Hace un año, el mundo despidió a Lalo Schifrin, uno de los compositores más influyentes del cine. A lo largo de seis décadas, escribió la música para más de cien películas de Hollywood y creó piezas tan emblemáticas como el tema de Misión: Imposible.
Poco antes de su muerte, el compositor argentino-estadounidense compuso ‘¡Viva la Libertad!’ (‘Long Live Freedom’), la sinfonía que terminaría por convertirse en su testamento musical. Coescrita junto a Rod Schejtman, la pieza fue estrenada en el Palacio Libertad de Buenos Aires por la Orquesta Sinfónica Nacional de Argentina. Posteriormente, fue declarada Obra de Interés Cultural Nacional.

Un día antes de partir, la sinfonía fue la pieza central de una gala para celebrar las relaciones entre Reino Unido y Argentina. “Quiero que nuestra sinfonía recorra todo el mundo”, le dijo Schifrin a Schejtman. Ahora, para preservar su legado, la familia del músico y su heredero artístico preparan una gira internacional que busca cumplir ese deseo.
‘¡Viva la Libertad!’ dura poco menos de cuarenta minutos y está compuesta por tres movimientos. Escrita para 89 intérpretes, tomó forma a lo largo de seis meses en el estudio de Beverly Hills de Lalo Schifrin, el mismo espacio donde creó algunas de sus partituras más importantes. La obra fusiona la esencia cinematográfica del compositor con el clasicismo sinfónico de Schejtman, y fue concebida como un tributo musical a Argentina y al ideal universal de libertad.

“Stravinsky revolucionó la música con el polirritmo. Debussy reinventó la armonía con la modalidad. Messiaen creó los modos y amplió los colores de la música. Inventemos lo que viene después. Inventemos el futuro”, le dijo Schifrin a Schejtman durante una de sus últimas sesiones de composición.
Lalo Schifrin no solo fue celebrado por su ingenio, sino también por su capacidad para fusionar con maestría el jazz, la música clásica, el tango y las composiciones para cine. A lo largo de su carrera, trabajó junto a otras leyendas como Clint Eastwood, Steve McQueen, Robert Redford y Paul Newman, quien recurrió a él en múltiples ocasiones gracias a su talento para potenciar el drama y la tensión en la pantalla grande.

También colaboró con figuras fundamentales del jazz como Dizzy Gillespie, Ray Charles, Ella Fitzgerald, Stan Getz y Count Basie, con quienes grabó álbumes emblemáticos que marcaron una época. Formado en Buenos Aires, Schifrin estudió con grandes maestros, entre ellos, Juan Carlos Paz y Olivier Messiaen. Además realizó arreglos musicales para Luciano Pavarotti, Plácido Domingo y José Carreras.
Sus composiciones han sido interpretadas por directores como Zubin Mehta, Riccardo Muti y Herbert von Karajan, y por orquestas como la Filarmónica de Berlín, la Filarmónica de Viena y la Orquesta Sinfónica de Chicago.
Buenos Aires, Londres, París, Viena, Roma, Madrid, Tel Aviv, Tokio, Nueva York, Washington y Los Ángeles serán las ciudades sede de esta extensa gira.