Para Manuel Medrano, el mundo es el escenario perfecto para expresar quién es a través de la música. En medio de la preparación de una gira internacional para celebrar la salida de Superior, su más reciente álbum, el cantautor colombiano se adentra en los Alpes suizos, donde los horizontes infinitos y la belleza de un refugio natural amplifican la contemplación de su filosofía en torno al arte, los mitos y realidades de una década en la industria y una discografía en constante evolución, con la que ha podido revelar su esencia como uno de los artistas más virtuosos de Latinoamérica.
En el video que promociona tu próxima gira, hablan con humor de ciertas cosas que hace y no hace un artista como tú, con una carrera tan sólida e importante. ¿Qué hay de mito y qué hay de realidad en todo eso?
Me alegra que lo menciones, porque yo pensaba que nadie se había dado cuenta. Realmente, estos videos que estoy lanzando para promocionar esta gira son una sátira de la industria musical, de sus prácticas y de lo que hoy en día se le exige a un artista.
¿Cuáles son esos negociables y no negociables que puedes llegar a sacrificar para tener una carrera exitosa? ¿Cuáles son los sacrificios reales que existen alrededor de la vida de un artista? De pronto, la gente tiene un imaginario aspiracional sobre la fama, porque se cree que todo es perfecto y que todo son risas, pero detrás hay un background que puede llegar a ser muy agresivo para una persona, sobre todo, para los artistas que están iniciando. Uno inicia con la ilusión del arte, con el amor al arte, y luego eso termina convirtiéndose en un negocio muy agotador. Nadie habla de eso.

En algún momento, ¿el éxito ha sido más abrumador que satisfactorio?
La verdad, no. El reconocimiento a la vida pública, a través del arte, me ha traído cosas hermosas. Le dio a mi vida un giro de 180 grados maravilloso. Al mismo tiempo, sí tiene muchas exigencias, por ejemplo, estar lejos de tu familia, sacrificar horarios, ser muy estricto con tu disciplina. Es una exigencia superior diaria para lograr y cumplir con todos los “estándares de la industria musical”: ser atractivo, estar en forma, hacer contenido todos los días para mostrar que tu vida es maravillosa, estar en los aeropuertos a las 4 de la mañana para el próximo vuelo del siguiente show, tener siempre la voz impecable. Son vainas que, de pronto, uno llega a normalizar, pero al final del día son exigencias superiores. Estás lejos de tu familia, lejos de tu casa.
A pocos meses de iniciar una gira internacional, ¿qué papel juega el tiempo libre en tu preparación previa? ¿De qué manera sueles disfrutarlo?
Desde hace tiempo, he estado muy conectado con mis prioridades. Sé que, para dar una gira que puede durar entre dos o tres meses, con un total de 30 conciertos, voy a necesitar un tiempo conmigo mismo muy especial. Tiempo para hacer deporte, para hacer ejercicio, para descansar mi mente y mi voz, y para conectar con mi familia. Y entonces sí lanzarme a esta aventura de recorrer diferentes países, cambiar mi alimentación y mi rutina diaria para entregarme al público y a mi performance, que son bastante exigentes.
La previa es muy emocionante porque, además de disfrutar ese momento conmigo mismo, creamos toda la infraestructura de la gira: ensayamos con la banda, diseñamos los visuales, el póster y toda la nueva identidad. Cada etapa es muy importante. Desde 2022, creamos un concepto para la gira de Eterno; luego reconectamos con mis fans de toda la vida con el “10 Años Tour”, un show muy apegado a mi historia artística. Ahora se viene el “Superior Tour”, que está conectado con la mejor etapa de mi carrera.
He logrado mantenerme todos estos años disfrutando lo que hago, componiendo música que conecta con la gente desde lo esencial, desde el alma y el corazón, y llevando mi performance al nivel que siempre soñé, con la puesta en escena, los visuales y las luces. Poder mostrar en el escenario todo lo que soy como artista, así como la diversidad para interpretar diferentes géneros de música, es algo muy especial. Es emocionante la previa, durante, e incluso el después de una gira.

¿Los destinos que visitas influyen en tu proceso creativo o te inspiran a componer música?
Definitivamente. Todo en la vida me inspira y cada oportunidad es sumamente enriquecedora. Visitar un país nuevo me trae sabores, olores y colores distintos; acentos, nuevas palabras y formas de sentir. En cada país se siente la brisa diferente, en cada país se conectan con el mar de una manera distinta. La gastronomía tiene procesos únicos en cada lugar. Para mí, todo eso hace parte de la historia de la humanidad y, realmente, la historia de nuestro paso por la vida es lo que más me motiva y emociona. Me entusiasma conocer la historia de cada país y cómo es la gente de cada lugar. Eso me inspira demasiado.
¿Cuáles han sido tus destinos favoritos?
No me puedo quedar solo con unos pocos, porque conecto mucho con el mundo y con las diferentes culturas, tanto en Latinoamérica y Centroamérica, como en Europa y Estados Unidos. Definitivamente, hay lugares que se han vuelto mi segunda casa, como México. Es mi público más fiel y el país donde más escuchan mi música. Colombia es mi casa, el país que amo. Estoy maravillado de poder visitar España, Argentina, Chile, Perú, Ecuador y Estados Unidos, aunque para nosotros los latinos sea un poco más difícil hacer muchos conciertos allá. Vivo muy agradecido por el privilegio de llevar mi música a otras partes del mundo. No tengo palabras para describir lo mucho que me gusta viajar con mi música.
¿Cómo compaginas el estudio con la vida en los escenarios?
Esto casi nadie lo sabe, pero gran parte de mi año se divide así: entre diciembre y enero paso tiempo con mi familia. Luego, a mediados de enero y principios de febrero, empiezo a hacer música en mi home studio o en estudios que me gustan con artistas y productores. Este proceso puede tardar dos o tres meses, aunque en realidad siempre estoy haciendo música. Después viene la planeación de la gira, que también toma entre dos y cuatro meses: ensayos, creación de visuales y vestuario. A partir de ahí, son alrededor de cuatro meses entre giras y promoción. En ese tiempo, más o menos, se va mi año laboral.

Todo es muy calculado.
Sí, hemos logrado hacer una agenda que está completamente conectada con mis prioridades. Hago todo lo que amo, tengo tiempo para estar con mi familia y también para estar solo. Me encanta la soledad, estar en el campo o en la playa, y practicar mis deportes favoritos como kitesurf; para eso me toca ir a un spot específico con el viento ideal. También me gusta hacer wakesurf e ir al gimnasio todas las semanas. Coordinar el año de esta manera y encontrar esas prioridades y momentos me ayuda a tener una vida plena, y a mantener mi salud mental y física en orden.
Eso es de lo que habla el video del lanzamiento de la gira. Tenemos que poner todo en una balanza para no llegar a afectarnos. Yo me considero una persona muy fuerte mentalmente, pero sé que esta carrera puede ser muy frustrante para alguien que no está acostumbrado a tanto ajetreo, a estar tan lejos de casa, a que le cambien la alimentación, a que le digan tantas veces que sí y, al mismo tiempo, tantas veces que no. Es una carrera a la que hay que darle un manejo sabio para que puedas estar al cien.
¿Qué faceta de Manuel Medrano se refleja en Superior?
Superior es un álbum que está inspirado en la superioridad de la mujer. No es un secreto que yo le escribo canciones a mujeres que han hecho parte de mi vida y que me han enseñado a amar. Me inspiran a crear obras que luego conectan con diferentes personas en el mundo. Es fascinante poder resumir toda esta historia en este álbum, que quizá es un poco menos visceral e inspirado en la música con la que crecí y que forma parte de mi vida: música negra de los ochenta, influenciada por el funk, el disco, las guitarras animadas y las canciones poderosas, con letras fáciles de digerir.
Es un álbum para ir a la playa, para manejar hacia el trabajo, para ponerse feliz y en sintonía durante el día. Por lo general, soy un poco más visceral y me encanta la poesía, pero en esta ocasión quise ser más fresco y entregarme más al performance, a lo que hacemos en vivo. Tiene arreglos de vientos y orquestales, lo que me da la oportunidad como artista de mostrar diferentes facetas en el escenario: empezar muy arriba, luego pasar a una etapa más íntima y romántica con mi guitarra acústica, después volver al pop, acercarme un poco al rock, al jazz, y así ofrecer un performance más dinámico y completo.
Acabamos de lanzar el video de la canción que le da nombre al álbum, y muy pronto se estrenarán más videos de este proyecto que me tienen muy emocionado.

Cuando lanzas un nuevo disco, ¿lo vives como una consolidación en tu carrera o como el cierre de una etapa?
Siento que es una consolidación en mi carrera. En el arte, las etapas nunca se cierran. Tu público siempre va a querer escuchar tus canciones, y eso es una responsabilidad como artista. Para mí, no son obras distintas, sino una sola obra, es decir, yo soy la obra de arte, y cada uno de mis discos forma parte de ella. Como obra de arte viva, tengo la necesidad de expresar todo lo que soy. Mi idea es poder acumular suficientes obras para que, al final del día, con ocho o diez álbumes, la gente pueda ver el big picture de todo lo que he creado.
¿Esto se complementa con lo que sucede sobre el escenario?
Claro, con el performance. Siento que hago álbumes para acompañar a las personas en las diferentes etapas de su vida: desde el momento en el que se enamoran, hasta cuando viven una desilusión o cuando deciden volver con alguien; y luego, cuando te cansas de amar a otros y aprendes a amarte a ti mismo. En el caso de Superior, puedes encontrar un espacio en la soledad sin la necesidad de estar enamorado de alguien. Cuando estás feliz contigo mismo y te amas profundamente, puedes sentirte “superior” y conectar con tu propia felicidad.

Ante el avance de la inteligencia artificial y las regulaciones en torno a ella, ¿desde qué lugar te posicionas como artista?
Me gusta el arte analógico; es lo que hago y lo que vivo, pero también soy un amante de la tecnología y de hacer maravillas con ella. Mi proyecto es 90% analógico y 10% tecnológico, porque, al final del día, uno utiliza muchas herramientas para grabar instrumentos, grabar voces, arreglar sonidos y diferenciarlos.
Respecto a la inteligencia artificial, me parece fascinante. No soy un artista que quiera entregarle su vida, pero sí quiero utilizarla para crear arte. Me interesa la idea de usarla para algo positivo, porque es una herramienta que puede llegar a ser muy peligrosa si no se usa de buena manera.
Qué la tecnología inspire el arte y el arte a la tecnología.
Totalmente, es una buena frase.

¿Ya has hecho el álbum de tus sueños?
Cada uno ha sido el disco de mis sueños. Ahora me dedico a hacer música que conecte con la grandeza más profunda que hay dentro de mí. De pronto, se percibe más lo superficial, pero hay música que no hubiera podido hacer hace 10 años porque no tenía las herramientas ni la experiencia. Hoy, tengo la oportunidad de explorar nuevas formas de desarrollar mi arte, y eso abre la puerta a álbumes cada vez más expresivos.
Mis dos primeros álbumes están centrados en el amor y el desamor; son historias muy viscerales. Perfecto está dedicado cien por ciento al amor propio: a amarte a ti mismo y a reconectar con lo esencial, como la salud mental, emocional y el vínculo con tu cuerpo. Todo es perfecto: el aire que respiramos, el hecho de habitar un ecosistema en la mitad del espacio, sin evidencia de una civilización como la nuestra. Ahí es donde podemos ver la belleza que nos rodea. El amor de pareja es divino, pero el amor propio y el amor al prójimo es esencial para estar bien. En este último disco puedes ser feliz por ti mismo.
Eso es lo que estoy construyendo a través de estos álbumes. Mi gran obra se va a concretar cuando existan ocho o diez materiales y, entonces, se podrá hacer una recopilación, por ejemplo, de boleros o baladas, o incluso de funk, rock o jazz. Esa es mi idea, que en cada disco haya una mezcla de géneros que, en conjunto, permitan en el futuro organizar distintos compilados por estilo.
Con más de 10 años de trayectoria, una discografía en constante evolución y una filosofía artística sólida, ¿cuál dirías que es hoy la esencia de Manuel Medrano?
La esencia de Manuel Medrano sigue siendo la misma: seguir creciendo y seguir creando música que ayude a hacer del mundo un lugar mejor. Si escuchas una canción con un sonido bailable, bailas. Yo sueño con la idea de que, si hago canciones de amor, la gente ame cada día de una manera más linda. Quiero hacer música que toque el corazón y que genere un impacto positivo en la vida de las personas.
Créditos:
Manuel Medrano fotografiado por Mario Alzate. Historia por Karla León. Producción Ejecutiva por Diego Ortiz. Producción de campo por Bibiana Quintana. Estilista principal: Ana Carolina Gonzalez Bortot. Estilista en el set: Lucine Ayanian. Asistentes de estilismo: Masha Mir, Grace. Peinado y maquillaje: Linda Belkahla Soleta. Asistente de producción: Ana Carolina Gonzalez Bortot.