Luis Curiel entiende cada personaje como un universo complejo que trasciende la división entre héroes y villanos. En los últimos años, ha interpretado papeles tan diversos como un adolescente paralizado por el acoso escolar (Control Z), un militar de fuerzas especiales (Contraataque), o un joven arrastrado por la violencia de un barrio mexicano (Cometierra).
A este recorrido se suma Pelao, un aliado que se incorpora en la quinta temporada de Rosario Tijeras. Con este personaje, el actor mexicano reconfigura las masculinidades dentro de un contexto marcado por la violencia y abre una conversación en torno a la lealtad, la identidad y la vulnerabilidad en sociedades cada vez más fragmentadas. “Es divertido, ameno y, de algún modo, invita a reflexionar que la fortaleza no necesariamente está en la violencia, sino en el espíritu”, afirma el intérprete.
En entrevista con The Hollywood Reporter en Español, Curiel habla sobre la construcción de papeles con distintos matices emocionales y sociales, la libertad creativa en los procesos de interpretación, la actualización de las narrativas televisivas, el poder del arte como agente de transformación y sus próximos proyectos.
Luis, Pelao es un personaje que, de alguna manera, llega para atenuar un universo marcado por la acción y la violencia.
Cumple muchas funciones. A nivel historia, es un bálsamo. Es un personaje necesario dentro de ese contexto de caos y de violencia, y resulta un respiro para el espectador. Cada vez que aparece, te permite asimilar la información anterior y tomar energía para seguir involucrado con la historia. En ese sentido, Pelao es divertido, ameno, alegre y, de algún modo, le da esperanza a ciertos personajes, los invita a reflexionar y a darse cuenta que la fuerza no necesariamente está en la violencia, sino en el espíritu. Aparentemente, es débil o inservible, pero nos enseña a enfrentar la vida de otra manera, por ejemplo, al permitirse ser vulnerable. Eso también es una fortaleza.
¿Por qué decidiste unirte a la quinta temporada de Rosario Tijeras? ¿Qué fue lo que más te atrajo del personaje de Pelao?
Recibí la invitación y me pareció muy grato que pensaran en mí para este personaje. Vi qué podía aportar y lo que encontré fue una muy buena recepción del equipo y una libertad creativa para proponer a nivel historia y a nivel interpretación. Eso es lo que yo busco cuando me involucro en cualquier proyecto porque, de pronto, se olvida que los actores somos cocreadores. No somos repetidores ni subordinados.
Fui arropado por Araceli Sánchez y Carlos Quintanilla, este es mi segundo proyecto con él. Esta es mi cuarta producción junto a Sony. Me entusiasmó encontrarme con Bárbara. Es una gran compañera, muy receptiva y tiene una participación muy activa con este gran equipo. Es una maravilla saber que tienes el respaldo para sumar. Por otro lado, me entusiasmó saber que Pelao es un personaje que no ha existido anteriormente en el universo de Rosario Tijeras; es un aliado francamente declarado y eso fue una oportunidad para que esta historia evolucionara y encontrara un camino más expansivo.
Pelao es un personaje único, distinto a lo que has hecho. Tiene esta esencia chicana/chola, con un sentido del humor muy particular, pero también una sensibilidad que redefine las masculinidades.
Qué bueno que lo mencionas, porque eso es lo que pretendo. A mí me impresiona encender la televisión y ver ciertos contenidos que parece que no han evolucionado desde los noventa. Siguen contando las mismas historias de la misma manera que cuando yo tenía seis años. Como intérpretes, le debemos a los espectadores un compromiso más amplio y eso tiene que ver con actualizar las narrativas, y construir personajes contemporáneos.
En Pelao encontré esa posibilidad. Un personaje con esas características puede caer en el cliché del zonzo o en lo patético. Me pregunté: “¿Qué le da fuerza? ¿Cuáles son sus motivaciones? ¿Cómo es que cabe en un contexto o en un universo como el de Rosario Tijeras?”. Y encontré que su fuerza estaba en su corazón. Entendí cuáles eran sus impulsos, sus vacíos, sus debilidades. Todo desde la construcción de su biografía.
Empecé a proponer elementos que se desarrollan a lo largo de los capítulos, como mi interacción con Rosario y con “El Ángel”, o el pasado de Pelao, que nunca vemos del todo, pero del que vamos conociendo más. En los primeros guiones no estaban dibujados ni trazados esos caminos, pero eso es natural para el trabajo en equipo. Espero que con Pelao nos demos cuenta que esa idea del macho mexicano que es valiente por dar madrazos, usar armas o ser posesivo ya pasó. Hay nuevas y mejores formas de ser hombre.
Sobre todo, porque Pelao trae a la conversación la nobleza, una cualidad que, como bien mencionas, en los personajes masculinos es visto como una debilidad.
Sí, y es interesante. Por eso intenté marcar ese arco y pensar cómo se iba a transformar el personaje. Al inicio de la temporada, a veces hasta peca de un exceso de ingenuidad, pero eso no quiere decir que sea tonto o que no tenga capacidades para confrontar el mundo; luego nos va a mostrar que esa vulnerabilidad es su fortaleza. Él cumple esa función con Rosario, con “El Ángel”, y con todos los demás. Sensibiliza, conecta desde otros lugares y muestra otras posibilidades.

La última vez que conversamos nos adentramos en la manera en la que trabajas los personajes a partir del desarrollo de sus biografías. ¿Hubo algo en este análisis que te pareció particularmente difícil de asimilar para darle vida a Pelao?
Sí, es decir, cuando te ponen a Tijuana en un guion, pues hay muchos caminos para llegar ahí. ¿Cuál es el que vamos a elegir? Decidimos hacerlo lo más “neutro” posible, pero a mí esa palabra me causa un poco de conflicto porque, ¿qué es ser “neutro”? En ocasiones, siento que vemos en el cine convenciones de lo que es ser “natural”, pero eso también es una construcción, no es la realidad.
Decidí probar con un acento y asumir el papel de un falso cholo. No podía ser un personaje que realmente se desarrolló dentro de esa cultura porque, de otra manera, realmente habría más traumas y más violencia, aunque sí encuentra en ellos una inspiración y aspectos que le dan cierta identidad y pertenencia. Fue una decisión arriesgada, porque podía quedar muy tibio, pero entendí que eso iba a fortalecer su función como comic relief.
Aporta mucho a la universalidad de Rosario Tijeras. Ahora, Pelao se enfrenta a situaciones muy duras. ¿Qué es lo que lo impulsa a salir adelante?
Eso es difícil de responder. A mí me gusta pensar que las personas sí nacemos con cierta identidad. Hace tiempo, leí que la personalidad se construye a partir de tu primer grupo social, que son tus papás, y del contexto, como la situación económica, política, geográfica, climática. En ese mismo libro intentaban descifrar a Leonardo da Vinci, y entender por qué había sido un genio. Al final, científicos, sociólogos y psicólogos llegaron a la conclusión de que él ya había nacido con cierto espíritu.
Pelao tiene un espíritu noble, una cualidad que no adquirió en el camino, sino que forma parte de su naturaleza. Es una persona que siempre vio el vaso medio lleno, en lugar de siempre verlo medio vacío. Por ejemplo, pienso en Gabriela Mistral, que tuvo una educación formal incompleta y fue Premio Nobel de Literatura.
Si una persona no estudió, nació en la pobreza, en un contexto adverso, en un país subdesarrollado, ¿cuál es la razón de ese potencial? Yo pienso que es su espíritu. Así es Pelao, nació con un espíritu noble. El universo no se equivoca. Él existe dentro de esos contextos tan violentos para transformar la vida de muchas personas. Así lo veo y, evidentemente, eso no quiere decir que no construí su herida de abandono, porque es huérfano. No sé si te has topado con ese tipo de personas que dices: “Wow, qué vida. Y aún así sigues sonriendo”. Yo, por menos, hago una tormenta.
Por eso es admirable el trabajo actoral. Diego del Río enfatiza que ustedes tienen esa capacidad tan profunda para experimentar en poco tiempo lo que una persona vive por décadas. En ese sentido, ¿cuál es el aprendizaje más significativo que te deja Pelao y la quinta temporada de Rosario Tijeras?
Es muy cierto. Con respecto a Pelao, me reafirmó no sentirme culpable por ser sensible. Empecé ese camino con Luis, en Control Z. Recuerdo que cuando me dieron ese papel me enojé porque yo quería ser uno de los gandallas —ríe—. Con ese proyecto descubrí que me daba un poco de vergüenza mostrar esa parte de mí: frágil, vulnerable, desprotegido, desvalido. Me considero muy echado para adelante, pero lo que ven en pantalla también es una parte de mí. Pelao me confirmó que no podemos seguir pretendiendo que somos los mismos, que nada nos duele, que estamos bien o que no necesitamos la ayuda de nadie. Él ni siquiera se cuestiona si es demasiado sensible o no.
En ese sentido, de todos los personajes de la serie, es el más avanzado emocionalmente. Se permite vivir lo que está sintiendo y, entonces, eso conflictúa a los demás, por ejemplo, a los “Nueva Sangre”. En el caso de Rosario, la conecta con un lado más sensible, amoroso y también le despierta un instinto maternal que no ha podido desarrollar del todo con Rubí. Es un catalizador para muchas cosas, a lo mejor no en cuestión de sucesos, pero sí en el desarrollo de quienes le rodean.
Creo en el poder transformador del arte. A veces eso no es tan visible como el trabajo de un doctor o un bombero, pero el arte confronta y transforma de una manera más sutil y, a mi punto de vista, más poderosa. No llega a la razón, es decir, cuando ves algo que realmente te conmueve, no lo puedes definir ni verbalizar. Es como: “Algo me pasó, no sé qué fue, pero lo siento en el alma y en el cuerpo”. Es algo energético, que te va transformando día con día.
Eso me enseñó: para transformar, nomás hay que permitirse ser uno mismo, sin juicios.
El año pasado te vimos en proyectos con muchos matices y contrastes. ¿Qué otras producciones tienes en puerta?
Este año tengo un estreno más; es un proyecto que me entusiasma muchísimo. Vuelvo a revisitar una parte de la historia de México con la que ya he tenido contacto varias veces, y que cada vez que me adentro en ella me sigue moviendo. En un mes, voy a comenzar el rodaje de otro proyecto que está increíble y estoy muy emocionado. Afortunadamente, hay mucho trabajo, estrenos y otras cosas.