26 películas y series mexicanas sobre fútbol para acompañar el Mundial 2026

México vuelve a recibir un Mundial y su cine futbolero ofrece una ruta perfecta para entender cómo el balón ha atravesado la comedia, el melodrama, la sátira y la identidad nacional.

Por ANDRÉ DIDYME-DÔME |

junio 11, 2026

1:42 pm

‘Rudo y Cursi’/Universal; ‘Juego de Heroés’/20th Century; ‘El Chanfle II’/Televicine S.A.; ‘México 86’/Netflix; ‘Club de Cuervos/Netflix

El Mundial de Fútbol 2026 tendrá una carga simbólica enorme para México. El Estadio Azteca será escenario del partido inaugural entre México y Sudáfrica, en un torneo ampliado a 48 selecciones y compartido por México, Estados Unidos y Canadá. Para un país que ya fue sede mundialista en 1970 y 1986, el regreso del torneo no solo reactiva la memoria deportiva, también invita a revisar la forma en que el fútbol ha moldeado la cultura popular mexicana.

El cine y la televisión mexicana han abordado el fútbol desde casi todos los tonos posibles. Lo han convertido en comedia familiar, vehículo para estrellas deportivas, fantasía popular, sátira de la industria, melodrama de barrio, propaganda institucional, documental de archivo y retrato feroz del negocio. A veces el resultado ha sido torpe, otras veces entrañable, y en sus mejores momentos ha revelado algo muy profundo. En México, el fútbol casi nunca trata solo de fútbol. Trata de padres e hijos, de clase social, de sueños rotos, de corrupción, de barrio, de masculinidad, de fe colectiva y de esa ilusión nacional que cada cuatro años vuelve aunque sepamos cómo suele terminar.

26. Tuya, mía… te la apuesto (2018)

Director: Rodrigo Triana

El remake colombo-mexicano de La pena máxima traslada el delirio mundialista al cuerpo de Mariano (Adrián Uribe), un fanático convencido de que su presencia es indispensable para que México llegue al Mundial. La película funciona mejor cuando entiende el fanatismo como una forma de superstición cotidiana. Mariano no ve partidos, participa en ellos desde la tribuna como si su vida doméstica, laboral y sentimental dependiera del resultado. El reparto, con Julieth Restrepo, Carlos Manuel Vesga y José Sefami, sostiene una comedia que exagera una verdad reconocible. Y es que el fútbol puede convertir a un adulto funcional en un adolescente dominado por las cábalas. Su mérito no está en la sutileza, sino en retratar la relación neurótica entre la Selección Mexicana y una afición que siempre cree estar a un partido de la gloria o del desastre.

25. El pícaro (1967)

Director: Alberto Mariscal

Esta cinta ocupa una posición periférica dentro del cine futbolero mexicano, pero resulta valiosa porque pertenece a una época en la que el deporte empezaba a filtrarse en las comedias populares como parte del paisaje urbano. Protagonizada por Amador Bendayán junto a Patricia Conde, Norma Mora y Miguel Ángel Ferriz, la película trabaja desde la tradición del antihéroe torpe, oportunista y sobreviviente. Su relación con el fútbol no tiene la centralidad de otros títulos del listado, pero sí forma parte de esa genealogía donde el cine mexicano usaba el deporte como extensión de la comedia nacional. Más que una obra sobre jugadores o equipos, interesa como documento de una película que veía el fútbol como territorio de engaños, aspiraciones y movilidad social. Es una entrada menor, pero ayuda a entender cómo el balón empezó a convivir con los códigos del cine popular.

24. 90 minutos (2025- )

La serie parte de una premisa ideal para actualizar el relato futbolero mexicano: Las Navajas, un equipo amateur de Ecatepec, debe pagar una multa para evitar su desaparición. El conflicto es sencillo, pero apunta a algo muy concreto. Aquí, el fútbol de barrio es un espacio de orgullo, nostalgia masculina y supervivencia comunitaria. No importan las grandes ligas ni los contratos millonarios, sino la cancha donde un grupo de adultos intenta demostrarse que todavía queda algo de la juventud que perdieron. Con José María de Tavira, Teresa Ruiz, Álvaro Guerrero, Raúl Méndez y Julio Berthely, la serie encuentra su fuerza en personajes que viven el fútbol como una segunda oportunidad. Su mirada sobre Ecatepec, el equipo amateur y la precariedad afectiva de sus protagonistas la vuelve una pieza moderna dentro de la tradición futbolera mexicana: menos épica de campeonato, más comedia amarga sobre hombres que no saben abandonar el juego.

23. Rafa Márquez: El Capitán (2024)

Director: Carlos Armella

Rafa Márquez representa una de las figuras más importantes en la historia del fútbol mexicano moderno. La película recorre su trayectoria desde Zamora y el Atlas hasta su consolidación internacional, con testimonios que ayudan a dimensionar su papel como defensor, líder y símbolo de una generación que dejó de ver Europa como un sueño remoto.

El documental también funciona como pieza de control de legado. Márquez no solo revisa triunfos, sino momentos de crisis pública y desgaste personal. Esa tensión lo vuelve más interesante que una simple celebración: muestra cómo se construye una figura nacional, cómo se protege una imagen y cómo el capitán termina convertido en una institución. Para acompañar el Mundial 2026, resulta esencial porque permite entender qué tipo de liderazgo sigue buscando México cada vez que mira a su selección.

22. El sueño de Iván (2011)

Director: Roberto Santiago

La historia sigue a Iván (Óscar Casas), un niño que sueña con jugar un partido contra grandes estrellas internacionales. El fútbol aparece aquí como fantasía pura, no como negocio ni trauma nacional, sino como el lugar donde un niño todavía puede creer que la magia existe. La película funciona desde la lógica del deseo infantil. Sus personajes, que incluyen al entrenador Torres (Demián Bichir) y Amy (Ana Claudia Talancón) acompañan a un chico que no está marcado por la industria ni por la presión mediática, sino por la ilusión de compartir cancha con ídolos. Su mérito es recordar una dimensión que el cine futbolero adulto suele olvidar. Antes de ser mercadeo, identidad nacional o espectáculo televisivo, el fútbol fue para millones de niños una promesa de aventura.

21. El Pichichi del barrio (1989)

Director: Javier Durán

La secuela espiritual de Fútbol de alcoba confirma que, en la sexicomedia mexicana, el fútbol era menos importante que los personajes que vivían alrededor de él. Rafael Inclán interpreta a El Pichichi, un entrenador improvisado que intenta sacar adelante a un equipo femenino mientras lidia con patrocinadores, enredos y situaciones cada vez más disparatadas. Más que una película deportiva, es una comedia de barrio donde el balón sirve como punto de encuentro para la picaresca popular. Inclán sostiene la función con el carisma y la picardía que lo convirtieron en una de las figuras esenciales del cine comercial mexicano de los ochenta. Hoy interesa como retrato de una época en la que el fútbol ya era parte inseparable de la cultura popular, incluso en sus expresiones más desenfadadas.

20. Campeones (2018)

Directora: Lourdes Deschamps

Estamos ante una reconstrucción del camino que trazó la selección mexicana Sub-17 que conquistó el Mundial de Perú 2005, uno de los mayores logros en la historia del fútbol nacional. La película se interesa menos por la gloria deportiva que por los sacrificios, presiones y renuncias que enfrentaron aquellos adolescentes antes de convertirse en campeones. Su principal mérito es recordar que detrás de las figuras existían jóvenes obligados a crecer demasiado rápido. Más que una película sobre ganar, es una película sobre todo lo que hay que soportar para llegar a hacerlo.

19. Juego de héroes (2016)

Directores: Camilo Abadía, Pedro Álvarez Tostado

A diferencia de muchas películas deportivas que glorifican el éxito profesional, esta construye su conflicto alrededor de una pregunta mucho más incómoda para el futbolista: ¿Qué ocurre cuando el talento ya no basta? Luis (Sebastián Zurita) parece haber alcanzado el sueño de cualquier jugador, pero una lesión lo obliga a detenerse y enfrentar una realidad para la que nunca estuvo preparado. El corazón de la película está en el reencuentro con Carlitos (Francisco Villalvazo), un amigo de la infancia que conserva intacta la pasión que Luis ha ido perdiendo entre contratos, presión y fama. Los directores utilizan esa relación para contraponer dos maneras de entender el fútbol: como profesión y como amor incondicional. Zurita interpreta a un personaje atrapado por las expectativas del éxito, mientras Villalvazo aporta una sinceridad que evita que la película se convierta en una simple historia de superación. Más que hablar de victorias o campeonatos, Juego de héroes reflexiona sobre el momento en que un deportista descubre que su valor como persona no puede depender únicamente de lo que ocurre dentro de la cancha.

18. Espíritu de triunfo (2012)

Director: Miguel Rico Tavera

Esta cinta pertenece a una categoría muy específica dentro del cine futbolero mexicano: Las películas impulsadas desde la órbita de un club profesional. En este caso, el universo de Santos Laguna sirve como punto de partida para una historia que busca asociar los valores deportivos con relatos de perseverancia personal.

El reparto reúne nombres tan distintos como Eric del Castillo, Alejandro de la Madrid, Geovana Acha, Irene Arcila, Luis Xavier y Fidel Cerda, mientras que figuras reales del fútbol como Oswaldo Sánchez, Daniel Ludueña, Matías Vuoso e incluso Pelé aparecen como ellos mismos. Esa mezcla entre ficción y presencia futbolística real busca reforzar la idea de que el deporte puede convertirse en una fuerza transformadora fuera de la cancha. Su principal interés no reside tanto en sus méritos cinematográficos como en representar una época en la que varios clubes mexicanos intentaron utilizar el cine para construir identidad institucional. Es un curioso testimonio de la relación entre el fútbol profesional, la narrativa motivacional y el deseo de trasladar los valores de un equipo a la pantalla grande.

17. Cómo no te voy a querer (2008)

Director: Víctor Avelar

Pocas películas mexicanas han capturado tan bien la diferencia entre amar un equipo y convertirlo en una personalidad completa. Hugo (Alejandro Belmonte) vive para los Pumas. Todo en su vida gira alrededor de una identidad universitaria que le permite sentirse parte de algo más grande que él mismo. Lo fascinante es que la película no se burla de esa pasión ni la glorifica. Mientras Julia (Siouzana Melikian) intenta construir un futuro real, Hugo sigue persiguiendo una versión idealizada de sí mismo ligada al fútbol. La rivalidad verdadera no está en la cancha, sino entre la nostalgia y la madurez. Por eso conecta especialmente con quienes alguna vez creyeron que ser aficionados podía resolver las preguntas más difíciles de la vida.

16. Eres mi pasión (2018)

Director: Anwar “Pato” Safa

La mayoría de las películas futboleras mexicanas hablan de jugadores. Eres mi pasión habla del aficionado, una figura mucho más reconocible para millones de espectadores. Pedro (Mauricio Isaac) no vive del fútbol. Vive para el fútbol. Y esa diferencia es fundamental. Para muchos seguidores, la relación con su equipo funciona casi como una relación sentimental. Hay fidelidad irracional, decepciones recurrentes, esperanza eterna y una enorme capacidad para perdonar. Mariana Treviño, como Luli, interpreta a una mujer que empieza a comprender que no está compitiendo contra otra persona por la atención de su marido. Está compitiendo contra el fútbol mismo. Y esa es una batalla imposible de ganar.

15. Fútbol de alcoba (1988)

Director: Javier Durán

Si El pichichi del barrio llevó a Rafael Inclán al centro de la historia, aquí es donde nace realmente el personaje. Inclán interpreta a Pichichi, entrenador de un equipo femenino que viaja a disputar un encuentro importante mientras intenta sobrevivir a una cadena interminable de enredos sexuales, rivalidades y situaciones absurdas. No es una película interesada en el fútbol como competencia deportiva, sino en el fútbol como escenario perfecto para la comedia picante mexicana de los años ochenta. Lo más interesante es cómo utiliza el universo futbolero para construir una galería de personajes típicos del género. Guillermo Rivas aporta su enorme experiencia cómica como Don Cruz, mientras Roxana Chávez, en el papel de Liz, y Sonia Piña, como La Cascarita, representan a unas jugadoras que terminan siendo tan importantes para el caos narrativo como el propio Pichichi. También aparecen Raúl Padilla “El Chóforo” como El Pambazo, el masajista del equipo, y Charly Valentino como Sánchez.

14. Un portero muy improbable (2026)

Director: Mike R. Ortiz

Danilo Guardiola interpreta a Martín, un adolescente autista con un talento extraordinario para la portería que sueña con convertirse en futbolista profesional mientras enfrenta la discriminación y el acoso escolar por su forma distinta de entender el mundo. Le acompañan Diego Sebastian Chantres como Paco y Gustavo Bárcena Gutiérrez como el Profe Hilario, figuras fundamentales en su proceso de crecimiento. Mike R. Ortiz construye un relato donde cada atajada de Martín tiene menos que ver con ganar partidos que con demostrar que existe un lugar para él en una sociedad que constantemente intenta excluirlo. La presencia de figuras reales como Jorge Campos, Marco Fabián, Raúl Jiménez y Jaime Lozano aporta legitimidad al sueño del protagonista sin desviar la atención de su historia personal. Puede seguir muchas convenciones del cine deportivo, pero encuentra su identidad al convertir la portería en una metáfora de resistencia. Martín pasa toda la película defendiendo algo más importante que un arco: su derecho a ser aceptado tal como es.

13. Chido Guan, el tacos de oro (1985)

Director: Alfonso Arau

Si alguien quisiera entender el cine popular mexicano de los años ochenta, esta película sería una excelente muestra. Fernando Arau interpreta a El Chido Guan, un futbolista callejero cuyo talento es descubierto por Salvador Fuentes, personaje encarnado por el inconfundible Mario Almada. Lo que sigue es una fantasía nacionalista donde un jugador salido del barrio termina convertido en la gran esperanza de México. La película no busca realismo ni credibilidad deportiva. Lo suyo es el exceso. Mezcla comedia, música, cultura popular y fútbol en una historia que refleja el deseo recurrente del aficionado mexicano: encontrar al salvador capaz de llevar al país a la gloria mundialista. Es delirante, pero precisamente ahí reside su encanto. Es un retrato de una época en la que el fútbol todavía podía presentarse como una fábula popular donde cualquier muchacho de barrio podía convertirse en héroe nacional.

12. El Chanfle II (1982)

Director: Roberto Gómez Bolaños

La secuela abandona parte del entorno futbolístico que definía a la primera película para abrazar una trama más cercana al cine de enredos. Roberto Gómez Bolaños vuelve como El Chanfle, acompañado por Florinda Meza, mientras una confusión relacionada con un balón utilizado para ocultar joyas robadas desencadena toda clase de situaciones absurdas. Aunque tiene menos fútbol que su predecesora, conserva algo fundamental y es la enorme capacidad de Chespirito y de su elenco para construir personajes entrañables. El Chanfle sigue siendo un hombre honesto atrapado en un mundo donde todos parecen más astutos que él. Por eso la película funciona mejor cuando se concentra en su humanidad que cuando intenta convertirse en una aventura criminal. No alcanza el impacto cultural de la original, pero demuestra que el fútbol ya se había convertido en una parte inseparable del universo de Chespirito.

11. Ilusión nacional (2014)

Director: Olallo Rubio

Pocas películas han capturado mejor la relación tóxica entre México y su selección nacional. En lugar de construir una historia de héroes, Olallo Rubio utiliza exclusivamente imágenes de archivo para narrar más de ocho décadas de esperanzas, fracasos, escándalos, manipulaciones mediáticas y desilusiones colectivas alrededor del Tri. El gran hallazgo del documental es que no habla realmente de fútbol. Habla de México. De un país que cada cuatro años deposita en once jugadores expectativas que van mucho más allá del deporte. Desde los primeros mundiales hasta la medalla de oro olímpica de Londres 2012, Rubio desmonta la narrativa triunfalista que suele rodear a la selección y muestra cómo el fútbol ha sido utilizado como herramienta política, comercial y emocional. Ninguna otra obra mexicana ha analizado con tanta lucidez la obsesión nacional por un equipo que casi siempre promete más de lo que termina ofreciendo.

10. Fútbol México 70 (1970)

Director: Alberto Isaac

Si existe una película imprescindible para entender la relación entre México y el fútbol, probablemente sea esta. Concebida como la película oficial de la Copa Mundial de 1970, Alberto Isaac no se limita a registrar partidos o recopilar goles memorables. Lo que construye es una celebración cinematográfica de un país que por primera vez se veía a sí mismo en el centro del espectáculo futbolístico mundial. Están Pelé, Jairzinho, Tostão, Rivelino, Beckenbauer, Gerd Müller, Bobby Moore y algunas de las figuras más importantes que ha producido el deporte. Pero Isaac entiende que el verdadero protagonista es el propio Mundial como fenómeno cultural. El Estadio Azteca, las tribunas, las calles y la emoción colectiva tienen tanto peso como los futbolistas. A diferencia de muchos documentales deportivos posteriores, Fútbol México 70 conserva una mirada profundamente cinematográfica. Isaac, que además de cineasta fue caricaturista y  nadador olímpico, comprende el deporte desde dentro y filma los movimientos de los jugadores con una sensibilidad visual poco común para la época. Las jugadas no aparecen únicamente como hechos deportivos; se convierten en imágenes que buscan capturar belleza, velocidad y asombro.

9. El futbolista fenómeno (¡Gol!) (1978)

Director: Fernando Cortés

Solo en el cine mexicano de los setenta podía existir una película donde un vendedor de cervezas termina convertido en estrella del fútbol gracias a la intervención de extraterrestres. Adalberto Martínez “Resortes” interpreta a ese improbable héroe popular, un hombre común cuya vida cambia cuando unos visitantes del espacio potencian sus habilidades hasta convertirlo en un futbolista prodigioso. Pero lo interesante no es la premisa fantástica. La película convierte a Resortes en la encarnación del sueño futbolero mexicano. Su personaje no surge de fuerzas básicas, ni de academias, ni de procesos deportivos. Surge del pueblo. Es el vendedor ambulante, el trabajador anónimo, el hombre que ocupa las gradas y de repente desciende al campo para demostrar que puede ser mejor que los profesionales.

8. Tirando a gol (1966)

Director: Ícaro Cisneros

Mucho antes de que las películas mexicanas intentaran retratar fichajes millonarios o estrellas internacionales, Tirando a gol entendió algo más cercano al corazón del aficionado: el fútbol como asunto familiar. Lola Beltrán interpreta a Flora, mientras David Reynoso da vida a Felipe, dos padres enfrentados porque sus hijos representan la rivalidad más importante del fútbol mexicano: Chivas y América. La película utiliza el Clásico Nacional como una extensión de las tensiones domésticas. Los equipos no son simples camisetas; representan identidades, orgullos y formas distintas de entender la vida. Cuando los hijos terminan coincidiendo en la selección mexicana, la película sugiere una idea muy propia del fútbol nacional: la rivalidad puede ser feroz, pero la camiseta del Tri siempre aspira a unir lo que los clubes separan. Beltrán aporta la fuerza emocional que caracterizó gran parte de su carrera, mientras Reynoso construye un contrapunto lleno de carácter. Alrededor de ellos gravita la presencia del legendario cronista Fernando Marcos, cuya participación conecta la ficción con el fútbol que millones de mexicanos seguían cada semana por radio y televisión.

7. Los fenómenos del fútbol (1964)

Directores: Alberto Mariscal y Manuel Muñoz

Más que una película sobre fútbol, esta secuela de Las Chivas rayadas es una celebración del fenómeno social que representaban las Chivas en los años sesenta. Antonio Espino “Clavillazo” encarna a Rogaciano Reyes “Chano”, un personaje que sirve como puente entre la comedia popular mexicana y el universo del fútbol profesional. A su lado aparecen Sara García como Doña Pancha, Kitty de Hoyos en un triple papel y Eric del Castillo como José Reyes, aportando peso dramático a una historia que mezcla aventura, humor y deporte. El gran atractivo de la película está en la presencia de figuras reales del Guadalajara campeón. Salvador “Chava” Reyes, Antonio “La Tota” Carbajal, Jaime “Tubo” Gómez, Guillermo “Tigre” Sepúlveda, Juan Jasso e Isidoro Díaz aparecen interpretándose a sí mismos, convirtiendo la película en una cápsula histórica de una de las generaciones más importantes del fútbol mexicano.

6. México 86 (2026)

Director: Gabriel Ripstein

La cancha se cambia por las oficinas y se convierte en una cinta sobre la organización del Mundial de 1986, así como una sátira sobre el poder, la ambición y los negocios turbios. Diego Luna destaca como Martín de la Torre, un funcionario menor de la FEMEXFUT que aprovecha la crisis de Colombia para escalar posiciones dentro del fútbol mexicano. Frente a él, Daniel Giménez Cacho compone un imponente Emilio Azcárraga, símbolo de una época donde televisión y fútbol comenzaron a convertirse en un mismo negocio. La película entiende que los grandes partidos no siempre se juegan sobre el césped. Mientras Karla Souza aporta como Susana, la conciencia que Martín va dejando atrás en su ascenso, mientras que Ripstein retrata un ecosistema donde dirigentes, empresarios y medios descubren el enorme valor político y económico del Mundial. Más que celebrar el mundial de México 86, examina quiénes se beneficiaron realmente de aquel acontecimiento. Una mirada mordaz que conecta el fútbol de los ochenta con muchas de las dinámicas que siguen dominando el deporte actual.

5. Atlético San Pancho (2001)

Director: Gustavo Loza

Lo que distingue a esta de muchas películas deportivas es que entiende que el fútbol infantil no trata realmente de ganar, sino de pertenecer. Héctor Suárez interpreta a Don Jesús, un veterano que decide entrenar a un grupo de niños de un pequeño pueblo cuando nadie cree en ellos. Lejos del modelo del entrenador gritón o del genio táctico, Suárez construye una figura paternal que utiliza el fútbol para transmitir disciplina, autoestima y sentido de comunidad. La cinta apuesta por personajes comunes que encuentran en la cancha un espacio para soñar más allá de sus circunstancias. Cuando el equipo avanza hasta jugar en el Estadio Azteca, el verdadero triunfo no está en el marcador, sino en la transformación de los niños, que descubren confianza en sí mismos y un propósito colectivo. Por eso sigue siendo una de las películas mexicanas más eficaces al retratar el fútbol como herramienta de formación humana antes que como espectáculo profesional.

4. Los hijos de Don Venancio (1944)

Director: Joaquín Pardavé

Mucho antes de que el fútbol dominara la televisión mexicana, Joaquín Pardavé ya entendía su potencial dramático. Además de dirigir y protagonizar la película como Don Venancio, un inmigrante español incapaz de comprender la pasión futbolística de sus hijos, construye una divertida comedia generacional donde las diferencias familiares se expresan a través de los colores de los equipos. El gran atractivo histórico es la presencia de Horacio Casarín, una de las primeras estrellas del fútbol mexicano en dar el salto a la pantalla. Más que una película sobre partidos, es una película sobre cómo el fútbol comenzaba a convertirse en parte de la identidad popular del país. Tuvo una secuela llamada Los nietos de Don Venancio.

3. Club de Cuervos (2015-2019)

La serie que mejor entendió el fútbol mexicano del siglo XXI. Luis Gerardo Méndez convierte a Chava Iglesias en un heredero incompetente, egoísta y carismático, mientras Mariana Treviño construye una extraordinaria Isabel Iglesias, posiblemente el personaje más inteligente de toda la serie. A través de la disputa por el control de los Cuervos de Nuevo Toledo, la serie desmonta el negocio del fútbol profesional: dirigentes incapaces, representantes oportunistas, patrocinadores, medios de comunicación y aficionados utilizados como moneda de cambio. Su gran mérito es que detrás de la comedia hay una radiografía sorprendentemente precisa del fútbol mexicano moderno.

2. El Chanfle (1979)

Director: Enrique Segoviano

A diferencia de muchas películas deportivas, El Chanfle no se interesa por las estrellas del campo. Roberto Gómez Bolaños “Chespirito” interpreta al utilero del Club América, un hombre humilde cuya honestidad termina siendo más importante que cualquier resultado deportivo. Acompañado por Florinda Meza como Tere, la película encuentra su fuerza en la ternura de personajes cotidianos que viven el fútbol desde los márgenes. Con apariciones de futbolistas reales del América y una conexión directa con el Estadio Azteca, Chespirito convirtió al trabajador invisible del fútbol en protagonista absoluto. Pocas películas mexicanas han capturado con tanta sencillez el vínculo emocional entre el aficionado y su equipo.

1. Rudo y Cursi (2008)

Director: Carlos Cuarón

Esta es la mejor película mexicana sobre fútbol porque entiende que el fútbol es apenas el punto de partida. Diego Luna como Beto “Rudo” y Gael García Bernal como Tato “Cursi” interpretan a dos hermanos cuya llegada al profesionalismo expone las ilusiones, corrupciones y absurdos del espectáculo deportivo. Luna encarna la frustración y el sacrificio; Gael construye un personaje ingenuo que confunde fama con felicidad. Alrededor de ellos aparece un inolvidable Guillermo Francella como Batuta, representante capaz de vender cualquier sueño. Carlos Cuarón utiliza el fútbol para hablar de clase social, ambición, familia y éxito en el México contemporáneo. Ninguna otra película futbolera mexicana ha logrado combinar comedia, tragedia y crítica social con semejante humor y precisión.

ANDRÉ DIDYME-DÔME

Editor de Cine y TV

Psicólogo y comunicador, se desempeña como editor de cine y TV para The Hollywood Reporter en Español y Rolling Stone en Español. Ha realizado las críticas de más de 2000 películas y series para las dos revistas, escrito diversos artículos de análisis y opinión y ha entrevistado a más de 200 figuras del cine y la TV.

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