Leonardo DiCaprio, actor, productor y figura emblemática del activismo ambiental en Hollywood, ha sido envuelto en un debate público debido a su última decisión empresarial. A pesar de sus múltiples discursos sobre el cambio climático, la justicia social y la necesidad de actuar ante el colapso ecológico, DiCaprio tendrá una participación en acciones del 10 por ciento para la construcción de un hotel de lujo frente al mar Mediterráneo, en plena marina de Herzliya, Israel. Este desarrollo planea contar con una altura de 14 pisos, 365 habitaciones, un muelle para yates, un restaurante de alta gama, locales comerciales, un centro de conferencias y un estacionamiento subterráneo. Todo esto bajo la etiqueta de “hotel sustentable”.
El proyecto fue aprobado recientemente por el Comité de Planificación y Construcción del Distrito de Tel Aviv, aunque se había anunciado por primera vez en 2018 planeada con una escala mucho menor. En aquel entonces la idea consistía en dos edificios con 180 suites en un terreno de 10 mil metros cuadrados. Hoy, el plan final contempla una expansión a 51 mil metros cuadrados, con ocho mil más destinados a un estacionamiento subterráneo y una serie de amenidades que logran catalogarlo como “de lujo”. La inversión está liderada por el Grupo Hagag y los hermanos Ahikam y Lior Cohen, junto con el porcentaje previamente mencionado de DiCaprio. Hasta ahora, ha sido descrito como uno de los proyectos hoteleros más sostenibles de Israel.
Diseñado por Rani Zeese Architects, el complejo cumple con los estándares del US Green Building Council y cuenta con certificación LEED, una de las insignias más reconocidas en materia de construcción ecológica. Según los hermanos Tzachi e Ido Hagag, la participación de DiCaprio influyó directamente en que se respetaran criterios ambientales estrictos. Fue justamente esa ironía la que no pasó desapercibida para los usuarios en redes, quienes cuestionaron la contradicción del actor entre promover la urgencia climática y abrir un hotel de lujo con acceso exclusivo para yates en un país acusado de crímenes de guerra y destrucción sistemática en Gaza.
Aunque el hotel se presenta como un modelo de sostenibilidad, la realidad es mucho más compleja. La inclusión de un puerto exclusivo para yates, embarcaciones que consumen grandes cantidades de combustible y generan altas emisiones contaminantes, contrasta con la imagen “eco-friendly” que se quiere proyectar. Además, el contexto del conflicto armado en Gaza añade una dimensión crítica. Los bombardeos masivos no solo causan destrucción humana, sino que también provocan un daño ambiental severo. En este escenario, la apuesta por un hotel sustentable en medio de esta realidad, representa para muchos, una contradicción difícil de ignorar.Activistas, periodistas y usuarios en redes sociales no tardaron en señalar el discurso público de DiCaprio y sus decisiones empresariales. El activista Shaun King escribió que está “sacando provecho del apartheid durante un genocidio”, acusandolo de lucrar o beneficiarse mientras se cometen crímenes graves contra los derechos humanos y la vida de muchas personas en Gaza y territorios palestinos. El medio palestino Quds Network lo acusó directamente de complicidad. Otras cuentas populares cuestionaron si un hotel de lujo puede ser considerado “eco-friendly” en un país que ha devastado el ecosistema de Gaza con bombardeos constantes. Incluso le señalaron que el impacto ambiental de las bombas israelíes en ese territorio tardará décadas en revertirse.
A esto se suma una serie de publicaciones virales que retomaron supuestas declaraciones recientes de DiCaprio, donde habría expresado su indignación por la crisis humanitaria en Gaza. Según esas citas, habría calificado la situación como una ejecución masiva y se preguntó qué clase de monstruos bloquean el alimento a dos millones de personas. Aunque no hay confirmación oficial de esas palabras, su circulación masiva no hizo más que alimentar el debate sobre su doble discurso.
A todo esto, no es la primera vez que DiCaprio invierte en Israel. En el pasado financió la red social Mobli, que intentó competir con Instagram sin éxito, y también participó en Aleph Farms, una empresa de carne cultivada en laboratorio. Ambas apuestas fueron vistas como parte de su interés por la tecnología y la innovación sustentable. Pero ahora, con el actual conflicto en Gaza, el contexto ha cambiado por completo, y su nuevo proyecto turístico ha despertado un rechazo contundente por la contradicción que implica.
DiCaprio ha logrado posicionarse como una de las figuras más influyentes del cine global y también como un portavoz de causas urgentes que van desde la deforestación del Amazonas hasta la extinción de especies marinas. Pero con este hotel en Herzliya, la imagen del activista se complica. No basta con paneles solares ni con certificaciones cuando el entorno geopolítico está marcado por violaciones a los derechos humanos, desplazamientos forzados y destrucción ambiental.