La presidenta Claudia Sheinbaum anunció la creación de un nuevo órgano técnico que se encargará de administrar los permisos para radio y televisión. Este anuncio forma parte de una reforma a la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión, cuyo objetivo es reorganizar la gestión del espectro radioeléctrico.
Hasta hace poco, esta función estaba a cargo del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), un organismo autónomo creado para garantizar una regulación técnica e independiente del sector. Sin embargo, el IFT fue eliminado por esta misma administración como parte de una reforma que buscó desaparecer varios órganos autónomos, argumentando que eran obsoletos y costosos.
El nuevo órgano que propone Sheinbaum estará dentro de la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones (ATDT), pero tendrá autonomía técnica para otorgar y supervisar concesiones. Estará integrado por cinco ciudadanos independientes y pretende ser un árbitro especializado, parecido al IFT, aunque dependerá directamente del Poder Ejecutivo.
El control del espectro radioeléctrico es fundamental porque determina quién puede usar las frecuencias para transmitir contenidos y servicios, un recurso estratégico para la comunicación y la información en todo el país. Aunque el Gobierno asegura que respetará la libertad editorial y evitará la censura, la concentración de poder sobre este recurso vuelve a estar en manos del Ejecutivo, lo que genera preocupación sobre la independencia real de este nuevo órgano.
La clave estará en si este grupo técnico logra funcionar con verdadera autonomía y criterios transparentes, o si será solo una figura decorativa dentro de una estructura centralizada, sino garantizar que el acceso a la comunicación siga siendo un derecho, no un privilegio regulado desde el poder.