El espíritu del Dogme 95 regresa en Cannes 2026 frente al avance de la IA

Treinta años después, la búsqueda por un cine “puro” persevera por encima de los algoritmos, reivindicando al séptimo arte como una experiencia profundamente humana

Por DAMARIS ARELLANO |

junio 1, 2026

8:50 am

HorslandFilms

En 1995, el aclamado director Lars Von Trier unió fuerzas con el cineasta Thomas Vinterberg para crear el manifiesto Dogme 95, un documento que se posiciona en contra del cine híper comercial y la gran maquinaria de la industria hollywoodense, que en ese entonces, se encontraba en un momento de exploración excesiva de efectos especiales. El objetivo era regresar al cine “puro”, construido a través de las actuaciones, la historia y el realismo. 

A la par del manifiesto, los cineastas redactaron un Voto de Castidad, que enlistaba 10 reglas que limitaban los aspectos de la producción técnica de la cinematografía: 

  1. La filmación debía hacerse en locaciones reales, no se podían construir sets
  2. El sonido debía grabarse junto con la imagen
  3. La cámara debía ser estrictamente en mano
  4. La película debía ser filmada a color
  5. No se permitían filtros ni efectos ópticos
  6. No podía haber acción “superficial” como asesinatos o armas
  7. La historia debía ocurrir en el presente
  8. No se aceptaban películas de género (thriller, western, etc.)
  9. El formato debía ser 35 mm
  10. El director no debía aparecer acreditado

A través de esta lista de reglas y la implementación del manifiesto, nacieron películas como Festen (1998), dirigida por Thomas Vinterberg, la primera película producida bajo el manifiesto y la ganadora del Premio del Jurado en Cannes, Italian for Beginners (2000) de Lone Scherfig, e Idioterne (1998) dirigida por Lars Von Trier. Todas las películas comparten las mismas características: son improvisadas, realistas, con actuaciones intensas y movimientos de cámara inestables, reforzando la idea de que el espectador debe sentir cercanía y autenticidad cuando ve cine. En total, 35 películas realizadas entre 1998 y 2005 son consideradas parte del movimiento Dogme 95.

El manifiesto imita inicialmente la redacción del ensayo de 1954 de François Truffaut, Une certaine tendance du cinéma français (Cierta tendencia del cine francés) y fue anunciado el 13 de marzo de 1995 en París, durante la conferencia Le cinéma vers son deuxième siècle (El cine hacia su segundo siglo). El mundo del cine se había reunido para celebrar el primer siglo del cine y reflexionar sobre el futuro, fue entonces cuando Lars Von Trier aprovechó su espacio en el podio para lanzar folletos rojos que anunciaban al nuevo manifiesto que los cineastas escribieron en tan solo 45 minutos. 

Treinta años después, en el Festival de Cine de Cannes de 2025, May el-Toukhy, Milad Alami, Isabella Eklöf, Annika Berg y Jesper Just sorprendieron a la industria anunciando la versión moderna del manifiesto, el Dogma 25, respaldado por los mismos fundadores. Los y las cineastas agregaron nuevas reglas para el manifiesto, entre ellas, que el guión debe estar escrito a mano, no usar internet en el proceso creativo, usar equipos de producción pequeños, evitar maquillaje y manipulación digital, y terminar la película en máximo un año. 

Konstantin Bock

El tema del Dogma volvió con fuerza en Cannes 2026 porque el festival estuvo dominado por una gran discusión: el choque entre el cine hecho desde lo humano y el avance acelerado de la inteligencia artificial en la industria. Cineastas como Darren Aronofsky defendieron la IA como una herramienta creativa que expande el lenguaje cinematográfico, sin embargo, directores como Guillermo del Toro y Seth Rogen criticaron severamente el uso de IA en escritura y creación audiovisual.

A pesar de que ninguna película siguió al pie de la letra las reglas de ambas versiones del manifiesto, el festival tuvo un enfoque más autoral con entregas como la ganadora de la Palma de OroFjord de Cristian Mungiu,  Amarga navidad de Pedro Almodóvar y La bola negra, ganadora de Mejor Dirección, a cargo de Los Javis

El Dogma fue uno de los marcos teóricos más comentados del festival porque resumía perfectamente la ansiedad actual del cine, la preocupación entre la autenticidad y la automatización y el contraste entre la autoría humana y los algoritmos, sobretodo con la aparición de la película Hell Grind, un proyecto generado totalmente con inteligencia artificial. La película de Higgsfield AI fue proyectada en el mercado cinematográfico del Festival de Cannes, abriendo un debate ante algunos de los nombres más importantes de la industria del cine global. 

En Cannes 2026, regresa el espíritu de ambas versiones del manifiesto, esta vez, adaptado a la era de la inteligencia artificial y posicionándose a favor de la creación humana y autoral ante el creciente desarrollo de la tecnología. Con los debates generados sobre algoritmos, automatización y cine generado con IA, el festival destacó por apostar nuevamente por películas más íntimas, emocionales e imperfectas, reivindicando al cine como una experiencia profundamente humana.

DAMARIS ARELLANO

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