Sin duda, Digger es la película del momento. A pesar de las críticas mixtas que ha recibido, es el largometraje del que todo el mundo está hablando hoy en día. La cinta destacó por juntar a dos grandes figuras del cine: Alejandro G. Iñárritu y Tom Cruise, pero también por contar con un reparto de lujo donde también figuran nombres como Riz Ahmed, Sandra Hüller, John Goodman, Jesse Plemons y Mercedes Hernández, la única mexicana de todo el elenco.
En la cinta, la actriz oriunda de la Ciudad de México interpreta a Adelia, la ama de llaves de Digger Rockwell, por lo que comparte varios momentos con Tom Cruise. Fiel al estilo de Iñárritu, su nueva película también es un extraño rompecabezas en el que todas las piezas juegan un papel crucial y Adelia no es la excepción, pues su personaje le da credibilidad y congruencia al protagonista.
En entrevista con THE HOLLYWOOD REPORTER en Español, Mercedes Hernández nos cuenta de cómo fue su experiencia trabajando en la película, cómo es tener como compañero de reparto a Tom Cruise, cómo es ser dirigida por Alejandro G. Iñárritu y mucho más.
Mercedes, felicidades por esta participación en Digger. Tuve la oportunidad de ver la película el viernes y ya estamos a tan solo unos días de que la película llegue a salas comerciales. ¿Tú cómo vives la antesala a que el público la pueda ver?
Estoy muy emocionada por el público en todo el mundo para que puedan disfrutar y ver a un Tom Cruise transformado completamente, llevando el protagónico de un proyecto muy grande, muy ambicioso y haciéndolo de manera tan espectacular, pero sobre todo tan diferente a como estábamos acostumbrados a verlo.
Y la película habla de temas sumamente importantes en nuestro presente, como la crisis ecológica que nos está afectando hoy en día, y al mismo tiempo reúne a dos grandes figuras del cine internacional como lo son Tom Cruise y Alejandro González Iñárritu. ¿Qué significa para ti ser parte de una producción de este tamaño?
Significa mucho orgullo y significa también una oportunidad grande, pero sobre todo mucho orgullo de estar ahí, de haberme colado y de haber colaborado con un paisano, con un compatriota como es Alejandro, que es un ciudadano del mundo, pero él conserva mucho su arraigo y su identidad mexicana.
A veces en el set él hablaba de México. Yo lo sorprendí, creo que gratamente, porque yo empecé a ir a Londres a filmar hace dos años por estas fechas justamente. Entonces, le llevé un pan de muerto muy grande, un pan de muerto así gigante, lo puse en mi maleta de mano y llegó intacto. El primer día que llegué le pedí a un asistente que si se lo dejaba en su tráiler, en su camper, y ya cuando llegué a empezar el trabajo, él estaba contando ahí a sus compañeros, a todos los que lo rodeaban: “Mercedes me trajo un pan de muerto”, y les explicaba lo que significa y lo hacía con mucho orgullo, con mucho cariño, de hablar de México siempre que podía.
Por ejemplo, al final, en el aplauso, cuando me presentó a mí, dijo: “¡Viva México cabrones!” Él conserva mucho su identidad como mexicano y yo me siento muy feliz de haber colaborado con él como actriz mexicana.
Qué padre. ¿Y cómo llegas a este proyecto? ¿Cómo fue el proceso para sumarte a esta película?
Pues fue a través de un casting que hizo Luis Rosales, que es un director de casting a quien aprecio mucho y admiro mucho. Él lleva proyectos muy importantes en México y él me llamó a un casting. Asistí, me pidieron que hiciera una improvisación y después me pidieron estar en una junta con Alejandro, una entrevista por Zoom, y ya después de ahí me preguntó si podía colaborar con él, porque era un proyecto que requería de bastante tiempo, y por fortuna yo tenía la disponibilidad de tiempo.

¿Y cómo fue esa primera interacción que tuviste con Alejandro antes de empezar a trabajar juntos?
Fue muy bonita porque nos hermana el que los dos estudiamos con el mismo maestro, Ludwik Margules. Él me preguntó dónde había estudiado y, cuando yo le dije que con Ludwik, le dio mucha confianza. Me preguntó en qué periodo había estudiado, cómo había visto al maestro, porque fue maestro de muchas generaciones y a lo largo de su vida seguía haciendo la misma exigencia, pero yo creo que se volvió más amoroso y a mí me tocó Ludwik muy amoroso.
Hablamos de eso, hablamos de la familia, hablamos de lo que él necesitaba de mí y me dijo que yo lo podía dar y fue una entrevista de media hora muy, muy linda. Estaba nerviosa pero él me dio la seguridad para estar tranquila.
¿Y cómo recuerdas el primer día que tú llegas al set; el entrar y ver a todo el equipo trabajando? ¿Qué recuerdos te quedan de ese momento?
Fueron dos momentos porque yo tuve que ir antes de que empezara el rodaje para ensayar, porque mi misión era trabajar con la gata, con Maggie. Así que fui a ensayar con Maggie y con Tom [Cruise] y ese primer día la verdad sí estaba muy nerviosa. Difícilmente podía hablar, estaba muy impactada por todo, por Tom, por Alejandro, por los estudios, por la gata, por todo, pero Tom fue siempre una persona muy amorosa que me cobijó, me protegió, me abrazaba, conversaba conmigo y, como mis escenas eran siempre con él, teníamos esa complicidad. Eso me hizo sentir mucho más segura.
Ya cuando llegué al rodaje propiamente, fue muy bonito porque Alejandro hizo un ritual. Él dijo que desde Amores perros le gustaba hacer eso siempre que iniciaba sus películas. Participé de una ceremonia muy linda con todo el crew. Ahí pude ver a todo el mundo. Éramos unas 150 personas y ahí ya me sentí muy bien, muy cobijada, muy parte de un equipo.
Y el viernes pasado justo te vimos intercambiando unas palabras con Tom, ¿nos puedes compartir un poquito de qué fue lo que se dijeron en ese reencuentro en la Ciudad de México?
Lo abracé, le dije: “Te quiero dar las gracias, Tom, porque tú me diste mucha seguridad en el set, porque eres una persona excepcional y eres un enorme actor y yo te quiero mucho”. Y él me dijo: “No, tú eres excepcional, tú eres maravillosa, estoy feliz de verte”, y lo demás ya ni me acuerdo, no sé, estaba nerviosa.
Y justo eres el primer personaje que aparece junto a él al momento de la película, donde incluso tiene diálogos en español. ¿Cómo fue grabar esa escena?
Lo que pensamos es que yo he sido su ama de llaves por muchos años, así que Rockwell sabe algunas palabras en español.
Tom era muy lindo. Un día, yo ya estaba en el ensayo y él llegó y le dijo a su asistente: “Trae mi pequeño diccionario de español”. Su asistente dijo: “Sí, señor”, y le dio un diccionario de español-inglés, pero de niños, y me dijo: “Enséñame español porque mis amigos hablan español”, y yo no podía creer las cosas que me pasaban con él, como esa idea de que yo le diera clases de español con su libro que conserva desde niño. Es una maravilla.
¡Qué padre! Y Alejandro se ha convertido en uno de los cineastas más importantes, no solo de México, sino a nivel internacional y creo que nos ha entregado algunas de las películas más importantes del siglo XXI. ¿Cómo describirías su estilo de dirección?
Yo creo que es un director que está siempre innovando, siempre renovándose, que tiene una imaginación inabarcable y que tiene una pasión por el cine indescriptible. No hay cosa que se le oponga, lo logra todo. Y es muy valiente también. Ninguna de sus películas se parece. Siempre está buscando renovarse. Y tengo la fortuna de estar ahora en esta superproducción, en donde experimenta y busca.
Lo admiro mucho y me siento muy afortunada. Yo recuerdo perfectamente que fui a ver Amores perros y fue mi película favorita por años. Ahora trabajar con él es un sueño.
Y algo que me gusta mucho de las películas de Alejandro, que es algo que está presente desde Amores perros, es que son una especie de rompecabezas en el que todas las piezas tienen un papel importante. Con esto en mente, ¿cuál dirías que es el rol de Adelia en toda esta ecuación?
Pues darle credibilidad a un millonario; un millonario no existe si no tiene quien le sirva. Pero también darle complicidad, porque cuando vamos descubriendo la trama nos damos cuenta de que Adelia forma parte de esa complicidad y de ese juego de una historia dentro de otra historia.
Creo que en este rompecabezas que tú mencionas, Adelia le da congruencia a los dos mundos en los que vive Digger.

Claro. Y tú eres una actriz con una gran trayectoria en el entretenimiento mexicano. Tienes incluso un Ariel ahí en tu vitrina. Pero es la primera vez que te vemos en un escenario con este peso internacional. ¿Crees que tu carrera va a cambiar de alguna forma después de que el público y la industria vean tu papel en esta película?
Espero que sí, pero yo no me muevo así. Yo hago cada proyecto con mucha pasión, como si fuera el último porque creo que los actores somos nuestra última actuación. Si yo me muriera al rato, el último papel que hice sería mi último aporte, así que siempre trato de hacerlo lo mejor que puedo.
En este caso fue un proyecto internacional, pero estoy segura que voy a seguir haciendo muchos proyectos también aquí en México. Cuando puedo hago cortometrajes, cuando los guiones son muy buenos. Me gusta colaborar con los recién egresados, con los estudiantes. Me gusta mucho la comedia también. Me gusta el drama.
Yo voy a ir a donde me inviten. Puede ser en México, puede ser en Estados Unidos, puede ser en Europa. Donde me inviten yo voy. Voy como actriz y voy también como persona porque soy muy aventurera.
¿Después de tantos años actuando, cómo han cambiado tus objetivos y tus metas con cada proyecto?
Han cambiado porque ahora tengo tal vez una visión más aguda para leer los guiones, para saber dónde hay algo interesante. Tal vez soy más rápida porque he entendido mejor el set, pero yo intento que no se me quite lo que yo tenía al principio.
Recuerdo la primera vez que hice una película, donde de pronto tuve un momento donde miré todo y dije: “Estoy en una película”. Y me sentí sumamente dichosa porque era lo que yo siempre había soñado. Quiero que eso no se me quite nunca; que yo nunca me acostumbré a que vamos a hacer otra película.
Y hablando de guiones, el guión de Digger es único. ¿Cuáles fueron tus reacciones? ¿Cómo te sentiste cuando estabas leyendo el guión por primera vez?
Pues había mucha secrecía. Son guiones que se comparten de una manera muy específica, en donde no se pueden bajar, no se pueden fotografiar, no se pueden compartir, tienen muchas restricciones.
Creo que fui completando el rompecabezas poco a poco porque había cosas que no entendí bien hasta estar en los estudios y ver las escenografías. Y hay otras que entendí hasta que vi la película. Porque lo cierto es que, como dicen, una es la película que uno lee, otra la que hace y otra la que termina viendo, porque en la edición se termina de reescribir. Así que hay cosas que la verdad no había comprendido hasta que la miré.
Es un descubrimiento. Es muy bonito eso. Es incluso bonito que uno no comprenda todo porque lo está comprendiendo el director.