Crítica: Lecciones de un pingüino

Un profesor huraño encuentra un renovado entusiasmo por la vida, tras rescatar a un pingüino en la nueva película de Peter Cattaneo, director de The Full Monty

Por FRANK SCHECK |

julio 18, 2025

10:02 am

Sony Pictures Classics

Hay dos cosas que pueden mejorar cualquier película: Steve Coogan y los pingüinos. Afortunadamente, y como era de esperarse por su título, Lecciones de un pingüino incluye a ambos. Bueno, al menos a un pingüino que responde al nombre de Juan Salvador, pero es más que suficiente. Es el mejor compañero en pantalla de Coogan desde Rob Brydon en las películas de The Trip

Lecciones de un pingüino

Veredicto Final: Te lo tomarás a pecho.
Reparto: Steve Coogan, Vivian El Jaber, Bjorn Gustafsson, Alfonsina Carrocio, David Herrero, Jonathan Pryce
Director: Peter Cattaneo
Guionista: Jeff Pope
Clasificación: PG-13
Duración: 1 hora y 50 minutos

Basada libremente en las memorias de Tom Michell, la película se desarrolla en 1976, en Buenos Aires, donde el profesor Tom (Coogan) llega para enseñar inglés a estudiantes adolescentes, en un prestigioso colegio privado. Su llegada no fue del todo oportuna, pues poco después, el país sufre un golpe militar, seguido por la desaparición de personas.

No es que todo ese caos afecte a Tom, quien pronto se embarca en una escapada de fin de semana a Uruguay, junto a su colega sueco (Bjorn Gustafsson, invaluable), donde disfruta un breve coqueteo con una mujer local. Mientras caminan por la playa, encuentran una mancha de petróleo y los cuerpos de varios pingüinos muertos, sin embargo, uno sigue con vida. Tom está impaciente por seguir adelante. “No hay nada que podamos hacer”, dice con una falsa solemnidad. “No puedes interferir con la naturaleza”. 

Pero ella le suplica que lo ayude, y Tom, tratando de impresionarla, acepta llevar al pingüino a su habitación del hotel y limpiarlo. No solo este intento de seducción fracasa, sino que Tom se ve atrapado por un pingüino que se niega a dejarlo, incluso, después de que lo arroja de nuevo al océano. En una de las muchas situaciones inverosímiles de la película, que uno simplemente termina por aceptar, logra meter al ave de contrabando en Argentina, y lo esconde en su departamento dentro del campus, para evitar la mirada vigilante del estricto director de la escuela (Jonathan Pryce). 

No es difícil adivinar lo que pasa después. Tom, cuyo cinismo ya ha quedado bien establecido, comienza a encariñarse con el adorable pingüino de Magallanes (un dato que admito conocer gracias a las notas de prensa), esforzándose por conseguir peces para alimentarlo, e incluso, llevándolo al aula como un asistente de enseñanza. Esto, naturalmente, revitaliza a sus estudiantes, quienes renuevan su interés por las lecciones. Y también transforma a Tom, que antes se escabullía para tomar siestas durante las clases, pero ahora enseña con un renovado vigor.

El tráiler de Lecciones de un pingüino la presenta como una comedia tierna, algo que fácilmente podría llamarse: La sociedad del pingüino muerto. En gran medida, la película cumple con eso. Aunque también intenta algo más ambicioso, al incluir un elemento importante en la trama: la desaparición de Sofía (Alfonsina Carrocio), nieta de María (Vivian El Jaber), la encargada de limpieza de la escuela, quien es secuestrada en plena calle por agentes del gobierno, justo frente a Tom, que está demasiado aterrorizado como para intervenir. 

Eventualmente, descubrimos la razón de la indiferencia implacable de Tom, relacionada con un trágico episodio de su pasado. Con su renovada valoración por la vida, gracias a su amigo emplumado, termina en la improbable posición de activista político, usando a Juan Salvador como pretexto para entablar una conversación con uno de los hombres que se llevó a Sofía, y termina pasando una noche en la cárcel, donde es golpeado por meterse en problemas.

La película no logra del todo equilibrar sus tonos dispares, pero bajo la cuidadosa dirección de Peter Cattaneo (experto en este tipo de historias conmovedoras, gracias a títulos como The Full Monty y Military Wives), resulta una delicia entrañable, de principio a fin. Esto se debe, en parte, al astuto guion de Jeff Pope, colaborador habitual de Coogan (Philomena, Stan & Ollie) y, en gran medida, a la magnífica actuación de Coogan, cuyo impecable sentido del humor y su precisión cómica, logran que la película sea, por momentos, verdaderamente hilarante.

Lecciones de un pingüino es sorprendentemente conmovedora, y sus manipulaciones emocionales se perdonan por completo. Para cuando termina, con imágenes caseras del verdadero Juan Salvador nadando felizmente en la piscina de la escuela, ya habrás sucumbido completamente a sus encantos.

FRANK SCHECK

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