Cecilia Suárez, el activismo y una vocación inesperada

La actriz recuerda el impacto de Sexo, pudor y lágrimas, reflexiona sobre Paulina de la Mora, y pone los puntos sobre las íes

Por RICARDO DURÁN |

mayo 22, 2025

7:51 am

Fotografías por Jesús Soto Fuentes

Es una de las actrices más influyentes del cine y la televisión mexicana. Su versatilidad ha quedado demostrada en producciones como Sexo, pudor y lágrimas, Mujeres asesinas o Capadocia, y conquistó a nuevas audiencias con su icónica Paulina de la Mora en La casa de las flores. Su carrera une compromiso, sensibilidad artística y una profunda conciencia social.

¿Recuerdas el momento preciso en el que decidiste ser actriz? ¿Hubo una serie, una telenovela, una obra, una película que te llevara como a un punto sin retorno en esa decisión?

No, de hecho, yo nunca pensé que fuera a ser actriz [Risas]. Yo quería estudiar leyes, me interesaba mucho más eso, pero porque pensaba que los juicios sucedían como en las películas norteamericanas en donde hay un jurado y todo un performance por parte de los abogados. Los juicios orales en México no existían en ese entonces; esa noticia me decepcionó un poco, y si lo analizo, lo que yo quería era hacer un poco de show, ¿no? [Risas] Estaba plantado desde ahí, aunque tuviera esa vena de defensa de lo justo.

Pero, al mismo tiempo mi hermana mayor estaba estudiando cine, que es su segunda carrera, y el contacto con lo que ella estaba haciendo transformó mi interés. Entré a la facultad de teatro en Illinois, como una especie de experiencia educativa, pero meramente por estar en otro país. Y porque la vida es buena, decidí que ese paso estaría bien en la facultad de arte dramático, y después del primer semestre, casi después de mi primera clase de actuación básica, yo dije, “Pero, qué es esto?”, y fue como una revelación, un flechazo, un universo que se abrió y dije, “Aquí es, esto es”. Y así pasó.

Fotografías por Jesús Soto Fuentes

Ahora hablaste de defender lo justo; desde tu perspectiva, cuando se fortalece más la polarización y cada vez hay gobiernos más autoritarios de toda índole, ¿qué papel tiene el activismo en manos de las artistas y los artistas?

Pues yo no entiendo el activismo “en manos de”, y mucho menos de los artistas, creo más bien que cuando un artista quiere involucrarse en el activismo, lo tiene que hacer desde su ser ciudadano. Y me parece que hay tantos frentes abiertos en este momento, en tantos sitios, que hasta cierto punto me parecería incomprensible que dejemos de involucrarnos. Cada vez resulta ser más necesaria la presencia de ciudadanas y ciudadanos empáticos, comprometidos y preocupados a nivel colectivo, no a nivel individual. Y así es como lo entiendo.

Ya tienes una carrera extensa y eso te permitirá comparar el lugar de las mujeres en el cine y la televisión a comienzos de este siglo con su rol en el momento actual…

Bueno, se habla mucho de eso, ¿no? Pero, evidentemente, todavía hay mucho por hacer, empezando por el hecho de que aún no alcanzamos una paridad salarial, y con eso todo está dicho. O sea, podemos ahondar en las muchas otras vertientes de esta problemática, pero la fundamental está cimentada en que no hay una equidad desde el inicio.

Desde la retribución y el reconocimiento.

Es así. La retribución por el mismo trabajo, por la misma labor, un hombre gana más que una mujer solo por el sencillo y simple hecho de ser hombre. Y pelear esa paridad implica mucho trabajo que ellos no tienen que invertir, y nosotras sí tenemos que seguir exigiendo que se nos pague lo mismo que a un hombre que es protagonista.

Fotografías por Jesús Soto Fuentes

Sexo, pudor y lágrimas es considerada por muchas personas como una de las primeras películas de lo se conoce como el ‘Nuevo Cine Mexicano’, ¿qué entiendes tú por ‘Nuevo Cine Mexicano’ y cómo lo definirías? 

[Risas] Ya tenía rato que no me preguntaban algo con ese término, y me sorprende un poco porque es un término que han usado creo que desde que inicié mi carrera.

Claro, ya no es tan nuevo.

Ya no [risas]. Y siguen usando ese término a veces, y me gustaría más bien que fuera ‘cine mexicano’, y ‘cine’, al final de cuentas. Claro, nos importa como vehículo de identidad, no le quitamos el mexicano, pero cuando la historia se cuenta se vuelve universal, aunque creo mucho en la especificidad, y en que, cuando se habla de un cierto lugar, o de un cierto contexto, vayamos al detalle de eso, es importante hacerlo.

Lo que creo es que, en ese momento, la película respondía a la necesidad de vernos desde otro lugar. No era tan frecuente una película que, a pesar de ser muy comercial, también tuviera una historia que la sostuviera. Y creo que Sexo, pudor y lágrimas tenía eso, además de toda una maquinaría de marketing, que era muy inusual para la época. ¡Desde el póster! Aquel póster en colores pastel era muy inusual en ese momento, era novedoso. Era una mirada sobre cómo vendemos una película a nuestro propio público. Y lo lograron, porque estuvo en cartelera más de siete meses. Es mucho tiempo para una película de cualquier sitio, pero, para una película mexicana, que normalmente suelen tener pasos de tiempo muy cortos en las salas de cine, fue completamente inusual. 

También la canción marcó un montón ese marketing.

Eso, tenía el video con Aleks Syntek, y con todo el elenco. Tenía esa canción que fue una cosa inesperada, que también tuvo mucho impacto sobre la mirada que había sobre la película. Así que eso, en ese momento, creo que era inusual, y ayudó a que la película fuera muy querida y muy vista, y muy abrazada por el público.

Tu personaje de Paulina de la Mora en La casa de las flores se convirtió, para mucha gente, en un icono cultural, ¿qué te enseñó ese fenómeno y cómo cambió tu relación con el público?

Lo que aprendí es que los personajes, cuando se conectan con el público, es algo que está fuera de nosotros, fuera del trabajo que hicimos. Es una suerte de magia, una cosa que no me sé explicar bien por qué sucede, o cómo es que sucede, y siento que hay un elemento que no tiene que ver con nosotros, que tiene que ver meramente con lo humano, y con esa belleza que permite la ficción, que es que las almas se conecten. Y ¿cómo sucede eso?, ¿quién sabe? ¿Quién sabe cómo es esa alquimia? ¿Cómo es esa ecuación? Pero sucede. Y, pasada esa reflexión, solo queda agradecer.

Fotografías por Jesús Soto Fuentes

¿Existe algún tipo de personaje que jamás quisieras interpretar?

Sí, hay varios, y es una cosa inmediata, darse cuenta de que por ahí no va uno a transitar. Son, normalmente, personajes que significarían ir en contra de uno mismo; personajes con enorme carga de misoginia, con una violencia absolutamente glorificada o injustificada, por ponerte dos ejemplos.

¿Cómo definirías el aporte que ha hecho al mundo el cine y la televisión que se ha creado desde México?

No sé si tendría la respuesta para ello, creo más bien que -si tuviese que comentar algo que se acerque a una respuesta para tu pregunta- sería que creo que la identidad mexicana de manera absolutamente natural conlleva mucha fuerza para caminar la vida, y que esa no es una aportación menor.


RICARDO DURÁN

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