Desde 1974 que salió el libro, se han hecho tres versiones distintas de Carrie, la icónica novela de Stephen King sobre una adolescente “robusta, marginada, con acné y de apariencia descuidada” que es llevada a su límite por las crueles bromas de sus compañeros y, tras desarrollar poderes telequinéticos de forma accidental, termina causando una dolorosa catástrofe durante su noche de graduación: La de 1976, dirigida por Brian De Palma y protagonizada por Sissy Spacek; la de 2002, dirigida por David Carson y protagonizada por Angela Bettis; y la de 2013, dirigida por Kimberly Peirce y protagonizada por Chloë Grace Moretz.

Cada una de ellas ha logrado contar la historia de Carietta White, cuya personalidad es considerada “extraña e inusual”, sin que los demás sepan que, en realidad, ha crecido bajo el maltrato emocional y psicológico de su madre, una fanática religiosa. Su forma de ser y la educación aislada que ha recibido la convierten en una joven con dificultades para relacionarse con los demás, lo que, sumado a su apariencia descuidada, la vuelve blanco de las burlas de sus compañeros.
Todo explota cuando Carrie tiene su primera menstruación, que desconoce por completo por lo que está pasando su cuerpo y entra en pánico. Al encontrarla en los vestidores, sus compañeras aprovechan la situación para humillarla y, a partir de entonces, crece el acoso a un nivel de crueldad insano. Es así que, durante el baile de graduación, le juegan una broma muy cruel y, llena de ira y dolor, Carrie utiliza sus poderes para destruir el lugar y acabar con los responsables.
Sin embargo, muchos de los lectores del libro han señalado en distintas ocasiones que ninguna de las versiones ha sido completamente fiel a la historia de Carrie. Pues, las palabras clave del inicio —robusta, marginada, con acné y de apariencia descuidada— no han sido respetadas en ninguna de las representaciones. En las tres ocasiones, actrices de belleza hegemónica han sido caracterizadas para interpretar a alguien que, físicamente, es completamente distinto a ellas, causando una desconexión total con la identidad natural del personaje y generando un sinfín de críticas que siguen siendo ignoradas por los estudios.

Incluso con la nueva versión de Prime Video, que fue anunciada hace apenas unos días. La actriz canadiense Summer H. Howell fue seleccionada para interpretar la versión actualizada del personaje y, aunque luce bien en las primeras imágenes que revelaron, sigue sin ser la Carrie de la que hablaban en los libros.
Por supuesto, ninguna adaptación tiene la obligación de trasladar cada detalle de un libro a la pantalla. Sin embargo, resulta particularmente llamativo que, en las tres versiones de Carrie, se haya optado por actrices de una belleza hegemónica, a pesar de que una de las características más importantes del personaje es, precisamente, su apariencia física y la forma en que esta influye en la manera en que es percibida por los demás. Para muchos lectores, incluso resulta difícil imaginar que estas versiones de Carrie sean marginadas dentro de un contexto escolar, pues la forma en que se desarrollan las dinámicas sociales en este tipo de espacios vuelve poco creíble que una joven con estas características sea tratada de la misma manera que el personaje original.

Por eso, una de las principales críticas hacia las adaptaciones no es que deban ser completamente fieles al libro, sino que ninguna parece haberse atrevido a representar a Carrie desde un lugar verdaderamente alejado de los estándares de belleza. La pregunta aquí es… ¿A qué le teme Hollywood con esta adaptación? Sabemos que no existe una regla que obligue a mantener intacta la esencia de una obra, pero sería interesante ver una versión que no tuviera miedo de mostrar a una Carrie distinta a la imagen que Hollywood suele considerar aceptable.