La tendencia del realismo mágico en la pantalla: 10 novelas que merecen una adaptación

Tras el éxito de títulos como Cien años de soledad, Cómo agua para chocolate y Pedro Páramo, el interés por adaptar el realismo mágico latinoamericano parece estar más vivo que nunca

Por DAMARIS ARELLANO |

julio 7, 2026

11:02 am

HBO Max

En los últimos años la literatura latinoamericana ha tenido grandes momentos en pantalla con las diversas adaptaciones de novelas al formato audiovisual. En 1992, el director Alfonso Arau adaptó la novela de realismo mágico de Laura Esquivel, Cómo agua para chocolate, a un largometraje que fue reconocido internacionalmente en escenarios como los Premios Goya y los Globos de Oro, en dónde fue nominada a Mejor Película Extranjera. 

Años después, con la llegada del streaming, las series originales tomaron fuerza y con ellas, el espacio para las novelas latinoamericanas comenzó a abrirse aún más, particularmente con los libros de realismo mágico (un precedente marcado con la adaptación de la novela de Esquivel), un género que por su grandilocuencia, metáforas visuales y narrativas no lineales, encaja acertadamente con el formato de serie, o al menos esa es la teoría, pues justamente es en ese aspecto en dónde la opinión del público suele diferir. 

En el 2024, tres diferentes títulos fueron llevados a la pantalla. El primero en estrenarse fue el largometraje que adaptó la novela de Juan Rulfo, Pedro Páramo, que tuvo su estreno en el Toronto International Film Festival en séptiembre y posteriormente se estrenó para el público general en noviembre del mismo año. La película es una producción original de Netflix y fue dirigida por Rodrigo Prieto con un guión de Mateo Gil (Tesis).   

Un par de días antes del estreno de Pedro Páramo en la plataforma, HBO Max ya había lanzado su propia apuesta dentro de lo que estaba por convertirse en la tendencia del realismo mágico; una nueva adaptación de Cómo agua para chocolate, esta vez cómo serie. El guión estuvo a cargo principalmente de Jerry Rodríguez Burckle, Curro Royo y Silvia Ortega Vettoretti. La serie llamó la atención inmediatamente y fue comparada con la película de 1992, sin embargo, la recepción fue buena, convirtiéndose en una de las series originales de HBO Max más vistas en latinoamérica. Con Salma Hayek como productora ejecutiva del proyecto, la serie logró conectar con nuevas generaciones a través del elenco conformado por Azul Guaita, Andrés Baida (Control Z), Ana Valeria Becerril (Las Bravas F.C., Control Z) y Andrea Chaparro (Rebelde). 

Un mes más tarde Netflix regresó a la tendencia con la serie de una de las novelas más emblemáticas de la literatura de habla hispana, Cien años de soledad de Gabriel García Márquez. El autor se negó a vender los derechos de la novela durante décadas pues consideraba que una película no sería capaz de capturar la riqueza imaginativa de su obra, sin embargo, su familia finalmente autorizó la adaptación siempre y cuando se cumplieran dos condiciones: que el talento fuera colombiano y se filmara en español. 

Y así fue. La recreación del pueblo ficticio ha sido uno de los aspectos más aplaudidos. La crítica destaca el diseño de producción, el vestuario y la fotografía como elementos fundamentales para trasladar el universo de la novela a la pantalla.  En Colombia, la serie fue recibida como un proyecto cultural de gran relevancia por la visibilidad que otorgó al talento local y a la identidad caribeña presente en la obra original. 

El creciente éxito de estas adaptaciones sin duda ha abierto un género que tiene mucho por explorar, y con esto, abre la incógnita de las novelas que potencialmente podrían ser parte de esta nueva tendencia. A continuación, una lista de novelas de realismo mágico que podrían ser adaptadas a la pantalla y que invitan a preguntarse cómo dialogarían sus historias con la actualidad.

1. Los recuerdos del porvenir de Elena Garro 

Ambientada en Ixtepec, un pueblo ficticio inspirado en Iguala, Guerrero, la novela sigue al pueblo como su propio protagonista; uno que recuerda su propio pasado durante los años posteriores a la Revolución Mexicana y la Guerra Cristera. Bajo el gobierno del violento general Francisco Rosas, la población de Ixtepec vive en un miedo constante y la añoranza por tiempos mejores. Todo cambia cuando Felipe Hurtado, un forastero, llega al pueblo a introducir el teatro y la poesía, cultivando esperanza en los habitantes, y rencores en el general Rosas. 

La obra es considerada una de las precursoras del realismo mágico latinoamericano por su tratamiento del tiempo circular, la voz narrativa colectiva del propio pueblo y la naturalidad con la que incorpora elementos sobrenaturales dentro de un contexto histórico reconocible.

ALFAGUARA 

2. Aura de Carlos Fuentes 

Felipe Montero es un joven historiador que consigue un trabajo en el centro histórico de la Ciudad de México, el puesto consiste en terminar las memorias de un general para su viuda, Doña Consuelo. Parte del trabajo implica vivir con ella en una antigua casona en la calle Donceles. Junto a Doña Consuelo vive Aura, su hermosa sobrina de quien Felipe se enamora profundamente. Conforme trabaja en las memorias del general, el historiador va descubriendo la vida de ambas mujeres, percibiendo extrañas coincidencias que no tienen sentido temporal y que trascienden la realidad. 

Considerada por muchos como una de las obras fundamentales del realismo mágico mexicano, la obra combina elementos del género con literatura fantástica e incluso el gótico mexicano, utilizando una atmósfera onírica y una narración en segunda persona para explorar temas como la memoria, la obsesión y la permanencia del pasado en el presente.

(Güeros, Museo) ya está trabajando en una adaptación de la novela de Carlos Fuentes bajo la producción de Stacy Perskie. 

3. Como vivido cien veces de Cristina Bajo 

La novela sigue a Luz María Osorio, una rebelde joven que ha sido apodada como “el ángel oscuro”, originaria de la provincia de Córdoba en Argentina. A finales de la década de 1820, tras las guerras civiles que dieron paso a la Argentina independizada, la familia Osorio se enfrenta a diferentes tragedias, amores y pasiones intensas. 

Mientras los hermanos de Luz María representan los bandos enfrentados entre unitarios y federales, ella encuentra refugio en las historias que le cuenta Severa, su nodriza afrodescendiente. A través de estas leyendas, la protagonista se adentra en un universo poblado por ánimas protectoras, sueños y soldados convertidos en tigres, donde la tradición oral convive con la realidad. 

Al igual que Cien años de soledad, la novela es una saga familiar e histórica que entrelaza la vida de las diferentes generaciones de los Osorio, siendo Como vivido cien veces, la primera entrega de cinco novelas que conforman la saga.

Editorial Sudamericana

4. Mi planta de naranja lima de  José Mauro de Vasconcelos

Zezé es un niño de cinco años que vive con su numerosa familia en un barrio de Río de Janeiro. A través de su imaginación, Zezé enfrenta la pobreza, el maltrato y las dificultades que representa vivir en una realidad marcada por carencias, tanto económicas como emocionales. Después de mudarse de casa, el pequeño adopta a Minguinho, una pequeña planta de naranja lima que cobra vida para convertirse en su mejor amigo. 

Publicada en 1968, la obra tiene un fuerte componente autobiográfico y es considerada uno de los clásicos más importantes de la literatura brasileña contemporánea. Mi planta naranja lima tiene una secuela, Vamos a calentar el sol, una novela que explora la adolescencia de Zezé.

Editorial El Ateneo 

5. El murmullo de las abejas de Sofía Segovia 

Ambientada en Linares, Nuevo León, a comienzos del siglo XX, la novela sigue a la familia Morales durante la Revolución Mexicana, la reforma agraria y la epidemia de influenza española. Todo comienza cuando Nana Reja encuentra a un bebé abandonado en el monte que estaba envuelto por un enjambre de abejas que lo protegía. La familia decide adoptarlo y le llaman Simonopio. 

Mientras crece, cada vez va desarrollando una conexión más profunda con las abejas, portando una sensibilidad característica que le permite incluso tener premoniciones que las mismas abejas le platican. Su presencia transforma la vida de toda persona que lo conoce mientras Linares se enfrenta a la violencia revolucionaria, y un enemigo inesperado acecha a los Morales. 

La crítica reconoce a la novela como una reinterpretación contemporánea del realismo mágico latinoamericano, sin embargo, la misma Sofía Segovia, si bien recibe con gratitud el reconocimiento, ha declarado que más que adscribirse a una etiqueta, su interés principal es contar historias profundamente arraigadas en la memoria, la historia y la cultura mexicana.

Lumen 

6. Donde cantan las ballenas de Sara Jaramillo Klinker

Candelaria es una niña que vive en Parruca, un lugar ficticio escondido entre las montañas colombianas, que tras la desaparición de su padre, un escultor de ballenas, intenta procesar su ausencia. Su madre es una mujer que conversa con las piedras y su hermanastro es cultivador de hongos alucinógenos, junto a su excéntrica familia Candelaria vive entre el sueño y la vigilia. 

Cuando la vegetación de las montañas comienza a devorar su casa, diferentes personajes igual de particulares llegan a Parruca; una mujer experta en plantas venenosas, un hombre con fobia a las tormentas, un enfermo terminal y un ornitólogo que está en búsqueda de una especie en peligro de extinción. 

La novela explora el duelo, la construcción de la identidad, la relación con la naturaleza y la familia. Al igual que con El murmullo de las abejas, la novela es considerada como parte de la nueva ola del realismo mágico.

Lumen 

7. La última niebla de María Luisa Bombal 

El libro cuenta la historia de una mujer (de la cuál nunca se revela el nombre) que está en un matrimonio con su propio primo, Daniel, un hombre al que no ama y que encima sigue enamorado de su primera esposa. Atrapada en un matrimonio sin afecto, la soledad y frustración de la mujer hace que en una noche de niebla, un misterioso hombre aparezca. Juntos viven un encuentro amoroso intenso, sin embargo, conforme pasan los años, comienza a preguntarse si aquella experiencia ocurrió realmente o si fue una proyección de sus deseos reprimidos. 

La última niebla es considerada una de las obras más representativas de la literatura chilena y una precursora del realismo mágico latinoamericano. Publicada en 1934, la novela podría tener una adaptación que reinterprete y resignifique el relato para diversificar la narrativa.

Seix Barral 

8. El cielo de la selva de Elaine Vilar Madruga 

Situada en una selva que funge como una deidad hambrienta, la población de sus alrededores es parte de un pacto ancestral: las mujeres deben de tener hijos para después ofrecerlos como alimento a la selva. La maternidad, lejos de ser una elección, se convierte en una condena y en un ritual de violencia heredado de generación en generación.

Vilar construye un universo donde el pasado, el presente y el futuro parecen repetirse eternamente, cuestionando la maternidad forzada, el control sobre el cuerpo femenino y los mecanismos de poder que perpetúan la violencia. Con elementos de horror corporal, la adaptación de esta novela puede ser sumamente interesante.

Elefanta Editorial 

9. Inés de Elena Garro 

Inés, una joven española que apenas sale del convento que la vio crecer, queda atrapada en un círculo de intelectuales y artistas en París. Los integrantes la someten a diferentes rituales. manipulaciones y violencias, a manera que termina convirtiéndose en una víctima sacrificial. Inés intenta escapar mientras su realidad se vuelve cada vez más alucinatoria y sus pesadillas parecen desdibujarse. 

Elena Garro describe la novela como autobiográfica debido a su propia experiencia en círculos intelectuales europeos de los sesenta y la presunta violencia que vivió durante su relación con Octavio Paz. A pesar de sus elementos de realismo mágico, la oscuridad del relato es un tanto atípica en el género.

Joaquín Mortiz 

10. La tiranía de las moscas de Elaine Vilar Madruga 

Casandra, Caleb y Calia son tres hermanos que viven en un país caribeño gobernado por una dictadura. Cada uno de ellos nació con una característica muy peculiar, primero Casandra siente atracción por objetos y está profundamente enamorada de un puente, después Caleb, tiene la habilidad de provocar la muerte de cualquier animal que esté cerca de él, y por último, Calia, siempre está callada y nació con el don de dibujar animales sumamente realistas. 

Su padre, el Abuelo Bigotes, es un hombre violento que constantemente descarga su frustración con ellos, imponiendo dentro de su casa un ambiente hostil y controlador. Por otra parte, su madre es una mujer obsesionada con el psicoanálisis que ha desarrollado distancia emocional ante la situación en la que viven. 

Vilar ha declarado que la novela parte de una exploración sobre los conceptos de libertad y encierro, “Una casa como un país, y un país como representación de una familia.”, agregó la autora para describir su obra. 

Manuel Marsol 

DAMARIS ARELLANO

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