José Luis Guerín conquistó el Premio Especial del Jurado en la 73ª edición del Festival de San Sebastián con Historias del Buen Valle, un documental que construye un retrato humanista del barrio barcelonés de Vallbona, sitio con un importante porcentaje de población migrante. El cineasta catalán obtuvo esta misma distinción 25 años atrás con En Construcción, otra de sus aclamadas obras de no ficción, galardonada con el Goya.
Bajo la producción de Jonás Trueba y Gaelle Jones, Historias del Buen Valle es una película que comenzó como un pequeño encargo museístico en torno a los barrios más desfavorecidos de Barcelona. Una vez que entregó la pieza inicial, Guerín supo que debía seguir. “Este sitio me concernía de una forma más profunda”, expuso durante una rueda de prensa en SSIFF.
#73SSIFF ⭐️ Premios · Sariak · Awards
— Donostia Zinemaldia – Festival de San Sebastián (@sansebastianfes) September 27, 2025
🏆 Premio Especial del Jurado | Epaimahaiaren Sari Berezia | Special Jury Prize:
🎞️ HISTORIAS DEL BUEN VALLE / GOOD VALLEY STORIES – José Luis Guerin pic.twitter.com/7dbHW8IsNz
Por un tiempo, Guerín intentó recibir apoyo y financiamiento de algunas productoras catalanas, pero no fue hasta que se reencontró con Trueba y Jones, que el proyecto comenzó a tomar forma. Jonás afirmó ante los medios que se sumó al largometraje como una forma de honrar el legado de quien, considera, ha sido uno de sus grandes maestros.
“Comenzamos una amistad previa por nuestro amor al cine”, indicó. “Ha sido un honor; se lo debíamos. Pertenezco a una generación de cineastas para la que él representa una figura clave en nuestra formación”, dijo el también director de Volveréis y La virgen de agosto.
Historias del Buen Valle relata la dualidad rural y urbana de Barcelona, donde conviven las casas de los primeros migrantes que se asentaron tras la posguerra, con los bloques modernos que habita la nueva migración. Este rincón, Vallbona, aislado por ríos, vías de tren y autopistas, se transforma en una especie de “aldea global”. El documental es una suma de conflictos sociales, generacionales, identitarios, urbanísticos y ecológicos, pero también una mirada humanista sobre el mundo actual.
#73SSIFF #AlfombraRoja 📷 José Luis Guerin compite por la #ConchaDeOro con #HistoriasDelBuenValle, su nueva no ficción rodada en Vallbona, barrio barcelonés con un importante porcentaje de población migrante. Anoche presentó la película junto a los productores Gaelle Jones y… pic.twitter.com/0LBEz5j3bV
— Donostia Zinemaldia – Festival de San Sebastián (@sansebastianfes) September 26, 2025
“Cuando me proponen un encargo no hago distinción, lo importante es la implicación y la forma de apropiarse de ella a través de la mirada. Es la materia para desarrollar un trabajo. Descubrí que Vallbona, un barrio tan humilde e ignorado, podía contener las grandes metáforas del mundo. En un sitio tan pequeño gravita la especulación inmobiliaria, la gentrificación, el cambio climático, la inmigración, los conflictos identitarios y la guerra. Es una caja de resonancia de algo más amplio y, cuando pensamos en una película, siempre existe la ambición de la universalidad, por más minoritaria que sea”, compartió.
Guerín, quien visitó por primera vez el barrio para acompañar a un amigo a realizar encuestas de un partido político en la década de los setenta, encontró en el documental una esencia narrativa que puede ser comprendida por cualquier espectador del mundo. “Un rincón invisibilizado es lo más excitante para un cineasta, porque el cine debe visibilizar aquello que normalmente no se ve. Toda película es movimiento; algo que se declina y algo que surge”.
En el largometraje, el catalán también aborda el tema de la identidad, el declive de la memoria y el nacimiento de una nueva conciencia de barrio. “Es un tema que me preocupa un montón. La violencia por el nacionalismo y el imperialismo es la gran amenaza que se cierne sobre el mundo. Eso afecta a mis personajes. Algunos entienden la identidad como algo estático y que se debe momificar, pero está viva, en construcción, en movimiento”.
Y agregó: “Utilicé la expresión ‘Work in progress’ porque se refiere a mí trabajo, pero también a Vallbona, que está en construcción de una nueva identidad y en la yuxtaposición de imaginarios. Me tomó dos años de investigación, busqué formas de señalar la monstruosidad, pero no podría hacer una película sobre Pinochet o Donald Trump. Hacer cine es una forma de tender puentes y de crear relaciones con los que filmas. En ese sentido, mis películas son artesanales”.
El Festival de San Sebastián le otorgó la Concha de Oro a Los domingos, dirigida por Alauda Ruiz de Azúa.