Una sola historia puede llevar consigo los fragmentos de otras. Las Cautivas, documental dirigido por la tacneña Natalia Maysundo, se construye desde ese lugar. El largometraje es un relato íntimo que cruza generaciones y territorios, mientras dialoga con memorias compartidas que persisten en el tiempo y generan preguntas, vínculos y reflexiones en torno a la identidad personal y colectiva.
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Después de su exitoso paso por más de 15 festivales internacionales, Las Cautivas llegará este 15 de julio a las salas de cine chilenas. Algunas funciones, que se llevarán a cabo en La Serena, Valparaíso, Santiago, Copiapó, Iquique, Antofagasta, Coyhaique y Puerto Montt, incluirán cine foros con la directora y parte del equipo de producción.
“Buscamos que las proyecciones no solo sean exhibiciones, sino espacios de encuentro y diálogo para compartir impresiones, preguntas y vínculos de la película con sus propias experiencias. La idea es que Las Cautivas no solo se vea, sino que se habite y se piense en comunidad”, comparte Rocío Romero, productora ejecutiva, en un comunicado.

Bajo la producción de Mimbre Films, la cinta sigue el viaje personal de Natalia, bisnieta de Dimas e Isabel, pareja que vivió en Arica cuando se impusieron los nuevos límites fronterizos entre Chile y Perú. La joven cineasta emprende un viaje en busca de su identidad, dividida entre ambos países. Al volver de esas tierras disputadas y cuestionar los relatos oficiales, Natalia encuentra en las memorias íntimas de sus habitantes una historia que también le pertenece.
Así, Las Cautivas reconstruye un hecho histórico que fue silenciado por los relatos oficiales y visibiliza el impacto que tuvo el proceso de “chilenización”, tras la Guerra del Pacífico, en el día a día de quienes lo vivieron. El documental, basado en la obra de teatro Tacna y Arica. El juez (1926), de Dora Mayer, combina testimonios, archivos y crónicas con una mirada profundamente humana y poética.

“Las Cautivas nace del impulso por conocer a profundidad la historia de mis bisabuelos, Dimas e Isabel, durante el periodo de postguerra del Pacífico. Esta situación originó que mi familia se dividiera por la implantación, en 1929, de la actual línea fronteriza entre Perú y Chile. Las siguientes generaciones crecimos creyendo que era normal tener que cruzar la frontera para ver a los abuelos, tíos y primos. Esta película me orilló a cuestionar los límites políticos y geopolíticos impuestos por el sistema democrático, y también a aquellas otras fronteras sociales como la raza, la clase y el género”, señala Maysundo.
“Si bien, Las Cautivas inició como un proyecto personal, el proceso de compartirla me ha permitido conectar con muchas personas que se ven reflejadas en las historias de identidad dividida. Las fronteras no solo son físicas, sino también emocionales, y hay un deseo colectivo de sanar esas divisiones”, añade la realizadora, quien comenzó a desarrollar la historia en el 2015.

Con un espíritu político e íntimo, el documental es una reflexión necesaria sobre las raíces y las heridas que persisten, tanto a nivel colectivo, como personal, de la guerra y sus consecuencias, pues más allá de narrar un episodio histórico entre países, aborda la idea del pasado como un eje que moldea identidades y nos hace entendernos parte de una comunidad.