La boda del fundador de Amazon, Jeff Bezos, y la periodista Lauren Sánchez en Venecia se llevó a cabo durante el fin de semana. A pesar de ser uno de los eventos más comentados de los últimos meses, con una lista de invitados que incluía desde las Kardashians hasta Bill Gates, el encuentro generó una serie de protestas lideradas por los residentes de la capital de Véneto, quienes expusieron el creciente descontento local frente al turismo masivo y la privatización del espacio público en la ciudad italiana. Aunque las manifestaciones se articularon en torno al evento, los organizadores señalaron que la preocupación principal era la transformación de Venecia en un destino turístico exclusivo que desplaza a sus residentes.
La celebración, que incluyó una ceremonia privada en la isla de San Giorgio Maggiore y una serie de eventos con aproximadamente 200 invitados, entre ellos Leonardo DiCaprio, Usher, Ivanka Trump y Oprah Winfrey, fue estimada en más de 42 millones de euros. Sin embargo, más allá del despliegue logístico y mediático, la boda fue percibida como un claro ejemplo de los efectos negativos del turismo de lujo en una ciudad que ha perdido más de la mitad de sus habitantes en las últimas décadas.
El grupo No Space for Bezos lideró las movilizaciones, que comenzaron antes del evento y se extendieron hasta el sábado, cuando cientos de personas marcharon desde la estación central hasta el Puente de Rialto. Uno de sus miembros, el activista Tommaso Cacciari declaró: “Usamos a Bezos para hablar de los problemas reales de Venecia, y funcionó”. Algunos protestantes llevaban pancartas en las que se leía “Fuera de nuestra laguna”, “No hay espacio para Bezos”, y algunas ilustraciones de cohetes en alusión a la empresa aeroespacial Blue Origin del magnate.
Protesters float Jeff Bezos dummy ahead of his wedding in Venice pic.twitter.com/8lrFjTA64t
— Piyush Mittal 🇺🇸🇺🇦🇬🇪🇨🇦🟧🌊🌈 (@piyushmittal) June 25, 2025
Las autoridades municipales, en contraste, defendieron el evento. El alcalde Luigi Brugnaro señaló que se sentía “honrado” por la visita de Bezos y su pareja. Así mismo, el gobernador de la región de Véneto, Luca Zaia, calificó la boda como un motivo de “orgullo” para la ciudad. Según el Ministerio de Turismo, el evento podría representar un incremento de hasta el 68% en los ingresos anuales del sector. Además, Bezos y Sánchez donaron un millón de euros cada uno a tres instituciones venecianas: CORILA, la oficina local de la UNESCO y la Venice International University.
Sin embargo, el acto no fue bien recibido por los manifestantes. Según Sofia D’Amato, una residente de 22 años, la protesta no apuntaba contra la riqueza del empresario, sino contra su impacto en la vida local. “Dicen que donó dinero a Venecia, pero fue después de nuestra protesta, y para alguien como él, esa suma es insignificante”, comentó a CNN. Otros manifestantes, como trabajadores de Amazon, denunciaron condiciones laborales precarias y la desconexión entre la realidad de los empleados y el alto coste de la boda.

Desde hace años, Venecia enfrenta un proceso de despoblación asociado a la presión turística. El centro histórico, que en la década de 1970 albergaba a más de 100 mil personas, hoy cuenta con menos de 50 mil. Las causas principales son el alto costo de vida, la transformación de viviendas en alojamientos turísticos, entre otros factores. Y, aunque no es la primera vez que figuras públicas hacen este tipo de eventos en la ciudad, en esta ocasión el rechazo se sumó a las prácticas laborales de Amazon en el territorio y las investigaciones fiscales relacionadas con presunta evasión de impuestos que asciende a la cifra de 1.200 millones de euros, según informó Reuters.
La ciudad ha intentado mitigar el impacto del turismo con medidas como un impuesto de cinco euros para visitantes diarios, restricciones al tamaño de los grupos turísticos, limitaciones en el uso de altavoces y regulaciones sobre el tráfico de cruceros. No obstante, los residentes y activistas consideran que estas medidas han sido insuficientes.
Las protestas, sin embargo, parece que rindieron fruto pues el evento final, inicialmente previsto en la Scuola Grande della Misericordia, fue trasladado al Arsenale, una zona más alejada del centro. Las autoridades locales calificaron las protestas de “ridículas” y acusaron a los activistas de representar una minoría que rechaza cualquier iniciativa. La concejal de desarrollo económico, Simone Venturini, defendió el derecho de cualquier persona a casarse en Venecia y destacó los beneficios económicos del evento.