea porque es lo suficientemente grande como para tener su propia fuerza gravitatoria o por otras razones. (Sí, esta también es básicamente la trama de una docena de películas de John Wayne, Clint Eastwood y ronin japoneses que influyeron en Reacher, pero la cuarta temporada de Reacher se estrena esta semana, así que eso es lo que tengo en mente).
Es algo habitual dentro del género, pero los guionistas de Lanterns aportan una atmósfera ingeniosa que alterna entre lo fantástico y lo demasiado real. Tener a un protagonista capaz de detener la violencia creando con la mente una cúpula verde resplandeciente y usando un anillo con poca carga —está permanentemente al 5 por ciento, lo que le da a Hal y a la serie una excusa para recurrir a los efectos generados por computadora con moderación— o de salir disparado hacia el espacio profundo para consultar a Sinestro (Ulrich Thomsen, poco aprovechado), un Linterna Verde caído en desgracia y antiguo mentor de Hal, es un giro bastante disparatado. Un pueblo pequeño donde civiles mal entrenados y fuertemente armados despotrican contra la inmigración ilegal y hablan de insurrección… no tanto.
John Stewart, un personaje creado por Dennis O’Neil y Neal Adams a principios de la década de 1970 como un reconocimiento directo a los cambios en el panorama racial de la sociedad, es plenamente consciente de lo que significa ser un hombre negro dentro de las fuerzas del orden y desconfía de la atención de hombres blancos adinerados que proclaman ser sus aliados. Con Dillahunt en ese modo de amenaza amistosa/amistad amenazante, ¿quién podría culparlo?
“Los hombres blancos tienen el privilegio de ser excéntricos. ¿Los hombres blancos con dinero? Pueden hacer lo que demonios quieran”, dice Zoe, quien también entiende las presiones de ser una forastera en este pueblo del Cinturón del Maíz, mostrando una mezcla de irritación y ansiedad que Jagannathan captura a la perfección.
Me encantó el primer episodio de Lanterns —escrito por los creadores y dirigido por James Hawes—, que aborda el subtexto de manera directa y efectiva, combinado con las conversaciones de una disfuncional pareja de policías espaciales entre Hal y John. Chandler, pocas veces mejor, basa la irritación de Hal en diversas inseguridades, convirtiéndolo en una interesante mezcla de enojo y tristeza, heroísmo y cobardía. Pierre, con su actitud hosca, gruñona y desafiante, interpreta a Stewart como una extensión de su personaje en Rebel Ridge (otro arquetipo de Jack Reacher/héroe clásico del western visto desde una perspectiva negra): un hombre perfectamente dispuesto a hacer lo correcto y seguir su camino, excepto que los idiotas no dejan de interponerse en su camino y subestimarlo.
John se describe a sí mismo como un quarterback suplente y, si pones “quarterback suplente” y “Kyle Chandler” en la misma oración, eso convierte a John Stewart en una versión superheroica de Matt Saracen, creando una relación entrenador/alumno distorsionada que seguramente divertirá a los fans de Friday Night Lights. Pierre y Chandler simplemente tienen una química fantástica.
Es posible, sin embargo, que Macdonald sea mi parte favorita de la serie. Siempre ha sido excelente para encontrar humanidad y vulnerabilidad en personajes de autoridad —como en Giri/Haji, Line of Duty y Dept. Q—, creando un contraste entre su trabajo, su baja estatura y su voz vivaz. Que se supone que debamos confiar en Kerry es irrelevante, porque resulta inmediatamente simpática y es ruda de una manera que no requiere superpoderes. Un cambio en la dinámica entre los personajes durante la segunda mitad de la temporada le permite a Macdonald hacer un gran trabajo, en ocasiones sin decir una sola palabra.
La temporada comienza muy bien, pero a partir de ahí tiene algunos altibajos, aunque predominan los momentos buenos. El tercer episodio, escrito por Breannah Gibson y dirigido por Geeta Vasant Patel, hace un gran trabajo desarrollando el pasado de John y su familia. El segundo y el cuarto episodios son más aburridos; no son exactamente malos, pero son temáticamente poco profundos. Algunos espectadores agradecerán que Lanterns baje el ritmo en cuanto a su carga sociopolítica, pero yo no lo hice y, francamente, tampoco son episodios lo suficientemente divertidos o entretenidos. El quinto episodio es el único de los siete que se entrega por completo a la acción de alto octanaje y, aunque da la impresión de haber consumido el 75 por ciento de todo el presupuesto de la serie, su ejecución resulta rutinaria en lugar de emocionante.
Es una serie cruda y de escala terrenal que, de vez en cuando, tiene que complacer a los espectadores con alguna secuencia de ciencia ficción o una simpática planta carnívora y, por más “grande” que pretenda ser cualquier cosa, nunca olvidas que ese no es el lugar donde reside el corazón de la serie ni donde están sus capacidades técnicas. Mi interés emocional, que creció durante los episodios sexto y séptimo, terminó estando completamente en los personajes y no en las apuestas galácticas, que en realidad nunca llegan a materializarse.
No me interesan los otros Linternas Verdes —Nathan Fillion retoma brevemente su papel de Superman como Guy Gardner y, sencillamente, no me importó— ni siquiera la entidad representada por una serena y eficaz Laura Linney en un papel recurrente. Sin embargo, estaría encantado de ver a Pierre y Chandler deambular por distintos pueblos y ciudades con un anillo mágico sin energía, discutiendo y armando alboroto durante ocho nuevos episodios cada año.