Desde que se anunció que The Office tendría una versión mexicana, la especulación y expectativa se fueron hasta las nubes. Después de meses de incógnitas, por fin conocemos más detalles sobre La Oficina; entre ellos, quiénes serán los protagonistas.
Fernando Bonilla será el encargado de dar vida a Jerónimo Ponce III, quien será el incompetente gerente que dirija este equipo de trabajo. Por otro lado, Edgar Villa interpretará a Aniv Rubio, quien cumplirá la función del lamebotas que hemos visto en otras versiones a cargo de Rainn Wilson (Dwight) y Mackenzie Crook (Gareth).
Con un guión completamente nuevo que incluye elementos de la cultura mexicana, Gaz Alazraki, director de la serie, y Marcos Bucay, showrunner, trabajaron en hacer una versión propia del programa que mantuviera la esencia que lo convirtió en uno de los íconos de la televisión moderna.
Durante el fin de semana de la CCXPMX 2025, Gaz, Edgar, Fernando y Marcos se reunieron con The Hollywood Reporter en Español para contarnos sobre el proceso de crear esta nueva versión de La Oficina, llevándola al humor mexicano.
Greg Daniels sintió mucha presión adaptando The Office para el público estadounidense partiendo de la versión original. ¿Si bien La Oficina toma como base lo hecho en Reino Unido, cómo fue el proceso de adaptar el programa para la audiencia hispanohablante teniendo ya dos puntos de referencia?
Gaz Alazraki: Todo empezó con el mandato que nos dio la BBC de hacer el cover de la serie en vez de la adaptación. Entonces eso nos llevó a meter las cosas que a nosotros ya nos interesaban desde un principio, que son: negocios familiares, daddy issues entre el dueño y el papá, y trata los principios de que sea un mockumentary con una historia de amor bajo el mando del peor jefe del mundo.
Más allá de eso, en verdad era campo libre. Lo que aprendimos muchos de los insights que Greg Daniels mencionó en la adaptación de la versión británica a la estadounidense era entender que sus actores no eran de la misma vena cómica que los ingleses. Entonces es importante comprender quiénes son tus actores y cómo configuras los personajes a sus fortalezas. La química entre ellos (los actores) fue nuestro punto de partida para eso.
Marcos Bucay: La presión se nos quitó desde el momento en que la BBC nos dio la confianza de decir: “háganlo suyo”. A partir de ahí decidimos tomar lo que nos funcionaba de las versiones anteriores, que es un poco el espíritu, pero hay que jugar con nuestras tramas, con nuestros personajes, con nuestro tipo de humor, y desde que logramos hacerlo nuestro se nos quitaron todos los nervios y dijimos: “vamos a hacer la mejor versión que podamos”.
Fernando Bonilla: Va a haber gente que diga que es mucho más parecida a la británica o mucho más parecida a la gringa, pero realmente es parecida a nuestra versión; es la versión mexicana. Jerónimo Ponce III no es Michael Scott y no es David Brent; tampoco es una copia ni una mezcla de ellos. Es el jefe que tendría esta oficina en México.
Hay un cambio muy significativo que es que ya no se trata de una empresa que vende papel, sino de Jabones Olimpo. ¿Por qué se tomó esta decisión?
Gaz Alazraki: Para empezar, quieres un producto que sea abstracto, genérico y que no dejes de necesitar. En Club de Cuervos, la familia Iglesias hacía jabón, así que, para adueñarnos, pues vamos con jabón.
Marcos Bucay: En México hay tradiciones de jaboneras grandes, pero referenciamos esta industria que es divertida, interesante y tiene la posibilidad de generar tramas muy distintas. El propio producto y su imagen, nos llevan a otros lugares.
Fernando Bonilla: Cada vez usamos menos papel, pero la mayoría seguimos bañándonos.

Algo que llama mucho la atención es que la serie se llevará a cabo en Aguascalientes. ¿Qué los llevó a tomar esta decisión?
Gaz Alazraki: El espíritu del formato es ver qué pasa en la vida de oficina dentro de cierta monotonía y por eso siempre se eligen ciudades que no sean la capital del país. Sentimos que Aguascalientes era lo suficientemente grande para tener su propia sucursal, pero alejada de la central que se encuentra en la Ciudad de México. Esa fue la línea de pensamiento que nos llevó a unos cuantos candidatos y Aguascalientes tiene cierta particularidad, desde la Feria de San Marcos hasta el Necaxa.
Tanto el humor mexicano, como el estadounidense y el británico son muy característicos y tienen aspectos muy marcados. ¿Ustedes qué elementos consideraron que debían mantenerse del espíritu original de la serie, pero que al mismo tiempo representaran a la comedia mexicana?
Edgar Villa: Creo que todo parte de ser un humor incómodo. Si mantienes que es incómodo, pero lo llevas a la mexicana, eso lo hace único. No debes olvidarte de que tiene que ser un humor muy incómodo, muy incorrecto, y creo que desde ahí es la base. Copiar el humor incómodo de Estados Unidos sería un error.
Fernando Bonilla: Hay un tema con las jerarquías muy marcado, partiendo del cómo funcionaría esta oficina en México. Uno de los grandes diferenciales de esta versión es el organigrama y la estructura de esta oficina en el sentido de que Jerónimo es el peor jefe que te puedas imaginar, pero no lo pueden correr porque es el hijo del CEO, así que esta gente tiene que soportar. Creo que uno de los principales motores es que Jerónimo tiene un enorme síndrome del impostor. Sabe que no está capacitado para este trabajo y lo intenta demostrar todo el tiempo, entonces eso lleva a situaciones desagradables para sus empleados.
Marcos Bucay: En la cultura mexicana tienes que ir a chingarle. ¡No te queda de otra! Eso es un diferencial. En Estados Unidos te puedes ir moviendo de trabajo en trabajo, pero aquí, si no le chingas, puede que no consigas otro trabajo en otro lugar. Entonces la gente se está aferrando a ese trabajo y aguanta cualquier cantidad de abusos con tal de tenerlo.
¿Qué tanto se tomaron elementos de Michael Scott o David Brent para desarrollar a Jerónimo? ¿Qué tanto se apropiaron del personaje?
Fernando Bonilla: Creo que hay rasgos que la gente puede identificar por el formato, pero es un contexto totalmente distinto. Simplemente el hecho de que esté en esa posición o que sea un negocio familiar, nos cambia completamente las reglas del juego.
En muchos sentidos, Jerónimo podría estar en medio de Michael Scott y David Brent. Es más desagradable, es un güey de la verga, pero también vas entendiendo por qué es así. Progresivamente te vas dando cuenta de que es una persona muy traumada. La inseguridad es claramente el motor de su torpeza. En resumen, no es ninguno de ellos. Es Jerónimo Ponce III y creo que la clave fue este complejo de que él no ha sido valorado en su entorno, así que tampoco se la cree y tiene que demostrar de qué es capaz todo el tiempo.

¿En tu caso Edgar, para ti cómo fue apropiarte del personaje?
Edgar Villa: Como actor debes entender la función del personaje y desde ahí abordarlo. Debes alejarte mucho de lo que ya se vio y entender desde dónde lo estás interpretando. Por ejemplo, hay que entender que no es la misma edad. En otras versiones se abordaba el personaje (Gareth/Dwight) desde los 30 y aquí estoy cumpliendo casi 50 años. Eso hace al personaje totalmente diferente y lo vuelve único.
La función del lamebotas es muy diferente en México a la de Estados Unidos o en Reino Unido. Aquí se pone de tapete, lo pisan y se vuelve a levantar para ponerse otra vez de tapete si se lo piden. La idea es reflejar ese personaje en México desde las particularidades de mi persona.
¿Sintieron alguna presión por, de alguna manera, llenar los zapatos de sus antecesores?
Fernando Bonilla: La única presión que sentía era ver que cada área del proyecto estaba trabajando con un enorme profesionalismo. Cada etapa de lo que yo iba conociendo, era la punta del iceberg de un montón de chamba. Creo que la fórmula para la comedia siempre debe ser hacer bien la tarea, trabajar mucho y tener la astucia para tirar todo eso a la basura cuando en el momento sale algo mejor. Sí había una sensación de responsabilidad de no quedarse con nada guardado. Fue muy divertido, pero hubo muchas horas de chamba. Se trataba de no dejar nada por sentado y darle hasta encontrar petróleo.
Edgar Villa: Creo que ayudó muchísimo que el guión no fuera igual. No es una copia, así que no están los mismos chistes y no pasa lo mismo que en otras oficinas. Eso ayudó a que asumiéramos el trabajo y olvidarnos de lo que ya vimos para entregar algo propio.
Marcos Bucay: Creo que al principio en el cuarto de escritores o cuando la estábamos pichando, sí no estábamos basando más en los arquetipos que ya venían, pero conforme íbamos trabajando y puliendo, nos alejábamos cada vez más de estos y surgían nuevos personajes y nuevos roles.
Hay planteamientos similares a la serie original. Empieza un episodio con un dilema similar, pero lo llevamos a otro lado.
Fernando Bonilla: Esto a lo mejor podría decepcionar a quien quiere ver la copia, pero de verdad creo que es la manera más legítima de honrar el origen del proyecto.

Para muchas personas, The Office es mucho más que un programa de televisión y se ha convertido en parte de sus vidas. ¿Para ustedes qué significa la serie?
Gaz Alazraki: Es el trabajo favorito que he hecho. Vi la serie original, la inglesa, cuando salió en DVD y desde ese instante mi hermano y yo sabíamos que eso queríamos hacer en nuestra vida. Nos tomó 20 años que llegará la oportunidad de hacerlo y ahora que lo está se la pongo a amigos o a familia y los chistes de la serie ya se volvieron chistes internos. Al menos para nosotros si está ocupando este lugar que para el resto de la gente ocupa, así que tenemos emoción de compartirla con el público.
Marcos Bucay: Fue un honor que me hablaran y me tuvieran en cuenta porque siempre fui fan, aunque más de la gringa. Me inspiró mucho a escribir comedia. Es un honor y por lo tanto la tratas con mucho respeto, pero también piensas que estás en una etapa de tu carrera en la que crees que puedes hacerlo. Estamos muy orgullosos de lo que logramos. De las versiones que se pudieron haber hecho, esta es una muy chida.
Fernando Bonilla: Cuando me llamó mi agencia para decirme que me estaban buscando para el casting, yo les dije que no quería hacerla porque pensaba que la iban a despedazar. Es algo que me gusta mucho, uno de mis grandes referentes y por eso no quería ser partícipe de esa masacre.
Edgar Villa: La verdad es que nunca la vi completa, sino que la vi por pedazos. Cuando empecé a hacer stand up era una referencia. Me gustaba, pero nunca me senté a verla completa. Siempre la vi salteada, pero como actor y como comediante siempre le di cierto valor. Nunca me imaginé que llegaría esta oportunidad, pero dije “vamos a hacerlo” y el que se me diera un papel tan importante en un programa tan importante fue la magia para darlo todo.