El pasado sábado 25 de abril, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, estuvo cerca de morir una vez más. Durante la Cena de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, que se llevó a cabo en el Hotel Hilton de Washington, un hombre armado burló la seguridad presuntamente con intenciones de terminar con la vida del mandatario y miembros de su gabinete.
Los hechos sucedieron tan solo momentos después de que comenzara el evento. Tras el discurso de bienvenida, se escucharon disparos, lo que obligó a suspender el evento y evacuar a los invitados. Trump estaba sentado junto a su esposa Melania, el vicepresidente JD Vance y demás funcionarios. El público pudo revivir la escena gracias a un video que circuló en redes sociales, donde agentes del servicio secreto intentan sacar al presidente.
El agresor fue identificado como Cole Thomas Allen, de 31 años. Los reportes indican que Allen evadió los controles de seguridad del hotel y logró llegar hasta las puertas del salón de baile donde se desarrollaba la cena. Poco después de ingresar al recinto, agentes federales abatieron al sujeto y posteriormente fue detenido. De acuerdo a Jeffery Carroll, jefe interino del Departamento de Policía Metropolitana, el atacante ingresó “armado con una escopeta, una pistola y varios cuchillos”.
A pesar de que aún no hay información oficial, Donald Trump mencionó que los motivos del agresor radican en el odio. Tan solo horas después de lo sucedido, el mandatario fue entrevistado en el programa 60 minutos, donde se leyó un manifiesto presuntamente escrito por Allen. “No voy a permitir que un pedófilo, violador y traidor manche mis manos con sus crímenes”, dijo la presentadora del programa Norah O’Donell citando el escrito. El presidente de los Estados Unidos respondió llamando a la conductora una horrible persona y una desgracia.

Uno de los momentos más cuestionados tanto de los videos que han salido a la luz como de la información que han compartido diversos medios de comunicación, es el tiempo que el servicio secreto tardó en retirar al presidente y su esposa del lugar. En esa misma conversación en 60 minutos, Trump reveló que él fue quien decidió esperar. “Quería ver lo que estaba pasando”, dijo. “Estaba rodeado de gente estupenda, y probablemente los hice actuar un poco más despacio. Les dije:, ‘Un momento. Un momento. Déjenme ver, un momento’”.
Poco después, el mandatario también reveló sus intenciones de repetir la cena de corresponsales. “Lo vamos a hacer de nuevo. No vamos a permitir que nadie se apodere de nuestra sociedad. No vamos a cancelar nada, porque no podemos hacerlo”, externó.
El presidente de los Estados Unidos puede ser la persona más protegida del mundo. Sin embargo, parece que los protocolos de seguridad ya no son como en el pasado. Gary O’Donogue, corresponsal en jefe de la BBC en Norteamérica, declaró que la seguridad en el hotel “no fue particularmente estricta”. El periodista mencionó que las invitaciones ni siquiera eran revisadas con rigor y que en ningún momento se le solicitó identificación a ninguno de los invitados.
Tras lo sucedido, ha iniciado una conversación sobre los protocolos de seguridad en eventos gubernamentales. De acuerdo a información de Reuters, la jefa de gabinete de la Casa Blanca, Susie Wiles, ha convocado a una reunión esta misma semana para revisarlos. Otros gobiernos, como Reino Unido, también echarán un vistazo a sus estrategias para cuidar a sus gobernantes.
Pese a que la situación ha dejado a muchos en shock, no se trata del primer intento de asesinar al presidente de los Estados Unidos. En julio de 2024, durante un mitin en Butler, Pensilvania, el entonces candidato sufrió el impacto de una bala en su oreja derecha a causa de un disparo a la distancia. Tan solo dos meses después, hubo un intento más por acabar con Donald Trump. El mandatario se encontraba jugando golf en Florida cuando agentes del FBI se percataron de la presencia de un tirador, quien huyó de la escena sin generar ningún daño.