Harvey Weinstein fue sentenciado a 15 años de prisión en Nueva York tras ser declarado culpable de cometer un acto sexual delictivo contra Miriam Haley, exasistente de Project Runway.
Por este cargo, los fiscales recomendaron una pena de 20 años de prisión, además de cinco años de supervisión posterior a su liberación, la misma sentencia que se le impuso por este delito en 2020. La defensa de Weinstein había solicitado nueve años, tomando en consideración su delicado estado de salud y bajo el argumento de que una condena más larga aumentaría las probabilidades de que muriera en prisión. El delito, de clase B, contempla una pena máxima de 25 años.
“No soy una persona perfecta, pero soy una persona que ha cometido errores”, dijo Weinstein mientras leía su declaración ante el tribunal. “Reflexionar sobre todo lo que ha ocurrido desde 2017, me ha ayudado a reconocer cómo mi conducta del pasado ha afectado negativamente a otras personas”.
Weinstein señaló que quería “disculparse con cualquiera a quien haya podido lastimar con sus acciones”, pero también sostuvo su inocencia, particularmente, en lo relacionado con Haley.
“El acusado no merece ni un día menos que su sentencia original”, puntualizó Nicole Blumberg, fiscal adjunta del distrito de Manhattan, al inicio de la audiencia.
“A pesar de haber sido declarado culpable de ese delito, no una, sino dos veces, el acusado nunca ha mostrado el menor remordimiento”, añadió. Declaro que, en cambio, se había dedicado a culpar a la víctima y a ejercer un “acoso incesante en internet”.
Esto incluyó negociar una tarifa de 1.75 millones de dólares por “ayudar a podcasters” a publicar videos en un “calendario que beneficiaría a su defensa” y “contaminaría al grupo de posibles jurados” mientras estaba en prisión, afirmó Blumberg, aparentemente en referencia a una entrevista que Weinstein concedió a Candace Owens en mayo de 2025.
Weinstein está en prisión desde 2020. Se espera que ese tiempo se contabilice para su sentencia en Nueva York. El juez Curtis Farber solicitó que la sentencia se cumpla de manera consecutiva a la condena que cumple en California, aunque señaló que el estado tendrá la última palabra. Añadió que la sentencia, que obliga a Weinstein a registrarse como delincuente sexual y contempla cinco años de supervisión posterior a su liberación, toma en cuenta su falta de remordimiento.
“Serás recordado por las muchas películas que llevaste a la pantalla grande”, dijo el juez Curtis Farber al sentenciar a Weinstein, aunque añadió que eso palidece frente a lo que llegó a convertirse: “un depredador sexual; el rostro literal del movimiento #MeToo”.
Durante el juicio de abril de 2025, Haley declaró que conoció a Weinstein en 2004, durante una fiesta posterior a la proyección de una película y que, posteriormente, volvió a encontrarse con él en el Festival de Cine de Cannes en 2006, donde Weinstein le ofreció trabajo como asistente de producción en Project Runway. Ese mismo año, dijo que él la obligó a practicarle sexo oral en su departamento de Manhattan y la sujetó físicamente sobre la cama mientras ella se resistía.
Esta fue la segunda vez que Haley testificó. En 2020, Weinstein fue declarado culpable de violar a Jessica Mann, una aspirante a actriz, y de agredir sexualmente a Haley. En ese momento, Weinstein fue sentenciado a 23 años de prisión. Esa condena fue anulada en 2024, cuando la Corte de Apelaciones de Nueva York determinó que el juez había permitido incorrectamente que testificaran otras mujeres, cuyas acusaciones no formaban parte de los cargos del caso.

Los fiscales llevaron a cabo un nuevo juicio en 2025. Weinstein volvió a ser declarado culpable del acto sexual delictivo contra Haley y fue absuelto de un cargo similar contra la exmodelo Kaja Sokola, quien se incorporó al caso en esta segunda instancia. El jurado no pudo llegar a un veredicto sobre el cargo relacionado con Mann y se declaró un juicio nulo. Finalmente, los fiscales lo desestimaron, lo que abrió el camino para la sentencia.
“Esta es la segunda declaración que doy en relación con el delito cometido contra mí por Harvey Weinstein”, dijo Haley el miércoles. “Confío en que será la última”.
Haley describió la decisión de testificar dos veces como una experiencia traumática. Afirmó que, en muchas ocasiones, consideró abandonar el proceso, pues sentía que era ella quien estaba siendo juzgada, después de enfrentarse un duro interrogatorio por parte de la defensa, la atención de la prensa y la hostilidad en internet, además del trauma derivado de la agresión sexual, que, según dijo, hará que esté “mirando por encima del hombro durante años”.
“Por cada persona que se asusta, se cansa, se siente intimidada y avergonzada, sabía que esas eran precisamente las razones por las que tenía que seguir adelante”, dijo Haley entre lágrimas. Weinstein, sentado en una silla de ruedas en la mesa de la defensa, no la miró.
Mann y Sokola también estuvieron presentes el miércoles en la sala del tribunal, junto a Haley, su abogada Gloria Allred, conocida por representar a mujeres en casos de alto perfil, y el fiscal de distrito de Manhattan, Alvin Bragg.
Al hablar afuera del tribunal, acompañada por Haley, Sokola y otras testigos del juicio, Allred tomó un momento para hablar sobre lo que esta sentencia significa para el movimiento #MeToo, que algunos han sugerido que está llegando a su fin.
“Muchos medios de comunicación han sugerido que esta sentencia marca el final del movimiento #MeToo. En mi opinión, como abogada de derechos de las mujeres y de las víctimas desde hace 50 años, nada podría estar más lejos de la verdad. El movimiento #MeToo comenzó décadas antes de que las acusaciones contra el señor Weinstein se hicieran públicas y continuará en el futuro”, dijo Allred, quien añadió que las víctimas también buscan que se rindan cuentas mediante acuerdos confidenciales o demandas anónimas que no tienen la misma exposición pública que un juicio.
Weinstein también enfrenta una sentencia de 16 años de prisión en California, que estaba prevista que comenzara después de que cumpliera su condena inicial en Nueva York. Sin embargo, un tribunal de apelaciones estatal determinó que Weinstein debe ser sentenciado nuevamente en California. Aún no se ha fijado una fecha para la nueva sentencia. El equipo legal de Weinstein también solicitó a la Corte Suprema de California que revise la condena.
Mientras los procesos judiciales han seguido su curso, Weinstein ha permanecido encarcelado en Rikers, aunque ha sido hospitalizado en varias ocasiones y ha dicho que su estado de salud es delicado. Padece varias enfermedades, entre ellas cáncer de médula ósea, leucemia mieloide crónica y enfermedad arterial coronaria. El miércoles, su abogado, Jacob Kaplan, dijo que el tratamiento contra el cáncer agrava su problema cardíaco y seguirá provocando hospitalizaciones.
En caso de salir de prisión, Weinstein dijo al tribunal que le gustaría crear una fundación llamada Transfer, que ayudaría a los reclusos a reintegrarse después de salir de prisión.
“Quiero vivir fuera de estos muros”, dijo el miércoles. “No soy un hombre violento. Pido clemencia”.