Quinografía, el documental que narra la vida y obra de Quino, el entrañable ilustrador y creador de Mafalda, llegó este fin de semana a las salas de cine en España. Dirigido por Mariano Donos y Federico Cardone, el largometraje nos permite conocer, más allá de un pseudónimo, el lápiz o el papel, a Joaquín Salvador Lavado Trejón, historietista argentino — nacionalizado español— que retrató las preocupaciones y problemas del mundo a través de un sinfín de viñetas.
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A través de una última entrevista, y un recorrido por Milán, París y Madrid, ciudades en las que vivió durante su exilio por el golpe de Estado en Argentina, en 1976, la película recorre su universo creativo y afectivo. Joan Manuel Serrat, Jorge Valdano, Milena Busquets y Álex Grijelmo, son algunos de los amigos que aportan testimonios invaluables para construir una historia que, en palabras de los directores, busca explicar “un fenómeno que hace que la Universidad de Taiwán establezca a Mafalda como una materia en la carrera de filosofía”. Con un guión de Mariana Guzzante, Quinografía retrata el inasible idioma universal de su humor: “tan argentino, tan mendocino, tan andaluz, tan humano”, según lo describen aquellos que lo vieron estudiar Bellas Artes, vender su primera historieta o esbozar los primeros trazos de una pequeña niña —cuyo nombre surgió por la inicial de una marca de electrodomésticos—, que cobró vida un 19 de septiembre de 1964, en el suplemento de la revista literaria Leoplán.

La coproducción hispano-argentina, que formó parte del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, el Festival Internacional de Cine de Cuenca y del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, explora, además, su legado como figura clave en la historia del cómic, el camino que lo hizo convertirse en una celebridad y cómo, viudo y casi ciego, regresó a su natal Mendoza para despedirse de la luz de su infancia. “Quinografía intenta plantear una reflexión sobre el modo en el que dialogan el pasado y el presente, bajo una certeza mafaldiana: los adultos no tienen la menor idea de lo que hacen con el mundo”, explican Donos y Cardone, quienes, al preguntarle a Quino cómo le gustaría ser recordado, reciben un escueto “No sé, no lo sé…”, como un gesto que no solo refleja el peso de sus palabras y sus trazos, sino también, de su lado más humano.