Durante la quinta jornada de la edición 28 del Festival de Cine de Guanajuato, Verónica Castro recibió un homenaje por sus 58 años de trayectoria. Actualmente es conocida como una de las figuras más importantes de la telenovela a nivel internacional. Su trabajo como actriz, cantante, productora y presentadora de televisión le valió la Cruz de Plata del GIFF y el Premio La Musa, otorgado por la Asociación de Mujeres en el Cine y la Televisión.
Durante su discurso compartió sus vivencias profesionales y reflexiones de vida, ya que durante sus casi 60 años de trayectoria ha participado en más de 400 programas y entrevistas. Su participación en las décadas de 1980 y 990 le valieron un Emmy honorífico en los 2000, gracias a su legado en la televisión latinoamericana. “Hoy celebramos el lugar que hemos ganado, pero también reconocemos lo mucho que falta. Tenemos que construir espacios donde la mujer pueda crear sin miedo, donde pueda brillar sin que nadie le apague su luz”, dijo en su discurso.
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Además señaló que para construir su carrera ha tenido que hacer sacrificios personales, especialmente como mujer joven trabajando en una industria dominada por hombres. Desde el escenario del Centro Cultural Ignacio Ramírez, contó una anécdota durante el rodaje de El arte de engañar, su primer estelar de cine, donde sin previo aviso o declaración bajo contrato, tuvo que realizar una escena de desnudo. “Me temblaba el cuerpo, me tuvieron que dar un relajante, no quería quitarme la ropa, lloraba. Me sentí mal, no me sentí cómoda. Y desde entonces, decidí no hacer más desnudos. Eso me cerró muchas puertas, pero también me salvó”, reveló.
También reveló sentirse orgullosa de haber sido la primera mujer en tener control total como productora ejecutiva de un programa en Televisa. Esto le permitió crear personajes, escribir guiones, impulsar protocolos de equidad y poder proteger a las mujeres de su equipo. “Cuando comencé, nosotras teníamos que demostrar el doble y hablar el triple, y aún así nunca dejamos de contar nuestras historias. Hoy celebramos lo que las mujeres hemos ganado”.
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Con mucha emoción le habló a todas las mujeres de la industria, diciendo: “¡Basta de abusos, de desigualdades, de silencios impuestos! Es momento de hablar entre nosotras, de cuidarnos entre nosotras, de crear espacios para brillar sin miedo. […] No podemos conformarnos. Debemos alzar la voz y decir: ‘basta’. Como mujer viví muchas luchas, por eso recibo este premio con humildad y fortaleza. Cada reconocimiento que se le da a una mujer en el cine es una semilla de igualdad. Yo lo recibo con humildad, pero también con fuerza, porque es para todas”, mencionó en un poderoso discurso.
Finalmente concluyó con un agradecimiento a todo aquel que la ha apoyado durante su carrera, ya sea mediante la televisión, el teatro o un boleto de cine. Con esto, dejó en claro el “por qué” de su legado, marcándose como una leyenda de la televisión mexicana.