El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, busca imponer nuevos aranceles a la comunidad internacional. En esta ocasión, el mandatario vuelve a apuntar a la industria cinematográfica amenazando con aranceles del 100% para películas extranjeras.
El pasado lunes, Donald Trump compartió sus intenciones a través de la red social Truth Social. “El negocio de la producción cinematográfica ha sido arrebatado de Estados Unidos por otros países, justo como ‘robarle un dulce a un bebé’. California, con su gobernador débil e incompetente, ha sido golpeada fuertemente”, escribió el gobernante. “Así que, para resolver este interminable problema, impondré un arancel del 100% a toda película que se haya hecho fuera de Estados Unidos”, añadió.
No es la primera vez que el presidente Trump hace una declaración del estilo. Hace unos meses, llamó a la situación un “problema de seguridad nacional” debido a que argumentaba que no solo quitaba empleos de ciudadanos estadounidenses, sino que también se prestaba para la difusión de mensajes y propaganda política.

Las palabras de Donald Trump han generado cierta confusión en la industria fílmica debido a que el concepto de “una película hecha en Estados Unidos” puede ser bastante ambiguo. Muchos directores prefieren grabar en otras locaciones no solo porque los impuestos tienden a ser más bajos, sino también por índoles narrativas. Sin embargo, todo el proceso de postproducción puede llevarse a cabo dentro del país.
Para evitar que el problema siga creciendo e incentivar el desarrollo de largometrajes en el país, el gobernador de California, Gavin Newsom, lleva tiempo trabajando en un aumento para el presupuesto asignado a la industria cinematográfica en el estado. A su vez, buscan incrementar las devoluciones de impuestos para que California se convierta nuevamente en un destino de producción atractivo para estudios grandes y pequeños.
La relación del presidente Trump con los medios de comunicación ha sido sumamente tensa. Tan solo estos últimos días estuvieron marcados por el conflicto entre el mandatario y el conductor de televisión Jimmy Kimmel. Tras el asesinato de Charlie Kirk, el presentador aprovechó el monólogo inicial de su programa para hablar sobre cómo el gobierno estaba manejando la situación. Esto no fue del agrado de Donald Trump, quien presionó para su suspensión, lo que ha generado toda una discusión alrededor de la libertad de expresión en los medios estadounidenses.