El retrato de Dorian Gray, de Oscar Wilde, es una de las novelas más reconocidas a nivel internacional, consolidándose como un clásico innegable; casi tan innegable como su subtexto homoerótico, que escandalizó a la sociedad victoriana de 1890.
Este es uno de los primeros relatos queer de la historia y, también, uno de los primeros en establecer la tendencia narrativa de que las historias LGBTIQ+ debían tener un final trágico. Porque, después de todo, ¿cómo sería posible que una persona considerada “enferma” o “loca” tuviera un final feliz? Los primeros autores que escribieron sobre estas identidades no lo creían posible o, al menos, no podían creerlo en voz alta.
Hablando del contexto de los años 1900, la idea no parece descabellada: la homosexualidad era ilegal y ampliamente concebida como una enfermedad. Lo sorprendente es que, incluso en la actualidad, más de 100 años después, esta dinámica sigue replicándose, reduciendo las identidades queer a distintas casillas: personajes secundarios, narrativas de relleno, protagonistas condenados a historias trágicas, relatos queer que solo representan a hombres gays y una interminable lista de estereotipos.
A continuación una lista de títulos audiovisuales que contradicen la norma, fomentando historias reales, sensibles, alegres y con la misma normalidad con la que cualquier otra película con personajes heterosexuales es abordada.
1. But I´m a Cheerleader (1999) – Jamie Rabbit
Uno de los coming of age más icónicos para la comunidad sáfica. Adelantada a su época en donde los estereotipos del mejor amigo gay y la pesada chica acosadora lesbiana predominaban en películas como Mean Girls y Scary Movie, But I’m a Cheerleader llegó a deconstruir la formula de los coming of age del momento.
La película cuenta la historia de Megan Bloomfield, una adolescente estadounidense perfecta: es porrista, tiene novio y una vida aparentemente ideal. Sin embargo, cuando su familia sospecha que es lesbiana, la envían a un campamento de “terapia de conversión” para corregir su orientación sexual. Allí, Megan comienza a cuestionar todo lo que creía sobre sí misma y descubre el amor mientras aprende a aceptar su identidad.
Y si, tiene un final feliz digno de cualquier comedia romántica de Hollywood. Además, la actuación heterosexual de RuPaul merece un Oscar.
2. Shiva Baby (2020) – Emma Seligman
Danielle (Rachel Sennott), una estudiante universitaria judía y bisexual que se siente perdida sobre su futuro, asiste a una shivá con sus padres. Lo que debería ser una visita incómoda se convierte en una pesadilla cuando en la reunión aparece su ex novia, su sugar daddy junto con su esposa y decenas de familiares que no dejan de cuestionar sus decisiones de vida.
La narrativa, si bien gira alrededor de un personaje que es atravesado por las violencias a las que se enfrentan las personas LGBTIQ+, habla sobre las expectativas culturales y familiares que se encuentran dentro de una incómoda reunión con personas que no saben nada sobre ti, pero sienten que tienen derecho a opinar.
Shiva Baby es una película que a través de la cinematografía construye una tensión que te tendrá al borde de tu asiento, con una comedia situacional y risas de puro fastidio, la cinta no es para nada trágica (aún que si sientes rabia por Danielle).
3. Las mil y una (2020) – Clarisa Navas
En el barrio popular de Las Mil Viviendas, en Corrientes, Argentina, Iris pasa sus días junto a sus primos mientras intenta encontrar su lugar en un entorno marcado por la precariedad y los prejuicios. Cuando conoce a Renata, una joven enigmática con un pasado difícil, surge entre ambas una atracción que la llevará a descubrir el amor, el deseo y su propia identidad.
Las mil y una es el ejemplo perfecto para reafirmar que una película de drama LGBTIQ+ no tiene que ser fatalista. Ambientada en una Argentina decadente, la película explora la vivencia de las juventudes queer y cómo se desarrollan dentro de su entorno. En entrevista con Cinencuentro, la directora Clarisa Navas habló sobre la evolución de la representación queer en Latinoamérica: “Yo creo que por suerte ha cambiado en cierta forma en relación a que los personajes pueden también ser felices o les pueden pasar cosas buenas. […] En nuestro caso, pasó mucho por escuchar esas vivencias y no hablar en nombre de o en vez de, sino más bien construir algo en común.”.
4. Bottoms (2023) – Emma Seligman
Una cinta más de la directora Emma Seligman, quien también vuelve a colaborar con Rachel Sennott en el guión y elenco de Bottoms, un coming of age que cuenta la historia de PJ (Sennott) y Josie (Ayo Edebiri), dos estudiantes lesbianas poco populares en su último año de preparatoria que crean un supuesto club de defensa personal femenino con la esperanza de acercarse a las chicas que les gustan. Lo que comienza como una mentira para ligar se convierte en un movimiento inesperado que desata caos, peleas y situaciones absurdas dentro de la escuela.
Con un crew completamente femenino desde la pre-producción hasta la post-producción, Bottoms es una comedia irreverente con una perspectiva queer que la ha colocado cómo una de las películas LGBTIQ+ más relevantes de los últimos años. Bottoms comprueba que las premisas de películas como Scott Pilgrim vs. The World, también aplican en relaciones sáficas y pueden ser igual, o incluso más divertidas.
5. Carol (2015) – Todd Haynes
En el Nueva York de los años 50, Therese Belivet (Rooney Mara), una joven aspirante a fotógrafa que trabaja en una juguetería, conoce a Carol Aird (Cate Blanchett), una mujer elegante atrapada en un matrimonio en crisis. Lo que comienza como una amistad se transforma en una intensa relación amorosa que desafía las normas sociales de la época y obliga a ambas a enfrentar las consecuencias de vivir su deseo abiertamente.
A pesar de que Carol es una película en el género de drama, y el conflicto principal de la trama es sumamente angustiante y triste, la película si tiene un final feliz; algo muy raro de ver en una película ambientada en los años 50. Si bien la cinta nos hace sufrir la mayor parte de la película, el amor sale triunfante.
6. Bodies Bodies Bodies (2022) – Halina Reijn
En el género del terror está Bodies Bodies Bodies una película de A24 que recuerda al juego más famoso de los tiempos pandémicos, Among Us. La cinta sigue a Sophie y su novia Bee, quienes llegan a una mansión aislada para pasar un fin de semana con un grupo de amigos adinerados. Cuando una tormenta los deja incomunicados y una muerte desencadena el pánico, las tensiones, los secretos y las acusaciones mutuas convierten la reunión en un caótico juego de supervivencia donde nadie sabe en quién confiar.
En Bodies Bodies Bodies se recupera el tropo de terror de la pareja insegura que siempre está peleando (normalmente protagonizado por parejas heterosexuales) y se le da un giro hacia una relación sáfica. En esta película la relación entre Sophie y Bee no juega como un personaje más, sino que simplemente es una película de terror y comedia con personajes LGBTIQ+, y ya está. Esta película es un gran ejemplo de que los personajes queer pueden simplemente existir dentro de la narrativa sin que su identidad u orientación formen parte crucial de la trama, así como sucede con las personas heterosexuales cisgenero en el resto de las películas.
7. Black Mirror, San Junípero T3 Ep. 4 (2016) – Owen Harris
En una aparente ciudad costera de California durante los años 80, Yorkie una mujer tímida, conoce a la extrovertida y segura de sí misma, Kelly. A medida que su relación romántica se desarrolla, ambas descubren que San Junípero es mucho más que un simple lugar: una tecnología revolucionaria les ofrece una segunda oportunidad para vivir, amar y decidir qué significa realmente la eternidad.
San Junípero es uno de los episodios más queridos de la serie británica Black Mirror. Con un amor sumamente tierno y el toque de ciencia ficción característico de la serie, el episodio representa una historia de amor memorable que trasciende el tiempo y el espacio, literalmente.

8. D.E.B.S (2004) – Angela Robinson
Otra película que como But I´m a Cheerleader, estuvo adelantada a su tiempo. Las D.E.B.S. son un grupo secreto de estudiantes de preparatoria reclutadas por el gobierno estadounidense para convertirse en espías de élite. Durante una misión para capturar a la famosa criminal Lucy Diamond, la agente estrella Amy Bradshaw termina enamorándose de ella, lo que pone en conflicto sus deberes como espía y sus verdaderos sentimientos.
D.E.B.S es una reinterpretación queer de la clásica película Charlie’s Angels, Angela Robinson, la directora, toma elementos de la película de los 70s tales como el glamour, la feminidad y la acción exagerada, sin embargo, el giro queer resignifica totalmente a esta nueva aproximación. En lugar de que las protagonistas sean principalmente objetos de deseo para espectadores masculinos, la historia se centra en el deseo entre mujeres y en una relación lésbica que tiene agencia propia.

9. Moonlight (2016) – Barry Jenkins
La cinta sigue la vida de Chiron, un joven afroamericano de Miami, a través de tres etapas de su crecimiento: infancia, adolescencia y adultez. Mientras enfrenta la pobreza, el abandono familiar y las expectativas de masculinidad de su entorno, Chiron intenta comprender su identidad y aceptar sus sentimientos hacia Kevin.
Moonlight ganó el Oscar a Mejor Película en la entrega del 2017, convirtiéndose en la primera película LGBTIQ+ en la historia en recibir el galardón. Si bien la película navega en un tono melancólico, el final es esperanzador y tierno; es un retrato íntimo sobre la identidad, el amor y la vulnerabilidad masculina.

10. Fear Street (2021) – Leigh Janiak
Basada en la saga literaria de R. L. Stine, la trilogía sigue a un grupo de adolescentes de Shadyside, un pueblo marcado por una supuesta maldición que provoca asesinatos y tragedias durante generaciones. Mientras intentan detener una serie de masacres sobrenaturales, Deena descubre que la verdadera historia detrás de la maldición está ligada a un amor prohibido entre dos mujeres siglos atrás.
Fear Street deconstruye uno de los tropos más arraigados del cine slasher: la tendencia a que los personajes queer sean los primeros en morir. En la trilogía, las final girls son una pareja sáfica que simplemente existe dentro del contexto de la película. Al igual que en el ejemplo de Bodies Bodies Bodies, la película no presenta la homosexualidad como un problema a resolver; el conflicto principal es la maldición que persigue a Shadyside.