En Violentas Mariposas, el director Adolfo Dávila propone una mirada distinta sobre la juventud en México. Como padre de puras mujeres, con su ópera prima decide eliminar los estereotipos que se han dibujado en el imaginario de los adultos y retratar a los jóvenes como personas críticas, inquietas y conscientes de la realidad que los rodea.
Protagonizada por Diana Laura Di, Alejandro Porter, Germán Bracco, Norma Pablo y Sophie Alexander-Katz; la película sigue a dos protagonistas que, entre la música punk y el arte urbano, buscan justicia en un entorno marcado por la violencia y la impunidad. Más que una historia generacional, es un reflejo de las tensiones que viven hoy muchos jóvenes frente a un sistema roto. En entrevista con THE HOLLYWOOD REPORTER en Español, el director habla sobre las ideas detrás de la película, su proceso creativo y la intención de contar una historia que conecte con una generación de mujeres que exige ser escuchada.
Leía que tu intención era retratar a estudiantes pensantes e inquietos, y no seguir con esta idea de que a los jóvenes se nos representa como personas sin futuro o sin ambiciones. ¿Qué te motivó a desafiar esa imagen estereotipada de la juventud en el cine mexicano?
Me encanta esa pregunta porque es una de las principales motivaciones de la película. Existe una intención de sembrar esa imagen. Se dice que los jóvenes están enajenados, que son generación de cristal, que pasan todo el tiempo en TikTok, que son apolíticos. Es una serie de juicios que terminan discriminando a toda una generación. Es una generación en desarrollo y aún no sabemos qué nos va a dejar. Además, el mundo contemporáneo les exige reaccionar. Sus respuestas apuntan hacia la búsqueda de justicia, de un mundo más justo para las personas, los animales y las mujeres, y también en términos climáticos y alimentarios. Hay una visión mucho más amplia que la de generaciones pasadas. Esos reclamos pueden diluirse, pero se diluyen aún más si se silencian desde el inicio, si se les descarta como personas distraídas en su celular que no van a prestar atención.
Claro, mientras más se les diga eso, más se genera ese choque cultural y generacional. ¿Hubo algún libro, película o movimiento social que influyera directamente en la narrativa?
Principalmente la música punk. Desde el inicio había una intención de que la película tuviera una fuerza musical importante, que la música fuera parte de la narrativa. Esa idea está muy vinculada al punk por su resistencia, rebeldía, postura política y capacidad de reclamo. Hoy, temáticamente, y después de lo que acaba de suceder en Berlín, es muy importante hablar de esto. A nosotros nos van a decir que no somos políticos o que no debemos ser políticos como cineastas. Todo lo contrario. Este es un ejemplo de película. No pensaría que mi cine va a ser eternamente político, pero la temática y la forma de esta película eran intencionalmente políticas. No en el sentido de ver qué genera políticamente, sino que tiene una postura y un discurso político. Es un llamado de atención acerca de la carencia de justicia en México, acerca de que las instituciones no están funcionando. Mientras no funcionen ni la institución legal y jurídica ni la educativa, el país va a seguir estancado. Si bien esta película no habla de la parte educativa necesariamente y asume que los personajes sí reciben una educación digna, no reciben la posibilidad de que la justicia sea proveída.
Sí, claro. ¿Colaboraste con bandas o artistas reales para esta producción o cómo fue esa selección?
Principalmente con Martín Tulín, que es el compositor del soundtrack de la película. Es un cantante y músico multidisciplinario que ha tenido mucha experiencia en la producción de música punk en México. Además, es amigo mío desde hace muchos años. Desde casi el principio, cuando le empecé a platicar la idea y lo que quería hacer, fuimos construyendo una intención, un concepto musical para la película. Tal vez los años que pasamos discutiéndolo no hubieran servido de nada sin un proyecto concreto. Cuando el proyecto se consolidó, hubo que abordarlo de una manera mucho más práctica y profesional. Ahí se decidieron muchas cosas en torno a la música, siempre de la mano de Martín.

También mencionas que los actores se identificaron profundamente con la película. ¿Cómo dirías que influyó eso en las interpretaciones?
Muy profundamente en ambos casos. Ambos actores tuvieron una conexión muy personal con su personaje. Sobre todo en el caso de Diana, su personaje exigía mucho más emocionalmente y a nivel de ejecución. Tiene que cantar, gritar, bailar, ser acechada, reaccionar. Su arco narrativo es intencionalmente mucho más marcado. De él, recibí una crítica sobre eso, que es muy tímido, serio y callado, que al lado de ella se ve pequeño. Pero a mí me gustaba su inocencia. Lo elegí también por eso, porque había una carga de inocencia real que para mí era muy cercana, incluso autobiográfica, de cómo era yo a los 19 años. Sumamente inocente, ingenuo. Quería retratar eso porque me parecía una parte bella. A los jóvenes se les exige crecer demasiado rápido y no tienen derecho a vivir su inocencia el tiempo que sea necesario. Eso, de alguna manera, puede salvarte espiritualmente del acoso de la realidad y del sistema al que te tienes que adherir cuando entras a la edad adulta.
Sí, tomando en cuenta todo el contexto social y económico que estamos atravesando los jóvenes, antes era mucho más fácil independizarse, o un título bastaba para conseguir empleo. Toda esta nueva incertidumbre que se está generando creo que es un discurso bastante interesante. Entonces, me gustaría saber, ¿qué desafíos enfrentaste al pasar de la idea a la producción de un largometraje?
Mi respuesta a eso es siempre la misma. Para mí, el único desafío real fue el financiamiento y la búsqueda de recursos para hacer la película. Hace unos días me contactó una chica que tenía una idea que le gustaría que yo produjera, y no tenía claridad sobre lo que implicaba. Se ve que tiene estudios de cine, y pensé qué fue muy fuerte atreverse a acercarse así con algo que no está construido. Cuando uno tiene una idea, necesita un guión, una construcción y una preproducción muy detallada, no solo para exponer el proyecto a alguien más, sino para saber realmente qué estás haciendo a nivel cinematográfico. Ese trabajo para mí es un trabajo de placer. Todo el desarrollo, desde la escritura del guión hasta la concepción estética de la película, es algo en lo que me obsesiono bastante. La película fue dibujada por completo antes de su filmación, más de mil cuadros a manera de cómic. Eso nos permitió avanzar en la producción de forma muy eficiente, porque todo el equipo podía ver los cuadros, leer la historia más allá del guión, visualizarla. Los encuadres y los ángulos partían desde ahí. Toda esa tarea previa es muy importante. No sé si eso responde a tu pregunta, pero para mí es un proceso natural. Tengo muchos años de experiencia y sé qué es lo que hay que hacer. Es lo que le recomendaría a cualquier joven cineasta. Haz la tarea todos los días, apasiónate, y entre más perfecciones tu trabajo, más posible será llevarlo a cabo.
¿Cómo manejaste el presupuesto o los recursos limitados que suelen existir, especialmente en el cine mexicano y más en una ópera prima?. Cuéntame cómo fue ese manejo.
Sin duda fue un gran apoyo tener a Gabriela Gavica como productora de la película. Sabía cómo acceder a los fondos, cómo llegar a ellos y cómo administrarlos. Es imprescindible contar con alguien que sepa operar los recursos de manera eficiente. Después está la planeación. Nosotros filmamos 31 locaciones en 31 días, una locación por día. Suena a locura, y cualquiera lo pensaría así. Sin embargo, hay valores de producción en la película que no corresponden al presupuesto con el que fue hecha. Lla planeación, el storyboard detallado y la obsesión con el guión fueron clave. En el guión ya no hay mucho cambio durante el rodaje. No es que estés filmando y tengas que modificarlo constantemente. Ya está definido y se trabaja sobre eso. Claro que hay flexibilidad para que los actores improvisen o surjan momentos espontáneos, pero la idea principal está clara. Tienes que salir cada día de rodaje con las escenas completas y bien logradas. Es un reto, pero también tuve la fortuna de contar con un equipo impecable.
Sí, que es lo que siempre termina sosteniendo las producciones, tener un equipo dispuesto a sacar todo adelante. También tuviste tu estreno en Morelia, ¿qué nos puedes decir sobre el recibimiento de la película?
La película tiene un año de ruta de festivales desde Morelia. Siempre tuve la esperanza, siendo honesto, de que se estrenará en Berlín. Me parecía lo más lógico en ese momento, y estaba obsesionado con llegar ahí, apuré la edición y la postproducción para lograrlo. Cuando no fue aceptada, me frustré. Solo la inscribía en festivales importantes, los de siempre, donde no fue seleccionada, hasta que llegó Morelia. Entonces fue como “voy a estrenar en México, va a ser la premier mundial”. Tenía sentido, además es el público al que va dirigida. A partir de ahí se destapa todo. Morelia abre el camino y viene Tallinn, que es un festival clase A. Luego Málaga, que tiene un papel importante en la difusión del cine latinoamericano. Hay un festival que me pareció muy simbólico, el Ícaro Festival en Guatemala. Podría pensarse que es un país pequeño, pero te das cuenta de que lo importante es la gente que integra los festivales y lo que recibes en ellos. Llegar ahí, recibir el premio a mejor película en un contexto de cine latinoamericano, con gente de toda la región, fue muy significativo. Fue muy bonito llegar a ese festival, que además fue de los últimos en esta ruta. Y todavía seguimos.
Sí, es lo que estaba leyendo. ¿Qué diferencia notaste entre la recepción de este festival nacional y la de los festivales internacionales?
Morelia fue un caso. Sé que mi película fue difícil de sortear ahí y, cuando llegó, me sorprendió mucho que estuviera en la selección oficial. También sentía que era muy pronto para presentarla en México, que me iba a enfrentar a una crítica más dura. No fue así del todo, pero lo pensaba. En México necesitamos hacer esta ruta de festivales para regresar y que confíen en nosotros, para que nos crean. De otra manera no llegas. Si no eres una película muy comercial, con mucho dinero detrás para publicidad, llegas a pantalla de forma muy limitada. Hay una predisposición hacia nuestro propio cine que obliga a dar esta vuelta. A mí me funcionó y fue increíble, pero al regresar a México después de esta ruta, con la perspectiva que te da lo que recibes como cineasta en festivales, hay algo que lo local no te da. Esa respuesta es incluso competitiva. En un festival nacional estás con puros mexicanos viendo cómo le va a cada quien. Cuando regresas, hay una diferencia en la recepción del público y también en tu postura, porque ya tienes un panorama más amplio de lo que es tu película.
Sí, claro, cambia todo completamente y se vuelve más tenso.
Y también conoces mejor la película. Te das cuenta de lo que hiciste, porque cuando la terminas pasa tiempo antes de entender realmente qué hiciste. Al principio tienes una noción, pero tienen que pasar meses o años para verlo con claridad.
Dices que la cinta va dirigida a jóvenes inconformes, pero especialmente a las mujeres. ¿Por qué decidiste darle ese enfoque?
Fue algo muy cuestionado durante el proceso, desde el desarrollo y el guión, esta perspectiva femenina y feminista. Yo, como hombre, me considero alguien que asume y confronta su feminidad y su cercanía con las mujeres, que es muy amplia en mi vida. Tengo hijas, tengo muchas tías, muchas amigas. Es difícil separarme de lo femenino. Está presente en mi vida, también en mi forma de ser. Para mí era importante hablar de esto. Siempre he tenido una preocupación principalmente por mis hijas, pensar qué les estás dejando, cómo las proteges en un mundo en el que te sientes permanentemente inseguro como padre. Te da pena tenerlas en un país donde no pueden vivir con tranquilidad. En otro país podrían irse caminando a la escuela o quedarse solas en el parque. Aquí no. Ahí se cruzan las dos temáticas centrales de la película, la injusticia y la injusticia hacia las mujeres, que es algo más grave y permanente porque es cotidiano. ¿Las mujeres no pueden salir tranquilamente a la calle en este país?. Es terrible. Por eso quise enfocar la película ahí, desde un personaje femenino fuerte, con una postura ideológica clara, que cree que puede cambiar la realidad al menos para las mujeres que defiende como aspirante a abogada.
Claro. Es interesante verlo desde el miedo de un padre que tiene puras hijas. Es un acercamiento distinto, porque en el cine vemos más a madres hablando de hijas. ¿Qué impacto social esperas que tenga la cinta en la discusión sobre la juventud y la justicia?
Es una de las respuestas que más me cuesta dar. Cuando haces una película, al menos a mí me pasa, no tengo una expectativa concreta. Sí hay una intención, pero es más artística que temática. Aquí puedo hablar de la intención de tocar la injusticia o a los jóvenes, pero en realidad la intención profunda es hacer una película, sacar algo de ti, expresarlo de manera existencial a través de una ficción. Si es una expresión artística, es difícil esperar una respuesta específica. Ahí entra el derecho a la subjetividad del público. No espero nada en particular, dejo que suceda y me sorprendo con lo que provoque, sea positivo o negativo.

¿Y te han sorprendido algunas respuestas? ¿Qué te han dicho?
Las más hermosas e impactantes han venido de gente muy joven. Te podría decir que lo obvio sería chicas adolescentes, pero también de hombres, y eso ha sido impresionante. Ha venido de todos lados. Diana, la actriz, ha recibido muchos mensajes de empatía y de involucramiento por parte del público, de una catarsis que viven a lo largo de la película, principalmente muchas mujeres, que liberan al final. Es muy interesante estar presente en una proyección así. También es raro pensar que ahora la película va a ir sola, y la persona, la señora o la niña que la vivió y a la que le impactó, la va a interpretar en su casa sin la posibilidad de hablar con el director o los actores. Lo que hemos recibido hasta ahora ha sido este proceso de catarsis. En el estreno internacional en Tallinn, un niño de unos 16 años vio la película y me dijo que le cambió la forma de ver las cosas. Me dijo que convive principalmente con mujeres y que la película le dio la posibilidad de entender cómo ejercer y exigir justicia hacia ellas. Un niño. Esa fue la primera. Me quedé con la sensación de que él recibió todo el mensaje. Después, en Colombia, en un festival de derechos humanos donde se presentó la película, llegaron muchos jóvenes universitarios. Una chica de 16 años se acercó, fue de los momentos más impresionantes para mí. Me dijo que la película le acababa de provocar un cambio muy fuerte porque había vivido lo mismo que el personaje. Había sido violentada, abusada, y no quería vivir. Al ver la película se dio cuenta de que sus posibilidades como mujer y como ser humano eran infinitas, que su vida no terminaba ahí y que podía seguir adelante. Eso me movió muchísimo. Ella estaba muy emocionada, pero le creí todo lo que me dijo y agradecí la confianza de compartir algo así conmigo, como hombre y como desconocido. Después me dijo que nunca le había gustado el cine latinoamericano, que siempre lo rechazó, y que a partir de ese momento quería verlo. Fueron dos momentos muy impactantes. Ha habido otros. Por eso para mí la película es una película dirigida a jóvenes, entendiendo que un joven puede tener 70 años también. Hay visiones y mentes jóvenes que conservan la rebeldía, la resistencia y el reclamo.
Qué importante. Es muy significativo que, al estar dirigida a un público joven, sean esas mismas juventudes las que te den esos comentarios. ¿Algo más que quieras agregar?
Agradecer el espacio e invitar a la gente a ver la película. También es importante que el público sepa que sostener el cine mexicano hoy requiere de su voluntad. Si una película no se mantiene un fin de semana, se retira. Hay que atraer al público desde el primer fin de semana, porque una película, sobre todo con una temática fuerte, va a durar poco tiempo en cartelera.
Mira el tráiler completo aquí.