Para los amantes del metal, Ozzy Osbourne no cantaba sino exorcizaba demonios. Desde que su voz oscura y temblorosa invocó los primeros acordes de Black Sabbath en 1970, supimos que algo había cambiado. El rock ya no era rebelde sino demoníaco, abismal y bello en su monstruosidad. Ozzy fue su profeta, su bufón lúgubre, y su ídolo autoindulgente. Ahora que se apagan las luces tras su último acto, su figura se alza más grande que nunca, a medio camino entre una leyenda medieval y un dibujo animado.
John Michael Osbourne nació en Birmingham, Inglaterra, en 1948. Su infancia estuvo marcada por la pobreza, la dislexia y la delincuencia juvenil. Pero fue en el ruido, en la distorsión y la furia eléctrica, donde encontró su hogar. Junto a Tony Iommi, Geezer Butler y Bill Ward, formó Black Sabbath y redefinió el sonido y el imaginario del heavy metal. La oscuridad nunca fue tan seductora en el rock.
Su carrera solista, iniciada tras ser expulsado de Sabbath en 1979, consolidó su figura como ídolo solitario y desquiciado. Con discos como Blizzard of Ozz y Diary of a Madman, creó himnos como Crazy Train o Mr. Crowley y reclutó a guitarristas prodigiosos como Randy Rhoads o Zakk Wylde. Su voz siempre parecía al borde del colapso; su cuerpo, de la ruina. Pero ahí estaba: vibrando con una fuerza inexplicable, dando conciertos aun cuando el mundo creía haberlo perdido.
Sin embargo, el milagro (si se le puede llamar así) fue que Ozzy trascendió su propia música. Su personalidad, a ratos siniestra, a ratos cómica, lo convirtió en un personaje fascinante para los medios. Fue satán y payaso, drogadicto y padre de familia, sobreviviente y meme. Fue, como diría Nietzsche, “más humano que el hombre”.
Ozzy Osbourne murió, pero la oscuridad sigue riéndose con su voz. Su legado se mide en riffs, en tatuajes, en gritos desgarrados, pero también en risas, cameos y series de televisión. Como una criatura de la noche que aprendió a vivir a la luz, Ozzy fue muchas cosas, menos predecible. Y quizás por eso, sigue siendo eterno. Estas son algunas de las apariciones más emblemáticas de Ozzy Osbourne en cine y televisión:
The Osbournes (MTV, 2002–2005)
La serie que lo convirtió en un fenómeno cultural más allá del metal. Un reality íntimo, caótico y deslenguado que mostraba a Ozzy como esposo confundido, padre afectuoso y leyenda despistada. Una tragicomedia doméstica en episodios de 20 minutos.
Decline of Western Civilization Part II: The Metal Years (1988)
En este documental mítico de Penelope Spheeris, Ozzy ofrece una de las entrevistas más recordadas, mientras cocina el desayuno. Reflexiona sobre su vida y las adicciones en un plano hipnótico que mezcla ternura y decadencia.
Little Nicky (2000)
En esta comedia absurda y subestimada protagonizada por Adam Sandler, Ozzy aparece como héroe improvisado, lanzando un murciélago al infierno y mordiendo su cabeza (una parodia autoconsciente de su infame episodio de 1982). Se interpreta a sí mismo, y lo hace con una ironía brillante.
Trick or Treat (1988)
En esta cinta de terror Ozzy hace un divertido cameo interpreta al Reverendo Aaron Gilstrom, un telepredicador moralista que se opone al rock satánico y arremete contra el legado de Sammi Curr, el músico ficticio resucitado en la cinta.
South Park (2001)
En el episodio Chef Aid, aparece ayudando a Isaac Hayes y en Christian Rock Hard, Ozzy aparece animado en un festival cristiano, satirizando su imagen satánica y cuestionando la censura. Un cameo breve pero poderoso, que subraya su condición de ícono pop reciclable.
Austin Powers in Goldmember (2002)
Participa con su familia en una escena meta donde comentan la trama absurda de la película. Sharon lo regaña por no prestar atención. Humor autorreferencial al estilo de The Osbournes combinado al estilo excéntrico de Mike Myers, consolidando la marca “Ozzy”.
Gnomeo & Juliet (2011)
En esta cinta animada con música de Elton John, Ozzy presta su voz a Fawn, un ciervo de jardín. Sí: el Príncipe de las Tinieblas convertido en gnomo animado. Una forma de mostrar que su legado podía atravesar generaciones, géneros y edades sin perder su sello.
Trolls World Tour (2020)
Aquí, Ozzy da voz a King Thrash, un personaje inspirado en su estética. La animación reciente lo homenajea como figura central del “rock pesado” dentro de un universo colorido y para niños, con un guiño a su inmortalidad.
CSI: Crime Scene Investigation (2004)
Participa junto a Black Sabbath en un episodio especial, final de la temporada 13. El cruce entre el heavy metal y la televisión de crimen evidenció su capacidad camaleónica para instalarse en todo tipo de narrativas.
Ghostbusters (2016)
En el reboot femenino dirigido por Paul Feig, Ozzy aparece brevemente durante un concierto poseído por entidades paranormales. Lo vemos desorientado y murmurando: “Esto es como el Festival de Ozzy en los 80”. Un guiño meta musical entre el caos y el ectoplasma.
Muppets & Sesame Street (años 90–2000s)
En 1994 grabó Born to Be Wild junto a Miss Piggy para el álbum Kermit Unpigged, Participó en el video ecológico Yakety Yak – Take It Back de Sesame Street (1991) y compartió pantalla con Fozzie Bear y Rizzo en Jimmy Kimmel Live! durante la promoción de The Muppets’ Wizard of Oz (2005). Su versión Muppet no fue un disfraz: era Ozzy sin maquillaje (cabe recordar que también hizo parte de una colaboración impensable junto a la actriz Kim Basinger y el dúo Was (Not Was) para la canción pop Shake Your Head. Solo Su Satánica Majestad era capaz de aceptar estos encargos musicales.