Durante los meses más cálidos, cuando los días pasan con calma y los encuentros informales se vuelven frecuentes, las bebidas ligeras y refrescantes son la mejor compañía. Aquí es cuando entra el spritz, una de las opciones favoritas de los amantes de la coctelería, gracias a su carácter versátil y preparación sencilla que permiten adaptarlo a diferentes estilos y preferencias.
A diferencia de otros cocteles que requieren técnicas un poco más avanzadas o ingredientes poco comunes, el spritz se construye a partir de una fórmula flexible que combina alcohol, agua carbonatada y acentos frutales o herbales. Con una base tan abierta, el spritz se ha transformado y ofrece un sinfín de posibilidades en todo el mundo, y que se reinterpreta en distintas regiones desde sus propias raíces, dando como resultado bebidas con perfiles únicos.
Si nos vamos al sur de Italia, encontraremos el Malfy Gin. Este spritz está elaborado con ingredientes propios de la región costera de Amalfi, incorporando notas cítricas que recuerdan al clásico limoncello para acompañar las tardes junto al mar. Esta ginebra logra integrarse al spritz de manera armoniosa, con un ligero sabor ácido que se resalta con frutas frescas, como los arándanos o el limón, y se complementa con burbujas secas de prosecco y un toque de soda. La combinación de estos elementos da lugar a una bebida equilibrada, ideal para acompañar reuniones relajadas al aire libre.

Desde España, una mirada completamente distinta redefine el concepto del aperitivo tradicional. Dos Déus Vermouth, originario del Priorat, nace en un entorno donde la tradición vinícola convive con una visión contemporánea de la destilación. Su carácter especiado y complejo permite que funcione como contrapunto en una mezcla con otros ingredientes más suaves, como el Lillet Blanc y el jugo de manzana. El resultado es un coctel de notas profundas, con matices herbales y afrutados, ideal para quienes buscan una bebida menos convencional.


De hecho, el Lillet Blanc representa la versión francesa de estos aperitivos. Esta bebida, creada a partir de vinos blancos macerados con frutas, flores y especias, posee un perfil delicado que encaja perfectamente con preparaciones ligeras. Su textura suave y su sabor afrutado lo hacen idóneo para cocteles que se disfrutan en diversos contextos, desde un almuerzo bajo la sombra hasta una charla vespertina en el jardín. Al combinarse con vermut, jugo de manzana y un toque amargo, el resultado es un trago elegante, fresco y aromático.
El tequila también encuentra su lugar en la reinterpretación del spritz, como una elección poco común pero llamativa y que funciona. Teremana, producido artesanalmente en los Altos de Jalisco, rompe con la idea de que este destilado solo funciona en mezclas intensas o sabores fuertes. Su perfil floral y frutal, resultado de agaves cultivados en suelos volcánicos, lo convierte en una base sutil pero expresiva. Combinado con agua de coco, miel de agave, limón amarillo y burbujas, ofrece una versión ligera, refrescante y con identidad mexicana de este clásico europeo.

Las posibilidades para experimentar con estas variantes del spritz son amplias, y su preparación no requiere conocimientos avanzados en coctelería. En el caso de la mezcla con Malfy Gin, basta con hielo, San Pellegrino Aranciata Rossa, prosecco y una decoración sencilla a base de frutas y hierbas frescas para obtener una bebida visualmente atractiva y de buen sabor. Por su parte, la versión con Lillet Blanc se ensambla directamente en copa, incorporando jugo de manzana, vermut catalán y un leve amargor que equilibra los sabores dulces.

Sin embargo, el coctel con base de Teremana requiere un paso adicional. Este se mezcla en shaker antes de ser servido sobre hielo, complementado con prosecco y agua gasificada. Este método intensifica los sabores y garantiza una textura más integrada de cada uno de los ingredientes. La decoración con cáscara de naranja le añade ese perfil cítrico y le aporta un toque visual distintivo.
Cada una de estas combinaciones representa una forma distinta de aproximarse al spritz. No se trata únicamente de una bebida para refrescar durante el verano, sino de una herramienta para explorar ingredientes, culturas y sensaciones. Con etiquetas que van desde el Mediterráneo hasta América Latina, el spritz logra encontrar placer en lo cotidiano y transformar una tarde cualquiera en una celebración. En esta temporada, experimentar con nuevas versiones de este clásico coctel puede ser la excusa perfecta para compartir, descubrir y brindar.