El 1 de marzo de 1965, un anuncio oficial de la NASA marcó un antes y un después en la historia de la relojería, pues el OMEGA Speedmaster fue declarado como un elemento “apto para todas las misiones espaciales tripuladas”. Aquel día, el reloj dejó de ser simplemente un objeto cotidiano para convertirse en una herramienta para aquellos que se lanzaban a la exploración espacial. Ahora, sesenta años más tarde, OMEGA celebra el aniversario de su alianza con el espacio, honrando la resistencia técnica de su reloj insignia y su rol en algunos de los hitos más importantes de la historia moderna.
La historia se remonta a principios de los años sesenta, cuando el discurso de John F. Kennedy prometiendo llegar a la Luna antes de que terminara la década impulsó la carrera espacial estadounidense. Con el Proyecto Mercury ya concluido, la NASA comenzaba a preparar las misiones Géminis y Apolo. En este contexto, los astronautas solicitaron a Deke Slayton, director de operaciones de vuelo tripulado, un reloj que pudiera resistir las condiciones extremas del espacio. En 1964, Slayton envió una solicitud formal de cronógrafos de alta calidad a distintas firmas relojeras. De todas las convocadas, solo cuatro respondieron. Y, entre ellas, fue OMEGA la que marcaría la diferencia.

Los relojes debían superar once pruebas diseñadas por el ingeniero James Ragan, que buscaban simular los entornos más hostiles: cambios drásticos de temperatura, vacío, humedad extrema, presión elevada, vibraciones intensas y ruidos ensordecedores. Solo el OMEGA Speedmaster ST 105.003 resistió cada desafío sin perder la precisión técnica, ni la integridad de su diseño. Mientras tanto, los demás modelos cedieron ante las pruebas. Uno deformó su cristal y a otro, el segundero dejaba de funcionar correctamente. Sin embargo, el Speedmaster demostró que estaba preparado para lo imposible.
No obstante, aún faltaba la prueba más importante de todas: la aprobación de los propios astronautas. Ragan distribuyó los relojes sin revelar los resultados, y la elección fue unánime. El Speedmaster destacaba por su claridad, precisión y facilidad de uso con guantes. Así, a menos de un mes de haber sido certificado, viajó al espacio en la muñeca de Gus Grissom durante la misión Géminis 3. Pero este fue apenas el comienzo. Ed White lo llevó durante el primer paseo espacial de un estadounidense, y en 1969, acompañó a Neil Armstrong y Buzz Aldrin durante el histórico alunizaje del Apolo 11. Desde entonces, ha estado presente en cada misión tripulada de la NASA.

A lo largo de seis décadas, el Speedmaster ha evolucionado sin perder aquello que lo hace único. El modelo original ST 105.003, con su caja de 39,70 mm y su esfera negra con logotipo aplicado, fue la base para reediciones posteriores como el Speedmaster Calibre 321 y el actual Moonwatch. Este último, lanzado en 2021, conserva la estética clásica pero incorpora innovaciones modernas como el movimiento Co-Axial Master Chronometer. Su fondo de caja recuerda la hazaña con inscripciones que lo vinculan eternamente a la exploración espacial: “FLIGHT-QUALIFIED BY NASA FOR ALL MANNED SPACE MISSIONS” y “THE FIRST WATCH WORN ON THE MOON”.
Hoy, a 60 años de aquella declaración de la NASA, OMEGA no solo celebra un aniversario, sino que honra toda su historia. El Speedmaster, más allá de ser un reloj, también es un testigo de la trayectoria humana más allá del planeta Tierra. De esta manera, este cronógrafo mantiene su reputación como una herramienta confiable para los astronautas, perpetuando y desarrollando su precisión y excelencia mecánica.
