En medio de una gran ovación, Jimmy Kimmel regresó este martes a la televisión. El conductor y comediante estadounidense permaneció cinco días fuera del aire, tras la decisión de Disney y ABC de suspender “indefinidamente” su programa, por los comentarios que realizó durante una emisión sobre el movimiento MAGA y la muerte del activista de derecha, Charlie Kirk. “En fin, como decía antes de que me interrumpieran”, soltó Kimmel ante la audiencia.
“Me alegra estar con ustedes esta noche. No estoy seguro de quién tuvo las 48 horas más extrañas de su vida, si yo o el CEO de Tylenol. Ha sido abrumador. He recibido mensajes de muchísima gente en los últimos días; prácticamente todos los que conozco me han escrito diez u once veces. Incluso, personajes rarísimos de mi pasado, como Larry, el tipo que me despidió de mi primer trabajo en la radio de Seattle. En fin, quiero agradecerles a los que se tomaron el tiempo de contactarme. Me tomaría una semana entera nombrarlos a todos”, expuso.
Durante su discurso, que duró poco más de 15 minutos, agradeció a los conductores de otros talk shows e integrantes del gremio como Stephen Colbert, Jon Stewart, Seth Meyers, Jimmy Fallon, John Oliver, Conan O’Brien, James Corden, Arsenio Hall, Jay Leno, Kathy Griffin, Wanda Sykes y Chelsea Handler. El comediante también destacó a Howard Stern y David Letterman, a quienes distinguió como sus ídolos.
“Me siento honrado de pertenecer a un grupo de personas que saben lo que significa trabajar en un show como este. También, quiero agradecerle a cada uno de ustedes, a quienes les importó tanto este show como para hacer algo al respecto. Levantaron sus voces para que la mía fuera escuchada y nunca lo olvidaré”, indicó. “Hay personas a las que no les agrada el show o mi opiniones, pero sí mi derecho a compartir lo que pienso y, creanlo o no, expresaron cosas muy bellas”, dijo en relación al apoyo que recibió por parte de figuras como Ben Shapiro, Clay Travis, Candace Owens, Mitch McConnell y Ted Cruz.
Sorpresivamente, Cruz manifestó en su podcast (Verdict) que se oponía a la intromisión gubernamental en las actividades de los medios de comunicación: “Si el gobierno dice: ‘No nos gusta lo que ustedes (los medios) han dicho y los vamos a sacar del aire’. Eso terminará siendo perjudicial para los conservadores”. Estas declaraciones surgen en medio de las críticas de uno de los mayores detractores de Kimmel: Donald Trump.
El conductor de Jimmy Kimmel Live! hizo una breve pausa y se mostró realmente afligido al retomar la conversación sobre Charlie Kirk. “Es importante dejar algo claro: nunca fue mi intensión tomarme a la ligera el asesinato de un joven. No creo que haya nada gracioso con respecto a eso. El día que murió, escribí un mensaje para externar mis condolencias a su familia; lo dije en serio y lo sigo haciendo. No fue mi intención culpar a ningún grupo en específico por los actos de un hombre profundamente perturbado”.
Jimmy Kimmel afirmó que sus comentarios iniciales tomaron un sentido opuesto a lo que realmente intentó transmitir y dijo entender por qué para algunos no resultaron claros o rebasaron los límites. El presentador declaró que este incidente provocó “amenazas horribles” en contra de su esposa, sus hijos y sus compañeros del programa e insistió que la violencia nunca será la solución. “No quiero hacer esto sobre mí. El programa no es lo importante, sino que podamos vivir en un país que nos permita tener un programa como este”, puntualizó.
“Nuestro gobierno no tiene permitido controlar lo que hacemos en televisión y tenemos que levantarnos por eso. No tengo la ilusión de cambiar la mente de nadie, pero he conocido conductores de Rusia y Medio Oriente que me han dicho que podrían haber pisado la cárcel por hacer un chiste sobre los que están en el poder, y que nuestra libertad de expresión es lo que más admiran de este país. Trataron de coaccionar a las afiliadas de la televisora para sacar mi programa del aire y eso no es legal. Es antiestadounidense y es peligroso”, declaró tajante.
Kimmel denunció en su discurso que Brendan Carr, presidente de la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos (FCC, por sus siglas en inglés) posiblemente ha instado a las compañías de telecomunicaciones y proveedores de Internet a servir en los intereses gubernamentales del país, y citó el pronunciamiento de Carr con respecto a tomar medidas contra las empresas que no “encuentren la forma de cambiar su conducta, incluso, en casos como el de Kimmel”.
Asimismo, comparó la actitud y las opiniones de Trump con respecto a la libertad de expresión. En 2012, el actual presidente de los Estados Unidos sostuvo que la falta de libertad de expresión era una amenaza latente contra la libertad de un país. Hace unos días, tras la polémica de Kimmel advirtió: “Cualquier persona puede reemplazarlo, el tipo no tiene talento, no tiene grandes niveles de audiencia”. “Lo tengo esta noche”, bromeó Kimmel con la mirada fija en la cámara.
“Intentó cancelarme y, en cambio, hizo que millones me vieran el día de hoy. Ahora, tendrá que publicar los archivos de Epstein para distraernos de esto. Un acuerdo gubernamental para silenciar a un comediante que no le cae bien al presidente es antiestadounidense. Dejó claro que quiere verme a mí y a las cientas de personas que trabajan aquí fuera; nuestro líder celebra que los americanos pierdan sus ingresos porque no puede entender una broma”.
Y agregó: “Tenemos que levantar la voz porque, si no lo detenemos, irá contra los periodistas, a quienes ya les han aplicado una nueva política para no reportar información que no haya sido explícitamente autorizada para su publicación, eso incluye información no clasificada. Ellos quieren elegir cuáles son las noticias de interés. Es importante tener libertad de prensa. Me alegra saber que tenemos apoyo de personas solidarias, de derecha y de izquierda. No dejemos que los políticos nos digan qué hacer; digamos lo que nosotros queremos hacer”.
Jimmy Kimmel señaló que ni Disney o ABC impusieron condiciones para su regreso y agradeció a las compañías por brindarle una plataforma en la que puede exponer los temas que le interesan, aunque también aseguró haber compartido su descontento cuando lo “echaron” del aire. A la emisión se sumó una parodia de Robert De Niro como el presidente de la FCC, así como la participación de Sarah McLachlan y Glen Powell.