El 2026 todavía no termina, pero ya dejó suficientes señales para entender hacia dónde se está moviendo el cine en español. La siguiente lista no pretende cerrar el año, sino tomarle la temperatura. Estas son las 10 mejores películas en español de 2026 hasta ahora, un mapa provisional de las películas que han dejado las mejores ideas.
10. A toda madre
Director: Max Del Río
Martín nunca superó el bullying que marcó su infancia. El problema es que, años después, descubre que el responsable de aquel trauma está a punto de convertirse en el nuevo novio de su madre. Lo que sigue es una guerra emocional tan ridícula como delirante, donde el pasado se niega obstinadamente a quedarse atrás. Durante años, buena parte de la comedia pareció convencerse de que la corrección política era una condición indispensable para hacer reír. A toda madre apuesta exactamente por lo contrario. Max Del Río construye una farsa donde la incorrección, el absurdo y el exceso no buscan provocar por simple escándalo, sino llevar una premisa disparatada hasta sus últimas consecuencias. Bajo su apariencia de comedia grosera se esconde una observación inesperadamente lúcida sobre las heridas masculinas que nunca terminan de sanar. Hugo El Cojo Feliz y Ricardo Pérez trasladan con naturalidad la química que los convirtió en referentes de la comedia mexicana contemporánea, mientras Jorge Briseño y Lourdes Echeverría aportan el ancla emocional que permite que el disparate nunca pierda del todo el contacto con sus personajes. Adal Ramones, completamente desatado, añade una dosis de caos que la película aprovecha con inteligencia. No todas las provocaciones encontrarán el mismo eco entre los espectadores, pero pocas comedias recientes abrazan con tanta libertad el placer de ser anárquicas, exageradas y profundamente irreverentes. En una época donde el humor suele caminar con excesiva cautela, A toda madre prefiere correr el riesgo de ofender antes que dejar de intentar hacer reír.
9. Ceniza en la boca
Director: Diego Luna
Después de casi una década, Diego Luna volvió a tomar la silla del director para su cuarta película de ficción. Basada en la novela homónima de Brenda Navarro, la cinta sigue a Lucila, encarnada por Anna Díaz, una joven mexicana que emigra a España junto a su hermano menor, interpretado por Sergio Bautista. El plan original del dúo de hermanos es encontrar a su madre, interpretada por Adriana Paz, quien emigró a España en busca de mejores oportunidades. Sin embargo, conforme avance la trama deberá enfrentarse a una pregunta complicada: “¿cuál es mi lugar en el mundo?”, esto en una sociedad marcada por el clasismo, el racismo y la misoginia.
Donde el largometraje resalta en sobremanera es construyendo a Lucila para no seguir el mismo patrón que aquellos que la menosprecian. Los momentos más efectivos son cuando la vemos cuidando y protegiendo a los demás, ya sea revolcándose entre risas en la cama junto a un bebé o bañando con ternura a la menospreciada abuela de una familia española. Con esto, uno de sus grandes fuertes es la actuación de Díaz, quien se entrega de lleno a su papel demostrando que es una de las actrices mexicanas más prometedoras de la actualidad.
8. El ser querido
Director: Rodrigo Sorogoyen
Con un prestigioso título que lo respalda en la industria, pero un carácter temperamental que lo traiciona, Esteban Martínez es un director de cine que vive en Nueva York y vuelve a España para filmar Desert, una película de época ambientada en el Sahara Español de 1932. Aunque el proyecto ya es complicado por sí mismo, él toma una decisión inesperada al elegir como protagonista a su hija Emilia, una actriz principiante que intenta consolidarse en distintos proyectos actorales y con quien mantiene una relación complicada debido a lo ausente que han estado en sus vidas, respectivamente.
Al comenzar el rodaje en las Islas Canarias, la convivencia entre ambos se vuelve cada vez más difícil de sobrellevar, pues Emilia carga con el —justo— resentimiento de haber sido abandonada por su padre y los años de comportamientos destructivos que le aguantó debido a su alcoholismo. Mientras que Martínez intenta acercarse a ella, pero su terco carácter dominante y hostil hace crecer aún más los conflictos, generando tensiones con el elenco y el equipo de producción. Y, si de por sí un rodaje ya es lo suficientemente estresante, la película sigue cómo esa relación fracturada se ve puesta a prueba en un ambiente laboral con el tiempo contado.
Es verdad que su trama es parecida a Sentimental Value, pero la realidad es que es similar por casualidad (con un toque español que la diferencia bastante).
7. La bola negra
Directores: Javier Ambrossi, Javier Calvo
Es 1937. Sebastián, quien acaba de sobrevivir a un bombardeo en su pueblo, es reclutado por el ejército fascista. Cinco años antes, otro joven, Carlos, ahoga sus penas después de ser vetado del club social de su padre, debido a los rumores sobre sus inclinaciones sexuales. Ochenta años más tarde, un historiador llamado Carlos descubre que su abuelo, a quien no conoció, le ha heredado un documento que conecta su historia con el pasado.
Tres hombres gay, de distintas épocas, cuyas vidas están íntimamente ligadas al deseo, la sexualidad y el dolor, protagonizan la nueva cinta de Los Javis, quienes retoman la obra homónima e inconclusa de Federico García Lorca y el fenómeno teatral La piedra oscura, de Alberto Conejero, para reflexionar sobre las historias que quedaron al margen de la represión, la guerra y la invisibilización, pero que, aun así, intentaron vivir en plenitud. Dotada del característico virtuosismo técnico de la dupla, una notable capacidad inventiva y una sensibilidad que apela a la memoria, La bola negra incluye en su reparto a Penélope Cruz, Glenn Close, Guitarricadelafuente, Miguel Bernardeau, Lola Dueñas, Carlos González y Milo Quifes.
6. México 86
Director: Gabriel Ripstein
México 86 cuenta la historia de Martín de la Torre, un empleado de la Federación Mexicana de Fútbol interpretado por Diego Luna, que encuentra en la organización del Mundial de 1986 la oportunidad perfecta para transformar su vida y abrirse paso en las altas esferas del fútbol mexicano. Bajo la dirección de Gabriel Ripstein, la película parte de una anécdota real para construir una sátira sobre el poder, la ambición y los intereses políticos y económicos detrás del deporte más popular del país. Con una advertencia inicial —“Algunas de estas cosas sí pasaron”—, la cinta deja claro que no busca reconstruir la historia con precisión documental, sino exagerar sus absurdos para revelar algo más profundo: cómo el fútbol funciona como negocio, espectáculo y espejo de una sociedad capaz de celebrar un gol mientras convive con crisis, corrupción y desigualdad. Acompañado por un reparto que incluye a Daniel Giménez Cacho, Karla Souza, Memo Villegas y Álvaro Guerrero, Diego Luna sostiene una historia entretenida y de ritmo ágil, aunque no siempre sorprendente, que conecta el México de los ochenta con varios vicios que siguen resonando en la actualidad. Más política que deportiva, México 86 es una comedia satírica que encuentra en el Mundial una excusa para hablar del país que lo hizo posible.
5. Amarga Navidad
Director: Pedro Almodóvar
Tras la muerte de su madre, Elsa, una directora de comerciales, intenta refugiarse en el trabajo. Mientras busca escapar del duelo viajando a Lanzarote con una amiga, otro relato se entrelaza con el suyo: el de Raúl, un cineasta en crisis que convierte las vidas de quienes lo rodean en el material de su nuevo guion. Lejos de repetir la fórmula de sus grandes melodramas, Pedro Almodóvar entrega una de sus películas más introspectivas y autorreferenciales. Amarga Navidad reflexiona sobre el duelo, la culpa y, sobre todo, sobre los dilemas éticos de la creación artística: ¿Hasta dónde puede un autor apropiarse del dolor ajeno para convertirlo en ficción? Bárbara Lennie ofrece una interpretación profundamente vulnerable como Elsa, mientras Leonardo Sbaraglia encarna con enorme complejidad a ese director incapaz de separar la vida de la escritura. Aitana Sánchez-Gijón, Victoria Luengo, Patrick Criado y Milena Smit completan un reparto impecable en una obra que dialoga directamente con Dolor y gloria, pero que encuentra una identidad propia al convertir el proceso creativo en el verdadero conflicto dramático.
4. Aún es de noche en Caracas
Directoras: Mariana Rondón y Marité Ugás
En medio del colapso político y social de Venezuela en 2017, Adelaida acaba de perder a su madre cuando un grupo armado irrumpe en su apartamento y la obliga a huir. Sin hogar y sin protección, deberá asumir otra identidad para intentar sobrevivir en una ciudad donde la violencia, el miedo y la incertidumbre se han convertido en la única normalidad. Las autoras de Pelo malo transforman la novela La hija de la española en un thriller de supervivencia que nunca pierde de vista el drama humano que se esconde detrás de la crisis venezolana. Natalia Reyes ofrece la mejor interpretación de su carrera al construir una protagonista cuya resistencia nace menos del heroísmo que de la necesidad desesperada de seguir viviendo, mientras Édgar Ramírez, Moisés Angola y Sheila Monterola enriquecen un relato donde el verdadero antagonista es un país que ha convertido la violencia en rutina. Sin caer en el panfleto ni en el melodrama fácil, la película retrata el desarraigo, el duelo y la pérdida de identidad con una intensidad emocional que trasciende cualquier coyuntura política para convertirse en un poderoso retrato de la condición humana.
3. En el camino
Director: David Pablos
Veneno, un joven que sobrevive ofreciendo sexo en paraderos de carretera y realizando pequeños negocios con droga, conoce a Muñeco, un camionero solitario con quien emprende un viaje por las carreteras del norte de México. Mientras ambos desarrollan una relación cada vez más profunda, el pasado de Veneno comienza a perseguirlos con consecuencias devastadoras.
Pablos construye una de las películas más intensas y dolorosas de su carrera al utilizar la road movie para explorar la violencia, la masculinidad y la posibilidad del amor en un entorno dominado por el miedo. Víctor Prieto ofrece una interpretación extraordinaria como Veneno, un personaje tan frágil como desafiante, mientras Osvaldo Sánchez dota a Muñeco de una humanidad que desmonta el estereotipo del camionero rudo. Sin romantizar la marginalidad ni convertir la violencia en espectáculo, En el camino encuentra una inesperada ternura entre dos hombres marcados por el abandono y el deseo de encontrar un lugar al que, por fin, puedan llamar hogar. Es una historia de amor tan brutal como profundamente conmovedora, donde cada kilómetro recorrido acerca a sus protagonistas tanto a la esperanza como a la tragedia.
2. Cosmos
Director: Germinal Roaux
Lena, una mujer de 68 años que enfrenta una enfermedad terminal en un aislado pueblo de Yucatán, encuentra un inesperado compañero en León, un guardián maya profundamente conectado con la naturaleza y el mundo espiritual. A pesar de pertenecer a universos muy distintos, entre ambos nace un vínculo que transformará la manera en que enfrentan la vejez, el amor y la muerte. Pocas películas recientes hablan sobre el final de la vida con la serenidad y la belleza de Cosmos. Germinal Roaux construye una experiencia profundamente contemplativa donde el tiempo parece detenerse para recordarnos que la existencia también está hecha de pequeños gestos, silencios y miradas. Ángela Molina ofrece una interpretación de enorme delicadeza como Lena, mientras Andrés Catzín dota a León de una espiritualidad que nunca cae en el folclorismo. Filmada en un hipnótico blanco y negro por el propio Roaux junto a Inti Briones, la película encuentra en los paisajes de Yucatán una dimensión casi sagrada. Más que una historia sobre la muerte, Cosmos es una celebración de la dignidad, la solidaridad y la posibilidad de encontrar amor incluso cuando el tiempo parece agotarse.
1. Moscas
Director: Fernando Eimbcke
Olga, una mujer que ha hecho de la soledad una forma de supervivencia, acepta alquilar una habitación para aliviar sus problemas económicos. La llegada de Tulio y de su pequeño hijo Cristian altera esa rutina cuidadosamente construida y termina creando un vínculo inesperado entre dos personas unidas por pérdidas distintas, pero igualmente profundas. Durante buena parte de su filmografía, Fernando Eimbcke ha encontrado poesía en lo cotidiano. Moscas lleva esa búsqueda a uno de sus puntos más altos al demostrar que los grandes acontecimientos de la vida no siempre llegan con estruendo, sino en forma de una conversación, una espera o un gesto de afecto casi imperceptible. La película observa cómo dos seres devastados por la ausencia descubren, sin proponérselo, que todavía es posible reconstruir una familia desde los afectos y no desde los lazos de sangre. Teresita Sánchez realiza una interpretación extraordinaria, llena de ironía y humanidad, mientras el joven Bastián Escobar aporta una naturalidad conmovedora que evita cualquier sentimentalismo. Filmada con la delicadeza habitual de Eimbcke, Moscas recuerda que la esperanza rara vez aparece como una gran revelación; casi siempre llega discretamente, como esas pequeñas presencias que primero creemos insignificantes y terminan transformándolo todo.