Daniel Day-Lewis emergió de su retiro en una fotografía que da un primer vistazo a su nueva película, Anemone.
El proyecto de Focus Features se estrenará mundialmente durante el Festival de Cine de Nueva York —el cual inicia el 26 de septiembre y termina el 13 de octubre— y marca el regreso del tres veces ganador del Óscar tras un “retiro” de ocho años.
La película representa el debut como director del hijo de Lewis, Ronan Day-Lewis, y fue co-escrita entre ambos hombres.
La descripción oficial de Anemone llama a la película “un absorbente drama familiar… sobre vidas deshechas por legados aparentemente irreconciliables de violencia política y personal”. Ubicada en Irlanda del Norte, la cinta sigue a un hombre de la mediana edad (Sean Bean), quien “sale de su vida suburbana para comenzar un viaje en medio del bosque, donde se reconecta con su extraño hermano ermitaño (Day-Lewis). Unidos por un misterioso y complicado pasado, los hombres comparten una relación tensa, aunque a veces tierna, que fue alterada para siempre por acontecimientos devastadores ocurridos décadas antes.
Continúa la descripción: “Una fuente de energía emocional, este debut como director está asegurado tanto en los pequeños detalles como en los grandes gestos mientras traza el camino hacia la redención familiar contra todo pronóstico. Además de las actuaciones principales implacables, Anemone cuenta con un trabajo de reparto destacado de parte de Samantha Morton y Samuel Bottomley, y una cinematografía de pantalla ancha sensacionalmente expresiva de Ben Fordesman”.
Anemone es la primera película de Daniel Day-Lewis desde Phanton Thread de 2017. Antes del estreno del largometraje, el actor compartió una declaración, “Daniel Day-Lewis no trabajará más como actor. Él está inmensamente agradecido con todos sus colaboradores y audiencia de todos estos años. Esta es una decisión privada y ni él ni sus representantes comentarán el tema en el futuro”.
Profundizó en el tema en una entrevista con W Magazine. “Sabía que era poco característico el compartir una declaración, pero quería dibujar una línea. No quería estar atrapado de vuelta en otro proyecto. Toda mi vida he dicho muchas cosas sobre que debería dejar de actuar, y no sé por qué esta vez fue diferente, pero el impulso de dejarlo se arraigó en mí y se convirtió en una compulsión. Era algo que tenía que hacer… Me da miedo utilizar la tan usada palabra ‘artista’, pero hay algo de la responsabilidad del artista que pesa sobre mí. Necesito creer en el valor de lo que estoy haciendo. El trabajo puede parecer vital. Irresistible, incluso. Y si la audiencia cree en él, debería ser más que suficiente para mí, pero, últimamente, no lo es”.